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viernes, 1 de mayo de 2020

Óscar Chávez / Un artista polifacético que marcó a varias generaciones

Muere Óscar Chávez, hospitalizado por Covid-19 – Noticieros Televisa
Óscar Chávez

Óscar Chávez, un artista polifacético que marcó a varias generaciones


“El Caifán mayor”, como fue apodado el cantante por su participación en la película “Los caifanes”, dirigida por Juan Ibáñez en 1967, acababa de cumplir 85 años de edad, el pasado 20 de marzo.



Ciudad de México. 
30 de abril de 2020

Óscar Chávez falleció hoy jueves 30 de abril. Apenas ayer había sido internado en en el Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE en la Ciudad de México con síntomas de Covid-19, pero hoy perdió la batalla.

miércoles, 1 de febrero de 2017

José Martí / Oscar Chávez / La niña de Guatemala

Oscar Chávez interpreta "La niña de Guatemala", de José Martí

José Martí
LA NIÑA DE GUATEMALA


Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.




Óscar Chávez / Llorona



Óscar Chávez
LLORONA


La pena y la que no es pena, Llorona,
todo es pena para mí.
Ayer penaba por verte, Llorona,
y hoy peno porque te ví.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona, llévame  a ver
donde de amores se olvida
y se empieza a padecer.

Alza los ojos y mira, Llorona,
allá en la mansión oscura,
una estrella que fulgura, Llorona,
y tristemente suspira.
Es Venus que se retira, Llorona,
celosa de tu hermosura.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona que sí, que no.
La luz que me alumbraba, Llorona,
en tinieblas me dejó.

Dicen que el primer amor, ay Llorona,
es grande y es verdadero,
pero el último es mejor, ay Llorona,
y más grande que el primero.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona, dame una estrella.
Que me importa que me digan, Llorona,
que tú ya no eres doncella.

Las campanas claro dicen, Llorona,
sus esquilas van cantando.
Si mueres, muere contigo, Llorona,
si vives te sigo amando.
Es cierto lo que te digo, Llorona.
Puedes publicarlo en bando.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona, de la alta cumbre.
Yo soy como los arrieros, Llorona,
llegando ya siendo lumbre.

No me llores cuando muera, Llorona,
ni cuando me veas tendido.
Llórame si tú me quieres, Llorona,
ahora que yo estoy vivo.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona, yo te pidiera
que tu huipil de brocado, Llorona,
me cubra cuando yo muera.

Tus trenzas causan despecho, ay Llorona,
no por negras ni sedosas
sino porque son dichosas, Llorona,
cuando ruedan por tu pecho.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona de mi ensoñación.
En tus dos hermosas trenzas, Llorona,
se quedó mi corazón.

Cuando entrabas por la iglesia, Llorona,
te divisó el confesor.
Se le cayó la custodia, Llorona,
porque temblaba de amor.

Ay, de mí, Llorona,
Llorona de azul delirio.
El que no sabe de amores, Llorona,
no sabe lo que es martirio.

A mí el confesor me dijo, Llorona,
que te olvide y no te quiera.
Suspirando yo le dije, Llorona:
Ay, padre, si usted la viera.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona de azul celeste.
Aunque la vida me cueste,
no dejaré de quererte.

No es extraño que las olas, Llorona,
traigan perlas a millares,
si a las orillas del mar, ay Llorona,
te vi llorar la otra tarde.

Ay, de mí, Llorona,
Llorona de cuando en cuando.
Sólo que la mar se seque, Llorona,
no me seguiré bañando.

Sé que te vas a casar, Llorona,
anda con Dios, bien mío.
Por el tiempo que ande ausente, Llorona,
no bebas agua del río.
ni dejes amor pendiente, ay Llorona,
como dejaste al mío.

Ay, de mí, Llorona.
Llorona, llévame al río
a ver si sus aguas juntan
tu corazón con el mío.