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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Olvido García Valdés / Hundir los dedos entre sus cabellos...

 

Jack Vettriano


Olvido García Valdés
Hundir los dedos entre sus cabellos...

Hundir los dedos entre sus cabellos
o pájaros jugando,
muy despacio, a caerse de un cable
de la luz,
muy despacio, abanico
de mirlos.
Cerca hay una charca y un árbol
en el centro.
Reverbera la fiebre,
el amarillo hiere sobre el agua.

De "Exposición" 1979



Olvido García Valdés / Escribir el miedo es escribir...


Study for the married man
Jack Vettriano


Olvido García Valdés
Escribir el miedo es escribir...

escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y líneas separadas,
describir lo próximo, los humores,
la próxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguínea, las venas,
venillas, capilares

De "Caza nocturna" 1997



Olvido García Valdés / El rey Cophetua y la muchacha mendiga

 

Baby, Bye Bye
Jack Vettriano




Olvido García Valdés
El rey Cophetua y la muchacha mendiga

                                                                       Burne-Jones

Ella tiene los pies como Marilyn Monroe
y una tierna
indefensión en los hombros.
Están en una sala y la ventana
descorre sus cortinas a un atardecer
boscoso,
pero es como si fuera
una esfera
de cristal. No se miran.
Él la mira a ella. Ella a lo lejos.
Hace ya mucho tiempo que él la había soñado
como un aire
de cigüeñas, una luz,
y ahora estaba allí.
Tantas vidas que no parecen ciertas
en una sola vida.
Campanillas azules en la mano.
Él sabe que se irá. No hablan
y el momento está lleno de voz,
voz acunada, lejana.
El amor es una enfermedad,
campanillas azules. Siempre en ti,
como en el sueño, volviendo
siempre en ti. Tan incierta
la luz. Como en el sueño.

De "Exposición" 1979





Olvido García Valdés / Conozco una pareja de cuervos...

 



Olvido García Valdés
Conozco una pareja de cuervos...

Conozco una pareja de cuervos, sé que tienen
un tiempo semejante al de los hombres
para vivir; podría visitarlos,
pasear juntos
hasta los sauces de la orilla.
Hoy he hablado con alguien por quien sentí afecto,
le encontré satisfecho y próspero;
su enemigo murió. La muerte
siempre es de frío.


De "Ella, los pájaros" 1993



Olvido García Valdés gana Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

 


Olvido García Valdés, el pasado 26 de julio de 2019, en Madrid.
Olvido García Valdés, el pasado 26 de julio de 2019, en Madrid.INMA FLORES

Olvido García Valdés 

gana Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

El jurado ha otorgado el galardón a la escritora en una decisión unánime por ser “dueña de una sintaxis enteramente personal, que busca el despojamiento, la desnudez y el esencialismo”


Madrid, 26 de mayo de 2022

La escritora española Olvido García Valdés (71 años, Santianes de Pravia, Asturias) ha sido galardonada con el XXXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más prestigioso en el ámbito de las lenguas española y portuguesa, según el fallo del jurado hecho público este jueves en el Palacio Real de Madrid. El jurado ha tomado la decisión por unanimidad y ha destacado la voz propia de la escritora por ser “dueña de una sintaxis enteramente personal, que busca el despojamiento, la desnudez y el esencialismo”, según ha indicado la presidenta de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva, en el fallo.

martes, 12 de enero de 2021

Los diez mejores libros de 2020

Sara Mesa

Los 50 mejores libros de 2020

LOS DIEZ MEJORES

‘Un amor’, de Sara Mesa, es la obra más destacada en una votación en la que han participado 100 críticos, escritores y periodistas. La propia autora analiza las claves de una novela que busca el “desconcierto”

EL PAÍS
20 de diciembre de 2020

Cuando los arqueólogos del futuro encuentren un fósil digital con un enlace a los mejores libros de 2020 según Babelia, sabrán que en el gran año de la covid ningún libro sobre la pandemia se coló en el palmarés pero triunfaron títulos que retratan bien la sociedad del momento. Por un lado, el reconocimiento de la literatura escrita por mujeres es rotundo: las novelistas y poetas ocupan seis de los primeros diez puestos de la lista, incluido el principal, que es para Sara Mesa con Un amor. Por otro lado, La era del capitalismo de la vigilancia, de Shoshana Zuboff, sobresalió en meses en que —por ocio, por negocio y por telenegocio— nos volcamos en la vida digital mientras Los europeos, del inglés Orlando Figes, y Otoño, de la escocesa Ali Smith, hicieron lo propio en el año en que se consumó el brexit.

Oportunamente, el Madrid de Andrés Trapiello retrata la historia pasada de una ciudad que vivió semanas desbordada por el coronavirus mientras la salida de Poeta chileno, de Alejandro Zambra, coincidió con el jubiloso referéndum constituyente en Chile. Por su parte, Las malas, de Camila Sosa, y Casas vacías, de Brenda Navarro, serían, desde la ficción, buenas lecturas complementarias para el debate feminista sobre transexualidad y maternidad. Finalmente, la ciencia ficción filosófica de Ted Chiang en Exhalación serviría para evadirse —es un decir— de un mundo en el que, como en M. El hijo del siglo, un novelón sobre Mussolini, cada día se usa más la palabra fascista. Para todo los demás, es decir, lo que queda del año: Rachel Cusk, o sea, Despojos. Por Javier Rodríguez Marcos.
1. Un amor
Sara Mesa
ANAGRAMA

Por Sara Mesa.

Decía mi admirada Flannery O’Connor que pedirle a un escritor que hable de su escritura es como pedirle a un pez que dé una conferencia sobre natación. A menudo, cuando me preguntan por el sentido de mis libros, por cuestiones interpretativas o compositivas complejas, recuerdo esta afirmación y, si no fuese porque resulta maleducado, diría, con toda mi humildad y sinceridad: “Yo qué sé”. Apelar al misterio de la escritura puede sonar un poco místico —y quizá sea una manera de escurrir el bulto—, pero admitamos al menos que sí hay una buena dosis de misterio en la génesis de un libro, como la hay en el fenómeno de su lectura, tan imprevisible.


Un amor es una novela misteriosa para mí. Surge, de hecho, de un sueño recurrente —con toda la ambigüedad que conlleva el mundo onírico—, de historias escuchadas hace muchos años y de imágenes que me asaltaron de pronto, sin explicación aparente —goteras en una casa, un perro atado a una estaca, el sonido de la lluvia en el tejado de un cobertizo, una mujer espiando los movimientos de la furgoneta de un hombre—. Con todo eso, hace años, empecé a construir una historia que no sabía bien dónde me llevaba. Tardé mucho y cometí muchos errores, aunque también algún acierto que me impedía desistir y tirarlo todo a la basura. Cogí y solté la novela varias veces, entre medias escribí otras cosas. En mi editorial tuvieron una paciencia infinita conmigo, puesto que un día lo veía claro y al siguiente pedía que se olvidaran de lo dicho —­gracias, Jorge Herralde, Silvia Sesé, Isabel Obiols, por no matarme—. Al final, después de dar muchos rodeos absurdos, llegué a una especie de calma resignada, una especie de paz. Qué novelita enclenque, pensé, pero al mismo tiempo, para animarme, me agarré a una de las reflexiones de la protagonista: “No se llega al blanco apuntando, sino descuidadamente, mediante oscilaciones y rodeos, casi por casualidad”.

Y luego, casi por casualidad, esta novelita enclenque empezó a engordar; es decir, a ser leída, interpretada, compartida, amada y seguramente odiada. Sentí sorpresa y agradecimiento ante tantas lecturas —la ramificación de mi trabajo—, aunque también el famoso síndrome del impostor, de la farsante, pues este 2020, tan complicado y duro por muchas razones, ha sido también un año de excelentes libros.

Un amor no es una novela de amor y sin embargo se titula así porque amor es la palabra más manoseada del mundo. La confusión que origina el título, la posible decepción o desconcierto que ocasiona en los lectores, es buscada. Si en los grandes almacenes colocaran el libro en el apartado de novela romántica, me sentiría muy feliz, porque sería como activar una pequeña bomba en sus anaqueles. Entonces, si no se trata de un amor convencional, ¿a qué amor me refiero? ¿Qué significa este título?

En relación con el significado de los sueños, Eugène Ionesco decía: “La mayor parte de las personas, cuando intentan contar sus sueños, los interpretan, los explican, los hablan, intervienen. El sueño es una historia o una situación que se debe contar de la manera más desnuda o que solo se debe describir. No se deben contar los sueños, hay que intentar describirlos; el sueño no es discurso, es imágenes”. Yo me agarro a esta dualidad discurso/imagen del mismo modo que a la idea del pez conferenciando sobre natación. No deseo inmiscuirme en una labor que no me corresponde. Quizá no es mi papel ofrecer interpretaciones ni respuestas tajantes como quien desvelara la solución de un acertijo. Escribí Un amor como quien emprende una búsqueda y así me gustaría que fuese leído.




2. La madre de Frankenstein
Almudena Grandes
TUSQUETS

Almudena Grandes es un alud sentimental y narrativo. Y si La madre de Frankenstein es el mejor de sus Episodios de una guerra interminable algo tendrá que ver el hecho de que en los personajes femeninos se perfilan mujeres decididas (para bien o para mal), de independencia intelectual contrastada, que no titubean para ser lo que soñaron. Y ahí está la enfermera María y hasta la parricida Aurora Rodríguez Carballeira y su víctima, su hija Hildegart, diseñada para ser arquetipo de la nueva mujer republicana. La identificación emotiva es fuerte, sensación que refuerza Germán, psiquiatra que regresa a España para trabajar en un manicomio de mujeres, espacio-tiempo donde reflejar el terror con el que el nacionalcatolicismo pintaba los pardos años cincuenta. El resto, pura marca Grandes: buenos diálogos y mejores tramas, destilados con menos alambiques. Grandes ha dejado, como nunca, jirones de piel (personal, literaria) en este monstruo.. Por Carles Geli.



3. Los europeos
Orlando Figes. Traducción de María Serrano Giménez
TAURUS

Lo que Orlando Figes hace en Los europeos es reconstruir las líneas maestras que permitieron que, hacia 1900, en el Viejo Continente la gente leyera los mismos libros, escuchara la misma música o disfrutara de las mismas obras de arte, que fijarían además el canon de la alta cultura. El historiador sigue las vidas del escritor Iván Turguénev y de la cantante y compositora Pauline Viardot, que tuvieron una larga e íntima relación, y del marido de esta, Louis Viardot, crítico de arte y periodista, para mostrar cómo con la expansión del ferrocarril se produjo una primera globalización que instauró hábitos cosmopolitas. El libro levanta un apasionante siglo XIX que revela la enorme ebullición de ideas y de iniciativas creativas que marcaron las vibrantes y complejas señas de identidad de Europa. Por José Andrés Rojo.



4. Confía en la gracia
Olvido García Valdés
TUSQUETS

Hay algo vivo y a la vez mineral en los nuevos poemas de Olvido García Valdés (Asturias, 1950). Por eso al releerlos nunca están donde los dejamos; crecen e inquietan. ¿Qué es? ¿La respiración? ¿El deseo? ¿La soledad exigente con que enlazan sensorialidad y extrañeza para explorar cada pliegue? Se entretejen en ellos lecturas y animales, generaciones diversas en fiestas con globos, memoria, fantasmas, música, tiempo, luz. Forma y tonos libérrimos en los que caben el 15-M, el Brexit y la convicción de que envejecer es bueno. Líneas de un diálogo interior que ocurre en ráfagas de intensidad, cuando alguien con mucho visto y sentido elige confiar en lo benigno para encenderse e invitarnos: “… toma / el mundo por cuerpo, decía, como un ciego / el bastón, respira ahí como si fueras todo…”. Por Raquel Garzón.


5 . No digas nada
Patrick Radden Keefe. Traducción de Ariel Font Prades
RESERVOIR BOOKS

Está construida como una novela de misterio que trata de revelar quién estaba detrás de un famoso crimen sin resolver, pero la investigación periodística de Patrick Radden Keefe, basada en un centenar de entrevistas y numerosas consultas a archivos y viajes, va mucho más allá. No digas nada aplica una bien medida fuerza narrativa a la enmarañada historia política reciente de Irlanda del Norte y mete de lleno al lector en el drama de los Troubles, del que cabría pensar que se ha escrito ya más que suficiente. Y, sin embargo, el reportero de The New Yorker demuestra en este libro que la historia late bajo la paz, que hay un relato abierto en aquella herida, que las mejores intenciones con las que, por ejemplo, se creó un archivo oral en una universidad para reconstruir la historia de los terroristas pueden llevar a imprevisibles consecuencias legales, y que las víctimas de un conflicto de más de medio siglo son todos o casi todos. El secuestro y asesinato de una viuda y madre de 10 hijos, Jean McConville, en 1972 en Belfast —que nunca acabó de estar claro, ni siquiera cuando apareció su cuerpo más de 30 años después—, permite a ­Radden Keefe desenterrar un trágico relato. Y en los claroscuros de esa historia surgen preguntas que no solo atañen a por qué se llevaron a McConville y quién disparó la pistola, sino por qué una joven como la implacable Dolours Price entraba en una banda terrorista, hasta qué punto admitir un error significa quitar el sentido a toda una vida dedicada a una lucha y si un líder capaz de forjar la paz es un traidor o un héroe con rasgos de sociópata. 
Por Andrea Aguilar.


6. El hijo del chófer
Jordi Amat
TUSQUETS

Alfons Quintà fue un asesino, un tipo profundamente malvado. Sin embargo, se convirtió también en uno de los periodistas más importantes de Cataluña pese a que sus maltratos y acosos eran un secreto a voces. Con este personaje siniestro, Jordi Amat ha construido un libro magnífico en la estela abierta por autores como Emmanuel Carrère. A través de la figura de Quintà, El hijo del chófer se convierte en un retrato de la Cataluña contemporánea, pero sobre todo de los juegos de poder capaces de aupar hasta la cima social a un personaje de esta categoría humana. En ese sentido, se trata de un libro que se eleva por encima del momento que describe para convertirse en un relato universal sobre la maldad y el poder. Por Guillermo Altares.



7. Las maravillas
Elena Medel
ANAGRAMA

Empezar a leer Las maravillas es meterte en un túnel de acero frío en el que las voces que la escritora cordobesa Elena Medel entrelaza son las de todas las mujeres. En el personaje que protagoniza el libro, pero del que es también su gran ausente, se condensan las desgracias económicas de la España de los últimos 50 años: el abandono, el ascenso social truncado. La lucha feminista va abriéndose paso en la sociedad y en el libro. Pero el 8 de marzo de 2018, cuando el feminismo se instaló en la conciencia de muchos españoles, la vivencia radicalmente opuesta de los otros dos personajes principales de Las maravillas condensa el sentido del relato. Qué doloroso y qué bien narrada la primera novela de la poeta Elena Medel. Por Carmen ­Pérez-Lanzac.



8. Exhalación
Ted Chiang. Traducción de Rubén Martín Giráldez
SEXTO PISO

Con una exquisita e incisiva prosa alegórico fantástica, Ted Chiang (Nueva York, 53 años), el multipremiado orfebre de lo galáctico especulativo que hay detrás de la historia de La llegada, la película de Denis Villeneuve, reflexiona sobre la relación entre humanidad y tecnología en esta su segunda antología de relatos en 30 años. Convencido de que todo relato de ciencia-ficción puede ser un tratado filosófico, Chiang se aproxima a aquello que nos hace humanos —la memoria y sus borrosos límites narrativos, una inevitable y dolorosa empatía hasta por lo que finge estar vivo— desde la humildad del apasionado escritor de género que ha hecho de su obra pura literatura. Por Laura Fernández.


9. A corazón abierto
Elvira Lindo
SEIX BARRAL

A corazón abierto es la expresión radical de las mejores virtudes de la memoria. Elvira Lindo recuerda como si estuviera pintando al natural lo que vio en las distintas épocas de su vida y lo estuviera pintando con todos los colores, con la música precisa, con el atrevimiento que dan el amor, la nostalgia y también la rabia de haber visto de cerca, y haber sufrido, los dolores y los vacíos que anidan en lo hondo de lo inolvidable. Asombrada aún por lo que vivió en la infancia, abraza a quienes compartieron con ella también los resplandores oscuros. El resultado es un cálido recuento de la vida y no resulta extraño que haya sido además una puerta para que miles de lectores hayan sentido que ella escribe también de la vida de cada uno de ellos. Por Juan Cruz.


10. pequeñas mujeres rojas
Marta Sanz
ANAGRAMA

Cierra Marta Sanz con esta novela una trilogía negra que estira, rebasa y manipula los límites del género para ir mucho más allá. Esta última entrega es una carta de denuncia contra el olvido de la injusticia, un wéstern asfixiante, una historia coral sobre los efectos del silencio en la que hasta las voces de los muertos están impecables. Una novela necesaria que describe la violencia, sobre todo contra las mujeres, con un lenguaje propio, crudo y sin tópicos. Ni el mismo detective Zarco, visto aquí por los ojos de las mujeres de su vida, podría imaginar una despedida mejor. Por Juan Carlos Galindo.




viernes, 25 de diciembre de 2020

Olvido García Valdés / Confía en la Gracia / La esencia son los ojos

Olvido García Valdés

Los 50 mejores libros de 2020

Olvido García Valdés
CONFÍA EN LA GRACIA


La esencia son los ojos


Confía en la gracia demuestra la vitalidad de una escritura que persigue (y alcanza) una exigente comunicación con los lectores



Luis Bagué Quíles
25 de septiembre de 2020


La esencia son los ojos

Ocho años después de Lo solo del animal, Olvido García Valdés regresa con un libro donde la comunión con la naturaleza se refleja en la vertebración coral del discurso. Entre el ecologismo minimalista y el aquelarre ceremonial, asistimos a una transmutación en la que el sujeto contemplador se funde con lo contemplado. Sin embargo, frente a la tersura descriptiva, la autora opta por un efecto de extrañamiento que en ocasiones se acoge al juego de permutaciones patentado por el simbolismo y en otros casos parece a punto de desbordarse en el balbuceo trascendente de la mística sanjuanista. Esa desautomatización, a la que coadyuva la aspereza retórica que singulariza el estilo de la poeta, se aplica ahora a tres aspectos: la discontinuidad de la mirada, la zozobra anímica y la fragilidad del cuerpo. Por lo que respecta a lo primero, la constatación de que “la esencia son los ojos” guía la aventura perceptual por un mundo desrealizado en el que anidan las contradicciones: el sueño y la vigilia, el fuego lento y la alta velocidad, la ucronía eglógica del paisaje y las ráfagas de una rabiosa contemporaneidad (véanse las alusiones al 15M, al Brexit o al juicio de La Manada) destilada a través del filtro mediático.

El segundo eje del libro se hace eco de una inquietud existencial levantada sobre una incesante mise en abyme de nacimientos y ausencias (“Madre e hija es un gozne / niña perdida anciana según gire / la puerta”), ante cuyo arrastre solo cabe atrincherarse en la cosmovisión panteísta o en la beatitud encarnada por las figuras del arte sacro. El último vértice se ocupa de un cuerpo que alberga al tiempo la macabra calavera de la vanitas y la performance arácnida de Louise Bourgeois, a la que se rinde homenaje como precursora de una genealogía de “hechiceras”. Al igual que la realidad circundante, la propia voz enunciativa se acaba disolviendo en el sampleado de una conciencia que “se desata / en palabras”. A un paso de la oclusión interpretativa, pero con un pie en la mecánica de lo cotidiano, Confía en la gracia demuestra la vitalidad de una escritura que persigue (y alcanza) una exigente comunicación con los lectores.

EL PAÍS