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martes, 12 de enero de 2021

Los diez mejores libros de 2020

Sara Mesa

Los 50 mejores libros de 2020

LOS DIEZ MEJORES

‘Un amor’, de Sara Mesa, es la obra más destacada en una votación en la que han participado 100 críticos, escritores y periodistas. La propia autora analiza las claves de una novela que busca el “desconcierto”

EL PAÍS
20 de diciembre de 2020

Cuando los arqueólogos del futuro encuentren un fósil digital con un enlace a los mejores libros de 2020 según Babelia, sabrán que en el gran año de la covid ningún libro sobre la pandemia se coló en el palmarés pero triunfaron títulos que retratan bien la sociedad del momento. Por un lado, el reconocimiento de la literatura escrita por mujeres es rotundo: las novelistas y poetas ocupan seis de los primeros diez puestos de la lista, incluido el principal, que es para Sara Mesa con Un amor. Por otro lado, La era del capitalismo de la vigilancia, de Shoshana Zuboff, sobresalió en meses en que —por ocio, por negocio y por telenegocio— nos volcamos en la vida digital mientras Los europeos, del inglés Orlando Figes, y Otoño, de la escocesa Ali Smith, hicieron lo propio en el año en que se consumó el brexit.

Oportunamente, el Madrid de Andrés Trapiello retrata la historia pasada de una ciudad que vivió semanas desbordada por el coronavirus mientras la salida de Poeta chileno, de Alejandro Zambra, coincidió con el jubiloso referéndum constituyente en Chile. Por su parte, Las malas, de Camila Sosa, y Casas vacías, de Brenda Navarro, serían, desde la ficción, buenas lecturas complementarias para el debate feminista sobre transexualidad y maternidad. Finalmente, la ciencia ficción filosófica de Ted Chiang en Exhalación serviría para evadirse —es un decir— de un mundo en el que, como en M. El hijo del siglo, un novelón sobre Mussolini, cada día se usa más la palabra fascista. Para todo los demás, es decir, lo que queda del año: Rachel Cusk, o sea, Despojos. Por Javier Rodríguez Marcos.
1. Un amor
Sara Mesa
ANAGRAMA

Por Sara Mesa.

Decía mi admirada Flannery O’Connor que pedirle a un escritor que hable de su escritura es como pedirle a un pez que dé una conferencia sobre natación. A menudo, cuando me preguntan por el sentido de mis libros, por cuestiones interpretativas o compositivas complejas, recuerdo esta afirmación y, si no fuese porque resulta maleducado, diría, con toda mi humildad y sinceridad: “Yo qué sé”. Apelar al misterio de la escritura puede sonar un poco místico —y quizá sea una manera de escurrir el bulto—, pero admitamos al menos que sí hay una buena dosis de misterio en la génesis de un libro, como la hay en el fenómeno de su lectura, tan imprevisible.


Un amor es una novela misteriosa para mí. Surge, de hecho, de un sueño recurrente —con toda la ambigüedad que conlleva el mundo onírico—, de historias escuchadas hace muchos años y de imágenes que me asaltaron de pronto, sin explicación aparente —goteras en una casa, un perro atado a una estaca, el sonido de la lluvia en el tejado de un cobertizo, una mujer espiando los movimientos de la furgoneta de un hombre—. Con todo eso, hace años, empecé a construir una historia que no sabía bien dónde me llevaba. Tardé mucho y cometí muchos errores, aunque también algún acierto que me impedía desistir y tirarlo todo a la basura. Cogí y solté la novela varias veces, entre medias escribí otras cosas. En mi editorial tuvieron una paciencia infinita conmigo, puesto que un día lo veía claro y al siguiente pedía que se olvidaran de lo dicho —­gracias, Jorge Herralde, Silvia Sesé, Isabel Obiols, por no matarme—. Al final, después de dar muchos rodeos absurdos, llegué a una especie de calma resignada, una especie de paz. Qué novelita enclenque, pensé, pero al mismo tiempo, para animarme, me agarré a una de las reflexiones de la protagonista: “No se llega al blanco apuntando, sino descuidadamente, mediante oscilaciones y rodeos, casi por casualidad”.

Y luego, casi por casualidad, esta novelita enclenque empezó a engordar; es decir, a ser leída, interpretada, compartida, amada y seguramente odiada. Sentí sorpresa y agradecimiento ante tantas lecturas —la ramificación de mi trabajo—, aunque también el famoso síndrome del impostor, de la farsante, pues este 2020, tan complicado y duro por muchas razones, ha sido también un año de excelentes libros.

Un amor no es una novela de amor y sin embargo se titula así porque amor es la palabra más manoseada del mundo. La confusión que origina el título, la posible decepción o desconcierto que ocasiona en los lectores, es buscada. Si en los grandes almacenes colocaran el libro en el apartado de novela romántica, me sentiría muy feliz, porque sería como activar una pequeña bomba en sus anaqueles. Entonces, si no se trata de un amor convencional, ¿a qué amor me refiero? ¿Qué significa este título?

En relación con el significado de los sueños, Eugène Ionesco decía: “La mayor parte de las personas, cuando intentan contar sus sueños, los interpretan, los explican, los hablan, intervienen. El sueño es una historia o una situación que se debe contar de la manera más desnuda o que solo se debe describir. No se deben contar los sueños, hay que intentar describirlos; el sueño no es discurso, es imágenes”. Yo me agarro a esta dualidad discurso/imagen del mismo modo que a la idea del pez conferenciando sobre natación. No deseo inmiscuirme en una labor que no me corresponde. Quizá no es mi papel ofrecer interpretaciones ni respuestas tajantes como quien desvelara la solución de un acertijo. Escribí Un amor como quien emprende una búsqueda y así me gustaría que fuese leído.




2. La madre de Frankenstein
Almudena Grandes
TUSQUETS

Almudena Grandes es un alud sentimental y narrativo. Y si La madre de Frankenstein es el mejor de sus Episodios de una guerra interminable algo tendrá que ver el hecho de que en los personajes femeninos se perfilan mujeres decididas (para bien o para mal), de independencia intelectual contrastada, que no titubean para ser lo que soñaron. Y ahí está la enfermera María y hasta la parricida Aurora Rodríguez Carballeira y su víctima, su hija Hildegart, diseñada para ser arquetipo de la nueva mujer republicana. La identificación emotiva es fuerte, sensación que refuerza Germán, psiquiatra que regresa a España para trabajar en un manicomio de mujeres, espacio-tiempo donde reflejar el terror con el que el nacionalcatolicismo pintaba los pardos años cincuenta. El resto, pura marca Grandes: buenos diálogos y mejores tramas, destilados con menos alambiques. Grandes ha dejado, como nunca, jirones de piel (personal, literaria) en este monstruo.. Por Carles Geli.



3. Los europeos
Orlando Figes. Traducción de María Serrano Giménez
TAURUS

Lo que Orlando Figes hace en Los europeos es reconstruir las líneas maestras que permitieron que, hacia 1900, en el Viejo Continente la gente leyera los mismos libros, escuchara la misma música o disfrutara de las mismas obras de arte, que fijarían además el canon de la alta cultura. El historiador sigue las vidas del escritor Iván Turguénev y de la cantante y compositora Pauline Viardot, que tuvieron una larga e íntima relación, y del marido de esta, Louis Viardot, crítico de arte y periodista, para mostrar cómo con la expansión del ferrocarril se produjo una primera globalización que instauró hábitos cosmopolitas. El libro levanta un apasionante siglo XIX que revela la enorme ebullición de ideas y de iniciativas creativas que marcaron las vibrantes y complejas señas de identidad de Europa. Por José Andrés Rojo.



4. Confía en la gracia
Olvido García Valdés
TUSQUETS

Hay algo vivo y a la vez mineral en los nuevos poemas de Olvido García Valdés (Asturias, 1950). Por eso al releerlos nunca están donde los dejamos; crecen e inquietan. ¿Qué es? ¿La respiración? ¿El deseo? ¿La soledad exigente con que enlazan sensorialidad y extrañeza para explorar cada pliegue? Se entretejen en ellos lecturas y animales, generaciones diversas en fiestas con globos, memoria, fantasmas, música, tiempo, luz. Forma y tonos libérrimos en los que caben el 15-M, el Brexit y la convicción de que envejecer es bueno. Líneas de un diálogo interior que ocurre en ráfagas de intensidad, cuando alguien con mucho visto y sentido elige confiar en lo benigno para encenderse e invitarnos: “… toma / el mundo por cuerpo, decía, como un ciego / el bastón, respira ahí como si fueras todo…”. Por Raquel Garzón.


5 . No digas nada
Patrick Radden Keefe. Traducción de Ariel Font Prades
RESERVOIR BOOKS

Está construida como una novela de misterio que trata de revelar quién estaba detrás de un famoso crimen sin resolver, pero la investigación periodística de Patrick Radden Keefe, basada en un centenar de entrevistas y numerosas consultas a archivos y viajes, va mucho más allá. No digas nada aplica una bien medida fuerza narrativa a la enmarañada historia política reciente de Irlanda del Norte y mete de lleno al lector en el drama de los Troubles, del que cabría pensar que se ha escrito ya más que suficiente. Y, sin embargo, el reportero de The New Yorker demuestra en este libro que la historia late bajo la paz, que hay un relato abierto en aquella herida, que las mejores intenciones con las que, por ejemplo, se creó un archivo oral en una universidad para reconstruir la historia de los terroristas pueden llevar a imprevisibles consecuencias legales, y que las víctimas de un conflicto de más de medio siglo son todos o casi todos. El secuestro y asesinato de una viuda y madre de 10 hijos, Jean McConville, en 1972 en Belfast —que nunca acabó de estar claro, ni siquiera cuando apareció su cuerpo más de 30 años después—, permite a ­Radden Keefe desenterrar un trágico relato. Y en los claroscuros de esa historia surgen preguntas que no solo atañen a por qué se llevaron a McConville y quién disparó la pistola, sino por qué una joven como la implacable Dolours Price entraba en una banda terrorista, hasta qué punto admitir un error significa quitar el sentido a toda una vida dedicada a una lucha y si un líder capaz de forjar la paz es un traidor o un héroe con rasgos de sociópata. 
Por Andrea Aguilar.


6. El hijo del chófer
Jordi Amat
TUSQUETS

Alfons Quintà fue un asesino, un tipo profundamente malvado. Sin embargo, se convirtió también en uno de los periodistas más importantes de Cataluña pese a que sus maltratos y acosos eran un secreto a voces. Con este personaje siniestro, Jordi Amat ha construido un libro magnífico en la estela abierta por autores como Emmanuel Carrère. A través de la figura de Quintà, El hijo del chófer se convierte en un retrato de la Cataluña contemporánea, pero sobre todo de los juegos de poder capaces de aupar hasta la cima social a un personaje de esta categoría humana. En ese sentido, se trata de un libro que se eleva por encima del momento que describe para convertirse en un relato universal sobre la maldad y el poder. Por Guillermo Altares.



7. Las maravillas
Elena Medel
ANAGRAMA

Empezar a leer Las maravillas es meterte en un túnel de acero frío en el que las voces que la escritora cordobesa Elena Medel entrelaza son las de todas las mujeres. En el personaje que protagoniza el libro, pero del que es también su gran ausente, se condensan las desgracias económicas de la España de los últimos 50 años: el abandono, el ascenso social truncado. La lucha feminista va abriéndose paso en la sociedad y en el libro. Pero el 8 de marzo de 2018, cuando el feminismo se instaló en la conciencia de muchos españoles, la vivencia radicalmente opuesta de los otros dos personajes principales de Las maravillas condensa el sentido del relato. Qué doloroso y qué bien narrada la primera novela de la poeta Elena Medel. Por Carmen ­Pérez-Lanzac.



8. Exhalación
Ted Chiang. Traducción de Rubén Martín Giráldez
SEXTO PISO

Con una exquisita e incisiva prosa alegórico fantástica, Ted Chiang (Nueva York, 53 años), el multipremiado orfebre de lo galáctico especulativo que hay detrás de la historia de La llegada, la película de Denis Villeneuve, reflexiona sobre la relación entre humanidad y tecnología en esta su segunda antología de relatos en 30 años. Convencido de que todo relato de ciencia-ficción puede ser un tratado filosófico, Chiang se aproxima a aquello que nos hace humanos —la memoria y sus borrosos límites narrativos, una inevitable y dolorosa empatía hasta por lo que finge estar vivo— desde la humildad del apasionado escritor de género que ha hecho de su obra pura literatura. Por Laura Fernández.


9. A corazón abierto
Elvira Lindo
SEIX BARRAL

A corazón abierto es la expresión radical de las mejores virtudes de la memoria. Elvira Lindo recuerda como si estuviera pintando al natural lo que vio en las distintas épocas de su vida y lo estuviera pintando con todos los colores, con la música precisa, con el atrevimiento que dan el amor, la nostalgia y también la rabia de haber visto de cerca, y haber sufrido, los dolores y los vacíos que anidan en lo hondo de lo inolvidable. Asombrada aún por lo que vivió en la infancia, abraza a quienes compartieron con ella también los resplandores oscuros. El resultado es un cálido recuento de la vida y no resulta extraño que haya sido además una puerta para que miles de lectores hayan sentido que ella escribe también de la vida de cada uno de ellos. Por Juan Cruz.


10. pequeñas mujeres rojas
Marta Sanz
ANAGRAMA

Cierra Marta Sanz con esta novela una trilogía negra que estira, rebasa y manipula los límites del género para ir mucho más allá. Esta última entrega es una carta de denuncia contra el olvido de la injusticia, un wéstern asfixiante, una historia coral sobre los efectos del silencio en la que hasta las voces de los muertos están impecables. Una novela necesaria que describe la violencia, sobre todo contra las mujeres, con un lenguaje propio, crudo y sin tópicos. Ni el mismo detective Zarco, visto aquí por los ojos de las mujeres de su vida, podría imaginar una despedida mejor. Por Juan Carlos Galindo.




domingo, 27 de diciembre de 2020

Ted Chiang / La historia de tu vida



Ted Chiang
La historia de tu vida


    Tu padre está a punto de hacerme la pregunta. Éste es el momento más importante de nuestras vidas, y quiero prestar atención, captar cada detalle. Tu padre y yo acabamos de volver de una noche en la ciudad, con cena y espectáculo; es pasada la medianoche. Salimos al patio para mirar la luna llena; luego le dije a tu padre que quería bailar, así que me sigue la corriente y ahora estamos bailando lentamente, un par de treintañeros oscilando de un lado a otro bajo la luz de la luna como niños. No siento el fresco de la noche en absoluto. Y entonces tu padre dice:
    —¿Quieres tener un hijo?
    En este momento tu padre y yo llevamos casados unos dos años y vivimos en la avenida Ellis; cuando nos mudemos serás demasiado pequeña para acordarte de la casa, pero te enseñaremos las fotos, te contaremos las historias. Me encantaría contarte la historia de esta noche, la noche en que fuiste concebida, pero el momento adecuado para hacerlo sería cuando estés preparada para tener tus propios hijos, y nunca tendremos esa oportunidad.

Ted Chiang / La evolución de la ciencia humana

Ted Chiang

La evolución de la ciencia humana


    Hace veinticinco años desde la última vez que un informe de investigación original fue enviado a nuestros editores para su publicación, lo que hace que éste sea un buen momento para revisar una cuestión muy discutida por aquel entonces: ¿cuál es el papel de los científicos humanos en una época en la que las fronteras de la indagación científica han quedado más allá de la comprensión de los humanos?

Ted Chiang / “La ciencia-ficción hace creíble cualquier premisa de la filosofía”

 

Ted Chiang



Ted Chiang: “La ciencia-ficción hace creíble cualquier premisa de la filosofía”

Autor del relato que inspiró la película La llegada, el pope de lo fantástico especulativo (y redactor de manuales de 'software') repiensa la relación entre humanidad y tecnología en 'Exhalación', su segundo libro de cuentos en 30 años

Laura Fernández

18 de septiembre de 2020


Descuelga el teléfono virtual en lo que parece su despacho, allá en el lejano y aún no tan frío Seattle. Hay una pared forrada de libros a sus espaldas. Lleva cascos, es por la mañana. Dice que empezó a escribir a los 11 años, después de leer a Isaac Asimov. Cuando se le pregunta si se considera más un filósofo que un escritor de ciencia-ficción, se ríe. No a carcajadas, porque todo en Ted Chiang (Nueva York, 53 años) es contención. Ha escrito apenas 19 relatos en 30 años, pero con todos ha dado en algún tipo de blanco. El mundo le conoce por lo que Denis Villeneuve y Eric Heisserer hicieron con uno de ellos. El libro se titulaba La historia de tu vida y ponía al ser humano contra las cuerdas del orden narrativo, y de su propia condición de máquina del tiempo. De eso iba La llegada, la película que protagonizó Amy Adams, en la piel de una heroína atípica que intenta comunicarse con una raza extraterrestre para la que no existe el tiempo. Todo para ellos ocurre a la vez, porque su lenguaje no comprende el pasado, el presente y el futuro. “No me consideraría filósofo, pero es cierto que escribo sobre cuestiones filosóficas. La ciencia-ficción es perfecta para eso. Hace atractiva y creíble cualquier premisa del pensamiento. Hoy el mundo leería más filosofía si, en vez de redactar tratados, los filósofos hubiesen escrito relatos de ciencia-ficción”, responde



La llegada


El autor no teme la etiqueta. Ocupa la cima del género fantástico desde la publicación de su primer libro de relatos, en 2002, y se siente cómodo en esa condición tan altamente literaria que lo vuelve indistinguible de cualquier otro tipo de género, que lo convierte, en realidad, en un género en sí mismo, y a él, en el alumno más aventajado de Isaac Asimov. No cree que el término tenga nada de malo. “La ciencia-ficción es un género poderoso, nos abre camino. Explora la inevitabilidad del cambio”, dice.

Sus discursos son largos. Se detiene a pensar a menudo, se hace el silencio entonces, un silencio que tiende a romper con un “you” — pronunciado exactamente como se lee—, una muletilla que es como una pequeña base desde la que partir en otra dirección, o seguir sumergiéndose en la misma. Acaba de publicar Exhalación (Sexto Piso / Mai Més en catalán), su segunda colección de relatos. Tres de los nueve cuentos incluidos en ella ganaron en su momento el Premio Hugo. En total, y con tan solo los mencionados 19 relatos publicados, Chiang ha sido distinguido, entre otros, con cuatro Hugo, cuatro Nebula, seis Locus y el British Science Fiction Association Award. Es la primera vez que ocurre algo así. Que alguien con tan poca obra haya ganado tantos premios y supuesto semejante revolución.

Ted Chiang: “La ciencia-ficción hace creíble cualquier premisa de la filosofía”

¿Por qué escribe tan poco? “Oh, ojalá pudiera escribir más. Ojalá pudiera escribir con una mayor celeridad, pero me resulta imposible. Tardo meses, a veces, años, en desarrollar una idea. Me asaltan ideas todo el tiempo, pero solo me quedo con las que me atormentan. Las que vuelven una y otra vez. Entonces trato de encontrar la manera de convertirlas en un cuento”, responde. Es un proceso altamente artesanal. Pasa con esas ideas tanto tiempo que eso explica, dice, por qué escribe siempre sobre lo que él considera “el lado bueno de la naturaleza humana”. “Quiero decir, tengo buenos y malos días, como todo el mundo. La política nor­te­ame­ri­cana me resulta, por ejemplo, descorazonadora, y me hace pensar en lo peor del ser humano. Pero no quiero pasar meses, ni años, que es lo que tardo en escribir mis relatos, como he dicho, pensando en lo peor del ser humano. Quiero pensar en lo mejor, porque la gente puede ser maravillosa. En cierto sentido lucho contra mi propia condición, porque tiendo a ser cínico y pesimista. Supongo que la ficción es una especie de armadura que no me deja caer”, dice.

Con ascendencia china, Chiang estudió Informática y se dedica a redactar manuales de software. Hay un relato en Exhalación, ‘El ciclo de vida de los elementos de software’, que nos imagina criando a seres virtuales tan reales y autoconscientes como los androides de Philip K. Dick. “Me gusta Philip K. Dick, pero no he leído todos sus libros. En ese relato me pregunto cómo se hace una persona, y a la vez deconstruyo la idea del robot. Siempre me he preguntado por qué la ciencia-ficción ha creído que el robot o el androide es, de entrada, perfecto. Todos los relatos nos dicen que lo encargas a la fábrica, llega a tu casa, lo enciendes y ya es el perfecto mayordomo. Te obedece, es leal. No hace nada mal. Y encima tiene autoconciencia. ¿De veras hemos creído que podemos programar a una persona sin más?”, expone.

La memoria es, junto a la absurda y ególatra necesidad del ser humano de buscar otras civilizaciones fuera de este planeta —“cuando hay tantas en este planeta con las que comunicarse”, dice, refiriéndose a los animales—, uno de los temas centrales del libro, y de su obra. “¿A qué escritor no le interesa la memoria? Somos lo que elegimos recordar”, dice. El relato ‘La verdad del hecho, la verdad del sentimiento’, nació de una de esas ideas que volvían a su cabeza todo el tiempo. “Leí un artículo sobre una mujer que no tenía memoria episódica. Es decir, recordaba cosas, pero no en forma de escenas. Por ejemplo, sabía que estaba casada y que había ido de luna de miel a Hawái, pero no recordaba nada de esa luna de miel. Sabe que ha sido niña, pero no tiene ni un solo recuerdo de su infancia. No podía quitármela de la cabeza. Y pensé en escribir sobre lo contrario, sobre poder llegar a recordarlo todo con exactitud. ¿Quién seríamos entonces? ¿Seríamos alguien?”, relata.

Sobre la actual pandemia —“oh, soy un afortunado, no tengo por qué salir de casa, así que no estoy expuesto, y tampoco tengo hijos de los que preocuparme”, dice—, asegura que no había forma de prevenir nuestro comportamiento, por más que la ciencia-ficción llevase años ensayando una situación parecida. ¿Y eso por qué? “Porque toda ficción tiende al drama, y siempre que se ha dado una plaga en alguna de ellas, todo va muy rápido: todo el mundo se contagia y todo el mundo muere. El real es un escenario más moderado, menos dramático. En la ficción, la sociedad colapsa al instante, y eso no es porque pensemos que sería así, sino porque los escritores están advirtiendo de la fragilidad de nuestro sistema, de la fragilidad del sentido de la civilización. Es un temor, no es una realidad. La pandemia nos ha enseñado que la gente no es tan mala como cree el cine de desastres, por ejemplo. Nos hemos ayudado, nos estamos ayudando, y empezamos a ser conscientes de lo que verdaderamente importa, incluso en el ámbito laboral. Los trabajos que importan son aquellos que traen comida a casa y fabrican cosas y nos curan”, responde. En cualquier caso, considera, repite, que si hay “algo sobre lo que pretende aleccionarnos la ciencia-ficción es sobre que debemos estar abiertos al cambio”. No en vano, nació para tratar de explicar el futuro a las criaturas del pasado que éramos cuando estalló la Revolución Industrial. “Hasta entonces todo había sido previsible, a partir de entonces, todo era un misterio”, dice.

¿Y qué opina del auge de la ciencia-ficción china? ¿Por qué cree que a Occidente le interesa sobremanera estos días? “Por un lado, creo que es solo cosa del éxito que tuvo La trilogía de los tres cuerpos, de Cixin Liu. Económicamente y como tendencia, supongo que es el nuevo noir escandinavo. Tan sencillo como eso. Por otro, creo que hay algo interesante en la nueva ciencia-ficción china que quizá también tenga algo que ver con esa pequeña ola, y es que es muy parecida a la ciencia-ficción de la edad de oro norteamericana, aquella ciencia-ficción triunfalista que soñaba con las estrellas y viajaba a las estrellas. Supongo que es un alivio ver que alguien sigue soñando cuando en Occidente se ve el futuro como lo plantea Interstellar, como un gran desierto sin esperanza. Lo que no tengo tan claro es que ese triunfalismo acabe siendo algo más que un gesto vacío, que es lo que será mientras no haya un gran blockbuster cinematográfico chino que llegue a todo el mundo. Y estoy hablando de cine. Cine chino de ciencia-ficción que sea popular en todo el mundo”, considera. Hablando de cine, ¿algún otro de sus relatos va a dar el salto a la pequeña o la gran pantalla en breve? “Hay algo en marcha, pero no he firmado nada aún, así que no lo sé”, contesta. Sigue siendo por la mañana en Seattle, es un día de principios de septiembre, ¿le da vueltas a alguna idea en estos momentos? “Siempre lo hago, pero a veces, la idea desaparece, así que mejor no hablar de ella”.

EL PAÍS






DE OTROS MUNDOS
'La llegada' / Una obra maestra de la ciencia ficción lastrada por el lirismo
¿Ted Chiang? / El genio de la ciencia ficción que está detrás de 'La llegada'
Ted Chiang / La historia de tu vida / Recuerdos de un futuro inevitable
La nueva antología de Ted Chiang llega a las librerías
Ted Chiang / El humanista de la deshumanización
Ted Chiang / La ciencia ficción hace creíble cualquier premisa de la filosofía

Cuentos

Ted Chiang / El humanista de la deshumanización

 

Ted Chiang

Los 50 mejores libros de 2020

EXHALACIÓN


Ted Chiang, el humanista de la deshumanización

Los cuentos de 'Exhalación' son una profunda reflexión sobre asuntos como la ética de las máquinas, el libre albedrío o la fragilidad de la memoria


JAVIER APARICIO MAYDEU
18 SEP 2020 - 17:36 COT

Ted Chiang, el humanista de la deshumanización

"Nadie quiere pasarse la vida formulando preguntas y filtrando resultados”. No es cierto. Ted Chiang sí, y es lo que hace en sus cuentos, cercanos a la especulación y la conjetura, dispuesto a lanzar hipótesis y consignar los corolarios que se desprenden de las sugestivas propuestas que ofrece su mente. Al aclamado autor e informático neoyorquino le interesa abordar los conflictos éticos y etológicos que se desprenden de la relación entre el hombre y la máquina, no a la manera de los textos agoreros como el alarmista Yo, robot, de Asimov, o 2001. Una odisea del espacio, de Arthur C. Clarke, y su rebelde computadora Hal, sino desde la serena óptica del científico que no pretende desarrollar un drama distópico, sino plantear su contingencia a la vez que reflexionar sobre la forma en que alteraría el orden natural de las cosas.

La nueva antología del maestro de la ciencia ficción contemporánea, Ted Chiang, llega a librerías




La nueva antología del maestro de la ciencia ficción contemporánea, Ted Chiang, llega a librerías

“La historia de tu vida” es una colección de relatos del multipremiado autor estadounidense que obtuvo el Premio Locus. En uno de los cuentos que componen esta antología se inspiró la película “La llegada” protagonizada por Amy Adams
Ted Chiang es uno de los autores contemporáneos de ciencia ficción con mayor reconocimiento a nivel mundial. Y en el mes de agosto, llega a las librerías de todo el país una colección de relatos del autor ganador de los Premios Hugo, Nebula y Locus, entre otros.

sábado, 25 de enero de 2020

Ted Chiang / La historia de tu vida / Recuerdos de un futuro inevitable


Ted Chiang

LA HISTORIA DE TU VIDA 

RECUERDOS DE UN FUTURO INEVITABLE


Gustavo Leyton Herrera
6 de diciembre de 2018

¿Qué pasaría si nuestros modelos de matemáticas y física fuesen subjetivos y humanos? ¿Y si la lingüística resultara ser una descripción más objetiva del universo que las matemáticas? Ambas cuestiones son planteadas en el clásico relato La historia de tu vida, de Ted Chiang, que conjuga convincentemente la lingüística con la física.

Arte conceptual para la película La llegada. Ilustración de Peter Konig
Ted Chiang (Port Jefferson, Nueva York, 1967) abandona los tropos y los clichés para crear en La historia de tu vida (1998, pero reeditado en la antología homónima de 2002, publicada en castellano por Bibliópolis [última edición de 2015]) un relato verdaderamente original. No se centra tanto en el caos y la destrucción que se espera vayan de la mano de una invasión extraterrestre como en la lucha intelectual entre el hombre y el alienígena (y lo alienígena) al intentar comunicarse y aprender unos de otros; una constante ya explorada por Stanislaw Lem a lo largo de toda su obra. Este cuento inspiró la película La llegada (Arrival, Denis Villeneuve, 2016), y es realmente excepcional. Está narrado en primera persona por Louise Banks, una experta en lingüística a la que los militares piden que sirva como traductora entre extraterrestres y humanos.

viernes, 17 de enero de 2020

¿Ted Chiang? / El genio de la ciencia ficción que está detrás de 'La llegada'


Ted Chiang


¿Quién es Ted Chiang?
El genio de la ciencia ficción que está detrás de 'La llegada'

Un escritor estadounidense de origen chino se ha convertido con apenas un puñado de relatos cortos en la nueva estrella del género. Uno de ellos sirve de argumento al filme del año: 'La llegada'


Daniel Arjona
18 de diciembre de 2016


Un informático estadounidense de origen chino que escribe relatos cortos de ciencia ficción en sus ratos libres comienza a coleccionar, uno detrás de otro, todos los grandes premios del género. Un guionista americano se enamora de una de esas narraciones al toparse por casualidad con ella en una antología y ya sólo es capaz de cavilar durante años cómo demonios llevar a la pantalla una historia tan maravillosa como de ardua construcción. Un director de cine canadiense decide finalmente apostar por el proyecto y lo convierte en la más memorable película estrenada este año. La génesis de la que ya se ha convertido en una obra maestra de la ciencia ficción... parece de ciencia ficción.



'La llegada' es una de esas historias que obligan a cuadrarse ante el rey de los géneros imaginativos modernos, el que mejor cifra la suma de nuestros miedos, la mejor vacuna contra el shock del futuro. Porque la ciencia ficción es una estajanovista proveedora de maravillas y, cuando a su fondo dorado le acompaña también la forma (esto último, ay, suele faltar), ningún otro género puede competir. En el caso del relato de Ted Chiang en que se basa la película escrita por Eric Heisserer y dirigida por Denis Villeneuve la fusión es total: la peripecia del primer encuentro entre la Humanidad y los extraterrestres no sólo se resuelve con una imaginación casi ofensiva que habrá hecho que otros escritores se den de cabezazos contra la pared mientras exclaman "¿cómo no lo pensé yo antes?", sino que además se cuenta con una estructura hipnótica y un poderoso talento.
Pero volvamos al principio. ¿Quién es Ted Chiang y por qué se ha erigido ya en un auténtico genio de la ciencia ficción más reciente?

La historia de tu vida






'La historia de tu vida'
'La historia de tu vida'
Chiang Feng-nan (nombre chino de Ted Chiang) es, como ya advertimos, un escritor de ciencia ficción a tiempo parcial. Nació en Port Jefferson, Nueva York, en 1967 y obtuvo su grado en ciencias de la computación en la Universidad de Brown. Al llegar a casa después de su trabajo como escritor de manuales técnicos de software a principios de los 90, escribía esporádicamente relatos de corte fantástico sin mayores ambiciones, por puro divertimento. Cuentos extraños, muy originales, que forzaban hasta romperlas las por otra parte no muy firmes barreras del género. Cuentos extraordinarios.
Desde entonces hasta hoy Chiang ha ganado nada menos que cuatro premios Nébula, tres Hugo, tres Locus, un John W. Campbell, un Sidewise y un Theodore Sturgeon Memorial. Y todo eso con una producción escueta y selecta: sólo doce relatos y una novela corta en casi tres décadas. El lector español puede disfrutar de su arte en 'La historia de tu vida (Alamut, 2015) la única antología de Chiang publicada en nuestro idioma y que incluye sus ocho primeros cuentos. Por cierto que el que da título al volumen es el germen de 'La llegada'.
Esta antología ofrece la mejor puerta estelar a los temas y las destrezas de Ted Chiang, por lo que cada uno de sus ocho relatos, como ocho soles, merece un breve comentario incitador.





La actriz Amy Adams protagoniza 'La llegada'
La actriz Amy Adams protagoniza 'La llegada'

Ocho soles

En el primer relato, 'La torre de Babilonia', de evocador sabor kafkiano, unos industriosos obreros levantan una torre de altura inconcebible en la tierra entre ríos con el fin de asomarse a los dominios divinos con resultados imprevistos. En el segundo, 'Comprende', la aplicación de un medicamento experimental aumenta exponencialmente la inteligencia del protagonista hasta el punto de comprender la exacta estructura de la realidad. En 'Dividido entre cero' la matemática se alza como el arma definitiva merced al hallazgo de una sola ecuación de destrucción masiva.

'Setenta y dos letras' imagina una sociedad dominada por la cábala y la fabricación en serie de golems. El relato titulado 'La evolución de la ciencia humana' se presenta en forma de artículo científico en el momento en que la capacidad del ser humano para conocer el universo ha tocado su techo definitivo. 'El infierno es la ausencia de Dios' imagina un mundo en el que las creaciones de la religión judeocristiana existen de verdad e intervienen efectivamente, al modo de los dioses griegos, en los asuntos humanos. Y el último cuento, '¿Te gusta lo que ves?' parte de una extraña y apasionante premisa: ¿y si no existiera la belleza?
El guionista ha contado la conmoción que le causó su lectura: “Se quedó conmigo. Me ensombrecía el día y se cernía sobre mí cuando dormía"
Dejamos para el final el relato que sirve de título a la antología y de inspiración a 'La llegada': 'La historia de tu vida'. El guionista Eric Heisserer ha contado la conmoción que le causó su lectura: “Se quedó conmigo. Me ensombrecía durante el día y se cernía sobre mí cuando dormía. Sabía que quería trasladarla a la gran pantalla, pero no tenía idea de cómo hacerlo, o con quién. Sólo sabía que tenía que encontrar la manera. Aquella fascinante ficción era a la vez intelectualmente vigorizante y emocionalmente verdadera”. Finalmente fue uno de los directores más carismáticos del cine actual, Denis Villeneuve, autor de 'Prisoners' (2013) y 'Sicario' (2015) quien se puso al frente del proyecto. El resultado brilla hoy en los cines.