Mostrando entradas con la etiqueta Escritores colombianos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritores colombianos. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de septiembre de 2026

Andrea Villa Franco / Amelia

Andrea Villa Franco
AMELIA

Cuando Amelia se dio cuenta de que ya no podía ver ni a su tía ni a sus primas entre los parasoles coloridos, que ahora parecían más bien como puntitos de plástico salpicados sobre la arena blanca de la playa, no sintió temor. Ella estaba muy bien ajustada en su flotador de jirafa que le habían obsequiado especialmente para esa ocasión. Es un regalo de su papá, le había dicho su tía. Una caja grande de cartón, sucia y magullada, había llegado a la finca apenas unos días antes de la excursión familiar hacia la costa. 

domingo, 20 de septiembre de 2026

1981 García Márquez / La poesía, al alcance de los niños


Jarrón con dos flores, 2026 / Ilustración de Triunfo Arciniegas 

 

 

Gabriel García Márquez
LA POESÍA, AL ALCANCE DE LOS NIÑOS

27 de enero de 1981


    Un maestro de literatura le advirtió el año pasado a la hija menor de un gran amigo mío que su examen final versaría sobre Cien años de soledad . La chica se asustó, con toda la razón, no sólo porque no había leído el libro, sino porque estaba pendiente de otras materias más graves. Por fortuna, su padre tiene una formación literaria muy seria y un instinto poético como pocos, y la sometió a una preparación tan intensa que, sin duda, llegó al examen mejor armada que su maestro. Sin embargo, éste le hizo una pregunta imprevista: ¿qué significa la letra al revés en el título de Cien años de soledad ? Se refería a la edición de Buenos Aires, cuya portada fue hecha por el pintor Vicente Rojo con una letra invertida, porque así se lo indicó su absoluta y soberana inspiración. La chica, por supuesto, no supo qué contestar. Vicente Rojo me dijo cuando se lo conté que tampoco él lo hubiera sabido.

1980 García Márquez / Sí: la nostalgia sigue siendo igual que antes

 



Gabriel García Márquez
SÍ: LA NOSTALGIA SIGUE SIENDO IGUAL QUE ANTES

16 de diciembre de 1980


    Ha sido una victoria mundial de la poesía. En un siglo en que los vencedores son siempre los que pegan más fuerte, los que sacan más votos, los que meten más goles, los hombres más ricos y las mujeres más bellas, es alentadora la conmoción que ha causado en el mundo entero la muerte de un hombre que no había hecho nada más que cantarle al amor. Es la apoteosis de los que nunca ganan.

domingo, 13 de septiembre de 2026

1980 García Márquez / La comisión de Babel



Gabriel García Márquez
LA COMISIÓN DE BABEL

21 de noviembre de 1980


    Hace cuatro años, la Conferencia General de la Unesco, reunida en Nairobi, le pidió a su director general, Amadou-Mahtar M’Bow, que emprendiera un estudio a fondo sobre la comunicación y la información en el mundo contemporáneo. El señor M’Bow delegó el espinoso mandato en una comisión de dieciséis personas, escogidas por él mismo según su propio criterio, en distintos países del mundo, bajo la presidencia del honorable Sean MacBride, antiguo ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda, Premio Nobel de la Paz y Premio Lenin de la Paz, y quien —al margen de todo esto— ha venido haciendo una gestión silenciosa y vana para liberar a los rehenes norteamericanos en Teherán.

1980 García Márquez / Del malo conocido al peor por conocer

Ronald Reagan



Gabriel García Márquez
DEL MALO CONOCIDO AL PEOR POR CONOCER

11 de noviembre de 1980 

    Siempre se ha dicho que entre dos males hay que escoger el menos malo, y que en el arte de preferir a los hombres es más seguro el malo conocido que el bueno por conocer. Estados Unidos —al término de una campaña electoral que durante casi un año mantuvo al mundo con el último aliento— ha hecho dos veces lo contrario en una sola vez: eligió al peor desconocido.

García Márquez / El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento

 

Charles de Gaulle




Gabriel García Márquez
EL CUENTO DE LOS GENERALES QUE SE CREYERON SU PROPIO CUENTO

9 de diciembre de 1980


    Cuando el general Charles de Gaulle perdió su último plebiscito, en 1969, un caricaturista español lo dibujó frente a un general Francisco Franco minúsculo y ladino que le decía, con un tono de abuelo: «Eso te pasa por preguntón». Al día siguiente, el que fuera el hombre providencial de Francia estaba asando castañas en su retiro de Colombey-les-deux-Églises, donde poco después había de morirse de repente y solo mientras esperaba las noticias frente a la televisión. El periodista Claude Mauriac, que estuvo muy cerca de él, describió las últimas horas de su vida y su poder en un libro magistral, cuya revelación más sorprendente es que el viejo general estaba seguro de perder la consulta popular. En efecto, desde la semana anterior había hecho sacar sus papeles personales de la residencia presidencial y los había mandado en varias cajas a unas oficinas que tenía alquiladas de antemano. Más aún: algunos de sus allegados piensan ahora que De Gaulle había convocado aquel plebiscito innecesario sólo para darles a los franceses la oportunidad que querían de decirle que ya no más, general, que el tiempo de los gobernados es más lento e insidioso que el del poder, y que era venido el tiempo de irse, general, muchas gracias. Su vecino, el general Francisco Franco, no tuvo la dignidad de preguntarles lo mismo a los españoles, y poco antes de su mala muerte convocó a los periodistas que su propio régimen mantuvo amordazados durante cuarenta años y también a los que su propio régimen pagaba para que lo adularan, y los sorprendió con una declaración fantástica: «No puedo quejarme de la forma en que siempre me ha tratado la prensa».

sábado, 12 de septiembre de 2026

1982 García Márquez / La noche caliente de Ámsterdam


Amsterdam



Gabriel García Márquez 

La noche caliente de Ámsterdam

14 de julio de 1982

Había sido el viernes más cálido de Ámsterdam y tal vez de toda Holanda en 152 años, y no era necesario sentirlo para saberlo. “Todo el mundo se ha vuelto loco”, me dijo el servicial empleado del hotel, empapado de sudor dentro de su librea de paño. “Hasta las computadoras”, dijo. Las hermosas valquirias venidas del Norte en su éxodo migratorio anual hacia las playas del Mediterráneo, andaban descalzas por las calles con las sandalias al hombro, se sentaban durante horas en el borde de los canales para refrescarse los pies, y una de ellas se quitó la poca ropa que llevaba encima y se echó al agua en pelotas, cuan larga y dorada era, en medio de los aplausos de los turistas adormilados bajo los toldos de las cafeterías. No la rescató la policía, sino una ambulancia de la Seguridad Social, preocupada de lo que pudiera ocurrirle a quien bebiera aquellas aguas apacibles y venenosas. Había músicas improvisadas en las calles, había predicadores y maromeros, había profetas y atracadores, y había un mimo que se ganó en tres horas más que un conductor de taxi en una semana, imitando el modo de andar de los transeúntes. Era una parodia tan admirable que no se podía creer. Alguna vez he dicho que lo que más me gusta de Ámsterdam es lo mucho que se parece a Curazao, y aquella tarde eran idénticas. Había un aire lunático, un olor de frutas podridas y pájaros muertos que revolvía las nostalgias del Caribe. Las únicas que no disfrutaron del calor fueron las pobres muchachas que se exhiben en las vitrinas, y que en tiempos normales constituyen el atractivo mayor de los visitantes. Se quedaron en sus casitas de muñecas haciendo el chocolate en sus cocinitas de muñecas, tomándoselo con pan ensopado en las camitas de muñecas donde no vino nadie a hacer el amor. A nadie se le hubiera ocurrido venir, por supuesto, si todo el que quiso hacer el amor aquella tarde babilónica lo hizo sin que le molestara nadie en los recodos otoñales de los parques, agonizando de un amor verdadero y gratis entre los tulipanes y las avestruces. Fue algo tan insólito, que los universitarios se echaron a las calles en una jubilosa manifestación de protesta contra todo, menos contra el calor, y quemaron automóviles y se pelearon a palos con la policía, y pidieron a gritos lo que no parecía posible que fuera pedido por alguien en Holanda: “Afuera la reina”. En medio de tantos desafueros, un globo amarillo y enorme con letreros pintados daba vueltas en el cielo, y sus tripulantes, impávidos en la canasta colgante, le decían adiós con la mano a la muchedumbre como si de veras se fueran para siempre. “Volar es natural en los holandeses”, pensé. El globo siguió dando vueltas en el cielo hasta que se hizo de noche como a las once, y sólo quedó la luz malva del verano nórdico, y todavía no encontraban a alguien en el hotel que fuera capaz de componer las computadoras enloquecidas por el calor.

1980 García Márquez / El nuevo oficio más viejo del mundo



El nuevo oficio más viejo del mundo


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
01 DIC 1980 - 18:00 COT

El otoño de París empezó de pronto y tarde este año, con un viento glacial, que desplumó a los árboles de sus últimas hojas doradas. Las terrazas de los cafés se cerraron al mediodía, la viada se volvió turbia y el verano radiante que se había prolongado más de la cuenta pasó a ser una veleidad de la memoria. Parecía que en pocas horas hubieran pasado varios meses. El atardecer fue prematuro y lúgubre, pero nadie lo lamentó de veras, pues este tiempo de brumas es el natural de París, el que más le acompaña y el que mejor le sienta. La más bella de las mujeres de alquiler que hacen su carrera de rutina en las callejuelas de Pigalle era una rubia espléndida que en un lugar menos evidente se hubiera confundido con una estrella de cine. Llevaba el conjunto de chaqueta y pantalón negros, que eran la fiebre de la moda, y a la hora en que empezó el viento helado se puso un abrigo legítimo de nucas de visón. Así estaba, ofreciéndose por doscientos francos frente a un hotel de paso de la calle Dupere, cuando un automóvil se detuvo frente a ella. Desde el puesto del volante, otra mujer hermosa y bien vestida le disparó de frente siete tiros de fusil. Esa noche, cuando la policía encontró al asesino, ya aquel drama de arrabal había retumbado en los periódicos, porque tenía dos elementos nuevos que lo hacían diferente. En efecto, ni la víctima ni el victimario eran rubias y bellas, sino dos hombres hechos y derechos, y ambos eran de Brasil.

Esperando el tifón / Gabriel García Márquez entrevista al director de cine Akira Kurosawa


Esperando el tifón

Gabriel García Márquez entrevista al director de cine Akira Kurosawa

 GARCÍA MÁRQUEZ
15 JUL 2015 - 10:22 COT

El texto que sigue es parte de dos conversaciones que el escritor Gabriel García Márquez sostuvo en Tokio con el director de cine japonés Akira Kurosawa, en octubre de 1990. Se habló de muy diversos temas en algo más de seis horas, y la conversación fue grabada por un amigo de ambos, por pura curiosidad. Uno de los temas fue la película que Kurosawa filmaba en ese momento, Rapsodia en agosto, que ha sido presentada en el Festival de Cannes con gran éxito de público y de crítica y con el disgusto de algunos periodistas de Estados Unidos, que la consideraron agresiva contra su país. El fragmento que se publica aquí es el que corresponde a esa parte de la conversación.

viernes, 11 de septiembre de 2026

1982 García Márquez / La dura vida del turista

Caleta de la isla de Zante.

Gabriel García Márquez
LA DURA VIDA DEL TURISTA

23 de junio de 1982

Tan pronto como subimos a bordo, una voz untuosa de mujer bien servida ordenó en cuatro idiomas por los altavoces que los visitantes bajaran a tierra porque el barco se disponía a partir, y no había acabado de decirlo cuando el barco partió sin ningún otro anuncio. Al cabo de tantos años sin navegaciones ni regresos sentí revivir una emoción casi olvidada viendo borrarse en las brumas de junio las casas apelotonadas y descoloridas del Pireo, y permanecí allí con el ánimo dispuesto para no pensar en nada durante varios días. Aquellos fueron los únicos cinco minutos de descanso a fondo en todo el viaje. Apenas habíamos salido del puerto cuando la misma voz de mujer, con un énfasis más perentorio que el anterior, ordenó a todos los pasajeros reunirnos en cubierta para una maniobra simulada de salvamento. De modo que acudimos en masa con los chalecos salvavidas colgados del cuello y mirándonos unos a otros con nuestras caras de imbéciles, mientras la sirena del barco lanzaba bramidos de naufragio y el primer oficial impartía instrucciones precisas y alarmantes que ninguno de los quinientos turistas de aquella catástrofe de mentira escuchaba con la atención debida. Cinco minutos después todo había terminado. Pero sólo por breves minutos, pues no bien nos habíamos quitado los salvavidas cuando ya nos estaban convocando al salón principal para una conferencia sobre las incontables islas del mar Egeo que íbamos a conocer en los próximos días. Así empezó una semana frenética, que si nos sirvió para algo fue para darnos cuenta en carne propia de que no hay oficio más ingrato y agotador que el de turista de cuerpo entero. Esto es más grave en Grecia que en ninguna otra parte.

jueves, 10 de septiembre de 2026

1981 García Márquez / Caribe mágico


Gabriel García Márquez

BIOGRAFÍA

Caribe mágico


6 de enero de 1981

Surinam —como no todo el mundo lo sabe— es un país independiente sobre el mar Caribe, que fue hasta hace pocos años una colonia holandesa. Tiene 163.820 kilómetros cuadrados y un poco más de 384.000 habitantes de origen múltiple: indios de la India, indios locales, indonesios, africanos, chinos y europeos. Su capital, Paramaribo —que en castellano pronunciamos como palabra grave y que los nativos pronuncian como esdrújula—, es una ciudad fragorosa y triste, con un espíritu más asiático que americano, en la cual se hablan cuatro idiomas y numerosos dialectos aborígenes, además de la lengua oficial —el holandés—, y se profesan seis religiones: hinduismo, católica, musulmana, morava, holandesa reformada y luterana. En la actualidad, el país está gobernado por un régimen de militares jóvenes, de los cuales se sabe muy poco, inclusive en los países vecinos, y nadie se acordaría de él si no fuera porque una vez a la semana es la escala de rutina de un avión holandés que vuela de Ámsterdam a Caracas. Había oído hablar de Surinam desde muy niño, no por Surinam mismo —que entonces se llamaba Guayana Holandesa—, sino porque estaba en los límites de la Guayana Francesa, en cuya capital, Cayena, estuvo hasta hace poco la tremenda colonia penal conocida, en la vida y en la muerte, como la Isla del Diablo. Los pocos que lograron fugarse de aquel infierno, que lo mismo podían ser criminales bárbaros que idealistas políticos, se dispersaban por las islas numerosas de las Antillas hasta que conseguían volver a Europa o se establecían con la identidad cambiada en Venezuela y la costa caribe de Colombia. El más célebre de todos fue Henri Charrière, autor de Papillón, que prosperó en Caracas como promotor de restaurantes y otros oficios menos diáfanos, y que murió hace pocos años en la cresta de una gloria literaria efímera, pero tan meritoria como inmerecida. Esa gloria, en realidad, le correspondía, con mejores títulos, a otro fugitivo francés que describió mucho antes que Papillón los horrores de la Isla del Diablo, y sin embargo no figura hoy en la literatura de ninguna parte, ni su nombre se encuentra en las enciclopedias. Se llamaba René Belbenoit, había sido periodista en Francia antes de ser condenado a cadena perpetua por una causa que ningún periodista de hoy ha podido recordar, y siguió siéndolo en Estados Unidos, donde consiguió asilo y donde murió de una vejez honrada.

1981 García Márquez / "María de mi corazón"


"María de mi corazón"


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
5 DE MAYO DE 1981

Hace unos dos años, le conté un episodio de la vida real al director mexicano de cine Jaime Humberto Hermosillo, con la esperanza de que lo convirtiera en una película, pero no me pareció que le hubiera llamado la atención. Dos meses después, sin embargo, vino a decirme sin ningún anuncio previo que ya tenía el primer borrador del guión, de modo que seguimos trabajándolo juntos hasta su forma definitiva. Antes de estructurar los caracteres de los protagonistas centrales, nos pusimos de acuerdo sobre cuáles eran los dos actores que podían encarnarlos mejor: María Rojo y Héctor Bonilla. Esto nos permitió además contar con la colaboración de ambos para escribir ciertos diálogos, e inclusive dejamos algunos apenas esbozados para que ellos los improvisaran con su propio lenguaje durante la filmación. Lo único que yo tenía escrito de esa historia -desde que me la contaron muchos años antes en Barcelona- eran unas notas sueltas en un cuaderno de escolar, y un proyecto de título: «No: yo sólo vine a hablar por teléfono». Pero a la hora de registrar el proyecto de guión nos pareció que no era el título más adecuado, y le pusimos otro provisional: María de mis amores. Más tarde, Jaime Humberto Hermosillo le puso el título definitivo: María de mi corazón. Era el que mejor le sentaba a la historia, no sólo por su naturaleza, sino también por su estilo.

1980 García Márquez / Cuento de horror para la Nochevieja

 






Gabriel García Márquez
CUENTO DE HORROR PARA LA NOCHEVIEJA

30 de diciembre de 1980


    Llegamos a Arezzo un poco antes del mediodía, y perdimos más de dos horas buscando el castillo medieval que el escritor Miguel Otero Silva había comprado en aquel recodo idílico de la campiña toscana. Era un domingo de principios de agosto, ardiente y bullicioso, y no era fácil encontrar a alguien que supiera algo en las calles invadidas por los turistas. Al cabo de muchas tentativas inútiles volvimos al automóvil, abandonamos la ciudad por un sendero sin indicaciones viales, y una vieja pastora de gansos nos indicó con precisión dónde estaba el castillo. Antes de despedirse nos preguntó si pensábamos dormir allí, y le contestamos —como lo teníamos previsto— que sólo íbamos a almorzar. «Menos mal», dijo ella, «porque esa casa está llena de espantos». Mi esposa y yo, que no creemos en aparecidos a pleno sol, nos burlamos de su credulidad. Pero los niños se pusieron dichosos con la idea de conocer un fantasma de cuerpo presente.

1980 Gabriel García Márquez / El fantasma del Premio Nobel II / Los grandes que nunca fueron

León Tolstoi

Gabriel García Márquez
BIOGRAFÍA
EL FANTASMA DEL PREMIO NOBEL II

Los grandes que nunca fueron

El País 9 OCT 1980

Se ha dicho muchas veces que los más grandes escritores de los últimos ochenta años se murieron sin el Premio Nobel. Es una exageración, pero no demasiado grande. Leon Tolstoy, cuya novela Guerra y paz es, sin duda, la más importante en la historia del género, murió en 1910, a la edad muy nobiliaria de 82 años, cuando ya el Premio Nobel se había adjudicado diez veces. Su libro magistral llevaba ya 4.5 años de gloria, con numerosas traducciones y reimpresiones en el mundo entero, y ningún crítico dudaba de que estaba destinado a existir para siempre.En cambio, de los diez escritores que obtuvieron el Premio Nobel mientras Tolstoy vivía, el único que permanece vivo en la memoria es el inglés Rudyard Kipling. El primero que lo obtuvo fue el francés Sully Prudhomme, que era muy famoso en su tiempo, pero cuyos libros no se encuentran ahora, sino en librerías muy especializadas. Más aún, si uno busca su nombre en un diccionario francés, se encuentra con una definición previa que parece una mala jugada del destino: «Prototipo moderno de la nulidad satisfecha y la trivialidad magistral». Otro de los diez primeros laureados fue el polaco Henryck Sienkiewicz, que se había colado de contrabando en la gloria con su ladrillo inmortal, Quo Vadis. Otro había sido Federico Mistral, un poeta provenzal que escribió en su lengua vernácula y que tuvo el triste honor de compartir el premio con uno de los dramaturgos más deplorables que parió la madre España: don José Echegaray, ilustre matemático a quien Dios tenga en su santo reino.
En los dieciséis años siguientes murieron sin obtener el premio otros cinco de los grandes escritores de todos los tiempos: Henry James, en 1916; Marcel Proust, en 1922; Franz Kafka, en 1924; Joseph Conrad, en el mismo año, y Rainer Maria Rilke, en 1926. También durante esos años estaban sentados en el escaño de los genios nadie menos G. K. Chesterton, que murió sin su premio en 1936, y James Joyce, que murió en 1941, cuando su Ulysses había cambiado el curso de la novela en el mundo, diecinueve años después de su publicación.

viernes, 14 de agosto de 2026

Benhúr Sánchez Suárez / Escritor y editor, qué lío




Benhúr Sánchez Suárez

ESCRITOR Y EDITOR, QUÉ LÍO


Me llamo Benhur Sánchez Suárez. Soy escritor y casi toda mi vida ha discurrido alrededor del libro. Esta situación especial me enorgullece, pues pocos en Colombia pueden exhibir la fortuna de una formación y una experiencia semejante.

sábado, 27 de junio de 2026

Los hijos de Gabriel García Márquez hablaron de la serie Cien Años de Soledad




Los hijos del nobel colombiano fueron sumamente criticados por adaptar el libro- crédito J P Gandul/EF

Los hijos de Gabriel García Márquez hablaron de la serie Cien Años de Soledad: “Hay que desmitificar una obra que termina siendo poco comprendida”

Rodrigo y Gonzalo García Barcha hablaron sobre las principales diferencias que hay entre la serie y la novela escrita por Gabriel García Márquez que le dio un premio Nobel de literatura en 1982

jueves, 11 de junio de 2026

La biblioteca y otros tesoros

 

Andrés Caicedo

LA BIBLIOTECA Y OTROS TESOROS


Álvaro Colomer
12 de noviembre de 2025

Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de todos los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo tal vez más complejo: la literatura.

jueves, 28 de mayo de 2026

La enfermedad infantil de los literatos

 

Ilustración de Triunfo Arciniegas

Héctor Abad Faciolince

La enfermedad infantil de los literatos


De los siete pecados capitales (ira, gula, soberbia, lujuria, pereza, envidia y avaricia) hay solo dos que me parecen esencialmente despreciables: la avaricia y la envidia. Los demás los comprendo un poco 

lunes, 25 de mayo de 2026

La Quilcué al banquillo

Aída Quilcué 


LA QUILCUÉ AL BANQUILLO

Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
El Ponce, 25 de mayo de 2026

Muy peligrosa para el futuro de Colombia, y totalmente inconveniente para el impulso que parecía llevar Cepeda, la nada aclarada actuación de la candidata a vicepresidente, la senadora Quilcué, en la batalla a muerte entre los guambianos de Silvia y los nasa, a los que ella pertenece.

jueves, 21 de mayo de 2026

Juan Fernando Merino / Mar de las nubes


Portada Los Mares de la Luna
Los mares de la Luna, de Juan Fernando Merino (El Silencio Ediciones, 2026).

El escritor caleño Juan Fernando Merino reúne en Los Mares de la Luna, su más reciente libro, historias cuyos protagonistas, en diferentes lugares del mundo, están al borde de acabar con una situación prolongada y agobiante de la forma más espectacular posible. 

Juan Fernando Merino

Mar de las Nubes


—¿Nombre del difunto?

—George Michael Wilkinson.

—George… M. Wilkinson.

—George Michael, por favor. El nombre completo. Él lo habría preferido así.