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viernes, 22 de mayo de 2026

Elmer Mendoza / El buen mal, de Samanta Schweblin



El buen mal, de Samanta Schweblin

Los libros de Samanta Schweblin atrapan, y no hay manera de prever qué ocurrirá en la siguiente página. Es una autora que se ha ganado el respeto de sus colegas que ya la ubican como la maestra del género


Elmer Mendoza
21 de mayo de 2026

jueves, 13 de junio de 2019

Elmer Mendoza / Dulce animal de compañía / Reseña



Elmer Mendoza
LOS BESOS SON DE QUIEN LOS TRABAJA

México, 11 de junio de 2019

Asevera el escritor colombiano en su novela Dulce animal de compañía, publicada por Penguin Random House Alfaguara en marzo de 2019, en Bogotá, Colombia, y usted tiene que reflexionar, recordar momentos, bocas y cuerpos, determinar cuántos besos ha robado en su vida y cuántos ha trabajado lentamente con la esperanza de complacerse lo más posible, de sentir si es verdad que el destino de los seres humanos está definido por los besos, y que no todos los besos son iguales. Y es que hay que comer y besar que el mundo se va a acabar.

Triunfo Arciniegas nació en Málaga, Santander, Colombia, y de acuerdo con Octavio Escobar Giraldo, es el mejor escritor colombiano de cuentos para niños y uno de los mejores de América Latina. Sin embargo, Dulce animal de compañía es una novela para adultos, un laberinto de emociones encontradas donde el amor es un cubo de rubik infinito que es imposible poner en orden. Usted lo sabe. Son pocas las personas que logran que el amor sea el eje rector de su vida. Renata, la actractiva personaje más notable de la novela, tiene un descalabro del que consigue salir enfrentando con valor su pasado y abriendo su corazón a un futuro incierto pero elegido cuidadosamente. Superó el recuerdo de "doce besos depositados en sus rincones más secretos" que la cimbraron, y supo que debía llenar una maleta e instalarse en una nueva situación amorosa a la que tenía derecho. En esta novela, el autor deja muy claro que en asuntos amorosos la mayoría de las decisiones las toman las mujeres. Tal es la determinación de Teresa, Maritza, Carmen, Juana, Candela, Gloria, Cecilia, Celeste y otras, que bajo la idea de que vida solo hay una, corren todos los riesgos para encontrar con quien vivir una vida plena de amor. Como ven, la idea de que el amor es una cosa esplendorosa es mundial, algo que "no se sacia con todas las palabras de todas las bocas". Gracias a Dios.

Aparecen una manada de toros bravos, una coneja y un caballo blanco. Los toros simbolizan, entre otras cosas, la muerte violenta y es un elemento que une algunos amorosos y desune a los temerosos. La coneja mata a sus crías y las deposita fuera de su madriguera y el caballo blanco es la muerte que espere a los que equivocan el camino. Unas veces galopa y otras veces va al trote. Toda temeridad tiene su precio y no pocas veces se paga caro. Ya verán lo que le ocurrió al viejo Morantes, a Víctor Manuel, a Daniel Montes y a Oviedo el Oscuro, entre otros. Todos, tanto ellos como ellas, son bailarines de una "coreografía de la noche sin Dios". Les llamará la atención el cabo Ardilla, que fue jefe de Antonio Cáceres y de Oviedo el Oscuro cuando fueron soldados, pero no les voy a contar porque hay misterios que no se deben compartir, y usted debe enterarse por sí mismo por qué Renata expresa "averigua dónde tienes el corazón" y qué momento lo exterioriza. Arciniegas consigue amalgamar hombres con mujeres en los momentos más críticos de sus vidas. Encontrará algunas canciones, como "Amor perdido", que le quitarán el aliento.

"Los fantasmas son amores que no se han dejado matar", señala el autor, un escritor que conoce bien el alma femenina y perfectamente dotado para enriquecer su obra con esta novela, que es una pieza que se va completando mientras avanza, mientras conocemos los intersticios de sus vidas y sueños. Arciniegas cuenta sin miedo, sabe que su cubo de Rubik se acomodará según los intereses de cada lector. Al final de la novela crece Antonio Cáceres, un joven con una personalidad diferente pero que teme a los compromisos serios. Crece tanto que se deja el bigote. Encontrarán a un autor con gran frescura, un experto en el tratamiento del capítulo corto, dueño de una gran paciencia. Los personajes entran y salen, el equilibrio entre los que buscan y entre los que jamás encontrarán es patente. Entre ellos sobresale la vida de don José y doña Ceci, los únicos que supieron labrar un destino a partir de su amor. No tengo dudas que compartirán con Triunfo Arciniegas el arte de narrar y el placer que se manifiesta en la mayoría de las acciones de los personajes. Ya me contarán y estaremos de acuerdo en que es una novela para disfrutar y, desde luego, una obra que ya tiene un lugar en la narrativa contemporánea. 


Élmer Mendoza (Culiacán, Sinaloa,1949) es un escritor mexicano, representante de la llamada narcoliteratura.​ Dramaturgo y cuentista, es conocido ante todo por sus novelas negras: Un asesino solitario, El amante de Janis Joplin, Efecto tequila, Cóbraselo caro, Blas de plata, La prueba del ácido, Nombre de perro, El misterio de la orquídea Calavera, Besar al detective, Asesinato en el Parque Sinaloa, No todos los besos son iguales. Algunas de estas novelas tienen como protagonista al detective Edgar El Zurdo Mendieta. Estudio Letras Hispánicas (UNAM). Imparte literatura, creación literaria, programas y conferencias para fomentar el hábito de la lectura.









domingo, 3 de febrero de 2019

Un recorrido por los Hay Festival americanos a través del lente de Mordzinski

Gabriel García Márquez, retratado en la cama de su casa de Cartagena de Indias durante el Hay Festival de 2010. "Cuando escribo sobre Cartagena, es como si escarbara en mi memoria y en mis recuerdos de infancia para ver qué puedo encontrar", dijo el nobel de Literatura colombiano sobre la ciudad donde inició su carrera periodística, escenario de algunas de sus novelas, como 'El amor en los tiempos del cólera' y 'Del amor y otros demonios'.


Un recorrido por los Hay Festival americanos a través del lente de Mordzinski

El fotógrafo argentino cumple cuatro décadas de cubrir festivales literarios
Cartagena de Indias 
Héctor Abad Faciolince monta a caballo durante el Hay Festival de Zacatecas, en 2010. El autor colombiano, reconocido por 'El olvido que seremos', el libro dedicado a su padre asesinado por paramilitares, conversará con Manuel Vilas sobre el papel de la familia en la literatura durante la edición de este año en Cartagena de Indias.

Leonardo Padura, el maestro cubano de la novela negra célebre por el personaje de Mario Conde, nunca rechaza una oportunidad de ir a Cartagena, una ciudad caribeña que se encuentra muy cercana a su natal La Habana. Será uno de los invitados estelares este año. Aquí, el autor de 'El hombre que amaba los perros' en una imagen de la edición de 2013 en la ciudad amurallada de Colombia.

Lydia Cacho, durante el Hay Festival de Cartagena de Indias 2010. La ONU ha reconocido las violaciones a los derechos humanos de la periodista mexicana, que en esta edición regresa a Cartagena, después de que su libro 'Los demonios del edén' reveló en 2005 una red de trata y explotación infantil en el Estado de Quintana Roo.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Élmer Mendoza / “El detective de mis novelas es un ejemplo para la policía mexicana”

Élmer Mendoza


Élmer Mendoza: “El detective de mis novelas es un ejemplo para la policía mexicana”

El escritor mexicano presenta su nueva novela 'Asesinato en el Parque Sinaloa' en la Feria del Libro de Guadalajara


ELENA REINA
México 27 NOV 2017 - 22:27 COT


Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) habla sin despegar la sonrisa de los labios, con un tono apacible y aparentemente inocente, aunque lo que esté contando es cómo acribillaron a unos policías que conocía. Estos eran, según cuenta en una entrevista a este diario, muy parecidos al protagonista de cuatro de sus novelas, El Zurdo Mendieta, un agente aferrado en hacer cumplir la ley. El escritor mexicano, reconocido como el padre de la narcoliteratura, recupera a este personaje en su nueva novela Asesinato en el Parque Sinaloa, que presenta este lunes en la Feria del Libro de Guadalajara. Y explica orgulloso cómo este detective se ha convertido en un ejemplo a seguir para la policía mexicana.
La trama discurre en Los Mochis, Sinaloa. Un abogado aparece asesinado en uno de los parques de esta ciudad cercana a la costa del Pacífico mexicano. Y cerca de ese lugar, una explosiva mujer, su prometida, rematada de un balazo en un ojo. Ella es la principal sospechosa. Caso cerrado. Porque investigar más de la cuenta puede llevar hasta el verdadero culpable y nadie quiere tener un problema con él. Una trama que podría ocurrir perfectamente en la vida real mexicana, según cuenta su autor: "Hemos vivido un largo proceso donde es posible cargarle los muertitos a quien sea".



En la obra aparece desde el principio un personaje sin nombre todavía, a quien Mendoza apoda Si Ya Saben Cómo Soy Para Qué Me Atrapan. También una mujer famosa que lo vuelve loco. Que quiere publicar una radionovela sobre su vida. Y el lector enseguida se da cuenta del paralelismo con uno de los eventos más telenovelescos de la historia de los capos del narcotráfico mexicano. En las páginas de Mendoza hay mucho más que ficción.


P. ¿Qué fue antes, su novela o la espectacular historia alrededor de la última fuga de El Chapo?
R. Yo estaba escribiendo la novela cuando me enteré de aquello. Cuando lo detienen y se destapa todo, me detuve y dije: "¡No puede ser!". Había coincidencias más o menos fundamentales. Y fui al lugar donde estuvo escondido con unos amigos. Cada uno de ellos me daba su apreciación, y fui haciendo una lista con eso para estudiarlas, porque pensé que las podría utilizar. Y fue lo que hice. Pero realmente el diseño que tenía de la historia no varió. Digamos, los puntos que tenían que ver con la presencia de unos narcos, mujeres, no tuvo grandes variaciones.
P. ¿Qué atractivo tienen estos romances entre narcos para la novela negra?
R. Mucho, porque en primer lugar un narco se asume como una persona poderosa, el poder que da el dinero, la fama, porque ellos también disfrutan su fama, y eso les abre el mundo femenino. No quiere decir que todas se interesen por él para pasar una noche, pero sabe que tiene ese sex appeal revolucionado por el poder y lo ejerce con completa confianza. El caso más notable es que, por ejemplo, un narco puede contratar a una cantante famosa para que actúe en los 15 años de su hija y entonces puede hacerle una propuesta y la chica tiene la libertad de aceptar o no. Entonces, de la decisión que ella tome puede derivarse lo que sigue.
P. ¿Por qué decide usar el Si Ya Saben Cómo Soy Para Qué Me Atrapan?
R. ¡Esa frase me encanta! Creo que se la inventaron en las redes sociales y yo se la debo a Javier Solórzano y me gustó muchísimo cuando él la dijo y decidí usarla. En un principio la había utilizado muchas veces, pero me sacaba el discurso de ritmo. Lo dejé como una o dos veces al principio de la novela y creo que con eso fue suficiente.
P. Hay un momento en el que muestra al capo perdido, obsesionado por una mujer. ¿Qué opina de las críticas a mostrar ese lado más sensible de estos criminales?
R. Lo que pasa es que todos los delincuentes tienen esa parte. Todos. Hasta los asesinos en serie. Entonces es una parte que no es fácil trabajar, porque todo el mundo espera centrarse en el universo de crueldad del que son capaces. Pero trabajar el lado religioso, prudente, humano y el dependiente, es más complicado.
P. ¿Cómo ve el género de la novela negra en México?
R. En general, creo que es una novela que supone en la actualidad un esfuerzo muy serio. Porque hemos superado una etapa en la que nos consideraban autores mediocres, que hacíamos una literatura menor, pero creo que hemos roto ese esquema. Nuestros trabajos también son una propuesta de estilo, también tienen valores literarios contemporáneos y creo que son capaces de competir con cualquier género.
P. ¿Cree que es fácil encontrarse un policía como El Zurdo Mendieta en México?
R. Fíjate que sí. Una vez fui invitado por la Secretaría de Seguridad Pública, para hacer una conferencia con policías y me sorprendió muchísimo, no le encontraba el sentido ir. Mi anfitrión me dijo que era porque El Zurdo Mendieta se parecía a los policías reales, que era muy difícil evitar esos pequeños deslices de corrupción que tienen, pero que él era un modelo a seguir, un agente comprometido con su oficio. Porque los policías que conocí y en los que me basé, perdieron la vida en la defensa de su trabajo, eran así: enfrentaban a los delincuentes y poco después aparecían por ahí acribillados.
P. ¿Cómo se escribe de violencia después del asesinato del periodista Javier Valdez?
R. Veo a los periodistas muy indignados, pero también los veo cuidadosos. Y Javier era un tipo muy valiente, con una temeridad que siempre lo tenía al borde de las amenazas. Creo que si eventualmente hay algún periodista con alguna información privilegiada, si le cuesta la vida, creo que se lo está pensando y me parece bien. Porque ya hemos perdido uno, por qué vamos a perder a otro.



Élmer Mendoza / Los lectores de novela negra se comportan como escritores



Élmer Mendoza
‘Los lectores de novela negra se comportan como escritores’


El escritor retoma al detective “El Zurdo” Mendieta en su nueva novela, ‘Asesinato en Parque Sinaloa’.

29 de octubre de 2017

“El Zurdo” Mendieta vuelve al redil. Tras un periodo de obstinada dedicación al whisky y alejado del crimen, el detective regresa para investigar el asesinato del hijo de Abel Sánchez, su viejo amigo y mentor. En paralelo a su nueva encomienda, el “Perro” Laveaga, cabecilla del cártel del Pacífico, se fuga de una prisión de máxima seguridad, y busca reencontrarse con Daniela K, exitosa locutora, quien le ha prometido una radionovela sobre su vida. En Asesinato en el Parque Sinaloa, cualquier similitud con la realidad no es mera coincidencia. Élmer Mendoza lleva al menos dos décadas tejiendo redes entre la novela policíaca y la realidad del país. No obstante, el narrador sinaloense sabe que para hacer literatura no es suficiente contar una anécdota, se necesita más, mucho más.

Me alegra verlo bien y con “El Zurdo” Mendienta de vuelta…

Sí. Hoy las emociones fuertes sólo tienen salida en mis libros. Estudios médicos aseguran que el estrés emocional afecta al estómago, desde luego yo ya lo tengo afectado. Mis doctores dicen que no tengo remedio porque soy escritor y lo seguiré siendo pase lo que pase.

Los problemas de salud no llegaron al “Zurdo” Mendieta…

No, trabajé esta novela con toda paciencia; tuve más encuentros diarios con él, pero siempre breves. Intenté seguir las reglas que puso el médico y nunca perdí el hilo.

¿Ha envejecido el personaje? ¿Qué relación tiene ahora con él?

Me resulta difícil detectarlo. Hace poco una lectora me dijo que, en esta novela “el Zurdo” es más jefe. Quizá la madurez lo ha llevado a ser más fuerte o decidido. Para mi escribir es como hacer una caja de atmósferas en las que todas están relacionadas, por eso a veces no alcanzas a ver esos detalles. Si tengo un proyecto voy calculando la parte emotiva. Me gusta sorprender a los mis lectores, porque la mayoría de quienes leen novela negra se comportan como escritores y críticos. Sólo cuando lo consigues, te respetan.

No sé si sea más jefe, en lo personal percibo al “Zurdo” más asertivo…

Sí, como escritor uno de los mayores problemas consiste en controlar las casualidades. En la novela negra no debe haberlas. Cuando hay alguna, “El Zurdo” la justifica como rareza, pero prefiero evitarlas. Sorpresas te da la vida, dice el clásico, pero necesitas expresarlas de tal manera que no lo parezcan; eso se consigue con un proceso de investigación y con el conocimiento del personaje.

Al “Zurdo” lo ha dotado de una buena cantidad de infiernos personales…

Esa es una de las características de la novela negra contemporánea. Philip Marlowe, de Chandler, tenía una vida horrible y de su herencia lo que más sobrevive son las problemáticas individuales. James Bond, que me encanta, liquidó eso para recuperar su estado de sensualidad eterna, salvo en Casino Royal, donde lo muestran otra vez con capacidad de amar. Todo el tiempo me pregunto ¿qué hago con Mendieta? Hay personas que pueden vivir sin ser amados, pero hay quienes no. A Mendieta le gusta ser objeto del suceso amoroso, pero lo sufre, junto con el tema del alcohol.

Han pasado casi veinte años desde la primera entrega de la saga, ¿cómo adapta al personaje a la actualidad? Carvalho, de Vázquez Montalbán o incluso de Montalbano, de Camilleri, son detectives entrañables pero que ahora parecen blandos.

En México no tendremos ese problema si estamos atentos a lo que pasa. A los policías con el perfil del “Zurdo” que yo conocí, los mataron. Eran un poco corruptos, pero estaban comprometidos con la placa. El año pasado la Secretaría de Seguridad me invitó a darle una charla a policías reales. Cuando les pregunté la razón, me respondieron que mi personaje se parecía mucho a ellos.  La realidad de la policía mexicana me ayuda a mantener vigente al personaje.

Lo cual en términos reales sabemos si es bueno o malo.

Cierto, lo único bueno es que es bueno saberlo. He visto a autores de mi generación que trabajan sobre el día y utilizan recursos de policías reales. Así lo hacen los ingleses, aunque ellos tienden a regresar a la época de los sesenta, en el caso de los hombres; porque las mujeres van sobre la realidad incorporando el suspense, algo similar a lo que hace Fred Vargas. Es un detalle que nosotros debemos contemplar, sobre todo quienes venimos de Rulfo porque él nos heredó elementos del suspense. A mí, me cuesta incorporarlo porque mis novelas son muy realistas.

Si leemos un periódico nos encontramos con historias de novela negra, ¿eso cura de espantos al lector ante el género?

Sí. El reto de los escritores es sorprender al lector y ¿sabes?, creo que lo estamos consiguiendo. Hoy el género tiene más seriedad, se organizan congresos internacionales cuando antes no los había. Estamos consiguiendo trabajar los hechos para convertirlos en materia literaria.  Hacer un tablado de anécdotas es fácil, pero darle otra dimensión es muy complicado.

¿Por eso se lee más novela negra?

La gente está descubriendo que hay otro trabajo respecto a la crónica o al periodismo. Los lectores buscan personajes. A los mexicanos nos falta un personaje literario alrededor del cual podamos conversar. Pedro Páramo, prende, pero a la vez se pierde con lo académico; a Ixca Cienfuegos, de Fuentes, le faltó conexión con la gente; Belascoarán Shayne, de Taibo, prendió, aunque no como debería. Los mexicanos tomaron a “Tin Tan” y “Cantinflas” porque supieron crear una ficción alrededor de ellos mismos. Los detectives que están apareciendo son simpáticos y con un perfil similar al de muchas personas. En esta dimensión tendríamos que sumar a Guillermo Arriaga, porque si lo lees de inmediato descubres que es un personaje de sí mismo.

¿Se lee más género negro por un efecto catártico ante la violencia que vivimos?

La historia registra eso. El auge de la novela negra empieza en la década de los veinte, años violentísimos por la prohibición de la venta del alcohol en Estados Unidos. Las novelas y revistas tenían muchos lectores; después llegó al cine con cintas como El halcón maltés. Sin duda creo que cumple una función de catártica, pero no basta, también debe proponer una estética.

¿Al “Zurdo” le falta su película?

Sí, le falta su película y su serie. Ojalé se den las condiciones. Ya rechacé una serie porque le querían cambiar el perfil y yo soy más fiel a mis lectores que a los futuros televidentes. Ya es un mito que perdí una casa en Miami.

Mario Conde, de Padura ya tiene su serie…

Sí, pero Mario es más suave y bonito. Creo que mi agente ya está trabajando en el asunto y espero que en 2018 tengamos alguna noticia al respecto.







Élmer Mendoza / “El género amplía fronteras al ritmo de los delincuentes”




Élmer Mendoza: “El género amplía fronteras al ritmo de los delincuentes”

Referente de la narcoliteratura, el autor afirma que "la novela negra se desarrolla según los delincuentes afinan sus métodos"


BERNA GONZÁLEZ HARBOUR
29 ENE 2016 - 18:03 COT





Antonio Manzini.
Antonio Manzini.

Élmer Mendoza (Culiacán, México, 1949), catedrático de literatura y miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, logró convertirse en referente de la narcoliteratura con su primera novela, Un asesino solitario, en 1999. Es dramaturgo y cuentista, pero se le conoce sobre todo por sus thrillers y por su labor promotora de la lectura y su contribución a la formación de escritores. Mendoza, que responde a esta entrevista por correo electrónico, ha publicado, entre otras, las novelas El amante de Janis JoplinEfecto TequilaCóbraselo caroNombre de perro y El misterio de la orquídea calavera.
PREGUNTA. ¿Hay una nueva novela negra?
RESPUESTA. No es un género demasiado rígido, de tal suerte que trata el universo del delito que es amplio y propositivo, quizá más de lo que los novelistas esperamos. Esa amplitud es una lagaña que impide ver si hay una nueva novela negra; sin embargo, cuando se elimina el género ya creció. Para mí es un género innovador, justamente por eso es amplio y se adhiere a las novedades estilísticas con saciedad. Crece con el arte de la posibilidad.
P. ¿Ha ampliado fronteras, temas?
R. Claro, la novela negra se desarrolla según los delincuentes afinan sus métodos. Los delitos que resolvía Marlowe nada que ver con los de Filiberto García de El complot mongol o los que resuelven Bevilacqua y Chamorro. Los temas se han ampliado, del delito tipo tragedia griega al narcotráfico, la corrupción o espionaje industrial. Creo que los autores son más cuidadosos en cuestiones de estilo y eso implica una nueva frontera.
P. ¿Ha dado un salto de calidad?
R. Percibo que sí, los autores se toman su tiempo; todos conocemos la incertidumbre de dar por terminado un libro rápidamente; entonces la mayoría se toma su tiempo y cuida más los puntos finos del discurso. Desde luego, la calidad es superior. Los modelos de calidad, al menos en este tiempo, los establecen los escritores que no tienen prisa. Deciden un estilo y lo consiguen.
P. ¿Está influida por el lenguaje cinematográfico su literatura?
R. Sí, los recursos del cine son impresionantes. Mientras nosotros aportamos expresiones lingüísticas ellos nos comparten efectos. Afectar una conducta psicológica en este tiempo no es fácil, entonces en una película puede estar la clave. Además, el cine ha contribuido a formar una nueva memoria en el lector que los escritores podemos utilizar: La voz del Padrino, por ejemplo, o las gemelas de El Resplandor que están en todos los pasillos de los viejos hoteles del mundo. Para mí el cine es una fuente de ideas casi tan importante como el bar Don Quijote.
P. ¿Cabe la fantasía, la historia?
R. Cabe todo, son novelas totales. Todos somos hijos de Cervantes. Lea a Fred Vargas.
P. ¿Es un género social?
R. En la medida que trata de delitos reales, posee gran fuerza social. La novela negra es un divertimento que mantiene al lector en vilo. No es ingenua, es rara la que se inventa el delito central. Señala debilidades en la aplicación de la justicia e insiste en la esperanza de que un mundo mejor será aquel en que estemos conscientes de nuestras corruptelas, violaciones a las leyes y falta de respeto a los seres vivos, humanos o animales.
P. ¿Cómo definiría su estilo?
R. Mi estilo es el arte de la posibilidad. Empieza por no restringir el lenguaje y corrijo para que el discurso se escuche. Voy directo al plexo solar del lector y estimulo su memoria de tal suerte que se convierte en compañero emocional de mis personajes. En una atmósfera de sexo no me extraña que él o ella sean los que terminen empernados.
P. ¿Cuáles son sus referentes?
R. Leo a mis colegas y aprendo de ellos lo que debo hacer y lo que no. Algunos los estudio. Todos los días acudo a mis maestros con mis preguntas: Batya Gur, Fernando del Paso, Dashiell Hammett, Juan Rulfo, Manuel Vázquez Montalbán, James Joyce, Rubem Fonseca. Converso algunos minutos y aunque pocas veces entiendo sus respuestas, trabajo como si fuera un experto en todas las técnicas y conociera todas las historias.
EL PAÍS




FICCIONES
Casa de citas / Arturo Pérez-Reverte / Élmer Mendoza
Casa de citas / Elmer Mendoza / Los norteños no lloramos
Elmer Mendoza / Acudo a los maestros con mis preguntas

DE OTROS MUNDOS
Elmer Mendoza / El narrador de la frontera
Elmer Mendoza / El camino inverso
Elmer Mendoza / El Gobierno de Calderón ha llevado México a una pérdida de control y de vidas
Los humanos somos peor que los personajes / Entrevista con Elmer Mendoza
Élmer Mendoza / El breve
Élmer Mendoza / Soy un escudriñador
Elmer Mendoza / Atrapar al Chapo Guzmán
A Dumas le preguntaría sobre su negro / En el buró de Elmer Mendoza
Elmer Mendoza / Destinos intermedios, de Octavio Escobar
Arturo Pérez-Reverte / La Reina del Sur / Reseña de Elmer Mendoza
Elmer Mendoza / Qué onda, mi Sergio
Rulfo no se acaba nunca
Pérez-Reverte y Elmer Mendoza dialogan sobre ficción y crónica negra
Arturo Pérez-Reverte / Elmer Mendoza / Amigos, cuates,  carnales
Elmer Mendoza / Ser escritor es afeitar a Dios y al diablo al mismo tiempo
Elmer Mendoza / El género amplía fronteras al ritmo de los delincuentes



miércoles, 31 de octubre de 2018

Elmer Mendoza / “Ser escritor es afeitar a Dios y al diablo al mismo tiempo”


El escritor Élmer Mendoza en la pasada Feria del Libro de Guadalajara.
El escritor Élmer Mendoza en la pasada Feria del Libro de Guadalajara. SAÚL RUIZ


Elmer Mendoza

“Ser escritor es afeitar a Dios y al diablo al mismo tiempo”



Sergio Lillo
Madrid, 12 de mayo de 2016










De mirada limpia y hablar pausado, como reflexionando cada frase, como acariciando las palabras. Así es Élmer Mendoza (Culiacán, México; 1949), uno de los padres de la narcoliteratura. En su nueva entrega de las aventuras del detective El Zurdo Mendieta hay una frase que sobresale: “Quién sabe quién sea más peligroso, un honrado o un corrupto”. Mendoza considera que “es más peligroso, desde luego, un corrupto, porque está expuesto. Pero del que dice que es honrado, cuídate”. Más allá de su nueva novela, Besar al detective (Literatura Random House), reflexiona sobre el presente de su país: “La percepción que tenemos es que podemos trabajar, podemos vivir. Pero han surgido eventos como Ayotzinapa o Veracruz. El narco sigue siendo la puerta negra que abre todos los delitos”.


¿Cómo sería su lector perfecto?


Inteligente. Curioso. Y que ame ser sí mismo, sea quien sea.
¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?
Una lectora poco común [de Alan Bennett].
¿Qué libros están normalmente es su mesa de dormir?

El que no falla es La historia interminable, de Michael Ende.

¿Cuál es su rutina diaria?

Empiezo a las cinco, cinco y media de la mañana. Mis periodos de escritura son breves, de 40-50 minutos.
¿Qué personaje literario se asemeja a usted?
Arturo Pérez-Reverte dice que El Zurdo Mendieta.
¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?
Pero ya está muerta… con Batya Gur [escritora judía experta en novela policiaca].
En una fiesta de disfraces, ¿de qué se disfrazaría?
De John Lennon.
¿Qué cambiaría de los últimos 30 años de América Latina?
La endeble idea de la democracia que tenemos y con la que nos conformamos.
¿Qué significa ser escritor?
Es afeitar a Dios y al diablo al mismo tiempo. A uno con la mano derecha y a otro con la izquierda y luego lo alternas.
¿Qué libro le regalaría a un niño para introducirlo en la literatura?
Uno de Francisco Hinojosa que se llama La peor señora del mundo.
¿Cuál es su lugar favorito en el mundo?
Las ventanas… la de mi casa, la de mi estudio, la del hotel…
¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?
Noticias del imperio, de Fernando del Paso.
Si pudiera adquirir una pintura, ¿cuál sería?
El jardín de las delicias, de El Bosco.
¿Adónde vuelve cuando sufre?
A la iglesia que tengo más cerca de casa.






Portada de la nueva novela de Élmer Mendoza.
Portada de la nueva novela de Élmer Mendoza.


¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?
Nunca hagas a los otros lo que no quieras que te hagan a ti.
¿Cuándo fue más feliz?
(Larga pausa) La primera vez que tuve un orgasmo.
¿La última comida que realmente le sorprendió?
La de ayer. Comí erizos de mar. Fue muy inesperado…
¿Qué quería ser de pequeño?
Quería ser Poncho Acosta. Yo vivía en el campo y él era el agricultor más simpático.
¿A qué edad se dio cuenta de que quería ser escritor?
A los 28. Porque llené un cuaderno de 100 páginas en una noche.
¿Qué le diría a su presidente, Enrique Peña Nieto?
Haga algo más por la educación de este país.
¿Un sueño recurrente?
Tuve uno recurrente entre los 18 y los 40. Iba a morir. Si conseguía no morir, cuando tuviera más de 40, no se podría terminar mi tiempo de vida.
Si pudiera tener un superpoder…
Hacer que la gente tuviera confianza en sí misma.