miércoles, 20 de julio de 2022

Cormac McCarthy / La carretera / Estremecedor, descarnado y emotivo


Cormac McCarthy
LA CARRETERA

Estremecedor, descanado y emotivo

Cormac-McCarthy_dibujo

El escritor estadounidense Cormac McCarthy nació el 20 de julio de 1933. Su novela La carretera ganó el Premio Pulitzer de ficción en 2006.

La carretera es un relato estremecedor, descarnado y al mismo tiempo profundamente emotivo por contraste, es decir, por la contención de las emociones. Se desarrolla en el escenario que nos negamos a siquiera vislumbrar: el apocalipsis ambiental, “una tierra destripada y erosionada y áspera” que tiene como consecuencia la extinción de toda forma de vida natural, de la civilización, de todo rastro de humanidad.

“Al despertar en el bosque en medio del frío y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior. Como el primer síntoma de un glaucoma frío empañando el mundo…”

En ese futuro cercano en que el ser humano finalmente ha destruido las condiciones que hacen habitable al planeta, un hombre y su hijo intentan recorrer el territorio estadounidense, siempre hacia el sur, para evadir las condiciones climáticas cada vez más adversas. Un andrajoso mapa de carreteras se ha convertido en su salvavidas, su Biblia, su ruta de escape en busca de una esperanza incierta.

La carretera es un relato que cala hasta los huesos. Tiene mucho de lamento, incluso de imprecación hacia la conducta humana, pero abre causes a la reflexión filosófica y tiene momentos de construcción poética.

McCarthy presenta un relato fracturado, casi telegráfico, a la manera de quien vive inmerso en sus  pensamientos. Breves pasajes. Ideas, recuerdos, sueños que se agolpan, torturantes. Diálogos sucintos. Los párrafos son cortos y doblemente espaciados, acentuando la desolación y la ansiedad, como si al narrador le faltara el aire. Algunas frases son minúsculas; otras se extienden como una ráfaga inesperada. Hay una suerte de minimalismo narrativo, una corriente continua que mezcla los escasos elementos que subsisten.

En el chico se encuentra el último aliento de la piedad, el destello de la conciencia. Él es capaz de enfrentar una tierra desolada pero se paraliza ante la involución humana, ante la inviabilidad de convivir con otros o la imposibilidad de asentarse en un sitio debido a los grupos de saqueadores que han encontrado en el canibalismo una opción a la falta de alimentos. Aun ante condiciones tan extremas, este chico se resistirá a seguir el camino de los adultos, porque la subsistencia no puede ser a cualquier costo.

El desenlace es estrujante, de gran nivel.

Cormac-McCarthy_La-carretera

Algunos pasajes:
“Se quedó escuchando el goteo del agua en el bosque. Lecho rocoso, este. El frío y el silencio. Las cenizas del mundo difunto trajinadas de acá para allá por los crudos y transitorios vientos en el vacío. Llevadas, esparcidas y llevadas de nuevo. Todo desencajado de su apuntalamiento. Sin soporte en el viento cinéreo. Sostenido por una respiración, temblorosa y breve. Ojalá mi corazón fuese de piedra”.

“Permaneció de hinojos en las cenizas. Levantó la cara al pálido día. ¿Estás ahí?, susurró. ¿Te veré por fin? ¿Tienes cuello por el que estrangularte? ¿Tienes corazón? ¿Tienes alma maldito seas eternamente? Oh, Dios, susurró. Oh, Dios”.

“Se arrimó al chico. Ten presente que las cosas que te metes en la cabeza están ahí para siempre, dijo. Quizá deberías pensar en eso.
Algunas cosas las olvidas, ¿no?
Sí. Olvidas las que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar”.

“Un incendio en el bosque se abría paso por los cerros de pura yesca, llameando y titilando como una aurora boreal contra el cielo nublado. El color de todo aquello removía en él algo olvidado hacía tiempo. Haz una lista. Recita una letanía. Recuerda”.

“Oscuridad de la luna invisible. Las noches ahora solo un poco menos negras. De día el sol proscrito circunda la tierra cual madre afligida con una lámpara”.

“Y ella llevaba razón. No había argumentos. Innumerables noches pasadas en vela debatiendo los pros y los contras de la autodestrucción con la seriedad de unos filósofos encadenados al muro de un manicomio”.

“Le había hecho una flauta al chico con un trozo de caña de la cuneta y se la sacó de la parka para dársela. El chico la cogió sin decir palabra. Al cabo de un rato se quedó un poco rezagado y minutos después el hombre escuchó que tocaba. Una música amorfa para la próxima era. O quizá la última música en la Tierra, surgida de las cenizas de su devastación. El hombre se volvió y le miró. Estaba sumamente concentrado. El hombre pensó que parecía un triste y solitario niño huérfano anunciando la llegada al condado de un espectáculo ambulante, un niño que no sabe que a su espalda los actores han sido devorados por lobos”.

“Intentó pensar en algo que decir pero no pudo. No era la primera vez que tenía esta sensación, más allá del entumecimiento y la sorda desesperación. Como si el mundo se encogiera en torno a un núcleo no procesado de entidades desglosables. Las cosas cayendo en el olvido y con ellas sus nombres. Los colores. Los nombres de los pájaros. Alimentos. Por último los nombres de cosas que uno creía verdaderas. Más frágiles de lo que él habría pensado. ¿Cuánto de ese mundo había desaparecido ya? El sagrado idioma desprovisto de sus referentes y por tanto de su realidad. Rebajado como algo que intenta preservar el calor. A tiempo para desaparecer para siempre en un abrir y cerrar de ojos”.

“Observó la cara del chico a la luz naranja de la lumbre. Sus mejillas hundidas y tiznadas de negro. Tuvo que contener la rabia. Era inútil. No creía que el chico pudiera continuar mucho más. Aunque dejara de nevar la carretera estaría impracticable. La nieve caía a susurros en medio de la quietud y las chispas crecieron y mermaron y se extinguieron en la negrura eterna”.

“Siguieron avanzando a marchas forzadas, esqueléticos e inmundos como adictos callejeros. Cubiertos con las mantas contra el frío y echando un aliento humoso, abriéndose paso por los negros y sedosos montones de nieve. Estaban atravesando la amplia llanura costera donde los vientos seculares los empujaban entre aullantes nubes de ceniza a buscar refugio donde pudieran. En casas o graneros o metidos en una zanja al borde de la carretera con las mantas por encima de la cabeza y el cielo a mediodía negro como las bodegas del infierno. Abrazó al chico contra su pecho, helado hasta los huesos. No te desanimes, dijo. Saldremos de esta”.

“El blando talco negro barría las calles cual tinta de calamar desparramándose por un lecho marino y el frío se pegaba al suelo y oscurecía temprano y los carroñeros al pasar con sus antorchas por los escarpados desfiladeros dejaban en la ceniza hoyos como de seda que se cerraban silenciosamente a su paso como ojos. En las carreteras los peregrinos se derrumbaban y caían y morían y la tierra yerma y amortajada iba rodando hasta el otro lado del sol y regresaba sin dejar huella y tan inadvertida como la trayectoria de cualquier mundo hermano sin nombre en las inmemoriales tinieblas de más allá”.

“Dijo lo que había dicho antes. Que la buena suerte podía no ser tal cosa. Pocas noches tumbado en la oscuridad no envidiaba a los muertos”.

Otros ángulos
Antonio Muñoz Molina escribió:
“The Road, de Cormac McCarthy, me impresionó vivamente (…) Cormac McCarthy, que había cultivado hasta entonces con mucho empeño las densidades y las proliferaciones faulknerianas, saltó de la novela barroca a la fábula, de lo preciso y terrenal a lo abstracto, de la crónica a la alegoría. Los nombres propios de personas y lugares quedaban sustituidos por sustantivos genéricos, que dan enseguida un aire de profundidad, con o sin mayúsculas: El padre, el hijo, el camino, el mar. McCarthy cultivaba a conciencia la estética del desapego, que llevó a su extremo en No Country for Old Men: contar los hechos más atroces con perfecta frialdad, con una distancia clínica y cínica que es uno de esos rasgos que parecen máximamente originales a las personas entendidas a pesar de que llevan largos años repitiéndose en la literatura y en el cine. El desapego de McCarthy, inclinación nueva a lo visiblemente simbólico” (El País, 14 septiembre 2013).

Harold Bloom, autor de El Canon Occidental, declaró:
“Cormac McCarthy es uno de los cuatro mayores novelistas norteamericanos de su tiempo, junto a Thomas Pynchon, Don DeLillo y Philip Roth”.

Adam Mars-Jones escribió:
“La obra es, por turnos, sombría y estimulante. No es una fábula o una profecía. Es un experimento de pensamiento y sentimiento, triste, emocionante (de hecho, soportable) sólo por su integridad, su visión integral. El hombre empujando su carrito de compras hacia la ausencia de esperanza, peleando con la brújula de la desesperación, hace que la Madre Coraje de Brecht parezca francamente afortunada ante las decisiones que debe tomar.

“Hay una figura literaria que parece tener un derecho de autor en la desolación y la futilidad, que escribió acerca de las últimas cosas casi desde el principio: Samuel Beckett. Escatología era su leche materna. Si bien hay un episodio en La carretera (cuando el hombre y el niño se encuentran con un viejo que va golpeando el camino con un palo) que viene incómodamente cerca del estilo de Beckett, McCarthy sale de esa sombra y se atreve a anular las elecciones estéticas de Beckett, al invertir la parsimonia lingüística del maestro y llevar su recortado estilo tardío a un registro poético más cercano a Yeats.

“Aunque en la devastación ya existan más palabras que cosas, parte del logro de La carretera es su descripción poética de paisajes que no solo han perdido su capacidad para sustentar la vida sino que parecen haber sido despojados de cualquier posibilidad de poesía” (The Guardian, 26 nov 2006).

Janet Maslin escribió:
“La imagen es brutal, incluso para los altos estándares de desesperación de Cormac McCarthy. Esta parábola también es mordaz y aterradora, escrita con una urgencia desnuda y alimentado por la fuerza de una pesadilla universal. La carretera sería pura miseria si no fuera por su espectacular belleza salvaje.

“Este es un conjuro exquisitamente sombrío – azufre poético. McCarthy ha convocado a sus visiones más feroces para invocar la devastación. Da voz a lo indecible en un cuento con moraleja concisa que es demasiado potente para ser adormecedor, a pesar de los pasmosos estragos que describe. Con una furia casi bíblica, McCarthy da testimonio de imágenes que los humanos nunca tienen la intención de ver.

“La carretera no ofrece nada para el escape o la comodidad. Pero su sabiduría sin miedo es más indeleble de lo que alguna vez pudo ser la promesa de seguridad” (The New York Times, 25 septiembre 2006).

Rafael Lemus escribió:
“McCarthy es un narrador enorme, tocado por la gracia. Es una excepción, un fogonazo de genialidad en una noche casi unánime. La carretera es una novela mayor. Su narrativa es despojada y vertiginosa. En vez de estallar en una epifanía, se mantiene en un permanente estado de inminencia (…) Pensamos nosotros, los pesimistas, que si el fango mascullara lo haría a la manera, bestial pero radiante, de Cormac McCarthy (Letras libres, febrero 2008).

J. M. Guelbenzu escribió:
“Padre e hijo, unidos por el amor y el miedo, son la expresión de una soledad intolerable”.

Octavio Paz, como antecedente de La carretera,  escribió en 1944:
“sobrecogió a mi espíritu una lívida certidumbre:
había muerto el sol y una eterna noche amanecía,
más negra y más oscura que la otra,
y el mundo, los árboles, los hombres, todo, yo mismo,
sólo éramos los fantasmas de mi sueño,
un sueño eterno, ya sin día ni despertar posible,
un sueño al que ya no mojaría la callada espuma del alba,
un sueño para el que nunca sonarían las trompetas del Juicio Final.
Porque nada, ni siquiera la muerte, acabará con ese sueño”.
(Soliloquio de medianoche)

[ Gerardo Moncada ]


OTRO ANGULO




martes, 19 de julio de 2022

Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar

 



Concurso de cuento Julio Cortázar

Deben presentar un cuento inédito, de tema libre, que no esté comprometido con ningún otro concurso ni se encuentre en proceso editorial y cuya extensión no sobrepase las 20 cuartillas, a dos espacios y foliadas. Los relatos deberán ser remitidos en formato de documento Word o PDF, a los que se adjuntarán en documento aparte los datos de identidad y localización de su autor.

Enviar sus obras antes del 31 de julio de 2022, a los correos electrónicos premiocortazar@casa.cult.cu y centrodmloynaz@gmail.com, o a la dirección: Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, Centro Cultural Dulce María Loynaz, 19 y E, Vedado, Plaza, La Habana, Cuba.

La decisión del jurado es el 26 de agosto de 2022. Se otorgará un premio único e indivisible que consistirá en diploma acreditativo y mil (1 000.00) USD. El cuento premiado se publicará en la revista literaria La Letra del Escriba y, en forma de libro junto con los relatos que obtengan menciones, por la Editorial Letras Cubanas, volumen que será presentado en la Feria Internacional del Libro de La Habana de 2023.


lunes, 18 de julio de 2022

Las Mujeres más bellas del mundo / Emily Ratajkowski



LAS MUJERES MÁS BELLAS DEL MUNDO

Emily Ratajkowski 003





Las mujeres más bellas del mundo / Kylie Jenner 18



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LAS MUJERES MÁS BELLAS DEL MUNDO

KYLIE JENNER 18

La celebración por los 18 años de Kylie Jenner continúa y el festejo se mudó a las aguas tropicales de México. Tras el gran fiestón el fin de semana en Los Ángeles que incluyó invitados como Gigi Hadid, Joe Jonas y Zayn Malik, ella enfiló hacia Punta Mita con su hermana Kendall, novio Tyga y otros amigos.

Las mujeres más bellas del mundo / Alaia soure

 



LAS MUJERES MÁS BELLAS DEL MUNDO

ALAIA SOURE



domingo, 17 de julio de 2022

Alberto Salcedo Ramos / Elogió del arroz





Alberto Salcedo Ramos
ELOGIO DEL ARROZ

El Tiempo
16 de julio de 2016

 Antes de descubrir el arroz en el caldero de mi abuela, lo encontré mencionado en una ronda infantil:

Arroz con leche me quiero casar con una señorita de la capital

Al principio cantaba la canción pensando en la señorita de la capital, pero después descubrí que a mí no me interesaba la parte del matrimonio, sino la del arroz.

sábado, 16 de julio de 2022

El telescopio James Webb



Creadores del Universo
EL TELESCOPIO JAMES WEBB


Hoy 12 de julio de 2022 el telescopio James Webb nos ha mostrado su primera foto.

La imagen a color, tomada con la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), es en realidad una composición de imágenes en diferentes longitudes de onda tomadas a lo largo de 12,5 horas, y retrata miles de galaxias, incluyendo los objetos más débiles observados hasta ahora en el infrarrojo, tal y como ha detallado la NASA en un comunicado.

El telescopio James Webb también apuntó a Júpiter / Así se ve el gigante gaseoso

 

Júpiter, en el centro, y su luna Europa, a la izquierda, se ven a través del filtro de 2,12 micras 
del instrumento NIRCam del telescopio espacial James Webb. 
Créditos: NASA, ESA, CSA y B. Holler y J. Stansberry (STScI)
Foto: NASA, ESA, CSA y B. Holler y J. Stansberry (STScI)


El telescopio James Webb también apuntó a Júpiter. Así se ve el gigante gaseoso

Los datos demuestran que James Webb rastrea objetivos del sistema solar y produce imágenes y espectros con un detalle sin precedentes.
16 de julio de 2022

El mundo ya conoció las primeras imágenes del telescopio James Webb, el artefacto de su tipo más grande y sofisticado que haya construido la humanidad. Ante la vista de millones, la Nasa reveló imágenes como la del Quinteto de Stephan, un cuarteto de galaxias unidas por la gravedad, o la impresionante Nebulosa Carina, que la agencia espacial describió como un paisaje de “montañas” y “valles” salpicado de estrellas brillantes.

viernes, 15 de julio de 2022

Irene Vallejo / La salud de las palabras

 



LA SALUD DE LAS PALABRAS

Irene Vallejo

Milenio, 13 de julio de 2022


Entender el mundo es un placer. Mirar alrededor y reconocer las causas, las consecuencias, los secretos mecanismos que deciden los acontecimientos, nos protege de engaños y manipulaciones. Esta idea es la semilla de la que surge el estudio de la historia tal como la entendemos hoy. En la Grecia clásica, Tucídides dejó atrás el simple relato de los hechos en su secuencia temporal y fue más allá. Comprendió que la tarea del historiador consiste en reconocer y analizar los resortes del comportamiento humano. “Historia” significaba en griego “indagación”. 

jueves, 14 de julio de 2022

Álvaro Uribe / Retrato de novelista con Borges

 



Retrato de novelista con Borges


Pablo Sol Mora

6 de diciembre de 2014

Álvaro Uribe
Autorretrato de familia con perro
México, Tusquets, 2014, 242 pp.

“¿Dónde se está mejor que en familia?”, se preguntaba retóricamente el padre de Marguerite Yourcenar, para añadir de inmediato: “en cualquier parte”. La broma sirve para ilustrar la última novela de Álvaro Uribe. No es la primera vez que desciende al infierno de lo doméstico; lo había hecho ya, memorablemente, en El taller del tiempo, centrada en la carnicería de la relación padre-hijo, y toca ahora turno a la fraternidad y al más sagrado de los mitos mexicanos, la madre. Con base en diversas voces narrativas –recurso favorito del autor desde su primera novela, La lotería de San Jorge, y quizá ya algo sobreexplotado–, en este caso las de parientes, amigos, conocidos y hasta la de la mascota (el perro salchicha, Canuto), se cuenta la feroz historia de los gemelos Adán y Alberto Urquidi y, sobre todo, de su madre, la rimbombante Malú. Desde el nacimiento, ella muestra una preferencia descarada y sin disimulos por Alberto, al que colma toda su vida de atenciones, mientras menosprecia olímpicamente a Adán. Pero la predilección tiene sus trampas y expone, al que la ejerce y al que la recibe, a peligros que los desfavorecidos no corren. Al final, desde luego, habrá suficiente amargura y remordimiento para todos. A diferencia, sin embargo, de lo que ocurre en El taller del tiempo, que raya en lo trágico, en Autorretrato de familia con perro todo o casi todo transcurre en un tono de comedia u ópera bufa. Y es que, como diría Malú: “no es para tanto”.

miércoles, 13 de julio de 2022

Aprendiendo a distraerse con Alejandro Rossi

Aprendiendo a distraerse con Alejandro Rossi


Pablo de Sol
26 de enero de 2022

Me llamó la atención el título, que siempre me ha parecido afortunado (recuerda el de la clásica Guía de perplejos del filósofo judío Maimónides). No creo ser especialmente distraído en el sentido tradicional de la palabra, pero ¿no vivimos todos un poco distraídos, sin enterarnos realmente de lo que pasa a nuestro alrededor?, ¿no necesitamos todos un manual?

martes, 12 de julio de 2022

Alejandro Rossi / El nacimiento de un escritor

 

Alejandro Rossi

Alejandro Rossi: el nacimiento de un escritor

Antes de Plural, Rossi era un respetado académico, autor de un espeso tratado sobre el lenguaje. Sus colaboraciones mensuales en la revista lo fueron convirtiendo en uno de los prosistas más imaginativos de la lengua.

Pablo Sol Mora

1 de agosto de 2021

En 1973, tras una infancia y una juventud azarosas y viajeras, Alejandro Rossi (Florencia, 1932-Ciudad de México, 2009) parecía razonablemente asentado. Se había radicado en México, donde se había casado y tenido hijos, tenía ya cuarenta años, era un respetable profesor universitario de filosofía –pionero en el mundo hispánico de la corriente analítica– que había fundado una revista especializada, Crítica, y publicado un único libro igualmente especializado, Lenguaje y significado (1969). Una biografía académica ejemplar y algo monótona que podría haberse prolongado sin sobresaltos durante años. Sin embargo, conjeturo, precisamente en esa época y a esa edad, una insatisfacción íntima, un malestar personal: no era un escritor. Porque Rossi había sido un adolescente que había jurado por Borges en Buenos Aires, donde había tenido el privilegio de descubrirlo en sus primeras ediciones, y que, sospecho, abrigaba desde entonces el secreto deseo de ser escritor. La filosofía era para él una profesión, no cabe duda, un interés intelectual legítimo y serio; la academia universitaria, su ámbito natural, al que siempre defendería, pero la vocación profunda era la literatura.

lunes, 11 de julio de 2022

Juan García Ponce / Obras reunidas

Juan García Ponce


Obras reunidas. Volumen V. Novelas, de Juan García Ponce




Pablo Sol Mora
30 de noviembre de 2008

“Un gran escritor es una manifestación completa del espíritu, y, como tal, debe ser tratado como una unificada totalidad.” Citadas por Juan García Ponce en un ensayo a propósito de Henry Miller, estas palabras de Nikolái Berdyaev sobre Dostoievski bien podrían aplicársele a él mismo. Como la de pocos autores mexicanos del siglo XX, la vasta obra de García Ponce –compuesta principalmente por novelas, cuentos y ensayos– es una unidad espiritual y constituye en sí misma una literatura. Frente a ella estamos en realidad ante un solo gran libro: un libro llamado Juan García Ponce (no en balde fue un obsesivo lector de Musil, el hombre libro por excelencia).

domingo, 10 de julio de 2022

Carlitos y Snoopy, neuróticos terminales

Carlitos y Charles M. Schulz

Carlitos y Snoopy, neuróticos terminales


Pablo Sol Mora
31 de julio de 2007

A lo largo de cincuenta años, de 1950 a 2000, Charles M. Schulz, creador de Carlitos y Snoopy, escribió y dibujó una tira cómica diaria hasta llegar a reunir poco menos de dieciocho mil (la última, en la que se despedía de sus lectores, apareció exactamente al día siguiente de su muerte, un fin apenas justo para un prodigioso ciclo de vida y creación). Se trata de un caso excepcional de creatividad sostenida. Schulz, en más de un sentido, fue el Balzac de las tiras cómicas. La publicación de The Complete Peanuts, planeada en veinticinco volúmenes que vienen apareciendo a razón de dos por año, representa la oportunidad de leerlo por primera vez en su totalidad y apreciar la verdadera dimensión del mundo que creó.

sábado, 9 de julio de 2022

El embrujo Borges

Jorge Luis Borges

El embrujo Borges


Pablo Sol Mora
10 de noviembre de 2021

Poco tiempo después, Alfonso llega una tarde a mi casa con unas fotocopias (así es, la revelación ocurrió en unas humildes fotocopias): “Tienes que leer esto”.

Se trata de “El inmortal” de Borges, originalmente incluido en El Aleph. No creo exagerar si digo que la lectura de ese texto es el punto de inflexión de mi vida, la que determinó definitivamente mi vocación de lector. Después de eso, nada volverá a ser igual. Nunca podré olvidar mi sensación de asombro ante las primeras líneas del relato del protagonista: “Que yo recuerde, mis trabajos empezaron en un jardín de Tebas Hekatómpylos, cuando Diocleciano era emperador. Yo había militado (sin gloria) en las recientes guerras egipcias, yo era tribuno de una legión que estuvo acuartelada en Berenice, frente al mar Rojo: la fiebre y la magia consumieron a muchos hombres que codiciaban magnánimos el acero”.

viernes, 8 de julio de 2022

Bioy Casares / Borges


Borges, de Adolfo Bioy Casares


Pablo Sol Mora
31 de enero de 2007

Construida a partir de su vida y su obra, hay, ante todo, una imagen de Bioy Casares: el amigo íntimo y colaborador de Borges; el autor de La invención de Morel y otras obras maestras de la literatura fantástica; el miembro de la mítica Sur; el Casanova porteño y esposo de Silvina Ocampo; el caballero de la cortesía impecable; el refinado bon vivant; el privilegiado que alternaba la lectura de los clásicos y la escritura de libros inolvidables con los viajes, las conquistas amorosas y los juegos de tenis.

jueves, 7 de julio de 2022

Sobreviviendo al Libro del desasosiego de Fernando Pessoa

Fernando Pessoa


Sobreviviendo al Libro del desasosiego de Fernando Pessoa

Hay autores que parecen ensanchar, para todos los hombres, los límites de la soledad y la angustia, y Pessoa es uno de ellos. Sobre su obra más representativa va la vigésima primera entrega.


Pablo Sol Mora
29 de junio de 2022

En 2007, luego de un par de años en Estados Unidos y tras terminar la tesis de doctorado, decidí tomarme un año sabático para leer y escribir a mi antojo. Venía de un periodo largo de mucho trabajo y en el que había leído, sobre todo, con fines académicos; en realidad, más que verdaderamente leer, “trabajaba con”, típica deformación del filólogo. Deseaba recuperar mi antigua libertad lectora, en la que leía voraz y desordenadamente lo que quería, sin ninguna obligación y sin ninguna presión, porque sí.

miércoles, 6 de julio de 2022

John Updike / El dios cruel y compasivo de la clase media



John Updike

El dios cruel y compasivo de la clase media

El gran escritor estadounidense narra en 'Cásate conmigo', novela de 1977 que se reedita ahora en castellano, el adulterio de dos personajes a los que comprende, perdona y condena al mismo tiempo


CARLOS ZANÓN
27 FEB 2020 - 18:12 COT

John Updike, visto por Sciammarella.
John Updike, visto por Sciammarella.

Todo un misterio cómo se comportará la posteridad con John Updike (Reading, Pensilvania, 1932 - Beverly Farms, Massachusetts, 2009), pero la cosa no está para apostar a su favor. Si estuviera vivo, es más que probable que muchos intentasen exhibir en sus muros y paredes su cabeza de rinoceronte blanco. No ocurrió, a pesar de que, en sus últimos años de vida, la veda sobre él ya se había abierto. La corrección política le acusó de casi cualquier cosa, optando por ningunear cada nueva entrega suya antes que destrozarlo, porque aún se le respetaban tanto su prestigio como su tesón competitivo. Novelas como La belleza de los lirios (1996), Gertrudis y Claudio (2000) o recopilaciones de cuentos como Lo que queda por vivir (1994) demostraron merecerse ese respeto.
Estamos refiriéndonos a una de las cimas del Himalaya de la edad de oro de la novela norteamericana del siglo XX junto con Norman Mailer, Philip Roth o Saul Bellow. Un trozo de los sesenta y setenta le pertenece si se tiene en cuenta que, además de esos compañeros de viaje, Updike coincidió con John Cheever, Carson McCullers, Truman Capote, Flannery O’Connor, Ralph Ellison o Joyce Carol Oates. Supo crearse entre aquellos agujeros negros y supernovas un territorio propio, la clase media blanca norteamericana que controlaba mejor el alcohol que el adulterio, con el botón rojo de la pastilla anticonceptiva en la mesilla de noche. Updike, que empezó queriendo ser artista gráfico, luchó y consiguió ser lo que él creía que necesitaba la narrativa estadounidense de su tiempo: un escritor tan grande como popular. Algo como Mickey Mouse, Elvis Presley o la televisión. Dibujó con trazo claro, arquitectónico y minucioso los barrios, las casas residenciales, las habitaciones, los aseos y dormitorios, divorcios, disputas y armisticios, el romance, el sexo y la deslealtad de sus conciudadanos en un estilo tan despiadado como hermoso. Te clavaba el escalpelo con un corte limpio que te eximía tanto de la épica como de los últimos sacramentos. Sus libros son narcisistas, y el tiempo transcurrido empuja su perfeccionismo, en demasiadas ocasiones, hacia lo esnob, pero su lectura sigue revelando algo prodigioso. Parecen ser libros escritos por un dios que comprende sin juzgar ni intervenir. Nos hace vernos como seres pequeños y corrientes, pero no estúpidos ni banales, corriendo hacia la muerte, que tratamos de evitar anclándonos en la eternidad del instante perfecto al precio —hijos, ruina, muertes— que sea.

martes, 5 de julio de 2022

El fantasma que torturó a Tennessee Williams

Tennessee Williams
Andy Warhol


El fantasma que torturó a Tennessee Williams

El trabajo del más famoso dramaturgo del siglo XX quedó marcado por la presencia de una hermana esquizofrénica y paranoica




Rose Williams en una imagen de archivo.
Rose Williams en una imagen de archivo.

“No te rías jamás de la locura. Es peor que la muerte”. La escalofriante sentencia no sería olvidada por Tennessee Williams. Anotó las palabras espetadas a modo de consejo de su hermana Rose en su diario y volvería una y otra vez a ellas, a modo de letanía. En breve se convertirían en lema por el que guiar su obra literaria.
¿Quién fue Rose Williams? Cuando murió en 1996, era apenas una anciana que había pasado más de 50 años recluida en instituciones. Desde la muerte de sus familiares más allegados apenas la visitaba nadie. Sin embargo, el trabajo del más famoso dramaturgo del siglo XX quedó marcado por la presencia de esa hermana sin memoria.

lunes, 4 de julio de 2022

J.M.G. Le Clézio / “Creo en la literatura como un llamamiento a la indignación, a la revuelta”






J.M.G Le Clézio en París
J.M.G Le Clézio en París ERIC HADJ

J.M.G. Le Clézio: “Creo en la literatura como un llamamiento a la indignación, a la revuelta”

El Nobel franco-mauriciano publica en castellano su novela más reciente, 'Bitna bajo el cielo de Seúl'


MARC BASSETS
París 2 MAR 2019 - 17:05 COT

El escritor Jean-Marie Gustave Le Clézio cumplirá el año próximo los ochenta, pero preserva el mismo aire de cowboy solitario y bondadoso, de gran nómada de las letras contemporáneas, un hombre tranquilo cuya cólera, dice, bulle por dentro. Le preocupa la degradación medioambiental o los horizontes sombríos para los jóvenes de hoy. La literatura, tal como él la concibe, “es una especie de llamamiento a la indignación, a la revuelta”, dice apelando a Albert Camus. Le Clézio, premio Nobel de literatura en 2008, no ha perdido la energía. Ni para viajar por los cuatro rincones del mundo, como lleva haciendo desde hace décadas, ni para seguir escribiendo.

sábado, 2 de julio de 2022

Héctor Hoyos / Los iluminados

  




Héctor Hoyos
Los iluminados

Por Juan David Correa

Las novelas que suceden en ámbitos escolares siempre me han interesado. Del "Retrato del artista adolescente", de Joyce a "Old School", de Tobias Wolff, hay una riqueza inmensa en la adolescencia. Una fuerza que muchos logran transmitir y en otras y otros se queda en puro remedo.

Juan David Correa / Lean a Camila Sosa Villada

 



Juan David Correa
LEAN A CAMILA SOSA VILLADA

En noviembre de 2019 comenzó el rumor. Poco a poco lectoras y lectores hablaban con emoción de un libro que daba cuenta, con una voz popular y poética, de la experiencia de un personaje que llegaba a vivir en un inquilinato en Córdoba habitado por travestis. “Las malas”, de Camila Sosa Villada, fue publicado en Colombia con una gran emoción por parte de quienes pudimos leer el libro antes de que circulara en el país.

viernes, 1 de julio de 2022

Triunfo Arciniegas / Noche abierta de par en par

                                                                                                            


Triunfo Arciniegas
NOCHE ABIERTA DE PAR EN PAR

¿A dónde van con tanta prisa? Como hormigas, persiguen con terquedad el pedazo de hoja verde y se disputan el miserable derecho a otro día de efímera gloria. Solo la rutina del cansancio los detiene. ¿Quién remienda sus sueños ahora que inmensas cajas de cemento y cristal aprisionan sus huesos? Una tras otra, las cajas apagan sus ojos.

¿Quién riega las estrellas? ¿Qué nos dicen? ¿Por qué no las entiendo? ¿Quién las borra? ¿Quién sacude el polvo de los años? ¿Qué dedos descuelgan el telón? ¿Quién barre nuestros pasos?

Herido, agujereado, como el mismo cuerpo de la ciudad, carne de cemento, sangre de cristal, voy hacia ti, mujer abierta. Tan perdido como otros, hechizado, en ti me ahueco, escondo las alas, escarbo hasta agotar el aire, agonizo.  Un reguero de palabras y de sombras me habita, y nada digo, sin embargo. Las preguntas enroscan su cola venenosa.                                                                                                                           

La noche es tibia entonces.                                                                                                                              

Sueño contigo en tus orillas.


Cartagena de Indias, 2000