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sábado, 14 de octubre de 2017

Nuevos escritores / Voces emergentes de América Latina


Voces emergentes de América Latina

Una generación libre de complejos del pasado toma el testigo de la gran novela en español. La violencia, el narco y la cruda realidad del continente nutre a estos autores


BERNA GONZÁLEZ HARBOUR
26 AGO 2016 - 13:08 COT





Ilustración de Ana Juan.Ampliar foto
Ilustración de Ana Juan.

Leer a Emiliano Monge es sintonizar con una poesía oculta, una cadencia invisible que acompaña su novela arisca, dura, de tono y trama de lija, pero al fin y al cabo confortable en algún punto, en algún lugar y en algún tiempo inexplicable. Las tierras arrasadas, una novela dedicada a los que él llama los sinalma, los sincuerpo,los sinpatria —y que son los migrantes que atraviesan México hacia el norte—, es el paradigma de una nueva narrativa vital, directa, catártica y sin rodeos que algunas voces potentes de América Latina están colocando en las librerías mientras renuevan el panorama en mayúsculas. Escritores nacidos en los setenta y ochenta de países que alguien dijo que abrazaron la democracia, pero que aún necesitan expurgar la violencia, la crueldad y la sinrazón que siguen enturbiando su progreso.

viernes, 28 de julio de 2017

Boom / La bomba que todavía desnuda


García Márquez, Jorge Edwards, Vargas Llosa, José Donoso y Ricardo Muñoz Suay
1974

BOOM
La bomba que todavía desnuda

Superados ya manifiestos como McOndo o el Crack, hay un víncu­lo secreto entre los autores latino­americanos jóvenes y sus abuelos del boom


RAFAEL GUMUCIO
28 JUL 2017 - 12:29 COT






Imagen de la Feria del Libro de Guadajara, México (FIL) en 2007.
Imagen de la Feria del Libro de Guadajara, México (FIL) en 2007. EFE

Se cumplen 50 años de la publicación de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, el libro que hizo completamente inevitable el boom latinoamericano. La mayor parte de los protagonistas de este extraño fenómeno que nos dejó dos premios Nobel, y la costosa ilusión que escribir en latinoamericano podía ser rentable y hasta glorioso, están muertos. Los libros que quedan, los que sobrevivieron a su propia ambición — Conversación en La Catedral, Rayuela o El obsceno pájaro de la noche—, bebían de la idea de absorber todos los demonios de la patria a través de los demonios más personales del autor. Fueron best sellers paradojalmente porque eran libros exigentes, que pedían de alguna forma no sólo la complicidad del lector sino una especie de militancia. Eran libros que le debían mucho a Faulkner, Hemingway, Henry James y Sartre, pero también a Borges, Onetti y Juan Rulfo.