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miércoles, 9 de agosto de 2023

Irlanda / Escritores varios

John Banville
Ilustración de T.A.

ESCRITORES VARIOS

Un artículo interesante que fue publicado hace algún tiempo por Sur, que repasa los talentos irlandeses de todo tipo en el campo de la escritura:

Cuatro premios Nobel y algún que otro gran galardón literario (Man Booker, National Book Award), aunque al lado del otro parezcan pequeños, es una cosecha nada desdeñable para un país que ahora mismo está sumido en la crisis y que, hasta que conoció las bondades del crecimiento económico, mandaba a sus hijos a buscarse las 'alubias' muy lejos. Nacidos bajo soberanía británica o ya con la independencia, los grandes escritores irlandeses disfrutan de ventas millonarias (en lectores y por supuesto en euros) de novelas y poemas, unas novelas y unos poemas que permanecen en el recuerdo y en las estanterías. Del rosa al negro, los escritores irlandeses desmienten en la ficción el mito de la verde Irlanda y de la nostalgia por encima de todo que nos han transmitido el cine y hasta la música. Hay mucho más entre sus páginas, todos los géneros y realidades.

Irlanda / La tierra con mejores escritores por metro cuadrado

James Joyce

Irlanda 

La tierra con mejores escritores 

por metro cuadrado

Con la edición, por primera vez, de 'Deseo', de O'Flaherty, repasamos las grandes obras de Irlanda

¿Qué misterio hace que una isla medio despoblada en el confín de Europa posea la más alta concentración de escritores de talento del mundo?



¿Qué misterio hace que una isla medio despoblada en el confín de Europa posea la más alta concentración de escritores de talento del mundo? Quizás parte de la respuesta resida en su carácter insular: esto sería comprobable también en Islandia (en la que, por cierto, se asentaron monjes irlandeses antes de la llegada de los escandinavos) o en Cuba. Pero hay otros ingredientes que intervienen en la fórmula magistral de su literatura única.

Cinco autores irlandeses

 


5 autores irlandeses que tienes que conocer

La Isla Esmeralda es la cuna de muchos autores famosos, que probablemente ya has oído hablar de ellos, conoces alguna obra o has visto alguna referencia. 

JAMES JOYCE

Es uno de los principales nombres de la literatura irlandesa y fue uno de los autores más influyentes del siglo 20. Pasó su infancia y adolescencia en Dublín y la ciudad es escenario de sus obras.

Escritores irlandeses

 


Jonathan SwiftWilliam Butler YeatsOscar WildeGeorge Bernard ShawJames JoyceSamuel BeckettSeamus Heaney y Colm Tóibín


Los 15 Escritores Irlandeses que debes Conocer


Desde obras maestras de la literatura moderna hasta algunos de los relatos de ficción histórica más aclamados, la literatura irlandesa está repleta de patriotismo, religión y un fuerte deseo de independencia nacional.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Javier Marías / Artistas perfectos

 


Javier Marías
ARTISTAS PERFECTOS


    Nadie sabe la cara que tuvo Cervantes, y tampoco hay certeza sobre la que tuvo Shakespeare, por lo que el Quijote y Macbeth son textos a los que no acompaña ninguna expresión personal, ningún rostro definitivo, ninguna mirada que los ojos de los demás hombres hayan podido congelar y hacer propia a través del tiempo. Si acaso sólo los que la posteridad ha tenido necesidad de otorgarles, con vacilaciones y mala conciencia y mucho desasosiego, expresión y mirada y rostro que seguramente no fueron de Shakespeare ni de Cervantes.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Javier Marías / Oscar Wilde tras la cárcel

 



Javier Marías

BIOGRAFÍA

Oscar Wilde tras la cárcel

    Según los testimonios de cuantos lo conocieron, la mano que daba Oscar Wilde para saludar era mullida como un cojín, o más bien fofa como plastilina gastada y algo grasienta, y uno tenía la impresión de haberse manchado después de estrechársela. También se ha dicho que su piel era «sucia y biliosa», y que al hablar tenía la fea costumbre de pellizcarse y tirarse levemente de la papada, que no era de por sí inexistente. Mucha gente, prejuiciada o juiciada, lo halló repelente al primer golpe de vista, pero todos coinciden en señalar que tal sensación se desvanecía en cuanto Wilde empezaba a hablar, y aún es más, se veía sustituida por otra, de vago maternalismo o abierta admiración, de simpatía incondicional. Hasta el Marqués de Queensberry, que lo llevaría a la cárcel y a no escribir más, sucumbió a su encanto personal cuando lo conoció en el transcurso de un almuerzo en el Café Royal, a donde había acudido con su hijo Lord Alfred Douglas con vistas a apartarlo del dañino influjo de Wilde. Según ha contado el propio Douglas, que en aquella época respondía más bien por el apelativo de «Bosie» a quienes le tenían cariño, Queensberry llegó lleno de odio y desprecio hacia Wilde y muy mal dispuesto, pero a los diez minutos «comía en la palma de su mano» y al día siguiente envió una nota a su hijo «Bosie» retirando cuanto había dicho o escrito en contra de su amigo: «No me extraña», le decía, «que le tengas tanto aprecio, es un hombre maravilloso».

domingo, 2 de septiembre de 2018

La historia del mundo en un puñado de camas





La historia del mundo en un puñado de camas

Daniel Samper fabula sobre rincones íntimos de de grandes personajes de la Humanidad


JUAN CRUZ
Madrid, 29 de agosto de 2918




La historia del mundo en un puñado de camas
MATADOR


Daniel Samper ha hecho una excursión por camas famosas y ha encontrado en ellas a personajes como Oscar Wilde, Virginia Woolf, Antoine de Saint Exupèry o Al Capone. Incluso ha vislumbrado qué pasa en la cama de un hombre solo, el futbolista sueco Zlatan Ibrahimovic, que afirma que se basta consigo mismo. De ese encuentro con camas ajenas, el escritor colombiano, columnista de El Tiempo de Bogotá, académico en su país, y humorista de corazón y de verbo, ha dado de sí Camas y famas (Aguilar). Aquí está su relato de algunas de esas camas famosas.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Manuel Rodríguez Rivero / Los novelistas y la mercadotecnia



Los novelistas y la mercadotecnia

El mercado ha impuesto que los autores se conviertan en agobiados hombres y mujeres orquesta


El autor debe multiplicar su imagen pública porque la novela sola ya no basta; se hace preciso que multiplique su imagen pública, que salga en los medios, que repita las mismas cosas una y otra vez, que viaje, que celebre, que hable con libreros, que almuerce con periodistas: eso es más o menos lo que les espera, por ejemplo, a Javier Marías o a Ken Follett, dos claros superventas...

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO
15 AGO 2014 - 17:03 COT






Los novelistas y la mercadotecnia
ILUSTRACIÓN DE MAX.

Casi todos los novelistas que conozco suelen mostrar su estupor, matizado con un punto de resignada decepción, cuando comprueban con qué rapidez el público consume un libro que han tardado mucho tiempo en escribir. Una novela de extensión media —entre 200 y 300 páginas— se lleva entre uno y dos años de escritura, dejando aparte el tiempo de incubación de la idea narrativa, que a lo mejor surgió mucho tiempo antes y quedó durmiente en el cerebro. Y cuando esa novela por fin es publicada resulta que viene un lector o, lo que es más grave, un crítico, y se la lee en los ratos libres de una semana ociosa. Y, eventualmente, la destroza. Sólo los novelistas que son también críticos, como Guelbenzu (quien, por cierto, publicará en Destino —septiembre— la nueva intriga de mi adorada juez Mariana de Marco), son capaces de sentir cierta empatía por esa paradójica situación. Por lo demás, desde hace mucho tiempo los autores no se limitan a esperar las críticas y los datos de venta: en realidad, el mercado les ha impuesto convertirse en agobiados hombres y mujeres orquesta dispuestos a hacerle buena parte de su trabajo al departamento de mercadotecnia. El autor debe multiplicar su imagen pública porque la novela sola ya no basta; se hace preciso que multiplique su imagen pública, que salga en los medios, que repita las mismas cosas una y otra vez, que viaje, que celebre, que hable con libreros, que almuerce con periodistas: eso es más o menos lo que les espera, por ejemplo, a Javier Marías o a Ken Follett, dos claros superventas, que iniciarán la rentrée con sus novelas Así empieza lo malo Alfaguara) y El umbral de la eternidad (Plaza y Janés), ambos sellos propiedad del grupo Penguin Random House. En todo caso, las facetas promocionales de los autores no son nuevas. Oscar Wilde, por ejemplo, pactó con sus editores cómo vestiría, hablaría y actuaría durante su gira por EE UU de 1881-1882. Y más tarde, de vuelta a Reino Unido, supo aprovechar su excéntrico perfil para ganar buen dinero anunciando al público femenino “el embellecedor de senos de madame Fontaine”. También vendió su imagen el austero Kipling, presentando el extracto de carne Bovril como un tónico excelente que daba vigor a las tropas en las guerras bóers. Pero lo cierto es que no me puedo imaginar a Follett (que vendrá por aquí en septiembre) anunciando un detergente para lavadoras; ni a Marías la nueva línea de lencería de Victoria’s Secret.

martes, 8 de marzo de 2016

Oscar Wilde / El arte de conversar


Oscar Wilde
EL ARTE DE CONVERSAR

Por Zoé Valdés
16 de octubre de 2008

Quiero presentarles un libro que he disfrutado mucho. Oscar Wilde es, desde luego, uno de los escritores a los que siempre regreso. A su obra más conocida, a sus anécdotas, a su De Profundis, del que tanto debemos aprender. De su exilio parisino conozco varias anécdotas, todas maravillosas, recuerden aquella en la que un melancólico Oscar Wilde se va a orillas del Sena o de la Sena (es ría y no río), con ánimos de acabar con su vida, y descubre a un hombre ensimismado, mirando atentamente al agua. La curiosidad del escritor pudo más, se acercó al hombre, y le preguntó con voz queda:
-Buenas tardes, ¿qué, piensa en suicidarse? -Pensando que al igual que él el hombre tramaba su suicidio.
El otro le respondió.
-¿Suicidarme? ¡No, hombre, qué va! Soy peluquero, aprendo de los rizos que el aire le hace al agua.
Wilde tuvo fama de gran conversador, en una época en que lo más preciado en París eran sus salones literarios; y aunque la conversación es un arte efímero, íntimo, en París la convirtieron en representación casi teatral. Wilde “decía” y la gente quedaba hechizada, con sus epigramas, brillantes, y que encontraremos también en su obra. Wilde contaba entre lo cierto y lo irreal, lo verdadero y lo falso, podemos o no creerle, del mismo modo nos amplian la visión de la vida. Con sus reflexiones las circunstancias pasan a ser más posibles, menos constreñidas.
Wilde fue también un gran humorista, fino, y que obligaba a pensar, a no quedarnos en lo anecdótico. Sus críticas sobre políticos y celebridades despertaban un gran interés literario, jamás quedaron en la banalidad. En literatura hay que saber ser banal, con inteligencia y elegancia. En literatura, hay que ser vulgar, es necesario, pero con brillantez y refinamiento, que quiere decir, en el momento justo.
Este libro es la más completa colección de los epigramas de Oscar Wilde y reúne además cuentos orales de sus fabulosas conversaciones en los salones literarios, cuidadosamente recogidos por Roberto Frías, a partir de todo el material oral que se registró a través de amigos, biógrafos y conocidos. No dejen de buscarlo y leerlo.

FRAGMENTOS GENIALES

“Los malos artistas siempre admiran mutuamente sus trabajos. Lo llaman estar libres de prejuicios y tener una mente abierta. Pero un verdadero gran artista no puede concebir que la vida se exhiba, o que la belleza se muestre, bajo otras condiciones que no sean las que él ha elegido.”
El crítico como artista.

“Por paradójico que parezca -y las paradojas son siempre asuntos peligrosos-, no es tan cierto que la vida imita al arte como que el arte imita la vida.”
La decadencia de la mentira.

“El público acepta en el arte lo pasado porque ya no puede alterarlo, no porque pueda apreciarlo.”
El alma del hombre bajo el socialismo.

“Me agradan los hombres con futuro y las mujeres con pasado.”
El retrato de Dorian Gray.

“Todos nacen siendo reyes, y la mayoría de la gente muere en el exilio, como la mayoría de los reyes.”
Una mujer sin importancia.

“Hoy día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada.”
El retrato de Dorian Gray.

“Nunca viajo sin mi diario. Uno siempre debe llevar algo sensacional para leer en el tren.”
La importancia de llamarse Ernesto.

“No hay algo así como un libro moral o inmoral. Los libros se escriben bien o mal. Eso es todo.”
El retrato de Dorian Gray.

“Londres está lleno de niebla y de gente seria. No sé si la niebla produce a la gente seria, o si la gente seria produce la niebla, pero todo el asunto me altera bastante los nervios.”
El abanico de Lady Windermere.

“Las mujeres se defienden atacando; a veces atacan con una extraña y súbita entrega.”
El retrato de Dorian Gray.

“El secreto de permanecer joven es una desmesurada pasión por el placer.”
El crimen de Lord Arthur Savile.

“Adoro los placeres sencillos, son el último refugio de lo complejo.”
Una mujer sin importancia.

“La única diferencia entre el santo y el pecador es que el santo tiene un pasado y el pecador un futuro.”
Una mujer sin importancia.


Oscar Wilde
El arte de conversar
Ediciones Atalanta, 2007.
237 páginas.




Oscar Wilde / El príncipe feliz y otros cuentos / Libros del Zorro Rojo



Oscar Wilde

El Príncipe Feliz y otros cuentos

Walter Crane y Jacomb Hood (Ilustraciones)

«Querida Golondrinita -dijo el Príncipe-, me cuentas cosas maravillosas, pero más maravilloso aún es lo que soportan los hombres y las mujeres. No hay misterio más grande que la miseria. Vuela por mi ciudad, Golondrinita, y cuéntame lo que veas. Entonces la Golondrinita voló por la gran ciudad y vio a los ricos que se festejaban en sus magníficos palacios, mientras los mendigos estaban sentados a sus puertas».


El Príncipe Feliz y otros cuentos de Oscar Wilde, ilustrado por Walter Crane y Jacomb Hood, se publicó en 1888, en la editorial David Nutt de Londres. La obra, recibida con excelentes críticas, continuó reeditándose, año tras año, hasta nuestros días. Hoy quedan pocos ejemplares de aquella primera edición de finales del siglo XIX, que contó con una serie limitada de setenta y cinco libros signados por el autor y el editor y que permitió la realización de esta nueva edición de Libros del Zorro Rojo, con la bella traducción de Julio Gómez de la Serna.



«Es deber de todo padre escribir cuentos de hadas para sus hijos», dijo Wilde tras crear estos relatos para los suyos, y también «para los adultos que aún mantienen las facultades, como los niños, para el asombro y la alegría, y que encuentran en la sencillez una sutil extrañeza».


Oscar WIlde
Dublín, 1854 – París, 1900


Poeta, novelista y dramaturgo, recordado sobre todo por su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), las notables comedias El abanico de Lady Windermere (1892) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), la agudeza de sus dichos y las escandalosas circunstancias que lo llevaron a prisión. Su padre era un importante cirujano y autor de libros sobre arqueología y folclore, y, su madre, una poeta y defensora de la causa nacionalista irlandesa. Estudió en el Magdalen College de Oxford, donde se familiarizó con las teorías de Walter Pater y John Ruskin sobre la centralidad del arte en la vida. En la década de 1880 abrazó el Esteticismo. «La belleza es la única cosa que el tiempo no puede dañar. Las filosofías se derrumban como arena; las creencias pasan una tras otra; pero lo que es bello es un goce para todas las estaciones, una posesión para toda la eternidad.» En 1891 escribió en francés la pieza teatral Salomé, drama bíblico en un acto que conoció el repudio y la censura. En 1895 inició juicio por difamación al marqués de Queensberry —padre de su amigo íntimo Lord Alfred Douglas—, que lo había acusado de sodomía. El marqués, absuelto, acusó a su vez a Wilde, que fue condenado a dos años de trabajos forzosos. En prisión escribióDe Profundis, extensa carta en la que reflexiona sobre el dolor. Al salir de la cárcel, arruinado espiritual y materialmente, se mudó a París, donde vivió bajo el nombre de Sebastian Melmoth y escribió La balada de la cárcel de Reading (1898), en la que denunció las condiciones inhumanas en las prisiones. Murió en la indigencia a los cuarenta y seis años por una meningitis.


http://librosdelzorrorojo2.blogspot.com.br/2011/05/oscar-wilde.html




lunes, 7 de marzo de 2016

Oscar Wilde / El príncipe feliz


Oscar Wilde

La estatua del Príncipe Feliz se alzaba sobre una alta columna, desde donde se dominaba toda la ciudad. Era dorada y estaba recubierta por finas láminas de oro; sus ojos eran dos brillantes zafiros y en el puño de la espada centelleaba un enorme rubí púrpura. El resplandor del oro y las piedras preciosas hacían que los habitantes de la ciudad admirasen al Príncipe Feliz más que a cualquier otra cosa.

domingo, 6 de marzo de 2016

Oscar Wilde / El gigante egoísta

Ilustración de Saelig Gallagher
Oscar Wilde
EL GIGANTE EGOÍSTA



Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.

domingo, 28 de febrero de 2016

Oscar Wilde / El ruiseñor y la rosa


Oscar Wilde
EL RUISEÑOR Y LA ROSA

-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven estudiante-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.
El ruiseñor lo escuchó desde su nido, en la encina y, asombrado, miró por entre las hojas.
-¡No hay ni una rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.
Y sus bellos ojos se llenaron de llanto.
-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Alberto Manguel / Sombras y fantasmas aterradores, irónicos y malévolos

Sombras y fantasmas aterradores, 

irónicos y malévolos

Una selección de los 16 relatos más originales y terribles del género. Los autores resucitan a los muertos y conducen al lector a un mundo sobrecogedor, encantado y también divertido.

ALBERTO MANGUEL 8 MAR 2008

Otra vuelta de tuerca
Henry James
Henry James, autor de algunos de los más originales y aterradores fantasmas de la literatura, logró en Otra vuelta de tuerca una obra maestra. Basada en una anécdota que le fue referida cierta noche de invierno, cuenta la historia de una nodriza encargada de cuidar a dos niños en una solitaria casa de campo inglesa. Los niños parecen felices, las habitaciones cómodas, los jardines soleados, pero la nodriza siente algo en la atmósfera que le incomoda. Entonces el ama de llaves le cuenta que un apuesto mayordomo y la nodriza que le precedió murieron poco antes de su llegada y deja sospechar circunstancias bochornosas. Paso a paso, la nodriza se convence de que esos dos muertos rondan por la casa y quieren apoderarse de los niños. James no nos permite asegurar ni negar esas infames apariciones: magistralmente, cada palabra de la novela a la vez afirma y rechaza la interpretación fantástica.
Sombras suele vestir
José Bianco
Sombras suele vestir es una de las mejores historias de fantasmas de la literatura en lengua castellana. En un inquilinato de Buenos Aires viven Jacinta, su hermano enfermo mental y su madre, mujer incapaz de resignarse a la pobreza. Para satisfacer los pedidos de esta última, Jacinta se prostituye. Cuando la madre muere, uno de los clientes de Jacinta lleva a la muchacha a vivir con él y coloca al hermano en un sanatorio. Pronto el cliente confiesa sentir una extraña atracción hacia el hermano enfermo y él, a su vez, se interna en el mismo sanatorio. La novela entonces se corrige: el lector se entera de que Jacinta está muerta y que, para cada personaje, la realidad es leída de otra manera, tangible o soñada. El título es de Quevedo: "El sueño, autor de representaciones / en su teatro sobre el viento armado / sombras suele vestir de bulto bello".
El hombre verde
Kingsley Amis
El hombre verde es una taberna a unas cuarenta millas de Londres, famosa por sus vinos y sus fantasmas. El tabernero, Maurice Allington, empieza a obsesionarse con uno de los fantasmas, un cierto clérigo del siglo XVII quien (según la leyenda) asesinó salvajemente a su esposa. Allington empieza a ver imágenes espectrales y monstruosas, caras sin cuerpo, piernas y brazos cortados, un pecho o una nalga de mujer. Gradualmente, la curiosidad de Allington se convierte en desasosiego, sobrecogimiento y terror, y su familia asiste, sin poder ayudarlo, a una suerte de "secuestro psíquico", mientras Allington se interna más y más en un mundo de visiones incomprensibles y horribles quimeras. Amis, gran conocedor de la literatura fantástica y la ciencia-ficción, confesó alguna vez querer escribir una historia de fantasmas que fuese a la vez "irónica y malévola". Con El hombre verde logró su propósito.

sábado, 12 de julio de 2014

Oscar Wilde / El cumpleaños de la infanta

Retrato de la Infanta Catalina de Aragón
Juan de Flandes
Oscar Wilde
EL CUMPLEAÑOS DE LA INFANTA

Era el día del cumpleaños de la Infanta, la princesita real de España. Ella cumplía doce años, y el sol iluminaba con esplendor los jardines del Palacio.
Por más que fuese una Princesa de sangre real, y además Infanta del inmenso imperio de España, también ella debía resignarse a no tener más que un cumpleaños cada año, lo mismo que los hijos de los plebeyos del reino. Era, por lo tanto, muy importante para todos que ese día fuera un día hermoso. ¡Y era un día lindísimo! Los arrogantes tulipanes se erguían en sus tallos, como largas filas de soldados y miraban desafiantes a las rosas, diciendo:
—¡Hoy somos tan hermosos como ustedes!

Manuel Rodríguez Rivero / Encantados de saludarla, señora Wilde


CRÓNICA: SILLÓN DE OREJAS
ENCANTADOS DE SALUDARLA,
SEÑORA WILDE

Por Manuel Rodríguez Rivero
Madrid, El País, 20/08/2011

Constance Wilde

Oscar Wilde nunca fue "un marido ideal" como tampoco lo era sir Robert Chiltern, protagonista de su célebre comedia, pero hubo un tiempo en que lo intentó seriamente. Incluso sus amigos se dieron cuenta. Por ejemplo, el joven Yeats, que, tras una visita a la casa de los Wilde, se refirió a la "perfecta armonía" del matrimonio, bajo la cual percibía, sin embargo, cierta "deliberada composición estética". Oscar y su mujer, Constance Mary Lloyd, ambos irlandeses, se casaron en 1884, se mudaron al entonces bohemio barrio de Chelsea y vivieron juntos hasta que estalló (1895) el escándalo que llevó al dramaturgo a un juicio ignominioso. En el entretanto hicieron dos hijos (Cyril y Vyvyan) y se convirtieron en la pareja más deslumbrante del Aesthetic Movement, la vanguardia intelectual y artística que agitó a la muy pacata sociedad tardo-victoriana. Como pareja se comportaban como su propio anuncio, mostrándose a menudo orgullosos y desafiantes. Él epataba con su talento y su ingenio y ella se mostraba como una mujer independiente que se enfrentaba a los tabúes de su tiempo; abogada de los derechos de las mujeres y partidaria de la libertad de Irlanda, defendió la "vestimenta racional", criticando el opresivo corsé y las inflamables crinolinas entonces utilizadas por las damas, al tiempo que lucía revolucionarios vestidos en los que la elegancia no estaba reñida con la libertad de movimientos. Escribió artículos y cuentos para niños, intervino en tertulias y debates, y apoyó iniciativas empresariales de carácter feminista. Y contribuyó a convertir su casa de Tite Street en uno de los templos de la vanguardia artística londinense. La estupenda biografía Constance: The Tragic and Scandalous Life of Mrs Oscar Wilde, de Franny Moyle (John Murray, 20 libras; 10,99 en e-book) recorre la trayectoria vital de esta mujer, explorando tanto su actividad social como su papel como esposa y madre. Descrita a menudo como una especie de víctima pasiva de su marido, que se habría casado con ella para acallar a los moralistas y aprovecharse de su dinero, Constance emerge en esta biografía como una mujer valiente y decidida que trató de ayudar a Wilde hasta el final. Tras el escándalo -y la negativa de Oscar a abandonar a Alfred Bosie Douglas- cambió de nombre y se exilió con sus dos hijos. Murió (1898) a los 39 años en Génova, en cuyo cementerio está enterrada. Hasta los años sesenta del siglo pasado no se inscribió en su lápida que había sido la esposa de Oscar Wilde.



Oscar Wilde / Epigramas

Oscar Wilde
Epigramas de Oscar Wilde
PERVERSIDAD INTELIGENTE
Por Juan Antonio González Fuentes

Quiero comenzar estas líneas señalando las dudas que me asaltaron con respecto a la oportunidad de publicar esta selección de epigramas de Oscar Wilde.  La principal razón de mis dudas se fundamentaba en el escaso interés que, en nuestros días, pudieran tener la reflexiones y sentencias oscarianas en torno a asuntos tales como el matrimonio, la familia, las relaciones amorosas, las mujeres, la elegancia o la llamada “vida en sociedad”. Por decirlo de otro modo, pensaba que tanto en lo temático como en lo referente a su propia encarnadura verbal, estos notables artificios de ironía, ingenio y conocimiento del ser humano, quizá le resultasen al lector actual significativamente planos, e incluso, hasta un poco gastados o “pasados de moda”.
Sin embargo, no tardé mucho en descubrir que el único problema existente se encontraba en mi temor a mostrarme sin ambages como un admirador del quehacer literario del escritor irlandés, algo a todas luces lamentable y por desgracia nada infrecuente, según nos dejó apuntado el gran Edmundo Wilson en su espléndido libro Crónica literaria.
Así que confeso y abochornado por mis dudas y temores, aquí dejo estas muestras de la inteligente perversidad de Oscar Wilde. Una perversidad de la que en buena medida manaba su talento de escritor, y que lo empujaba -como sugiere el ya mencionado Edmund Wilson- no sólo “a perturbar las expectaciones del mundo convencional por medio de chocantes paradojas y escandalosa conducta, sino que lo hacía traicionar su credo pagano con su complacencia en el arrepentimiento cristiano”. Perversidad-arrepentimiento, siempre la paradoja como fundamental clave de lectura para un más fructífero acercamiento a la vida y obra de Wilde.
Por último, una noticia y un agradecimiento necesario. Todos los epigramas que pueden leerse a continuación están extraídos de la obra teatral The Importance of Being Earnest, y forman parte del libro Epigrams, publicado en Nueva York (sin fecha precisa) por Peter Pauper Press, y que compré en el año 1991 durante mi estancia en la Leicester University, en Inglaterra. En este mismo volumen se encuentran epigramas seleccionados de las siguientes obras de Wilde: Lady Windemere’s Fan; An Ideal Husband; A Woman of no Importance; The picture of Dorian Gray; Some Oscariana; The decay of Lying; The critic as artist.
El agradecimiento va dirigido a Dámaso Lopez García, que ha echado un benévolo vistazo a esta traducción, y con quien por mil razones (y ninguna de ellas pequeña) estoy en permanente y gustosa deuda.



EPIGRAMAS


-Insistiendo en permanecer soltero, el hombre acaba convirtiéndose en una permanente tentación pública.


-Los divorcios están hechos en el cielo.

-Un noviazgo no puede ser serio si no se ha roto al menos en alguna ocasión.


-En modo alguno los deberes de un caballero deberían interferir con sus placeres.

-Muy raras veces la verdad es pura, y jamás se muestra sencilla. Si la verdad fuese lo uno o lo otro, la vida moderna sería aburridísima; y la literatura actual, una imposibilidad.


-Es escandalosa la cantidad de mujeres que coquetean con sus maridos. Lisa y llanamente, es como lavar en público los trapos sucios.


-El hombre que desea casarse o bien debería saberlo todo o bien no debería saber nada.

-Los dos puntos débiles de nuestra época son la carencia de principios y la de imagen.

-En gran medida, el estilo depende del modo en que se lleva la barbilla. Actualmente está de moda llevarla muy alta.


-La forma de tratar a una mujer es hacerle el amor si es hermosa; y si es fea, hacérselo a otra.

-Las mujeres sólo después de haberse llamado muchas otras cosas se llaman hermanas entre sí.

-La memoria es el diario de lo que nunca ocurrió, y de lo que ni siquiera tuvo posibilidad de ocurrir.

-Los buenos terminan bien; los malos, mal. En eso consisten las novelas.

-Hoy en día son pocos los padres que prestan atención a lo que les dicen sus hijos. El anticuado respeto por la juventud agoniza con suma rapidez.

-Los parientes simplemente son una aburrida carga que no tiene el más remoto conocimiento de cómo vivir, ni el menor instinto acerca de cuando morirse.

-Hay que evitar las discusiones, siempre son vulgares y a menudo convincentes.

-En la vida matrimonial tres son compañía y dos no son nada.

-Los largos noviazgos ofrecen a la gente la oportunidad de conocer el carácter del otro antes del matrimonio, lo que en modo alguno es aconsejable.

-Ninguna mujer debería ser muy exacta acerca de su edad. Parecería demasiado calculadora.
-No hables nunca despectivamente de la alta sociedad. Sólo lo hacen quienes no han podido acceder a ella.

-Todas las mujeres acaban siendo como sus madres -esa es su tragedia. Ningún hombre lo logra -esa es la suya.

-Tres direcciones siempre inspiran confianza -incluso a los comerciantes.

-Las chicas jamás se casan con los hombres con los que coquetean; piensan que no es correcto.

-Es importante no asistir a una cita de negocios si se desea conservar el sentido de la belleza de la vida.

-Es muy vulgar hablar de la profesión a la que uno se dedica. Sólo lo hacen los corredores de bolsa, y sólo en las fiestas nocturnas.

-Siempre que tiene que decirse algo desagradable, uno debería ser muy sincero.

-Sólo hay una forma de hacerse disculpar el vestir ocasionalmente de forma exagerada: ser siempre exageradamente cortés.