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miércoles, 14 de mayo de 2025

Robert De Niro recibe la Palma de Oro de Honor en la inauguración de Cannes: “Los artistas somos una amenaza para los fascistas de todo el mundo”



Robert De Niro recibe la Palma de Oro de Honor de manos de Leonardo DiCaprio.Foto: SARAH MEYSSONNIER (REUTERS) | Vídeo: EPV

Gregorio Belinchón


Robert De Niro recibe la Palma de Oro de Honor en la inauguración de Cannes: “Los artistas somos una amenaza para los fascistas de todo el mundo”

Leonardo DiCaprio entregó a su maestro, el actor y director neoyorquino, el reconocimiento en una gala marcada por la política

sábado, 23 de enero de 2016

Leonardo DiCaprio / Trabajo con los más locos

Leonardo DiCaprio

“Trabajo con los más locos”

Leonardo DiCaprio no se conforma con lo primero que pasa por su lado

Este año estrenará 'Django desencadenado', de Tarantino, 'El gran Gatsby' , de Luhrman, 'The wolf of Wall Street', de Scorsese

  • Crítica de 'Django desencadenado', por JAVIER OCAÑA
  • La esclavitud según Tarantino

ROCÍO AYUSO Los Ángeles 18 ENE 2013 - 00:45 CET



Leonardo DiCaprio, en 'Django desencadenado'.
Acaba de perder (acaso sea mejor decir no ganar) su candidatura como mejor actor al Globo de Oro por Django desencadenado. Y la Academia, una vez más, ni se acordó de Leonardo DiCaprio (Hollywood, 1974) a la hora de anunciar sus nombres para los Oscar. Pero a lo largo de esta entrevista lo último que parece es un perdedor. DiCaprio es más bien el reflejo del sueño americano, uno de los actores y estrellas más buscados de Hollywood, que además tiene conciencia. Alguien que no se conforma con el primer proyecto que se le presenta y que sin embargo no descansa: este año estrenará, como secundario, Django desencadenado, y como protagonista El gran Gatsby y The wolf of Wall Street. Una trilogía que dice refleja “de una forma extraña” la historia de Estados Unidos, en la que tan bien encaja este actor que acepta órdenes de los mejores “o de los más locos” como define a Quentin Tarantino, Baz Luhrman y de nuevo, por quinta vez en su carrera, a Martin Scorsese.

viernes, 22 de enero de 2016

Quentin Tarantino / Django desencadenado / La esclavitud según Tarantino


La esclavitud, según Tarantino

En ‘Django desencadenado’, el cineasta recurre al ‘spaghetti western’ para rodar una historia del pasado más siniestro de EE UU


IRENE CRESPO 
Nueva York 13 ENE 2013 - 00:22 CET


Quentin Tarantino (Knoxville, Tennessee, 1963) entra en la habitación de un hotel de Nueva York y con él, el mejor cine de las últimas dos décadas. El joven director que rompió todas las reglas y revolucionó a los cinéfilos en los noventa con Reservoir dogs y Pulp fiction ha conseguido en el siglo XXI, a punto de cumplir los 50, revolucionar también la taquilla.
Salvo por el bache de Death proof, Tarantino ha logrado convertirse en un cineasta taquillero estos años: si Kill Bill Vol. 1 y Vol. 2 le llevaron a conectar con el gran público, este le respondió y aplaudió con ganas su violenta e hilarante revisión histórica en Malditos bastardos. Tras este éxito, los estudios le dieron el apoyo y todo el dinero que pidió (más de 75 millones de euros) para rodar Django desencadenado, darle una vuelta al western y hablar a gusto sobre el gran tema tabú en Estados Unidos: la esclavitud. Y, además, hacerlo al estilo Tarantino: derrochando sangre, humor y diálogos frenéticos.

Margot Robbie / La loba de DiCaprio


Margot Robbie
La loba de DiCaprio

Margot Robbie, coprotagonista de 'El lobo de Wall Street', es la nueva chica de oro de Hollywood

Su desnudo en la película y su aparición en los Globos de Oro la han catapultado al estrellato



La sexy Margot Robbie, en una escena de 'El lobo de Wall Sreet'.




Estrenarte en Hollywood haciéndole una felación a Leonardo DiCaprio en su Ferrari blanco (“como el de Don Johnson en Corrupción en Miami”) es empezar muy abajo… o muy arriba, según se mire. Y es que en una película como El lobo de Wall Street, dirigida por Martin Scorsese y recién estrenada, en la que los desnudos se cuentan por docenas, ninguno es mejor que el de Margot Robbie, australiana nacida en 1990 y a la que muchos ya describen como la Kylie Minogue del siglo XXI.

martes, 19 de enero de 2016

Alejandro González Iñárritu en la ola / Tengo una atracción por lo intenso



“Tengo una atracción por lo intenso”

El realizador mexicano ganó en 2015 el Oscar por ‘Birdman’. Este año podría repetir galardón con ‘El renacido’, filme protagonizado por Leonardo DiCaprio que conquistó la semana pasada tres Globos de Oro


Alejandro González Iñárritu, en Londres. / SAMIR HUSSEIN (WIREIMAGE)
Los surferos dirían que Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963) ha cogido la ola buena. El domingo pasado su película El renacido se llevó tres Globos de Oro y el jueves obtuvo 12 candidaturas a los Oscar, convirtiéndose así en la favorita. En España este prewestern, según definición del director, basado en hechos reales, se estrena el 5 de febrero. Rodada con luz natural, en agrestes localizaciones canadienses y argentinas, las dificultades de su filmación parece que hubieran dado para otra película. Antes de que empiece la batalla por la estatuilla de Hollywood, Iñárritu está presentando por Europa la historia de Hugh Glass, un trampero que en 1823 es abandonado y dado por muerto por sus compañeros. El viernes por la tarde, vía telefónica, el mexicano responde desde Roma. Y advierte: “Te hablo con resaca. Tengo en la cabeza un guacamole de cosas”.

Globos de Oro / Nadie le tose a Inárritu




Nadie le tose a Iñárritu

La Asociación de la Prensa Extranjera resarce al cineasta, que ha filmado una obra maestra, tras no premiarle en 2015



Alejandro González Iñárritu y Leonardo DiCaprio charlan con el director de fotografía Emmanuel Lubezki en 'El renacido'.
El año pasado Birdman y su director, Alejandro González Iñárritu, triunfaron en los Oscar. Pero no en los Globos de Oro, donde le adelantó por la izquierda Boyhood y Richard Linklater. La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood tomó buena nota. Sí, habían premiado a una obra maestra; sin embargo habían fallado como visionarios y en su propio interés crematístico. Así que este año tocaba compensar. Han tenido suerte, porque El renacido es la mejor película del mexicano, un western sobre venganzas, sobre el nacimiento de una nación -hay una soterrada reflexión acerca de ello-, sobre la fuerza de la naturaleza... “No negaré que el rodaje fue largo y físicamente muy duro, pero El renacido es la experiencia más vasta y profunda de mi vida”, decía en verano a EL PAÍS el cineasta. "Es la lucha interior de un hombre por encontrar su deseo de seguir viviendo una vez que lo ha perdido todo”, aseguraba su estrella Leonardo DiCaprio. “Es un momento de injusticia”, contaba el director. “Un momento que sigue siendo relevante porque sorprendentemente no hemos mejorado tanto”.

lunes, 18 de enero de 2016

Alejandro González Iñárritu y Leonardo Di Caprio / Rodaje infernal

Iñárritu y DiCaprio: rodaje infernal

El director y la estrella relatan los avatares de su primera película juntos, ‘El renacido'


Alejandro González Iñárritu y Leonardo DiCaprio en el rodaje en Calgary de The Revenant
Alejandro González Iñárritu y Leonardo DiCaprio en el rodaje en Calgary de The Revenant. /KIMBERLEY FRENCH
Nunca dos seres tan diferentes se parecieron tanto. Leonardo DiCaprio, el playboy de Hollywood, y Alejandro González IñárrituEl Negro —como llaman a este indómito mexicano—, parecen en este instante hermanos de diferente madre nacidos a ambos lados de la frontera que se han reencontrado en los estudios Lantana de posproducción, en Santa Mónica (California), para mostrar a EL PAÍS las primeras imágenes de El renacido (The Revenant) su última película. “Una pequeña prueba del universo que presenta este filme”, describe el realizador de unas imágenes incesantes, crudas, mágicas, sangrientas, poéticas que se sienten muy cercanas y, sobre todo, muy frías.

viernes, 15 de enero de 2016

La cara de Leo Di Caprio al ganar Lady Gaga es un poema






Lady Gaga
Fotografía de Terry Richardson

La cara de Leo Di Caprio al ganar Lady Gaga es un poema (y otros imperdibles de la gala)

El triunfador de la noche capitalizó las redes sociales y Ricky Gervais bromea sobre la igualdad salarial en un gala que notó la ausencia de Tina Fey y Amy Poehler.



La cara de Leo Di Caprio al ganar Lady Gaga es un poema (y otros imperdibles de la gala)
Vaya pillada, Leo.

lunes, 3 de marzo de 2014

Triunfo Arciniegas / Oscar 2014 y la mano de Dios


Triunfo Arciniegas
Oscar 2014 y la mano de Dios
3 de marzo de 2014

Que me perdonen los expertos, pero Gravedad es aburrida y 12 años de esclavitud no es una gran película. No me creo las historias, no me convencen. Ya sé que la primera puede considerarse ciencia ficción y la otra se basa en un hecho real. Como denuncia, 12 años de esclavitud me parece admirable: la esclavitud, el dolor, las injusticias, el horror, qué se puede decir a favor de semejantes monstruos. Pero el cine es mucho más que eso. El Oscar a Mejor Actor estaba cantado para Matthew McConaughey, que bajó unos veinticuatro kilos de peso, cosa que le encanta a la Academia, para convertirse casi en un santo. En su discurso de anoche vimos que, aparte de que él mismo es su propio héroe (dentro de diez años), Dios está de su parte. Según eso, Dios le arrebató el Oscar a Leonardo Di Caprio, que hizo un extraordinario papel en El lobo de Wall Street, mucho mejor película que las dos mencionadas. ¿Estará Dios tan desocupado como para encargarse de estos asuntos hollywoodenses?


Lea, además
BIOGRAFÍA DE TRIUNFO ARCINIEGAS



martes, 21 de enero de 2014

Scorsese / Ese brillante frenesí

Scorsese, ese brillante frenesí

Hay secuencias tan brutales que van a dejar huella en la memoria. El arte de Scorsese sigue en deslumbrante forma.



Siempre me acompaña una reconocible excitación ante cada nueva película de Martín Scorsese, un director comparable a Alfred Hitchcock en su sabiduría para que la cámara hable con el lenguaje más deslumbrante, dueño de un universo complejo y vocacionalmente turbio, alguien con ilimitado poder de fascinación. Y lógicamente existen errores y películas fallidas en esa apasionante carrera, pero también existe la sensación en su obra de que ha sido abordada con pasión, de que no hay en ella ningún trabajo desganado o mercenario, de que permanentemente trata de imprimir su sello, de que durante cuarenta y cinco años se las ha ingeniado para contar exclusivamente las historias que le apetecían. Casi siempre febriles por dentro y por fuera (aunque su lenguaje a veces utilice la pausa y la elipsis y llegues a pensar falsamente que su compulsión se ha aplacado, como en la romántica y más que triste La edad de la inocencia), pobladas por gente que vive o sobrevive en el límite, según sus propias leyes, defendiendo su territorio a bocados, inmersa en la violencia y bordeando la locura.
El lobo de Wall Street comienza con un grupo de gente encorbatada, puesta hasta las cejas, vociferante hasta la barbarie, que compite lanzando enanos contra una diana. Y te quedas con la boca abierta. No la vas a cerrar durante tres horas frenéticas que pasan volando, aunque en algún momento le supliques un poco de tregua a la cámara de Scorsese para poder respirar y que no se te contagie el pasote cotidiano de sus personajes.



La estructura de esta historia y el tono narrativo te hacen asociarla con Uno de los nuestros y Casino. En aquellas, la apoteosis de la cocaína, la transmisión del funcionamiento del mundo y de la actitud vital cuando ella inunda cotidianamente el organismo, ocurría en la parte final. Sus protagonistas eran gánsteres buscando el poder y la pasta, familiarizados con el asesinato como algo intrínseco a su trabajo. Pero en esta la sobredosis es la protagonista desde el principio hasta el desenlace. También el sexo en sus múltiples variedades y casi siempre comprado, sin complicaciones sentimentales. La armonía es absoluta entre el disparate del cerebro y de los genitales. Todo ello regido por un único dios llamado dinero. El lobo y sus vociferantes cachorros funcionan igual que los gánsteres. Les diferencia que no llevan armas ni matan. Utilizan sus imparables bocas para el arte de estafar, especular, engañar y robar. Su territorio está legalizado y se llama la Bolsa. Este anfetamínico reinado de los tiburones financieros se centra en los años noventa y cuenta que dinamitaron tantas reglas que algunos de ellos acabaron en el trullo. Deduzco que tuvieron mala suerte, ya que ese latrocinio siguió mayoritariamente impune hasta el estallido de la gran burbuja en 2008, que ha dejado hecho polvo a casi todo el mundo sin que tengamos fiables noticias de que la inmensa mayoría de la gente que perpetró esa infamia en complicidad con el sistema haya tenido que pagar factura por ello.

El retrato de aquellas monstruosidades ha sido concebido con intenciones de comedia, de comedia bárbara, para aclararnos. Los Blues Brothers dirigen Wall Street. Los qualudes, la coca, el crack, en perfecta sintonía con la codicia, han descubierto el gran juego del dinero, como hacerse inmensamente ricos día a día en una partida amañada. Terence Winter, guionista estrella de Los Soprano y creador de la espléndida Boardwalk empire, le ha servido en bandeja de plata a Scorsese un guion brillante que adapta la autobiografía de Jordan Belfort, protagonista real de una historia tan excesiva que parece inventada. Es el material adecuado para que Scorsese haga un apabullante despliegue visual. Te ríes muchas veces con situaciones, diálogos y personajes que solo invitarían al pasmo y al escalofrío. No aparece la sangre, pero hay secuencias tan brutales que van a dejar huella en la memoria. A Leonardo DiCaprio le sobraban razones para empeñarse durante cinco años en protagonizar esta película bajo la dirección de Scorsese. Su trabajo es exuberante, hipnótico, magistral. Secundado formidablemente por Jonah Hill, en un personaje gemelo al espíritu de John Belushi. El arte de Scorsese sigue en deslumbrante forma. Que nos dure mucho tiempo.

EL LOBO DE WALL STREET

Dirección: Martin Scorsese.
Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Margot Robbie, Matthew McConaughey, Kyle Chandler.
Género: drama. EE UU, 2013.
Duración: 180 minutos.




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Scorsese / Yo no soy juez, solo hago cine

Martin Scorsese

“Yo no soy juez, solo hago cine”

El cineasta aborda en ‘El lobo de Wall Street’ la historia de Jordan Belfort, uno de los grandes tiburones del mercado bursátil de los años 90 a quien da vida Leonardo di Caprio



    El cineasta Martin Scorsese. / FABRICE DALL'ANESE (CORBIS)
    ¿Glorificación o denuncia? Entre esas aguas se mueve Martin Scorsese con su nuevo estreno, El lobo de Wall Street, película criticada por sus excesos mientras otros ven un cuento moral cargado de humor negro sobre los abusos de Wall Street y, en especial, de Jordan Belfort en el mercado bursátil de los 90 en el que se movió esta especie de Gordon Gekko. Para el realizador neoyorquino de 71 años El lobo de Wall Steetno es más que cine y del bueno, espera. “Que sean los demás quienes hablen del estado de nuestro sistema jurídico a la vista de lo que muestro. De nuestros valores como sociedad. Yo no soy juez, solo hago cine. De hecho apenas traté con Jordan Belfort durante el rodaje”. Así se distanció el cineasta de las acciones de sus protagonistas de una historia basada en hechos reales.
    Lo suyo nunca fue el cine denuncia, anteponiendo siempre su amor por el medio a cualquier ideología, incluso cuando apoyó a leyendas cinematográficas como Elia Kazan a pesar de su participación en la caza de brujas. Y de excesos, Scorsese sabe lo suyo tras filmes como CasinoUno de los nuestrosTaxi Driver o Toro Salvaje. El propio Scorsese ve claros paralelismos entre El lobo de Wall Street y las dos primeras. Pero si en ellas corrían ríos de sangre aquí la avaricia rompe el saco, las langostas y los enanos saltan por los aires y el sexo y las drogas son tan abundantes como poco atrayentes. “Es la historia de una locura, de la obscena mentalidad de un negocio podrido, y así lo quise mostrar. Sin prebendas, con toda la libertad que necesitaba para dejar clara la impunidad con se movían mis sujetos”, explica de un filme que además de defender dos candidaturas a los Globos de Oro que se entregan el domingo ha ganado el dudoso honor de ser la película estadounidense que suelta más palabrotas, incluidos los 506 “joder” contados en sus 180 minutos de metraje.
    Mafiosos y ladrones de guante blanco trabajando desde la impunidad de la Bolsa, el tratamiento es el mismo en las manos de Scorsese. Figuras que pese a sus fechorías gozan de un cierto poder hipnótico. “Sigue siendo un crimen, pero en este caso más peligroso porque parece que cuenta con la aprobación de nuestra cultura”, añade el director. De eso es precisamente de lo que le acusan en esta ocasión, de glorificar a una figura como la de Belfort, interpretada por un Leonardo DiCaprio que el maestro acerca una vez más a la perfección. Se trata de alguien que tan sólo cumplió 22 meses de cárcel y fue uno de los agentes de las desigualdades actuales. En una carta abierta a los medios la hija de uno de los cómplices de Belfort, Christina McDowell, así lo recuerda asegurando que su padre también ha timado a Scorsese.
    El realizador prefiere no responder a estas acusaciones pero a la hora de explicar su fascinación por el tema lo hace en el lenguaje que conoce, el cinematográfico. “Si hubo siempre una película que me cautivó fue Avaricia —asegura en referencia al clásico de 1925 de Eric von Stroheim—. Un filme que sigue siendo relevante, una de las mejores”. Esa es la única motivación detrás de su cine, aspirar a la perfección. Y confiar, como dice, no sólo en la recreación de los estilos que ya ha utilizado y le han ganado su estatus de leyenda viva, sino en la esperanza de “hacer algo nuevo”, de seguir avanzando. A su paso por el festival de cine de Marraquesh, del que fue jurado, Scorsese dio a entender que su carrera estaba a punto de concluir. No es la primera vez que habla de ello. De hecho su amor por DiCaprio va más allá de su calidad como actor que dice apreciar desde ¿A quién ama Gilbert Grape?, “una película que muchos parecen haber olvidado”.
    En Leo también encuentra a alguien que renovó su “energía” tras media vida dedicada al cine. Que le dio nuevas historias que contar en un momento en el que dudaba de poder hacer algo nuevo. Como El lobo de Wall Street, autobiografía que DiCaprio y su productora, Appian Way, llevaban persiguiendo desde 2007 y que Scorsese, un lego en temas bursátiles, se tomó como una provocación. Porque, como afirma nostálgico, en los 60 y 70, décadas a las que su nombre pertenece, se hablaba de otro cambio. “O eso nos hacían pensar”, apostilla con sarcasmo.
    El cine denuncia lo ve ahora como una quimera, algo que vimos por última vez en las películas del neorrealismo italiano que tanto le gustan. Pero no así el buen cine, donde Scorsese elogia a directores como Wong Kar-wai o Nicholas Winding Refn, una nueva generación en la que siente que ha dejado huella. “No hablo de copia sino de interpretación, hablo de la capacidad de inspirar a otros a la hora de interpretar visualmente el mundo que les rodea”, agrega. Y no todo está perdido porque como recuerda hablando de su hija Francesca, de 15 y que todavía no ha visto la cinta, lo que también quiere que se quede con ella es “la conversación” que la cinta genere.





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    El lobo de Wall Street / Un bróker millonario al que no le iba mal

    'El lobo de Wall Street'

    un bróker millonario al que no le iba "mal"

    Por: 
    El País, 9 de nero de 2014
    TWOWS-06922 (Medium)
    “No me va mal”, contesta Jordan Belfort. Es cierto, pero no basta. Así que ante la insistencia de su curioso vecino en conocer su sueldo se ve obligado a concretar más: gana 72.000 dólares. Al mes.
    La secuencia que os proponemos en exclusiva más abajo es bastante representativa de lo que narra la nueva película de Martin Scorsese, El lobo de Wall Street, y de las vivencias del bróker que la protagoniza, interpretado por Leonardo DiCaprio. El filme, que dura 179 minutos y se estrena en España el próximo 17 de enero, es la quinta colaboración entre el actor y el director, que recientemente ha anunciado que le quedan dos películas más, antes de retirarse. Por lo pronto, su nueva obra cuenta la historia real de Belfort, que empezó con 24 años con un contrato de telefonista en la agencia de brókeres LF Rothschild, y acabó embriago de Wall Street –y no solo-, desafiando los límites humanos de la riqueza y la ilegalidad.

    “Belfort pasa de las acciones especulativas y la honradez, al lanzamiento indiscriminado de empresas en Bolsa y la corrupción. Su enorme éxito y fortuna cuando tenía poco más de veinte años como fundador de la agencia bursátil Belfort le valió el mote de El lobo de Wall Street", explica la sinopsis de la película. A partir de ahí, empieza a fluir un río de trampas legales, drogas, prostitutas, villas, helicópteros y Ferraris, que él mismo contó, años después, en una autobiografía titulada como su mote y en la que está basado el guion de la película de Scorsese.
    Por mucho que aquí no desvelemos más detalles sobre el epílogo del sueño imposible de Belfort, no es tan difícil de imaginar. De momento, baste con saber que la película ha arrasado en su camino por Estados Unidos, hasta el punto de ser comparada por algunos críticos con Uno de los nuestros. A ver qué opina la taquilla española. Y, claro, los Oscar.