Mostrando entradas con la etiqueta Jean-Claude Carrière. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jean-Claude Carrière. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de agosto de 2024

Fernando Trueba / El pintor y la modelo

 



El artista y la modelo

PARA ADMIRADORES DEL ARTE EN MINÚSCULAS
POR SERGI SÁNCHEZ
7 de junio dE 2012


Dirección: Fernando Trueba
Reparto: Jean Rochefort, Aida Folch, Claudia Cardinale, Götz Otto, Chus Lampreave
Nacionalidad: España 

Año: 2012 Fecha de estreno: 28-09-2012 Duración: 104 

Género:Drama 

Color o en B/N: Color 

Guión: Fernando Trueba, Jean-Claude Carrière 
Sinopsis: La mujer (Claudia Cardinale) de un escultor retirado (Jean Rochefort) recoge a una campesina española (Aida Folch), refugiada en un pueblo de la Francia ocupada tras huir del ejército franquista, para que le sirva de modelo de su última obra.


El arte es verdad la verdad es dolor. tiene que haber. Por eso en el arte tiene que haber sangre. Citamos La Bella mentirosa (1991) porque, aunque no lo parezca, la sangre del último film de Fernando Trueba tiene el mismo color que el de la obra maestra de Jacques Rivette: esto es, la del estremecimiento del artista ante el cuerpo de lo real. El escultor Marc Cros (Jean Rochefort) podría ser hermano gemelo del pintor Frenhofer, si no fuera porque la poética que invoca Trueba en su mejor película desde Belle Époque (1992) es la de Jean Renoir y su partida en el campo. Incluso en sus momentos más tristes, el film está bañado por una luz tierna y humanista

El blanco y negro le queda bien a las estatuas, y viste aún mejor la compleja relación entre un artista y su musa. Fuera de ella, la Historia la historia se ocupa de visitar a ambos desde bandos contrarios, pero la inteligencia del punto de vista de Trueba y su co-guionista Carrière es la de poner el arte por encima de la ideología. A veces Cros habla de más y tiende hacia el aforismo de manual, pero siempre pesan más el hambre de la musa, el ruido sordo del proceso creativo, el sonido de la Naturaleza cuando el hombre respira hondo y desaparece, y sólo queda su obra. Una verdad humilde y grande como la vida misma.

FOTOGRAMAS





martes, 10 de octubre de 2017

Jean Rochefort / El viejo en el olivar

Jean Rochefort
Poster de T.A.

Jean Rochefort

El viejo en el olivar

En el Mediterráneo. Retirado del teatro y el cine, a sus 82 años, el protagonista de ‘El marido de la peluquera’ regresa de la mano de Fernando Trueba en ‘El artista y la modelo’.


MIGUEL MORA
24 SEP 2012 - 07:59 COT







Jean Rochefort
Jean Rochefort DANIEL MORDZINSKI

Conocer a Jean Rochefort es uno de esos lujos que solo suceden una docena de veces en la vida. “Es la empatía automática”, dice el actor, “y es una de las mejores cosas que existen: conoces a alguien y es como si fueras íntimo desde hace 25 años”. Estamos en el maravilloso islote mediterráneo de Porquerolles, en la casa del eminente actor, director, guionista y jinete Jean Rochefort. El protagonista de El marido de la peluquera, que estrena estos días en España El artista y la modelo, de Fernando Trueba, ha cambiado a última hora el lugar de la entrevista desde París a este paradisiaco lugar de vacaciones. Cuando el barco llega a puerto al mediodía, ahí está, como un clavo y vestido de blanco. El pelo y el bigote gris, pero casi tan blancos como la camisa, los pantalones y las deportivas; la extrema delgadez, el cuello firme y una risa grave y contagiosa (un “oh, oh, oh” que viene de muy dentro), la voz como si saliera de un órgano y los ojos azulísimos y muy vivos.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Jean-Claude Carrière / Las palabras y la cosa


Jean-Claude Carrière 
BIOGRAFÍA
Las palabras y la cosa

Ricard Borràs y Elena Barbero
"Las palabras y la cosa"




Las palabras y la cosa / Jean-Claude Carrière y la polisemia del semen





Carrière y la polisemia del semen


El exguionista de Buñuel estrena 'Las palabras y la cosa', su comedia entre un filólogo y una actriz porno.

“Tampoco estoy para esos trotes, ya sabe lo que dicen: cada edad tiene una disposición respecto al sexo. Los jóvenes lo hacen y no hablan de ello, en la edad madura, se comenta tanto como se practica. A mis 85 años poca acción, mucha conversación”.

JESÚS RUIZ MANTILLA
Madrid 3 NOV 2016 - 10:50 COT


sábado, 5 de noviembre de 2016

Jean-Claude Carrière / “Con Buñuel, un día sin reír era un día perdido”

Jean-Claude Carrière

Jean-Claude Carrière: “Con Buñuel, un día sin reír era un día perdido”


Su existencia ha consistido en encontrar las palabras adecuadas para genios del cine y del teatro Jean-Luc Godard, Louis Malle, Jacques Tati y Peter Brook




ÁLEX VICENTE
24 SEP 2015 - 10:10 COT



Jean-Claude Carrière. AUDOIN DESFORGES
Dialogar con Carrière es hacerlo con un monumento del cine y del teatro del último siglo, de los que habrá sido uno de los principales guionistas y dramaturgos. Su currículo habla por sí solo. La parte más conocida de su trayectoria es, sin embargo, la que le vincula a Luis Buñuel, con quien colaboró durante casi veinte años. Juntos firmaron los guiones de nueve proyectos, seis de los cuales se ­convirtieron en película. En la lista figuran Ese oscuro objeto del deseo, Belle de jour, El fantasma de la libertad o La vía láctea. De aquel Madrid franquista que conoció de la mano de Buñuel, a quien sigue considerando hoy su “maestro”, recuerda largas sobremesas a tres bandas con José Bergamín, así como su amor por Goya, Cervantes y la gastronomía española.

Jean-Claude Carrière / "Buñuel fue mi maestro de cine y de vida"

Jean-Claude Carrière
ilustración de triunfo arciniegas

Jean-Claude Carrière
BIOGRAFÍA

"Buñuel fue mi maestro 

de cine y de vida"


CARLES GELI
17 ENE 2009

-¿Le gusta el vino?
El escritor Jean-Claude Carrière (Colombières-sur-Orb, Francia, 1931) esboza una sonrisa. Reconoce la pregunta como la primera que Luis Buñuel le formuló también al conocerle en 1963 en una cena en Cannes, ágape que sellaría una fructífera relación: Diario de una camareraBelle de Jour... En total, nueve guiones y las memorias del maestro. Y, según sus cálculos, unas 2.000 comidas con Buñuel nos contemplan. "Trabajar con él era vivir con él; le encantaba la cocina española y la francesa, pero la sencilla, sin salsas elaboradas; cuando no sabía qué, pedía huevos con chorizo: 'No puede ser nunca malo', decía".

Entrañable y terrible viaje documental al planeta Buñuel



Don Luis Buñuel

Entrañable y terrible viaje documental al planeta Buñuel

Su hijo Juan Luis y Jean-Claude Carrière recuerdan al maestro en 'El último guión'


BORJA HERMOSO
Valladolid 24 OCT 2008


Un día, años setenta, los responsables de marketing del agua mineral Evian le avisaron al tal Buñuel de que querían hacer una campaña publicitaria con él como imagen. "Bien, se me ocurre lo siguiente", les dijo. "Yo soy Jesucristo y estoy en la cruz; digo que me estoy muriendo de sed y entonces me alcanzáis una de vuestras botellitas, yo la pruebo y digo: 'Puajjj, qué mala'. ¿Os parece bien?".

La película es un viaje sardónico y sentimental al universo del cineasta

No les pareció, claro. La campaña no se hizo. Y, como casi siempre, Buñuel y sus amigos acabaron delante de una mesa y de un buen vino carcajeándose del mundo mundial. Y este episodio, relatado ayer en Valladolid por Juan Luis Buñuel, hijo primogénito de ya saben quién, sirve para enmarcar la personalidad del creador de películas como Un perro andaluz o Viridiana, a quien la Seminci rindió homenaje ayer, en la víspera de su arranque, con tambores de Calanda y todo. Buñuel, el mismo tipo genial que soltó: "Soy ateo, gracias a Dios"... Eso sí, después de que antes lo hubiera dicho George Bernard Shaw.


También el documental El último guión, codirigido por Gaizka Urresti y Javier Espada (director de la Fundación Buñuel de Calanda), sirve para intentar poner coto -desde posiciones equidistantes entre lo entrañable y lo terrible- al magma humano y artístico en que consistió este señor, cineasta capital, surrealista militante, genio de la truculencia, vividor empedernido, artista, aragonés y sordo como Goya, uno de los cineastas capitales del siglo XX.

Pero poner coto a esto, a Buñuel, es tontería. Sobre todo después de que hace 35 años Max Aub, en las páginas de Ínsula, ya estableciera lo que muy bien pudiera considerarse el retrato total del amigo de Lorca y Dalí: "Ni crédulo ni incrédulo, ni religioso ni irreligioso, ni comunista ni burgués, ni anarquista ni totalmente en contra, ni creyente ni increyente. Escéptico sin serlo, ni ateo del todo, tal vez -no lo creo- descreído, materialista hasta cierto punto, fiel e infiel, hereje sin saber de qué... Descatolizado hasta el punto en que puede serlo un español... que no es demasiado".

Fotos memorables / Aquellos chicos de 1972 / 44 años después




De pie, desde la izquierda, Robert Mulligan, William Wyler, Georges Cukor, Robert Wise, Jean-Claude Carrière y Serge Silberman. Sentados, desde la izquierda, Billy Wilder, Georges Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Rouben Mamoulian

Aquellos chicos de la foto

44 AÑOS DESPUÉS

En noviembre de 1972, Cukor invitó a cenar a Luis Buñuel para darle la bienvenida a Hollywood.


Se juntaron Billy Wilder, Alfred Hitchcock, John Ford, William Wyler, George Stevens, Rouben Mamoulian, Robert Wise y el más joven de todos, Robert Mulligan.

domingo, 4 de mayo de 2008

Con guión de Jean-Claude Carrière, 'Memoria de mis putas tristes' de García Márquez será llevada al cine

Gabriel García Márquez
Ilustración de Triunfo Arciniegas

Con guión de Jean-Claude Carrière, 'Memoria de mis putas tristes' de García Márquez será llevada al cine

El guión de la cinta ha sido escrito por el francés Jean-Claude Carriere y será dirigida por el danés Henning Carlsen.


EFE
Acapulco 2 JUN 2006 - 18:34 COT 
La novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, Memoria de mis putas tristes, será llevada al cine en una coproducción mexicano-danesa que se filmará en 2007 en Cuba. El guión de la cinta ha sido escrito por el francés Jean Claude Carriere y será dirigida por el danés Henning Carlsen. Sin embargo, los responsables del film todavía no han dado a conocer a los actores que intervendrán en el largometraje.
Según la productora mexicana Mandala Films, responsable del proyecto, "el mismo García Márquez decidió quien será el director de la película, y así como que se filmara en Cuba por los vínculos que tiene con este país, aunque la historia puede ocurrir en cualquier lugar".
El argumento de Memoria de mis putas tristes gira entorno al deseo de un anciano de "regalarse" el día que cumple los 90 años una "noche de amor loco con una adolescente virgen" 
EL PAÍS

sábado, 3 de mayo de 2008

Carrière dramatiza el debate sobre los indios de Sepúlveda y De las Casas


Jean-Claude Carrière
Barcelona 2005
Foto de Carles Ribas


Carrière dramatiza el debate sobre los indios de Sepúlveda y De las Casas

"Hay que seguir a los que buscan la verdad y huir de los que la encuentran", dice el escritor


ROSANA TORRES
Madrid 22 FEB 2006
Jean-Claude Carrière ha reunido en su obra La controversia de Valladolid las grandes pasiones de su vida: la historia, el cine, el teatro y la literatura. Su versión teatral del debate que mantuvieron Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda, cuando a raíz de la conquista de América discutieron si los indios tenían alma o no, llega al teatro de la Abadía, de Madrid, con dirección de Carles Alfaro y con Ferrán Rañé, impulsor del proyecto, al frente del reparto.

Carrière, conocido por sus trabajos con Peter Brook, Milos Forman o Luis Buñuel, del que fue guionista cuatro lustros, se adentró en este proyecto por encargo de la televisión francesa. Primero tuvo en las manos una novela; después, un guión, y más tarde, la obra de teatro que desde mañana y hasta el 5 de marzo se podrá ver en la Abadía con el nombre de La controversia de Valladolid. Se trata del mismo montaje que se vio en el barcelonés Grec el pasado julio.


Un espectáculo en el que se recrea el debate que surgió en 1550 y que Carrière ha centrado en la discusión entre Sepúlveda, propugnador de la evangelización radical y defensor de la guerra contra los indios, y De las Casas, favorecedor de la causa india y contrario a la esclavitud. El primero contaba con el apoyo de colonos y conquistadores, mientras que el segundo denunciaba los crímenes coloniales.
El origen de este montaje se sitúa en 1990, cuando la televisión francesa le pidió a Carrière escribir una obra de ficción con motivo del V centenario del descubrimiento de América: "No podía soñar con historias de caballerías, ni tan siquiera con un viaje a México, y recordé esta confrontación; la televisión francesa aceptó la propuesta, tuvimos mucho éxito y conseguimos numerosos premios", comenta desde México el escritor, que no quedó tan contento cuando pocos años después varios grupos de teatro empezaron a poner en pie ese guión como si se tratara de teatro.
"Me parecían acercamientos un poco torpes y tomé la decisión de no autorizar los derechos, pero a cambio escribí una obra con el mismo tema y 25 minutos más larga". Su texto, vestido de dramaturgia, se estrenó en 1999 en París y después viajó a México, Colombia, Nueva York, Italia y numerosos países, entre ellos España, con el grupo Rayuela. Ahora ha sido el director Carles Alfaro quien la ha montado con nueve actores, entre los que se encuentran, además de Rañé, Manuel Carlos Lillo y Enric Benavent. "Un trabajo que me ha gustado mucho, no hay nada arbitrario en él. Alfaro ha hecho algo muy especial con el movimiento y los actores son magníficos", señala Carrière, quien confiesa que para él es un placer escuchar La controversia en su idioma original.
El texto de Carrière, del que algunas páginas se han incorporado a libros escolares de Francia y México, fue escrito antes de la guerra de Irak. "Pero siempre hay relaciones entre el pasado y el presente, sobre todo cuando hablamos, como aquí, del problema del otro, que al final siempre es un ser humano como yo, pero que no habla el mismo idioma, no adora a los mismos dioses, no tiene la misma comida".
Para Carrière, De las Casas es un avanzado a su tiempo, mientras Sepúlveda es la tradición, un ser rígido, árido. "Para mí lo mejor sería que el público, al ver esta obra, se encontrara frente a un viejo espejo en el que pudiéramos ver algo de nosotros, porque significaría que hablamos de nuestras raíces, así es como realmente estábamos y quizá como ahora somos...; la obra es un espejo, no está para dar lecciones", dice Carrière, que está convencido de que en La controversia... se ve la postura de algunos americanos: "Lo digo en referencia a su idea del derecho de intervención, de ir a otro país armados porque tienen la teoría de que son bárbaros". El autor no duda de que entre George Bush y Sepúlveda hay mucho en común: "Están en posesión de la verdad, entre ellos hay una relación muy estrecha, pero yo prefiero seguir pensando aquello de que hay que seguir a la gente que busca la verdad y siempre hay que huir de aquellos que la han encontrado".
Alfaro ha pretendido con esta puesta en escena hacer un "ejercicio de voyeurismo histórico" y recrearse en un debate que tuvo tremenda trascendencia.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de febrero de 2006

viernes, 2 de mayo de 2008

Jean-Claude Carrière / Dios y el diablo en la tierra del sol



Jean-Claude Carrière
BIOGRAFÍA

Dios y el diablo en la tierra del sol


MARCOS ORDÓÑEZ6 AGO 2005
La controversia de Valladolid, de Jean-Claude Carrière, que Carles Alfaro ha estrenado en el Lliure con traducción de Simón Morales, enfrenta a fray Bartolomé de las Casas, dominico, evangelizador de las Indias Occidentales y, esencialmente, defensor de los derechos indígenas frente al salvajismo de los conquistadores, con Ginés de Sepúlveda, maestro de lógica, traductor de Aristóteles, gran amigo de Cortés y, por encima de todo, postulador de que el mejor indio es el indio muerto (previa confesión y comunión). Estamos en el convento de San Gregorio, en Valladolid, hacia 1550. El juez es un cardenal italiano, enviado por el Papa para dirimir (en plena noche, a puerta cerrada) si los pobladores del Nuevo Mundo son "auténticas criaturas de Dios o súbditos del diablo". En otras palabras: si tienen o no tienen alma. Durante el primer asalto, fray Bartolomé se gana la inmediata simpatía del público describiendo, con emocionada pasión, las atrocidades de los españoles: anticipándose a Rousseau, proclama que los indios eran pacíficos e incapaces de mentir y "les llevamos la mentira y la muerte en nombre de Cristo". Fray Bartolomé es un hombre de acción, inflamado de santa ira, pero nos olemos que pronto va a caer en las redes del gélido De Sepúlveda, quien no tarda en invocar los evangelios ("no he venido a traer la paz, sino la espada") para justificar la continuada matanza de inocentes que, para él, merecían la muerte por idólatras. Y por ser esclavos de nacimiento pues, de no serlo, habrían ganado. No, Ginés de Sepúlveda, autor del Tratado de las justas causas de la guerra contra los indios, no tiene un pelo de tonto. Ni Carrière, porque si hubiera dibujado un malo al uso (es decir, un oscurantista de manual) no habría combate dialéctico ni tensión dramática. Ya puede fray Bartolomé desgañitarse hablando de la civilización azteca, de sus divisiones administrativas, sus obras de arte, su calendario y su medicina, que el astuto fiscal sacará a relucir los sacrificios humanos y a mostrar, golpe de efecto, la efigie de una serpiente emplumada como ejemplo de arte diabólico. El cardenal, que tampoco se chupa el dedo, no parece muy interesado en arte ni en masacres: en una de las escenas más siniestramente conmovedoras de la obra, se saca de la manga a una familia azteca y a un bufón italiano para averiguar si los indios sufren y, sobre todo, si tienen "la facultad de reír, privativa del hombre". No les voy a contar aquí todo el debate, que es apasionante por su multitud de capas, actualísimo (Guatemala, Chiapas, Perú) y extensivo a cualquier territorio con ocupantes en nombre de Dios y la "guerra santa". En el tramo final, fray Bartolomé se anticipa a la teología de la liberación, exigiendo que la Iglesia reconozca a los indios como hermanos y les sea devuelta su primitiva libertad. De Sepúlveda acaba aceptando que los indios pueden tener alma y que si se hacen cristianos, por fuerza han de dejar de ser esclavos. Tercia entonces un representante de los colonos españoles, recién llegado de México: "Entonces habrá que pagarles por su trabajo. Y eso costará mucho, mucho dinero". Llega, giro inesperado, la solución cardenalicia: echar mano de los negros, que están "mucho más cerca del animal" y suponen una mano de obra "dócil, segura y robusta". La controversia sobre el alma indígena se ha convertido en un conflicto de intereses puro y duro, que culmina, sardónicamente, en el trueque de una esclavitud por otra, con el beneplácito de la Iglesia y el monarca español.



Para mi gusto, Carles Alfaro realiza aquí su mejor montaje hasta la fecha, el más claro, sobrio, tenso y vibrante. Todo está trabajado con una minuciosidad y un buen gusto admirables. Alfaro firma la iluminación, con la tonalidad de los candiles de aceite de la época, y la escenografía, una plataforma circular que gira, casi imperceptiblemente, para "enfocar" cada una de las intervenciones. También hay que destacar el vestuario, como siempre cuidadísimo, de María Araujo. Las interpretaciones son de una gran altura. Ferrán Rañé está soberbio. Sabe que tiene un papelazo y no desaprovecha ni un matiz de su personaje: compone un fray Bartolomé vehemente, rebosante de dolor y de furia, cuya energía justiciera será astutamente utilizada por su oponente, al que Manuel Carlos Lillo imprime una peligrosidad escolástica de inquisidor ilustrado capaz de atar cualquier mosca por el rabo para sostener su causa. Muy bien, igualmente, la sorna florentina, exenta de tópicos, de Enric Benavent como cardenal; la contención expresiva de Quim Lecina (colono); el desconcierto y la dignidad extrema de la familia india (Raúl Cáceres, Abril Hernández, Antonella Gómez, Branco Brizuela); la locura inquietante del bufón (Piero Steiner) y la ingenuidad del prior: Carles Arquimbau da absolutamente el tipo pero debería trabajar un poco más su dicción castellana. La controversia de Valladolid sólo ha estado diez días en el Lliure: se merece una larga gira por toda España y una estancia en Madrid, donde podría obtener un éxito similar al de La cena de Flotats. 
* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 2005 
EL PAÍS