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miércoles, 25 de marzo de 2026

Jaime Sabines / Cien años

 

Jaime Sabines


Jaime Sabines, cien años



Sabines, el poeta del amor y una de las voces más leídas de la poesía mexicana del siglo XX, hubiera cumplido cien años. Dicen sus hijos que antes de fallecer, en 1999, Sabines les dijo que precisamente el amor era lo más importante del mundo, recordando tal vez aquellos versos suyos que a la sazón exponen:

Los amorosos juegan a coger el agua,

a tatuar el humo, a no irse.

Juegan el largo, el triste juego del amor.

Nadie ha de resignarse.

Dicen que nadie ha de resignarse.

Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,

la muerte les fermenta detrás de los ojos,

y ellos caminan, lloran hasta la madrugada

en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,

a mujeres que duermen con la mano en el sexo,

complacidas,

a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios

una canción no aprendida,

y se van llorando, llorando,

la hermosa vida.

"Según ha declarado su hija, Judith Sabines, el poeta tenía varios cuadernos con poemas que nunca publicó, porque quería revisarlos a fondo"

Celebrado por generaciones de jóvenes que en sus versos han encontrado una educación sentimental, Sabines recibirá homenajes con recitales, obras de teatro, danza y hasta un billete de lotería, así como la publicación de un poemario inédito aún sin título. Según ha declarado su hija, Judith Sabines, el poeta tenía varios cuadernos con poemas que nunca publicó, porque quería revisarlos a fondo, pero todo lo que saldrá a luz, alrededor de 70 poemas que datan de entre 1965 y 1968 y que han permanecido inéditos hasta ahora, lo había elegido él antes de su muerte. Nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en los años 40 Sabines viajó a la Ciudad de México para estudiar medicina tratando de complacer a sus padres, pero su vocación fue más fuerte y tras abandonar esos estudios se inscribió en la facultad de Filosofía y Letras, entablando amistad con escritores como Rosario Castellanos, Dolores Castro, Roberto Cabral o Efrén Hernández. En 1952, con su primer libro bajo el brazo, Horal, regresó a su tierra y un año después se casó. Trabajaba de dependiente de una tienda de ropa y en sus tiempos libres escribía poemas en libretas de contabilidad. Así nació uno de sus poemarios más célebres, Tarumba (1956), considerado un espejo de su frustración al tener que volver de la gran ciudad a un pueblo de provincia. Y pocos años más tarde, en 1962, enfrentó una de las experiencias que marcarían su vida y su obra, la muerte de su padre, cuya pérdida inspiró el largo poema Algo sobre la muerte del mayor Sabines, acontecimiento que lo sumió en un silencio creativo, hasta que en 1959 la familia vendió sus negocios y se trasladó definitivamente a la Ciudad de México, donde su vida se centró en sus hijos. Finalmente, en 1973, cuando se decidió a publicar ese largo poema de duelo en forma de libro, las críticas le llovieron: le recriminaban hacer sonetos fallidos. Pero los lectores lo siguieron fielmente, siempre, aun cuando la polémica lo persiguió por sus coqueteos con la política y aceptó presentarse a diputado. Así, con una intensa vida a cuestas, el 12 de noviembre de 1989, mientras visitaba a su cuñada en Chiapas, el poeta tropezó y se fracturó el fémur izquierdo. A esto se sumó que contrajo una infección durante su hospitalización en Tuxtla Gutiérrez, lo que deterioró aún más su salud. Y a pesar de las múltiples cirugías que le practicaron, los resultados nunca fueron positivos y al final tuvo que depender de una silla de ruedas, hasta que enfermó de cáncer y tuvo que recluirse en su casa, donde moriría el 19 de marzo de 1999. Sus restos yacen en el panteón Jardín de la Ciudad de México junto a sus padres, Julio y Luz. Pero en el corazón de legiones de jóvenes mexicanos, así pasen otros cien años, su voz y su poesía seguirán cantando al amor y a la muerte.

BUROCRACIA A LA MEXICANA

"Se trata de un pin pon en medio del cual queda un espacio fundado en noviembre de 1949 por importantes pintores, grabadores y escultores mexicanos"

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) trabaja bajo las normas de toda burocracia que se respete: dejando pasar el tiempo para que sea el azar, la casualidad o los dioses quienes resuelvan los problemas que sus gestiones deberían resolver. Es el caso del Salón de la Plástica Mexicana (SPM), una institución con casi un siglo de vida que ahora enfrenta el desahucio de su sede histórica en la calle Colima de la famosa colonia Roma, ya que se adeuda un año de alquiler y obviamente el dueño del local exige el pago que las autoridades no atienden, por lo que un grupo de artistas enviaron una carta al coordinador de Artes Visuales del INBAL, Gerardo Cedillo, en la que pedían una reunión urgente para tratar el tema y ante la cual, denunció públicamente el muralista Julio Carrasco Bretón, no hubo respuesta, hasta que el asunto trascendió en medios de comunicación y, entonces sí, el INBAL, que dirige Alejandra de la Paz, salió al paso de las acusaciones y expuso mediante una nota informativa que el Salón de Plástica Mexicana, como institución, no desaparecerá, pero sí deberá cambiar de sede antes del próximo 30 de abril, luego de ocupar durante 32 años el inmueble del que va a ser desalojado. Según las autoridades culturales, la razón del cambio no obedece a adeudos, como expuso Carrasco Bretón, sino a que el dueño del inmueble decidió no renovar el contrato de arrendamiento. O sea que se trata de un pin pon en medio del cual queda un espacio fundado en noviembre de 1949 por importantes pintores, grabadores y escultores mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, Juan O’Gorman, Juan Soriano, Olga Costa, Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins o Gerardo Murillo, el Dr. Atl, entre otros, y que actualmente agrupa a cerca de 390 artistas, quienes temen el cierre del salón, ya que hace tiempo vivieron la experiencia de perder la otra sede que tenían en la calle Donceles 99, gracias a la malograda intervención del entonces coordinador, Carlos Bracho. Por otro lado, desde diciembre pasado el SPM no tiene director, ya que el relevo de la antigua titular, Cecilia Santacruz, no lo ha realizado el INBAL, responsable de hacerlo, alegando que, como la señora  Santacruz ha iniciado su proceso de jubilación, se nombrará a un nuevo titular “cuando los procesos administrativos lo permitan”. Es decir, cuando la burocracia funcione como es debido, que es prácticamente nunca. Asimismo, según las autoridades culturales, el INBAL se encuentra “en la búsqueda de un nuevo espacio que reúna las condiciones necesarias para resguardar y continuar con las actividades sustantivas de este recinto, el cual forma parte de su red de museos”. ¿Saben cuándo va a ocurrir esto? Se admiten apuestas.

ZENDA

José Emilio Pacheco / Sabines se equivoca

Jaime Sabines

SABINES SE EQUIVOCA COMO TODOS PERO ACIERTA COMO POCOS 

BIOGRAFÍA

Por José Emilio Pacheco 

No hay relecturas. Al volver a un texto que nos sabemos casi de memoria ya no somos los mismos, el mundo ha cambiado, la página surge por vez primera ante nuestros ojos. No es igual haber leído a Jaime Sabines en 1962 que leerlo en 1977. A quince años de su edición original; este es de verdad un «Nuevo recuento de poemas». Pero hoy como entonces la única respuesta posible es aceptar, reconocer con entusiasmo, que Jaime Sabines es un gran poeta.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Jaime Sabines / No es nada de tu cuerpo


Jaime Sabines
BIOGRAFÍA
NO ES NADA DE TU CUERPO

No es nada de tu cuerpo 
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, 
ni ese lugar secreto que los dos conocemos, 
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. 
No es tu boca -tu boca 
que es igual que tu sexo-, 
ni la reunión exacta de tus pechos, 
ni tu espalda dulcísima y suave, 
ni tu ombligo en que bebo. 
Ni son tus muslos duros como el día, 
ni tus rodillas de marfil al fuego, 
ni tus pies diminutos y sangrantes, 
ni tu olor, ni tu pelo. 
No es tu mirada -¿qué es una mirada?- 
triste luz descarriada, paz sin dueño, 
ni el álbum de tu oído, ni tus voces, 
ni las ojeras que te deja el sueño. 
Ni es tu lengua de víbora tampoco, 
flecha de avispas en el aire ciego, 
ni la humedad caliente de tu asfixia 
que sostiene tu beso. 
No es nada de tu cuerpo, 
ni una brizna, ni un pétalo, 
ni una gota, ni un grano, ni un momento. 

Es sólo este lugar donde estuviste, 
estos mis brazos tercos.






miércoles, 5 de abril de 2017

Jaime Sabines / La luna




Jaime Sabines
BIOGRAFÍA

La luna 

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

jueves, 2 de marzo de 2017

Jaime Sabines / No es que muera de amor, muero de ti...

Corazón de artista
Ernesto Bertini

Jaime Sabines
BIOGRAFÍA
No es que muera de amor, muero de ti...

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ése,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,

viernes, 23 de diciembre de 2016

Jaime Sabines / Me dueles

Ivory Flame



Jaime Sabines
BIOGRAFÍA

Me dueles

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.


domingo, 5 de abril de 2015

Jaime Sabines / Tia Chofi


Jaime Sabines
BIOGRAFÍA
TIA CHOFI

Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi,
pero esa tarde me fui al cine e hice el amor.
Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta
con tus setenta años de virgen definitiva,
tendida sobre un catre, estúpidamente muerta.
Hiciste bien en morirte, tía Chofi,
porque no hacías nada, porque nadie te hacía caso,
porque desde que murió abuelita, a quien te consagraste,
ya no tenías qué hacer y a leguas se miraba
que querías morirte y te aguantabas.
¡Hiciste bien!
Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos,
porque te quise a tu hora, en el lugar preciso,
y harto sé lo que fuiste, tan corriente, tan simple,
pero me he puesto a llorar como una niña porque te moriste.
¡Te siento tan desamparada,
tan sola, sin nadie que te ayude a pasar la esquina,
sin quien te dé un pan!
Me aflige pensar que estás bajo la tierra
tan fría de Berriozábal,
sola, sola, terriblemente sola,
como para morirse llorando.
Ya sé que es tonto eso, que estás muerta,
que más vale callar,
¿pero qué quieres que haga
si me conmueves más que el presentimiento de tu muerte?

Ah, jorobada, tía Chofi,
me gustaría que cantaras
o que contaras el cuento de tus enamorados.
Los campesinos que te enterraron sólo tenían
tragos y cigarros,
y yo no tengo más.
Ha de haberse hecho el cielo ahora con tu muerte,
y un Dios justo y benigno ha de haberte escogido.
Nunca ha sido tan real eso en lo que tu creíste.
Tan miserable fuiste que te pasaste dando tu vida
a todos. Pedías para dar, desvalida.
Y no tenías el gesto agrio de las solteronas
porque tu virginidad fue como una preñez de muchos hijos.
En el medio justo de dos o tres ideas que llenaron tu vida
te repetías incansablemente
y eras la misma cosa siempre.
Fácil, como las flores del campo
con que las vecinas regaron tu ataúd,
nunca has estado tan bien como en ese abandono de la muerte.

Sofía, virgen, antigua, consagrada,
debieron enterrarte de blanco
en tus nupcias definitivas.
Tú que no conociste caricia de hombre
y que desjaste que llegaran a tu rostro arrugas antes que besos,
tú, casta, limpia, sellada,
debiste llevar azahares tu último día.
Exijo que los ángeles te tomen
y te conduzcan a la morada de los limpios.
Sofía virgen, vaso transparente, cáliz,
que la muerte recoja tu cabeza blandamente
y que cierre tus ojos con cuidados de madre
mientras entona cantos interminables.
Vas a ser olvidada de todos
como los lirios del campo,
como las estrellas solitarias;
pero en las mañanas, en la respiración del buey,
en el temblor de las plantas,
en la mansedumbre de los arroyos,
en la nostalgia de las ciudades,
serás como la niebla intocable, hálito de Dios que despierta.

Sofía virgen, desposada en un cementerio de provincia,
con una cruz pequeña sobre tu tierra,
estás bien allí, bajo los pájaros del monte,
y bajo la yerba, que te hace una cortina para mirar al mundo.





Jaime Sabines
"Tía Chofi"
Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México
30 de marzo de 1996






Jaime Sabines / Me encanta Dios

Fotografía de Elena Schumilova
Jaime Sabines
BIOGRAFÍA
ME ENCANTA DIOS

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida – no tú ni yo – la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang… Pero ¿que importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas, y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho frente al ataque de los antibióticos con ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia- y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer mas amada, el perrito y la pulga, la piedra mas antigua, el pétalo mas tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios. ¡Que Dios bendiga a Dios!



Jaime Sabines
"Me encanta Dios"