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jueves, 4 de junio de 2026

La furia de Marlon Brando por sentirse "un bicho raro" entre las revelaciones de un nuevo libro de secretos de Hollywood

 

'En ninguna película había logrado aún la inarticulación total que ahora lo dominaba': Marlon Brando conoce a Sophia Loren en el estreno en Roma de On the Waterfront, 1954.

Fotografía: Keystone


La furia de Marlon Brando por sentirse "un bicho raro" entre las revelaciones de un nuevo libro de secretos de Hollywood

Este artículo tiene más de 6 meses.

Brando, Ava Gardner, Anita Ekberg y otras celebridades aparecen en unas memorias sobre el glamour de la industria cinematográfica de los años 50.


Dalya Alberge
Sábado 4 de enero de 2025 

jueves, 8 de agosto de 2024

Cómo una simple camiseta blanca ha moldeado la masculinidad



Marlon Brando y la camiseta que lo cambió todo en 'Un tranvía llamado deseo' (1951).

De Brando a ‘The Bear’: cómo una simple camiseta blanca ha moldeado la masculinidad desde hace 100 años

Cruza generaciones y clases sociales, se puede combinar con casi cualquier cosa y el largo de sus mangas o lo ajustado de su pecho ha marcado el estilo de celebridades (y anónimos) década a década


Ianko López

Madrid, 29 de julio de 2024


Cuando hubo que convertir a un jovencísimo Marlon Brando en el brutal Stanley Kowalski de Un tranvía llamado deseo, la obra teatral de Tennessee Williams que se estrenó en 1947, la directora de vestuario, Lucinda Ballard, se inspiró en los obreros que cavaban zanjas, sucios y sudorosos bajo el sol de la ciudad. Solo que optó por reducir la talla de todo el equipamiento: vistió a Brando con una camiseta muy ajustada, y también le embutió en unos pantalones vaqueros que marcaban sus glúteos y muslos como una segunda piel. El actor estaba entusiasmado con lo que veía en el espejo, algo que resulta compresible. Tenía ante sí una imagen sexy e hiperbólicamente masculina que en escena haría sombra a Jessica Tandy, la actriz que interpretaba a la protagonista, Blanche DuBois. Cuatro años después, en la versión para el cine que dirigió Elia Kazan –donde Tandy fue reemplazada por Vivien Leigh–, tanta apretura se consideró impúdica, así que los vaqueros de Brando fueron asimismo sustituidos por unos pantalones holgados. La camiseta, en cambio, se quedó para remarcar la sexualidad voraz del personaje.

domingo, 14 de abril de 2024

Marlon Brando / «Un tranvía llamado deseo»

Vivien Leigh y Marlon Brando
Un tranvía llamado Deseo


Cómo Brando llegó a protagonizar «Un tranvía llamado deseo»


BASSOFIA
5 de octubre de 2015

En 1948 un joven actor relativamente desconocido, Marlon Brando, hizo autostop desde Nueva York hasta la casa de Tennessee Williams en Provincetown, Massachussetts, con el fin de presentarse a la prueba para la producción de Broadway y encontró al célebre dramaturgo en un estado de terrible ansiedad.

Medio siglo de ‘El padrino’/ Diccionario para recorrer la obra maestra de Coppola sobre la mafia

 


Al Pacino y Vito Corleone, en la secuencia de instrucciones para el futuro de 'El padrino'.

Al Pacino y Vito Corleone, en la secuencia de instrucciones para el futuro de 'El padrino'.

FRANCIS FORD COPPOLA

Medio siglo de ‘El padrino’: diccionario para recorrer la obra maestra de Coppola sobre la mafia

Una versión remasterizada en 4K celebra el estreno del filme protagonizado por Marlon Brando y Al Pacino que arranca la saga de los Corleone


Gregorio Belinchón25 de febrero de 2022
Han pasado 50 años del estreno de El padrino, de Francis Ford Coppola, obra maestra del cine, un drama tan shakespeariano y familiar como mafioso y criminal. En EE UU se lanzó a mediados de marzo de 1972 y a España no llegaría hasta meses después, en octubre. El reestreno mundial en salas de una versión remasterizada en 4K, a la que los especialistas en restauración fílmica han dedicado 4.000 horas de trabajo, vuelve a apasionar a los cinéfilos amantes de una película inconmensurable, en la que resucitan las sombras, los contrastes y la oscuridad creados por el director de fotografía Gordon Willis. En The New York Times, Coppola confiesa por el aniversario: “Como cineasta, yo no sabía cómo hacer El padrino. Aprendí sobre la marcha... haciéndola”. Para recordar aquel viaje, qué mejor que un diccionario de El padrino.

Guillermo Cabrera Infante / De marcha con Marlon Brando



De marcha con Marlon Brando

Diego A. Manrique
05 de marzo de 2012

Marlon brandoCongasApaisada
Brando con varias congas

Celebremos que Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores haya iniciado la publicación de las obras completas de Guillermo Cabrera Infante. El primer volumen, El cronista de cine, cubre sus labores como periodista entre 1954 y 1960, en la revista Carteles. Son 1.500 páginas, a un precio adecuado: 39 euros.

Michael Ondaatje / La mafia, Marlon Brando y la guerra de Vietnam


Marlon Brando



La mafia, Marlon Brando y la guerra de Vietnam

Conversaciones sobre los entresijos del cine entre el escritor Michael Ondaatje y el montador Walter Murch


LUIS SANCHEZ-HARGUINDEY
24 MAR 2007 - 18:00 COT

El escritor Michael Ondaatje conoció al montador de imagen y sonido Walter Murch en el rodaje de El paciente inglés, la adaptación al cine que realizó Anthony Minghella de su novela. "Después del estreno de El paciente inglés", explica Ondaatje en la introducción del libro El arte del montaje, "Walter y yo seguimos viéndonos de vez en cuando, y fuimos a comer juntos cuando estuve en San Francisco para la gira promocional de mi novela El fantasma de Anil. Tras el almuerzo me propuso que le acompañara a la sala de montaje para que viese lo que estaba haciendo. Resultó que estaba empezando un nuevo montaje de Apocalypse Now. Escribir mi novela me había llevado siete años, y en ese momento me di cuenta de que lo que realmente quería hacer a continuación era sentarme con Walter a hablar detalladamente de su trabajo y de sus ideas sobre el arte del cine y la realización material de películas, y específicamente, sobre el oficio de montar. Aquella noche me puse en contacto con él, le propuse la idea, él aceptó y empezamos a trabajar un par de meses después".

martes, 9 de abril de 2024

Marlon Brandon / En sus propias palabras

 

Marlon Brando


Marlon Brando 

EN SUS PROPIAS PALABRAS

El documental ‘Listen to me, Marlon’, estrenado en Sundance, repasa la vida del actor Está contado por el mismo intérprete, en cientos de horas de grabación inéditas

IRENE CRESPO
Nueva York - 

A Marlon Brando no le gustaba hablar de él, no le gustaba hablar de su vida. Fue una de las mayores estrellas que ha tenido el cine y probablemente una de las más secretas con su intimidad. Sin embargo, el documental Listen to Me, Marlon, estrenado en el pasado Festival de Sundance, descubre que al actor sí le gustaba hablar de él, sí le gustaba hablar de su vida. Eso sí, sólo con él mismo.

Cien años de Marlon Brando, una divinidad en sí mismo

 

Marlon Brandon


Marlon Brando,

una divinidad 

en sí mismo

En el centenario de su nacimiento, TCM dedica los miércoles del mes a las películas de un actor inigualable, que representa tanto la rebeldía como la polémica, tanto la genialidad como el desapego hacia su profesión


Miguel Angel Palomo

2 de abril de 2024


Marlon Brando. Su solo nombre basta. De muy pocos se puede decir algo similar. Brando es Brando. En la segunda década del nuevo siglo, los ídolos de la pantalla son Timothée Chalamet o Zendaya. El signo de los tiempos. De malos tiempos.

Marlon Brando, centenario

 

Marlon Brando cumplió 100 años. Aquí lo vemos en La Habana tocando tumbadora, en una de sus visitas en los años 50, siendo ya todo un mito.  De pie, le observa Guillermo Cabrera Infante.



Marlon Brando, centenario



Están en el hotel Packard y Cabrera Infante lo entrevista para la revista Carteles. “Por un momento siento una fuerte sensación de irrealidad. Frente a mí está el mejor actor de Hollywood y uno de los primeros del mundo contestando mis preguntas”, escribe. “Tiene fama de huraño y de tener malas pulgas con los periodistas, y todavía no me ha mordido”.

martes, 26 de diciembre de 2017

Marlon Brando / El último tango en París






Marlon Brando en ‘El último tango en París’Marlon Brando y María Schenider, los protagonistas de ‘El último tango en París’ (1972), película de Bernardo Bertolucci, que causó gran polémica por la violencia sexual y los desnudos. (Foto: Getty Images)






 Marlon Brando
EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS
En la década del 70 del siglo pasado, Marlon Brando filmó El último tango en París, polémica película de Bernardo Bertolucci junto con la actriz Maria Schneider y el actor Jean-Pierre Léaud.
Marlon Brando interpreta a Paul, un viudo de 45 años que conoce a Jeanne (Maria Schneider), en un departamento de alquiler. Ambos sienten una gran atracción y tienen relaciones sexuales en el departamento y hacen el pacto de volverse a encontrar allí.

jueves, 14 de abril de 2016

Gato Barbieri / Un sonido inolvidable, un tango para la eternidad





Gato Barbieri

Gato Barbieri


Un sonido inolvidable, un tango para la eternidad

El músico argentino Gato Barbieri creó sensaciones memorables con su saxo, tocando como los dioses



Sería complicado, fatigoso o impúdico para cualquier melómano explicarles a los demás las razones por las que determinados discos ocupan un lugar a perpetuidad en sus fibras más íntimas desde la primera vez que los escucharon. Después de miles de audiciones (de acuerdo que los LP se rayaban, o expulsaban después de colocarlos 10 veces en el plato aquel ruidito que ahora recuerdas como algo más entrañable que molesto, y que los CD tampoco garantizan eterna duración, algo al parecer eliminado en las audiciones a través del prodigioso Internet, pero los trogloditas siempre identificaremos la música con los discos de vinilo) les siguen emocionando, giran en su cabeza y en su corazón, se han convertido en la banda sonora de lo que han vivido, querido y sufrido. Y tal vez ese amor, obsesión, complicidad, no la protagonicen incuestionables obras maestras de la música, esa condición con atributos intocables llamada clasicismo, sino que esos sonidos o esas voces que alborotan permanentemente el alma obedecen a motivos que solo conocen ellos, aunque haya otras persnas, muchas o pocas, que compartan ese amor.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Gloria Vanderbilt / La azarosa vida de una pobre niña rica

Gloria Vanderbilt

Gloria Vanderbilt
La azarosa vida de una pobre niña rica

El festival de Sundance estrenará un documental sobre Gloria Vanderbilt, la diseñadora y heredera que fue amante de Sinatra y Marlon Brando, y su hijo, el presentador Anderson Cooper


Gloria Vanderbilt, y su hijo, el presentador Anderson Cooper. / CORDON PRESS














Él es la principal cara de CNN, el “zorro plateado”, como se le suele llamar debido a su pelo cano, de la información estadounidense y una voz con peso en la comunidad gay. Ella, la heredera de los Vanderbilt y fundadora de la marca que lleva su nombre. Ha estado casada cuatro veces y se le adjudican romances con Marlon Brando, Howard Hughes, Roald Dahl y Frank Sinatra. Ambos han sido famosos desde el mismo día en que nacieron y creen que ha llegado el momento de contarlo todo en un documental. Anderson Cooper y su madre, Gloria Vanderbilt, que tiene ya 91 años, protagonizan Nothing Left Unsaid, producida por HBO y que se estrenará en enero, durante el festival de Sundance. El nombre de la directora, Liz Garbus, que firmó hace escasos meses una aclamada y bastante amarga exploración de la vida de Nina Simone, What Happened Miss Simone? (disponible en Netflix), indica ya que la confesión de los Vanderbilt Cooper no se tratará de un trabajo de relaciones públicas.

lunes, 8 de junio de 2015

Eliane Brum / Nuestro mundo muere antes que nosotros


Eliana Brum

Nuestro mundo muere antes que nosotros

La vida que conocemos comienza a desaparecer lentamente, en un movimiento silencioso que se infiltra cada día, junto con aquellos que hicieron de nuestra época lo que es





La expresión más perfecta que conozco para explicar la brutalidad del azar en nuestras vidas es la de Joan Didion. Ella dijo, con una simplicidad exacta: “La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida que conocías acaba de repente”. Joan, periodista y escritora americana, escribió esa frase en su libro El año del pensamiento mágico, en el que narra la muerte repentina de su marido y su búsqueda por comprender lo incomprensible. Durante los últimos días, Renata, la mujer de Eduardo Campos, repitió a los amigos: “No estaba en el guion”.
No podría estar en el guion. Pocos hombres planearon su carrera política de forma tan meticulosa como Eduardo Campos. Y entonces, desayuna con la familia, embarca en un avión para continuar con su primera campaña presidencial, aquella que podría llevarlo a la presidencia de Brasil no ahora, pero sí en 2018, y muere. El gesto ancho de una vida interrumpida en un instante. Antes del final de la mañana él ya no está. Y los brasileños de cualquier ideología, o sin ella, son atravesados por la tragedia. La del hombre perdido, en su momento de máxima potencia, pero también la de ser alcanzado por la fuerza de lo incontrolable. Pienso que cada uno de nosotros, o por lo menos la mayoría, sintió la corriente de viento entre las costillas, aquella que está siempre allí, pero fingimos que no existe.

El drama de quien alcanzó la promesa de una vida larga es la soledad de estar vivo en una vida que ya murió
De hecho, la muerte –repentina o penosa, como en las enfermedades prolongadas, precoz o tardía– es, como sabemos, la única certeza de nuestro guion. Un día, simplemente, ya no se está. Como en la escena del documental de João Moreira Salles en que Santiago, el mayordomo que da título a la película, cita al cineasta Ingmar Bergman: “Somos muertos insepultos, pudriéndonos bajo un cielo cruento y vacío”.

lunes, 3 de marzo de 2014

El Padrino / Un clásico que no deja de crecer

El Padrino

Un clásico que no deja de crecer


Una imagen de la película 'El Padrino'.
Las naranjas que señalan quien va a morir, la mejor receta de spaghettis con albóndigas, el peor sitio para ser asesinado —en el peaje de la autovía de Long Beach, cerca del mirador de la playa Jones Causeway—, las más terribles traiciones familiares (va por Fredo), las fiestas más desorbitadas y los mejores crooners, diversos consejos para tratar a la familia, a amigos y enemigos (“Nunca vuelvas a ponerte contra la familia”, “Las mujeres y los niños pueden ser imprudentes, pero los hombres no”, “Un hombre que no dedica tiempo a su familia nunca será un hombe de verdad”), habilidosos contactos internacionales —más en concreto, con Sicilia-… Ah, y algo de Mafia. Todo eso, y más, está en El Padrino(1972), el clásico de Francis Ford Coppola.
El último día de su filmación, el director dijo: “Tengo tres reglas básicas como realizador: 1. Empezar con un guion acabado. 2. Trabajar solo con gente de total confianza. 3. Rodar de manera que la productora no pueda cambiarte nada. No he conseguido ninguna de las tres”. Y qué. Lo sentimos por los literatos estadounidenses, siempre compitiendo por escribir de una vez la Gran Novela Americana. No lo conseguirán. Pero Coppola lo ha hecho en cine: vistos del tirón los tres padrinos, que ahora pone a la venta EL PAÍS, ahí está Estados Unidos. Con sus miserias, sus grandezas, su capitalismo, su solidaridad, su alma de país joven, sus conflictos raciales, su creencia en Dios, su devenir político, su corrupción, su redención. Coppola va afilando según va rodando —la segunda parte es de 1974, la tercera, de 1990— el tema principal: la imposibilidad de luchar contra lo que eres, la negación a un hombre de su ansiada redención. Una vez que te has dejado llevar por el Mal, este jamás te dejará marchar. Y eso vale para Michael Corleone, quien si no, pero también para todos los que se cruzan en su camino, cardenales, banqueros, políticos, productores de cine, incluso el último Don, Vincent Mancini, renuncia al amor: no hay salvación. “¿Sabes?, ahora que eres tan respetable eres todavía más peligroso. Te prefería antes, cuando eras un criminal entre tantos”, le confiesa a Michael su exesposa, Kay, en El Padrino III.
Puede que la novela de Puzo sea más exacta (la receta de spaghettis con albóndigas de la película no es tan buena como la del libro), pero no alcanza la altura artística, el vuelo de la trilogía coppoliana. Puede que porque mientras Puzo pensaba en novela negra, Coppola bebía de Shakespeare, del teatro clásico, de El rey Lear, de Romeo y Julieta oTitus Andronicus. La creación de El Padrino está llena de casualidades, de problemas de financiación, de locuras de rodajes, de actores que hacen pruebas y al final son descartados, de cabezonerías de Coppola (Pacino, Brando y De Niro eran sus elecciones, y sobre ellos descansan la trama).
Más allá de las historias clásicas ya conocidas de las primera y segunda partes, Andy García (Vincent Mancini, el Corleone bastardo, el último Don de la serie) recuerda cómo fue su prueba para El Padrino III, un ejemplo de cómo el destino dirigió mucho de los pasos de Coppola: “Estaba muy nervioso, y cuando empecé mi lectura, se fue la luz. Francis me tranquilizó y encendieron decenas de velas. Aquella noche fue mágica, y creo que logré el papel por esa intimidad”. García y Sofía Coppola heredaron dos personajes de El Padrino III que a punto estuvieron de interpretar Robert de Niro (sí, iba a hacer de su propio nieto) y Madonna, y por los que luego pasaron Matt Dillon, Vincent Spano, Alec Baldwin, Charlie Sheen y Nicolas Cage (cuyo auténtico nombre es Nicolas Coppola, sobrino de Francis) o Laura San Giacomo, Trini Alvarado y Wynona Ryder (la elegida final, pero al llegar a filmar a Roma cayó exhausta tras haber enlazado seguidos tres rodajes y tuvo que ser hospitalizada, de ahí la aparición de Sofia Coppola). Y esta es solo una de las miles de anécdotas que se esconden dentro de una gran obra del siglo XX, de nueve oscars, de ocho horas y media de duración, de la magia, del estado de gracia de un puñado de artistas como Puzo, Coppola, Nino Rota, Dean Tavoularis, Albert S. Ruddy, Gordon Willis, Barry Malkin, Robert de Niro, Al Pacino, Marlon Brando, Diane Keaton, Talia Shire, Robert Evans… Acomódense en la butaca, y oigan a Bonasea (el actor Salvatore Corsitto) empezar su legendario discurso: “I believe in America”.

Nace una leyenda

Francis Ford Coppola tenía 32 años cuando empezó a rodar El Padrino y Marlon Brando, 47. La Paramount se resistía a contratar a Brando por su fama de actor problemático y caro. Coppola insistió. Le exigieron no solo que el actor cobrara al final de la película sino obligarle antes a pasar por una prueba. Extrañamente, el actor aceptó. Brando se presentó al “juicio del estudio” con unos algodones metidos en la boca y el pelo engominado con betún. Michael Corleone ya tenía voz, cara y alma. Nacía la leyenda de una película. Brando recibió un Oscar que jamás recogió. Lo hizo en su nombre la india Shasheen Littlefeather.