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martes, 4 de octubre de 2022

John Banville / El Príncipe de las dos caras



John Banville
Ilustración de T.A.

John Banville, el Príncipe de las dos caras

El escritor irlandés, autor de El mar y conocido en el mundo de la novela negra como Benjamin Black, se hace con el galardón imponiéndose a escritores como Haruki Murakami o James Salter.

ELCULTURAL.es | 04/06/2014 



El escritor irlandés John Banville ha ganado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras imponiéndose a otros escritores que, junto a él, venían sonando como favoritos durante las horas previas al fallo, como Haruki Murakami, Ian McEwan o James Salter. El jurado, presidido por el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua y compuesto, entre otros, por el escritor Fernando Sánchez Dragó; los periodistas Juan Cruz, Manuel Llorente y Álex Grijelmo, ha declarado en su acta de concesión que "la prosa de John Banville se abre a deslumbrantes espacios líricos a través de referencias culturales donde se revitalizan los mitos clásicos y la belleza va de la mano de la ironía". Al mismo tiempo, los miembros del jurado han destacado de la obra del irlandés "su análisis intenso de complejos seres humanos que nos atrapan en su descenso a la oscuridad de la vileza o en su fraternidad existencial", para terminar diciendo que "cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano".

jueves, 18 de enero de 2018

Un colectivo feminista pide la retirada de la estatua de Allen en Oviedo






UN COLECTIVO FEMINISTA PIDE LA RETIRADA DE LA ESTATUA DE ALLEN EN OVIEDO





Woody Allen observa su estatua en Oviedo el 15 de mayo de 2005.
Woody Allen observa su estatua en Oviedo el 15 de mayo de 2005. PACO PAREDES





La concejala de Atención a las personas e Igualdad del Ayuntamiento de Oviedo, Marisa Ponga, no ha querido pronunciarse sobre la posibilidad de retirar la estatua de Woody Allen de la calle Milicias Nacionales, una vez que la hija del cineasta afirmó haber sufrido abusos sexuales de pequeña.

miércoles, 6 de julio de 2016

John Banville / Todo mundo sabe que en Irlanda se comete pederastia

John Banville


PRINCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS

“Todo el mundo sabía y sabe 

que en Irlanda se comete pederastia”

John Banville repasa en Oviedo ante alumnos de Humanidades su dualidad creativa


John Banville, Premio Príncipe de Asturias de las Letras. /JULIÁN ROJAS
Sentado junto a la estatua de Úrculo en Oviedo, en esa cabeza de libros apilados coronada por un sombrero Borsalino, como el que lleva el premio Príncipe de Asturias de las letras de este año, uno no llega a saber bien si la obra firmada por el artista asturiano se trataba de un profético homenaje a John Banville o a Benjamin Black.
Quizás, la prenda acompañe más al autor de género negro, urdidor de una intensa e inteligente trama continua de elegante suspense que al narrador poético de El mar. Si quien lleva su verdadero nombre, Banville, es un autor apresado por los enigmas líricos, el del pseudónimo Black despliega una inteligencia de pistas que dan la vuelta al género con suspense.
En esa placentera esquizofrenia devota de Robert L. Stevenson se mueve el irlandés. En esa relajada dualidad, juguetona y cómplice, esquiva y sana con los géneros. Porque Banville (Wexford, 1945) posee tanto talento que puede ser a la vez dos cosas tan radicalmente opuestas como escritor de culto y autor de éxito para públicos más amplios.
Y esto último sin que su inquebrantable compromiso con la literatura le lleve al terreno del best-seller. Aunque para él es más sencillo de explicar: “Para mí existen dos maneras de escribir, la del artista y la del artesano. Banville es el primero, Black, el segundo”, confiesa por la tarde, degustando un vino blanco, en el hotel Reconquista.
Por la mañana, afable, encantado, accesible, Banville conquistó a un auditorio masivamente joven de estudiantes en la universidad de Oviedo. Muchos de ellos con ejemplares de sus libros. “Black funciona basándose en el cliché, Banville está en su mundo imaginario. El otro en el mundo real. Yo necesito la fantasía, la realidad me mata”.
Sobre todo abordando asuntos como la pederastia y los abusos. “Quizás no hayamos dado con la palabra exacta, la que dé significado preciso a esa atrocidad, quizás sea una cuestión de lenguaje”, comentaba en privado.
“Todo el mundo sabía en Irlanda y sabe, que se cometen abusos”, declaró ante los estudiantes. “Sabíamos y no sabíamos a la vez”, comentó. Como en todos esos países en los que durante décadas ese drama se ha tratado con silencios y sobreentendidos, caso de España.
Son esos asuntos en los que ambos escritores coinciden a veces. Temáticas recurrentes de uno de los autores más sutiles, misteriosos y sugerentes de la literatura mundial. Cuestión de puntos de vista también, como abordaba el autor bajo un lema que presidía la sala por la mañana y rezaba: “El extraño caso del Dr Banville y Mr Black”.
En él conviven y se cruzan de la manera más natural, los dos creadores: “No hago más que reflejar esa multiplicidad de puntos de vista que hace el mundo tan maravilloso. Inventamos y nos reinventamos constantemente, somos individuos que arrojamos con diferente intensidad luz en el mundo”.
Quizás él lo haga un tanto apartado: “Soy un individuo bastante desconectado de lo que ocurre y encerrado en una habitación desde la que hago uso de mi imaginación, más que otras cosas”, afirma. “Nadando en la ambigüedad, también, es lo que hace que la vida sea interesante, de otra forma, la realidad acabaría con nosotros, a mi me interesa tratar de aproximarme a los secretos, a las penumbras”. Y a fe que lo ha hecho, como ahora, con trabajo y una novela firmada por Banville en la que lleva metido tres años: “Tuve que reescribirla, me equivoqué en el tono, en la forma, es como cuando escuchas la radio y no atinas a encontrar la frecuencia nítida”.
Pasará al catálogo de una imaginación y una dedicación fecunda de la que han salido obras frecuentemente sublimes como la citada El mar, pero también ese regalo de los dioses mirándonos con terror que es Los infinitos o la arrebatadora Antigua luz –por parte de Banville- así como El otro nombre de Laura, En busca de abril o Muerte en verano, firmados por Benjamin Black.


John Banville / Antigua luz / Muerte en verano
John Banville / Antigua luz / Reseña


jueves, 22 de mayo de 2014

Quino gana el Príncipe de Asturias

Mafalda según Sciammarella

Quino gana el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades

Por Ztereixa Constenla
Madrid, 21 de mayo de 2014

El humorista alcanzó un reconocimiento universal de la mano de Mafalda, que nació hace 50 años

El argentino se convierte en el primer dibujante distinguido en la historia de los premios


    La niña que filosofaba nació de la pluma de un ilustrador que pensó en hacer dibujos mudos. Quino, el viñetista que hoy ha recibido el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, adoraba el arte silente de Buster Keaton. Por ese sendero siguió hasta que en una redacción de Buenos Aires le dijeron que el humor necesitaba palabras. Quino aceptó el consejo o la exigencia y llenó sus viñetas de nubes. A veces con diálogos socráticos, a veces con las palabras justas, como cuando Mafalda, la niña filósofa con sopofobia que convirtió a Quino en un dibujante universal, solo acierta a gritar:

    Homenaje de Forges a Mafalda.
    -¡Paren el mundo, qué me quiero bajar!
    Joaquín Salvador Lavado, hijo de emigrantes andaluces nacido en Mendoza (Argentino) en 1932, ya no dibuja. En uno de esos golpes nada graciosos de la vida, su vista se ha ido debilitando. Pero lo que ha dibujado antes es suficiente para arroparle para siempre. Él, un humilde patológico, es profeta en su tierra y fuera de ella. El Príncipe de Asturias se suma a una larga de lista de reconocimientos para el humorista, que coinciden con la celebración de los 50 años del nacimiento de Mafalda. Quino creó su gigante de seis años el 15 de marzo de 1962 para una campaña publicitaria para una marca de electrodomésticos que se frustró por el camino, pero el padre de la criatura prefiere fijar como fecha del natalicio el 29 de septiembre de 1964, cuando se publicó la primera tira en el semanario Primera Plana, de Buenos Aires.
    La niña redicha de seis años apenas vivió una década en el papel impreso. Quino abandonó el personaje en 1973 sin que el personaje nunca le haya abandonado a él. A diferencia de otros creadores abrumados por sus creaciones, camina contento de la mano de Mafalda. Se siente acompañado, aunque hoy habría retratado una familia reconstituida, como confesaba en una entrevista de 2013. En su famosa saga han envejecido el contexto social (el papel de la mujer encarnado por esa contumaz cocinera de sopa que es la madre de Mafalda y Guille) y el político (la dictadura argentina, que causó el exilio del humorista, se desmoronó en 1983 para dar paso a una democracia) pero sus recetas existenciales siguen vigentes. Como las preguntas del idealista Felipe (“¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fueran más importantes que los bancos?”) o las sentencias de la propia Mafalda (“Como siempre; apenas uno pone los pies en la tierra se acaba la diversión”).

    viernes, 1 de noviembre de 2013

    Annie Leivobitz y la fotografía, ese chico malo

    Annie Leivobitz
    con su cámara en Oviedo

    Annie Leivobitz y la fotografía, ese “chico malo”

    La Príncipe de Asturias de las Artes hace recuento de su carrera en Oviedo


    Llegó Annie Leibovitz a un Oviedo gris y lluvioso y parecieron encenderse todos los focos. La célebre fotógrafa, autora de algunas de las instantáneas más icónicas del siglo XX —como la de John Lennon desnudo abrazando a Yoko Ono o la de Nixon abandonando la Casa Blanca—, habló ayer con pasión de su oficio, recordó a su pareja sentimental, la fallecida escritora Susan Sontag, ganadora también de un Príncipe de Asturias, el de las Letras, en 2003, y se metió en el bolsillo a los fotógrafos que cubren los galardones, posando con ellos y retratándolos a su vez con su camarita Canon G16.
    Glamurosa y vital, Leivobitz dijo que le habría gustado retratar a Martha Graham y a Elvis Presley, que sería un honor tener frente a su objetivo a los Príncipes —y se lo va a proponer—, que la mejor imagen que ha tomado fue una que le hizo a su madre y que la fotografía siempre ha sido el “chico malo” de las artes.

    Es una profesión increíble, pero sin varita mágica el secreto es trabajar”
    La jornada coincidió en la ciudad con una concurrida manifestación por la educación pública y terminó con el concierto de los premios, anoche, dedicado a Wagner. Un día que incluyó el grandioso momento del brindis con cerveza —creada para celebrar el descubrimiento del bosón— de los premios Nobel y Príncipe de Asturias de Investigación Científica Peter Higgs y François Englert. Y también la encendida defensa de los transgénicos —que no dejó de desconcertar a algunos— por parte de Peter Gruss, presidente de la Sociedad Max Planck para el Avance de la Ciencia (premio de Cooperación Internacional).
    “Ok, guys”, decía Leibovitz a los fotógrafos que no paraban de retratarla mientras posaba con gran profesionalidad y encantada. Vestida toda de negro (¿por Sontag?), dotada de un vozarrón y un aire a lo Patti Smith. Leibovitz (Waterbury, Connecticut, 1949) empezó por recordar a Susan Sontag y a recalcar su emoción al recibir ahora el mismo premio. “El haber conocido a Susan en un momento de mi vida en que no sabía adónde me llevaba mi trabajo fue decisivo. Eran los ochenta y tantos, y conocerla reforzó mi trabajo. Ella era muy fuerte, creía que yo era buena —y no estoy segura de que hablara de fotografía—, pero que podía ser mejor, quería que fuera más seria, yo era muy ingenua; llevó mis límites más allá”.

    La estadounidense dice que le hubiera gustado retratar a Elvis
    Dijo Leibovitz que el premio significa para ella “un honor” y para la fotografía, “un empujón poderoso”. Especialmente cuando se hacen tantas preguntas, añadió, sobre el futuro del medio y su supervivencia. “La fotografía siempre ha sido el chico malo”, reflexionó. “No se nos etiqueta como arte, y lo somos”.
    Se declaró “bastante democrática” con la masiva popularización de este arte vía las nuevas tecnologías y las redes sociales. Dijo que hay “sitio para todos”, aunque advirtió que la profesionalización es “un camino distinto”. Tras recordar que ella la ha usado de muchas maneras, explicó que volvió a los retratos porque se sentía más cómoda con ese formato, “podía contar una historia y tenía más control”.
    Repasó su carrera: “Llevo 45 años, no tenía ni 20 cuando empecé enRolling Stone, he visto de todo, nada me sorprende. Ahora no es que tu trabajo sea siempre bueno, pero sabes lo que haces. Al principio era la inocencia”. Aseguró que su oficio es lo mejor de su vida junto con sus hijos. “Esta es una profesión increíble, aunque no hay una varita mágica, el secreto es trabajo y trabajo”.
    Explicó que cree que la fotografía puede usarse para examinar vidas pasadas de personajes históricos y habló de su proyecto Peregrinaje,en el que ha seguido el rastro de Georgia O’Keeffe, Emily Dickinson, Frost o el propio Lincoln.
    ¿Cómo se hace una foto excepcional? “No tengo una respuesta clara. Una de las mejores que he hecho es un retrato de mi madre, es mi foto favorita, porque no hay barrera en esa imagen. Es como si no hubiera cámara, se desvela todo. Pero eso no se puede hacer siempre. Es difícil llegar a ese nivel de fotografía, a ese poder; es raro. Un retrato es un encuentro psicológico, tiene que ver con el humor del sujeto al que retratas. Yo confío mucho en la composición, en establecer un marco. Venía Rod Stewart, por ejemplo, y me decía ‘¿Qué quieres que haga?’. Era aburrido ponerlo contra la pared y pensaba que tenía que hacer algo distinto”. Así surgieron retratos tan famosos como el de Leonardo DiCaprio con el cisne o Whoopi Goldberg en la bañera con leche.




    Annie Leibovitz / Premio Príncipe de Asturias

    2011. Annie Leibovitz fotografiada en Plano, Illinois (EE UU).

    La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades

    La artista competía con la agencia Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour

    Considerada la retratista de las estrellas, consiguió desnudar a John Lennon horas antes de morir e inmortalizar a la reina Isabel II

     Madrid 23 MAY 2013 - 11:30 CET


    Entrevista con la fotógrafa durante una visita a Madrid, en 1992.
    Foto de Marisa Flórez

    La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (Connecticut, 1949), quien consiguió que John Lennon apareciera desnudo, en posición fetal junto a Yoko Ono, horas antes de ser asesinado, ha ganado hoy el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Considerada como la fotógrafa viva más importante del momento y la mejor pagada, a lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Mick Jagger, Michael Jackson, Bob Dylan o Bruce Springsteen, para los que realizó algunas de sus portadas más emblemáticas.
    La tercera hija del matrimonio judío compuesto por Samuel Leibovitz, un teniente coronel de las Fuerzas Armadas, y Marilyn Heit Leibovitz, una instructora de danza contemporánea fue la primera estadounidense que retrata a la reina Isabel II en 2007. Fotógrafa oficial de las revistas Vanity Fair, Rolling Stone y Vogue, su primer gran encargo llegó en 1975 cuando se le consignó documentar la gira musical Rolling Stones Tour of the Americas '75 que el grupo británico The Rolling Stones realizó en Estados Unidos y Canadá, para la revista de nombre homónimo.
    El jurado, presidido por el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha ha destacado que la estadounidense ha sido "una de las dinamizadoras del fotoperiodismo mundial y es una de las fotógrafas más respetadas en Europa y América".
    También convenció a Demi Moore para que posara desnuda y embarazada de siete meses. Metió a Whoopi Goldberg en una bañera llena de leche, dejando ver sólo su rostro y sus extremidades. Al artista búlgaro Christo le envolvió en tela en un homenaje a sus grandilocuentes instalaciones artísticas. Captó al político ruso Mijaíl Gorbachov sentado dentro de un automóvil con los restos del Muro de Berlín. El cantante Sting se dejó cubrir de barro en el desierto, mimetizándose con el paisaje.
    Además de su trabajo con personajes conocidos, Leibovitz ha practicado la fotografía documental y de paisajes, contratada por la editorial Condé Nast Publications desde 1993, como dan cuenta la serie que realizó en Sarajevo en 1990, la campaña para la elección como senadora de Hillary Clinton o cuando inmortalizó el gabinete de George W. Bush, poco después del 11-S. "Tras una etapa como reportera que finalizó en la Guerra del Líbano, ha firmado decenas de portadas de las revistas más prestigiosas y se ha consagrado con instantáneas y retratos que reflejan una época de la política, la literatura, el cine, la música y el deporte a través de sus protagonistas", ha señalado el jurado.
    Madre de tres tres hijas, la primera fue fruto de un donante de esperma, y las gemelas, concebidas por una madre de alquiler, Leibovitz mantuvo una relación romántica durante más de una década con la prestigiosa escritora y ensayista Susan Sontag, a quien conoció en 1988. La fotógrafa acompañó a la intelectual hasta los últimos momentos de su vida y atestiguó la grave enfermedad que le acusó la muerte en diciembre de 2004. El posterior fallecimiento de su padre ejerció de acicate para que Leibovitz rebuscara en viejas cajas su colección privada que mostraría después en la exposición que recorrió el mundo,Vida de una fotógrafa: 1990-2005.
    En 2009, tras un año de lucha, Annie Leibovitz llegó a un acuerdo con la empresa Arts Capital Group (ACG) con la que tenía una deuda de 16,76 millones de euros, mediante el cual recuperó el control de su obra. La fotógrafa pidió esta cantidad a la entidad financiera para cubrir otras deudas usando como aval sus dos casas y los derechos de autor de su extensa y célebre obra fotográfica. ACG retiró las acciones legales que había emprendido para recuperar el dinero.

    Los otros candidatos

    Annie Leibovitz competía en esta ocasión con la agencia de fotografía Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour. Magnum es una cooperativa fotográfica fundada en 1947 por Robert Capa que ha contado entre sus filas con muchos de los mejores fotógrafos de la historia y que ya ha sido finalista de este premio Príncipe en numerosas ediciones, entre ellas, las tres últimas.
    Chistiane Amanpour (Londres, 1958) es una periodista de padre iraní y madre inglesa que ha desarrollado su carrera como presentadora y reportera en el ámbito de la televisión, especialmente para la CNN y ABC News.
    Los 13 miembros del jurado seleccionaron a estos tres finalistas entre los 18 candidatos que optaban al Premio de Comunicación y Humanidades. Este galardón es el tercero de los ocho premios que convoca anualmente la Fundación Príncipe de Asturias en fallarse, tras los galardones de las Artes y de las Ciencias Sociales concedidos al cineasta austríaco Michael Haneke y a la socióloga holandesa Saskia Sassen.
    Los premios Príncipe de Asturias, que este año llegan a su trigésimo tercera edición, están dotados, cada uno de ellos, con una escultura de Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros, un diploma y una insignia.
    La fotógrafa Annie Leibovitz,
    en la presentación de la exposición 'Annie Leibovitz: vida de una fotógrafa.1990-2005',
    en el marco del festival fotográfico PHotoEspaña 2009.

    La fotógrafa Annie Leibovitz gana el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2013

    Leibovitz era finalista junto a la agencia Magnum y la periodista Amanpour

    EFE   23-05-2013
    Leibovitz (Connecticut, 1949), considerada como la fotógrafa viva más importante del momento y la mejor pagada, a lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Mick Jagger, Michael Jackson, Bob Dylan y Bruce Springsteen, para los que realizó algunas de sus portadas más emblemáticas.


    La fotógrafa Annie Leibovitz gana el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2013
    Annie Leibovitz posa junto a una de sus portadas más famosas para 'Vanity Fair': la de Demi Moore embarazada y desnuda- (EFE


    Su trabajo se caracteriza por una cuidada y sofisticada puesta en escena, así como por una estudiada iluminación que dota a sus fotos de una ambientación característica. La fotógrafa estadounidense se impuso en las últimas votaciones del jurado a los otros dos finalistas: la agencia de fotografía Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour.
    Nacida en Waterbury (Connecticut, EE.UU.) el 2 de octubre de 1949, Anna-Lou, Annie, Leibovitz estudió pintura en el Instituto de Arte de San Francisco al tiempo que acudía a clases vespertinas de fotografía.
    En 1970, antes de terminar sus estudios, empezó a trabajar en la revista Rolling Stone, de la que tres años más tarde sería jefa de fotografía. En 1983, cuando sus fotografías ya habían ilustrado 142 portadas, dejó esta publicación para unirse al lanzamiento editorial de la nueva Vanity Fair, y desde 1998 también trabaja para Vogue.
    Desde que decidió abandonar el fotoperiodismo a principios de los 80 -tras cubrir la guerra de Líbano para Rolling Stone- y centrarse en el retrato, Annie Leibovitz se ha convertido en una de las fotógrafas más respetadas en los ámbitos cultural y político de Estados Unidos. De hecho, fue la última en fotografiar a John Lennon antes de morir.
    Las fotografías de Leibovitz han protagonizado exposiciones en museos y galerías de todo el mundo, incluyendo la National Portrait Gallery del Instituto Smithsonian de Washington, donde fue la primera mujer y el segundo fotógrafo vivo en exponer en ella.
    En el año 2007, la reina Isabel II del Reino Unido le pidió a Annie que le hiciera las fotografías oficiales de su visita de estado a Virginia. La sesión fotográfica fue grabada por el canal de televisión BBC para el documental A year with the Queen y allí se podía ver un episodio gracioso: el momento en el que Leibovitz le pidió a la reina que se quitara la corona y ésta se enfadó. En 2010, fotografió paraVanity Fair a futbolistas como Kaká, Cristiano o Eto'o en calzoncillos con motivo del Mundial de Fútbol de Sudáfrica.
    El Premio de Comunicación y Humanidades, al que optaban 18 candidaturas de once nacionalidades, es el tercero de los Premios Príncipe de Asturias en fallarse este año, tras los galardones de las Artes y de las Ciencias Sociales concedidos al cineasta austríaco Michael Haneke y a la socióloga holandesa Saskia Sassen.
    En los cinco años anteriores, este galardón ha recaído en el buscador Google (2008), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, The Royal Society, y el creador de videojuegos japonés Shigeru Miyamoto, que lo obtuvo el pasado año.
    El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades está destinado a reconocer la labor de creación e investigación en el conjunto de actividades humanísticas y en lo relacionado con los medios de comunicación social que represente una aportación relevante a la cultura universal".
    Los premios Príncipe de Asturias, que este año llegan a su trigésimo tercera edición, están dotados, cada uno de ellos, con una escultura de Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros, un diploma y una insignia.


    Annie Leibovitz
    Fotografía de Martin Schoeller.

    Fotografías de Leibovitz para la historia

    La fotógrafa ha realizado algunas de las portadas más emblemáticas de revistas como Rolling Stone y Vanity Fair

    ELISA MUÑOZ / NATALIA CASTRO   23-05-2013
    Este jueves, le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2013 a la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz. A lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Michael Jackson, John Lennon o la reina Isabel II. Repasamos algunas de sus fotos más famosas.

    El objetivo de Annie Leibovitz captó las últimas horas de vida de John Lennon. Horas después de la sesión fotográfica para Rolling Stone, el cantante salió a la calle y allí le esperaba Mark David Chapman, quien le disparó cuatro veces a la entrada de su edificio en Nueva York. Algo más de un mes después, el 22 de enero de 1981, la revista publicaba esta portada en la que se ve a Lennon, desnudo junto a Yoko Ono.
    John Lennon, por Annie Leibovitz
    La actriz Demi Moore posó desnuda en su séptimo mes de embarazo para la portada de Vanity Fair en 1991. La fotografía dio la vuelta al mundo y, dos años después, la compañía cinematográfica Paramount Pictures hizo una parodia de esa imagen para promocionar su película cómica The naked gun: the final insult por la que la fotógrafa denunció a Paramount.
    Demi Moore, por Annie Leibovitz
    También para Vanity Fair, posaron algunos futbolistas del Mundial de Sudáfrica en calzoncillos. Los brasileños Kaká y Pato, Muntari, de Ghana, y el camerunés Eto'o son los protagonistas de esta foto:
    Los futbolistas del Mundial posan para Annie Leibovitz
    La fotografa también sumergió a la afroamericana Whoopi Goldberg en una bañera llena de leche:
    Whoopi Goldberg
    La reina Isabel II del Reino Unido le pidió a Annie que le hiciera las fotografías oficiales de su visita de estado a Virginia. La polémica no tardó en llegar: Leibovitz le pidió a la reina que se quitara la corona y ésta se enfadó. Todo quedó recogido en el documental A year with the Queen, de la BBC:
    Isabel II, por Annie Leibovitz

    La reina Isabel II también fue fotografiada por Anne Leibovitz en el palacio de Buckingham en 2007.




    Con una serie de fotografías que fueron portada de Vanity Fair en octubre del año 1989, Annie Leibovitz busco jugar con los gestos más característicos de Michael Jackson. Así nació la serie El niño que pudo reinar para acompañar a un entrevista en la que el cantante contaba sus primeros años y su lucha por coger las riendas de su propia carrera:

    Michael Jackson, por Annie Leibovitz
    Leonardo Dicaprio también su puso frente al objetivo de Leibovitz en 1998, uno de los momentos de mayor fama del todavía joven actor. Esta foto forma parte de un reportaje para Vanity Fair:
    Leonardo DiCaprio, por Annie Leibovitz
    La actriz Scarlett Johansson puso cara a la Cenicienta para esta serie de fotografías que le encargó Disney a Annie Leibovitz:

    Scarlett Johansson, por Annie Leibovitz
    En 2009, Annie Leibovitz realizó una serie con los mejores duos de dirección e interpretación de ese año para Vanity Fair. Woody Allen y Penélope Cruz fueron dos de los elegidos por la película Vicky Cristina Barcelona:
    Woody Allen y Penélope Cruz, por Annie Leibovitz
    Johnny Depp en blanco y negro, sin camiseta y luciendo tatuajes. Así le retrató Leibovitz en una de las múltiples sesiones fotográficas que ha tenido junto al actor:

    Johnny Depp, por Annie Leibovitz

    El atleta Carl Lewis fotografiado, por Annie Leibovitz, con zapatos de tacón alto, para un anuncio publicitario de la marca Pirelli.




    Portada de la revista 'Vanity Fair' con una imagen exclusiva de Annie Leibovitz, en la que posan las 10 actrices más importantes del cine actual. De izquierda a derecha: Nicole Kidman, Catherine Deneuve, Meryl Streep, Gwyneth Paltrow, Cate Blanchett, Kate Winslet, Vanessa Redgrave, Chloe Sevigny, Sofía Loren y Penélope Cruz.




    Portada de 'Vanityfair' en la que aparece el diseñador y cineasta Tom Ford junto a las actrices Scarlett Johansson (en el suelo) y Keira Kinghtley.




    miércoles, 13 de junio de 2007

    Bob Dylan gana el Príncipe de Asturias de las Artes


    Bob Dylan

    Bob Dylan gana el Príncipe de Asturias de las Artes

    El jurado ha premiado al célebre cantautor por ser "faro de una generación que soñó con cambiar el mundo"


    Oviedo
    13 de junio de 2007

    Dylan ha conjugado "la canción y la poesía en una obra que crea escuela y determina la educación sentimental de muchos millones de personas" y ha sido "un reflejo del espíritu de una época que busca las respuestas en el viento", ha añadido el veredcto del jurado, leído por el ex ministro de Comercio José Lladó.
    Compositor, músico, escritor y poeta, sus letras se conviertieron en un catalizador del malestar social de la Norteamérica de los sesenta y lo coronaron como uno de los referentes de la cultura pop de los últimos cincuenta años.
    Su último disco, Modern Times, publicado en agosto de 2006, le ha vuelto a colocar, a sus 65 años, en la cabeza de las listas de ventas en Estados Unidos.
    El jurado se ha reunido esta mañana ya ha decidido el nombre del galardonado entre los cinco candidatos que, además de Dylan, han llegado a las últimas votaciones: la pianista portuguesa Maria Joao Pires, los arquitectos Frank Gehry y Rafael Moneo y el músico Andrew Lloyd Webber.
    Varios miembros del jurado habían coincidido en destacar la importancia de que entre las candidaturas presentadas este año figurase la del cocinero español Ferrán Adrià, que este miércoles presentará su obra en una prestigiosa feria artística, la Documenta de Kassel (Alemania), una de las citas más importantes del arte de vanguardia.
    El jurado del Premio de las Artes, el segundo que se falla en esta edición tras el de Cooperación Internacional, concedido al ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, comenzó sus deliberaciones en Oviedo presidido por el ex ministro de Comercio José Lladó.
    Más de 50 aspirantes
    Al galardón concurrían 58 candidaturas, después de que a las 51 remitidas a la Fundación Príncipe de Asturias se sumaran otras siete planteadas por los miembros del jurado.
    Entre los candidatos se encontraban el cineasta Milos Forman, la cantante Cesaria Evora, los arquitectos japoneses Fumihiko Maki, Arata Isozaki y Tadao Ando, el cantautor español Joan Manuel Serrat y el compositor italiano Ennio Morricone, los cineastas Clint Eastwood, Emir Kusturica, Fernando Trueba y Víctor Erice, el músico brasileño Caetano Veloso, la actriz Irene Papas, o el escritor Fernando Arrabal.
    Además de Lladó, del jurado forman parte también el cineasta José Luis Garci; el ex director general de Bellas Artes Benigno Pendás; la directora de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial Rosina Gómez Baeza; la filósofa Amelia Valcárcel; el director del Teatro Real, Miguel Muñiz, y los periodistas Beatriz Pécker, Juan Carlos Laviana, Fernando Argenta, Fernando Delgado y Jordi García Candau.
    Almodóvar, último premiado
    El director del cine español Pedro Almodóvar fue el último galardonado con este premio, con el que también han sido distinguidos a lo largo de las veintiséis ediciones concedidas hasta ahora Woody Allen, Miquel Barceló y Paco de Lucía.
    Los ocho Premios Príncipe de Asturias, que tradicionalmente entrega Don Felipe de Borbón durante una ceremonia que se celebra en el Teatro Campoamor de Oviedo, están dotados con 50.000 euros y con la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró.