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domingo, 3 de mayo de 2026

La llamada de… Tomás González


La llamada de… Tomás González

Tomás González / Foto de  Camilo Rozo


La llamada de… Tomás González


Álvaro Colomer sigue indagando en el mito fundacional oculto en la biografía de los escritores, es decir, desvelando el origen de sus vocaciones, el germen de su despertar al mundo de las letras, el momento exacto en que sintieron la llamada no precisamente de Dios, sino de algo todavía más complejo: la literatura.

***

Tomás González se hizo escritor durante las sobremesas de su infancia, cuando los diez miembros de su familia, padres incluidos, pasaban las tardes conversando sobre política, fútbol y cotilleos del barrio, sobre perros, gatos y hasta de alguna vaca, sobre universidades, exámenes y planes de estudio, sobre películas, exposiciones y, cómo no, buenos libros. En aquella casa todos tenían una biblioteca personal, por escuálida que ésta fuera; en la del pequeño Tomás destacaban los títulos de Julio Verne y Daniel Defoe. En las conversaciones familiares, pues, se hablaba de literatura con la misma naturalidad que del resto de asuntos. En una ocasión, por ejemplo, diseccionaron durante horas la personalidad del muy sufrido Raskolnikov, hasta que en cierto momento, cuando todos habían dicho la suya respecto al protagonista de Crimen y castigo, alguien comentó que Genoveva, la gata gris que vivía en el vecindario, había tenido nueve gatitos, todos de idéntico color. Los dos temas, el dostoievskiano y el reproductivo, fueron celebrados con la misma pasión; la literatura y la vida, en aquella casa, comprendidas como  unidad.

jueves, 18 de julio de 2024

Ismaíl Kadaré, hacer literatura normal en tiempos anormales




Ismail Kadaré, en Barcelona en 2004.© MARCEL.LÍ SÀENZ




Ismaíl Kadaré, hacer literatura normal en tiempos anormales

El escritor, recuerda su editor español, simpatizó en su juventud con el comunismo, pero pronto se dio cuenta de que “todo el sistema era represivo, desastroso”


Manuel Florentín

1 de Julio de 2024


Es el escritor más conocido y traducido de las letras albanesas, eterno candidato al premio Nobel. Su labor literaria fue reconocida con el Premio Príncipe de Asturias en 2009 y el International Man Booker Prize, entre otros. Le gustaba escribir en los cafés. Tanto en París, donde se exilió en 1990, como cuando vivía en la Albania de Enver Hoxha, en uno de los pocos cafés que dejaron los comunistas al llegar al poder, en el Café Tirana, donde se reunían los escritores y artistas. Ismaíl Kadaré decía que lo llamaban el Café de los Tres Tercios por su clientela: un tercio había perdido la razón, otro había pasado por la cárcel y el tercero eran candidatos a pisarla.

Stalin-Pastenak / La llamada

 

Boris Pasternak


Stalin-Pasternak: la llamada

En junio de 1934, Joseph Stalin llamó al escritor Borís Pasternak a propósito de la detención del poeta Osip Mandelstam. La conversación no duró más de tres minutos, pero luego adquirió proporciones míticas. En ‘Tres minutos. Sobre el misterio de la llamada de Stalin a Pasternak’, el escritor albanés Ismaíl Kadaré convierte en una novela fascinante las diferentes versiones de esta legendaria llamada entre el dictador y el futuro autor de ‘Doctor Zhivago’ y Premio Nobel  

Javier García Recio
19 de noviembre de 2023

Es preciso una referencia al contexto. Los rusos siempre han sido grandes admiradores de la poesía y de sus poetas. Aman la poesía. En 1934, Borís Pasternak, Osip Mandelstam y Anna Ajmatova, especialmente, son los poetas aclamados y admirados en Moscú, San Petesburgo y otras grandes ciudades. Los moscovitas conocen y recitan sus poemas, llenan los teatros para oírlos recitar, los aclaman por las calles. Son personajes populares y queridos. Al otro lado, Josep Stalin llevaba ya diez años ejerciendo su poder tiránico y había puesto ya en marcha sus famosas purgas. 

martes, 2 de julio de 2024

Ismail Kadaré / El Palacio de los Sueños / Reseña

Ismail Kadaré: El Palacio de los Sueños


Alejandro Prada Vázquez
9 de noviembre de 2022

En octubre de 2009 asistí a una charla que dio Ismail Kadaré (Gjirokastër, Albania, 1936) en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo, en la que por entonces yo estudiaba mi Licenciatura en Historia del Arte, con motivo de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Aunque no recuerdo mucho de lo que contó, sí guardo el recuerdo del escritor albanés como el de alguien serio, en cierta manera opaco, aunque no a la defensiva. Dijo entonces que se había iniciado en la literatura escribiendo Macbeth, pues a los 11 años había transcrito algunas de sus partes, y que no se debía escribir estando muy enamorado o si se era desgraciado, pues estas condiciones provocan que la obra se arriesgue a una manifiesta superficialidad. También recuerdo su enfado momentáneo cuando una mujer le preguntó sobre la posible orientación que estaba tomando su obra, desde hacía unos años, hacia derroteros posmodernos. ¡Todo el mundo notó cómo se llenaba de sombras aquel salón de actos al agriarse el rostro del albanés! Estoy seguro de que lo vivió como un insulto, pues su literatura, aunque ha cambiado con el tiempo, no se deja vencer de ese lado y así se lo hizo saber a la mujer. Estaba acompañado, allí, de su traductor al español, Ramón Sánchez Lizarralde, quien aseguró que Kadaré era uno de los grandes escritores europeos. Por lo que a mí respecta, solo puedo darle la razón.

Ismaíl Kadaré / Dante y Kafka se citan en Tirana

 



DANTE Y KAFKA SE CITAN EN TIRANA

La presencia del Estado totalitario como un engranaje que tritura a los individuos, incluso controlando sus pensamientos, es la denuncia de Kadaré en esta novela simbólica que elige el Imperio Otomano para establecer una comparación, sin nombrarlo, con el estalinista y el de Enver Hoxha. Es el recurso de la novela histórica, que denuncia situaciones anteriores de gran paralelismo con las actuales. Aunque en este caso la novela de Kadaré vaya más allá, con su componente kafkiano y onírico; entronca con el control de las masas del Orwell de1984. El tema de las novelas de Kadaré siempre gira en torno a la alienación del individuo dentro de una sociedad, la mayoría de las veces, con reglas incomprensibles. Hasta tal punto alcanza el absurdo y lo arbitrario en algunas de sus novelas, como es en el caso de El Palacio de los sueños, que el autor parece cuestionar la verdadera realidad de la experiencia de sus personajes, es decir, lo que ven, oyen, sienten, incluso recuerdan. En este sentido, se abre una vía directa, igual que en el caso de Norman Manea y de Ivan Klíma, que enlaza a Kadaré con Kafka. Esto no es casual. Lo que distancia, al final, a uno de otro, es que tal vez el albanés no esté tan interesado en lo absurdo, sino más en lo trágico, con una base de amor por los clásicos (en concreto Homero) que no aparece en el checo.

Ismail Kadaré / El palacio de los sueños tiene un aire a El Castillo, de Kafka

 

Ismaíl Kadaré


Ismaíl Kadare: El palacio de los sueños

Santi
25 de junio de 2009

Idioma original: Albanés
Título original: Nënpunësi i pallatit të ëndrrave
Año de publicación: 1981


Ismail Kadare (o Kadaré, con acentuación francesa), el reciente Premio Príncipe de Asturias de las Letras, es un escritor relativamente poco conocido en nuestro país -al menos hasta ahora-. Yo no había oído hablar de él hasta hace aproximadamente dos años, cuando una amiga me recomendó y me prestó El palacio de los sueños, que está considerada como una de sus obras más importantes. Me encantó.

El palacio de los sueños tiene un aire a El Castillo, de Kafka, y aunque Kadare niega considerarse un disidente del régimen comunista, podría considerarse como una alegoría de los extremos a los que llega el poder absoluto. Situado en la capital del Imperio Otomano, narra la historia de Mark-Alem, un hombre que, después de mucho intentarlo, logra entrar a trabajar en el Palacio, en el que se analizan los sueños de todos los súbditos en busca de señales de rebelión o disidencia. Los sueños son estudiados, clasificados y seleccionados, y cada semana se elige un Sueño con mayúsculas que, debidamente interpretado, condicionará las decisiones del Sultán.

La sensación que deja la novela es agobiante, desasosegante, alucinatoria. El universo gris y opresivo en que se mueve Mark-Alem es, como decía antes, propiamente kafkiano, y su ascenso a través de la escala jerárquica del palacio, igual de inexplicable que la sentencia contra K. en El proceso. La novela incluye también varios pasajes oníricos (como corresponde al tema, pero también a las preferencias de Kadaré, que huye siempre del realismo) que contribuyen a acentuar esa sensación de desaliento y desorientación que comparte en protagonista y el lector.

Hace poco he leído otra obra suya, Frías flores de marzo, que también me ha parecido muy interesante. Tenemos la suerte de que Alianza está publicando buena parte de la obra de Kadare en formato de bolsillo, así que ya sabéis, corred a vuestra librería más cercana antes de que se agote...

UN LIBRO AL DÍA

DE OTROS MUNDOS
Kadaré, el sobreviviente
Ismail Kadaré gana la primera edición del premio Booker Internacional
Premio Nobel de Literatura 2016 / Diez favoritos
Los escritores favoritos para el Premio Nobel de Literatura
Ismaíl Kadaré / “De niño me creía Shakespeare”
Ismaíl Kadaré / En un café de París
Ismaíl Kadaré bajo el régimen de Enver Hoxha / Las otras formas de (no) ser disidente
Ismail Kadaré / "La literatura no tiene nada que ver con la verdad"
Ismaíl Kadaré / No es papel de la literatura explicar la política
Muere Ismaíl Kadaré, escritor albanés clave del siglo XX, a los 88 años
‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré: el dictador que llamaba a los poetas
«Tres minutos», de Ismaíl Kadaré / Reseña
Ismail Kadaré / El palacio de los sueños tiene un aire a El Castillo, de Kafka
Ismaíl Kadaré / Dante y Kafka se citan en Tirana
Ismail Kadaré / El Palacio de los Sueños / Reseña
Stalin-Pastenak / La llamada
Ismaíl Kadaré, hacer literatura normal en tiempos anormales


DRAGON
From Gatsby to Darcy / The top 10 liars in fiction
Ismail Kadare, giant of Albanian literature, dies aged 88
Quotes by Ismail Kadare

RIMBAUD
Ismail Kadaré / Une plume contre des bunkers
Ismaïl Kadaré / Le café Rostand, cœur de village
Ismaïl Kadaré / Pasternak et Staline au téléphone
Ismaïl Kadaré / L'ecrivain face au monstre





«Tres minutos», de Ismaíl Kadaré / Reseña



«Tres minutos», de Ismaíl Kadaré

Milo Krmpotic
25 de enero de 2024

 Ismaíl Kadaré recrea y elucubra en “Tres minutos” (Alianza Editorial)  el breve encuentro que duró la conversación entre Stalin y Pasternak que marcó la detención e internamiento del poeta ruso Ósip Mandelstam, que murió preso en Siberia,  para denunciar el sinsentido totalitario.

Tres minutos vendría a ser la duración ideal de una canción pop y, en las antípodas de las emociones amables y emotivas que suelen provocar estas, tres minutos parece que duró la conversación telefónica que mantuvieron Iósif Stalin y Borís Pasternak el sábado 23 de junio de 1934 a vueltas con la detención e internamiento del poeta Ósip Mandelstam. A él estuvo dedicada la letra, pero la melodía, el tono de la breve charla, ha sido objeto de especulaciones en la Unión Soviética, primero, y Rusia, después, a lo largo de ya casi nueve décadas. Esas especulaciones se han alimentado de las declaraciones y libros de memorias de quienes supieron del episodio de primera o segunda o tercera mano; también, de la desclasificación de los archivos de la KGB. Pero, sobre todo, de la fascinación y curiosidad que genera el (des)encuentro entre el dictador sanguinario (cuya figura, recordemos, ha sido blanqueada y reivindicada por el actual gobierno de la Federación Rusa) y uno de los literatos más populares del siglo XX en la lengua de Dostoievski, cuyo momento álgido, la concesión del Nobel de literatura del año 1958, lo llevó a caer en desgracia en su propia tierra durante un período en que el éxito occidental se concebía como una traición al sistema comunista.

‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré: el dictador que llamaba a los poetas

 

Boris Pasternak

‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré

‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré: el dictador que llamaba a los poetas

El eterno candidato al Nobel analiza con un tono irónico algunas de las versiones sobre la llamada telefónica que hizo Josef Stalin a Boris Pasternak en 1934


MONIKA ZGUSTOVA

“El camarada Stalin quiere hablar con usted”, oyó Boris Pasternak cuando descolgó el teléfono un día de junio de 1934, en Moscú.

Muere Ismaíl Kadaré, escritor albanés clave del siglo XX, a los 88 años


Ismaíl Kadaré, en Roma el 26 de enero de 2018.
Ismaíl Kadaré, en Roma el 26 de enero de 2018.LEONARDO CENDAMO (GETTY IMAGES)

Muere Ismaíl Kadaré, escritor albanés clave del siglo XX, a los 88 años

El autor de ‘El gran invierno’, ‘El palacio de los sueños’ o ‘El general del ejército muerto’ afrontó en sus obras la relación entre literatura y poder, la represión bajo el régimen comunista de su país o el conflicto entre Serbia y Kosovo 

MIGUEL ROÁN
Madrid - 01 jul 2024 - 02:56

La muerte de Ismail Kadaré a los 88 años de edad este lunes en Tirana ha entristecido al mundo de las letras. El autor albanés no solo ha sido uno de los escritores más mencionados para obtener el Nobel de Literatura y recientemente fue incluido en la primera lista del International Booker Prize 2024, sino que logró resignificar e internacionalizar la cultura albanesa. Le otorgó reconocimiento dentro de la élite artística, sobre todo en Francia, bajo el principio de que el país balcánico tiene un caudal inmenso de mitos y leyendas, también una historia turbulenta que compartir con el público europeo.

martes, 16 de abril de 2024

Ismaíl Kadaré / No es papel de la literatura explicar la política

ISMAIL KADARÉ
"NO ES PAPEL DE LA LITERATURA
EXPLICAR LA POLÍTICA"
Por Carlos Fuentes
El camino que lleva al domicilio de Ismail Kadaré podría ser una metáfora de su vida. Un trazado sinuoso, casi escondido en el costado izquierdo de Durres, el gran puerto mediterráneo por el que durante los años 90 numerosos albaneses buscaron una vía de escape clandestino del último país comunista de Europa. En esta casa rodeada de pinos pasa el veterano escritor los meses de verano acompañado de su familia, aumentada en los últimos tiempos por el retorno de su hija y de su cuñado, y de un nieto que no parará de revolotear durante la entrevista, desde Estados Unidos. No obstante, ni la distracción familiar ni los rigores del verano albanés impiden que el oficio literario siga adelante. Kadaré escribe cada mañana, cinco horas al día, con un horario inquebrantable, mientras espera el regreso anual a París, donde reside durante el invierno desde que hace veinte años solicitó asilo político y consiguió abandonar el feudo del dictador Henver Hoxha. El férreo estalinista que usurpó el poder democrático durante cuatro décadas y que, he aquí otra paradoja, era natural de Gjirokastra, la ciudad bastión del interior del país en la que el nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Letras nació hace 73 años, el 28 de enero de 1936.

2016 Ismail Kadaré / "La literatura no tiene nada que ver con la verdad"



Image: Ismail Kadaré: La literatura no tiene nada que ver con la verdad

Ismaíl Kadaré

Foto de Jacinta Cremades

LETRAS

Ismail Kadaré: "La literatura no tiene nada que ver con la verdad"


Jacinta Cremades
14 de octubre de 2016

Recién cumplidos los ochenta, Ismail Kadaré publica La Muñeca (Alianza), una suerte de homenaje a su madre y un recorrido por el "aislado" país en el que creció. El gran escritor albanés, eterno candidato al Premio Nobel, recibe a El Cultural en su casa de París, en donde reside gran parte del año. Y habla de genios y falsos prestigios, de su vida al servicio de una vocación, de fascismo, comunismo y de los desnortes europeos.

lunes, 25 de marzo de 2024

Ismaíl Kadaré bajo el régimen de Enver Hoxha / Las otras formas de (no) ser disidente


Portada del libro 'Tres minutos. Sobre el misterio de la llamada de Stalin a Pasternak' de Alianza Editorial.
Portada del libro 'Tres minutos. Sobre el misterio de la llamada de Stalin a Pasternak' de Alianza Editorial.

El escritor albanés Ismaíl Kadaré bajo el régimen de Enver Hoxha: las otras formas de (no) ser disidente

La publicación en castellano de la novela basada en hechos reales ‘Tres minutos. Sobre el misterio de la llamada de Stalin a Pasternak’, finalista para el International Booker Prize 2024, invita a reflexionar sobre la relación del escritor con el régimen comunista


Miguel Roán

23 de marzo de 2024


¿Cómo llegó Ismaíl Kadaré a ser publicado en el extranjero durante los tiempos de la dictadura de Enver Hoxha? Fue un poco por azar. Una editorial local se dedicaba a traducir a autores albaneses a las lenguas europeas más importantes, el francés entre ellas. El director de la revista Europe, Pierre Paraf, periodista francés y apasionado de la cultura albanesa desde los tiempos del rey Zog I, pasó por Tirana y se hizo con un ejemplar de El general del ejército muerto. Paraf quedó prendado del texto y preguntó al embajador albanés en París si se podía publicar en Francia. Kadaré (Gjirokastra, 88 años) recuerda: “El embajador albanés no dijo ni sí ni no, porque tenía miedo”. Paraf se tomó la licencia y le entregó la novela a la editorial Albin Michel, sin contrato y sin nada. Era 1970. El libro luego se convertiría en película en 1983, protagonizada por Marcello Mastroianni.

Ismaíl Kadaré / En un café de París

 



Ismaíl Kadaré, en un café de París


Manuel Hidalgo
20 de diciembre dd 2018

El Café de Flore, Les Deux Magots, La Closerie des Lilas, el Café de La Paix, Le Select, La Rotonde…El listado de cafés de París que han alcanzado el rango de míticos es, ya se sabe, interminable. Su celebridad es consecuencia de méritos propios, pero va ligada también a su clientela de artistas, intelectuales y exiliados famosos, que escribieron, debatieron, conspiraron y ligaron en sus mesas. Casi todo lo que hicieron esos personajes en los cafés de París ha quedado etiquetado bajo el etéreo concepto de la “vida bohemia”, aunque rascando –y sin rascar demasiado- también aparece –o puede aparecer- vinculado a la soledad, la miseria, la persecución, el desamparo o el extrañamiento. Se podrían escribir mil libros sobre los cafés de París, pero el caso es que ya se han escrito.



No obstante, el escritor albanés Ismaíl Kadaré (Gjirokastër, 1936), tantas veces candidato al Premio Nobel de Literatura –bromea, hasta cierto punto, sobre ello-, aporta ahora el suyo. Y su aportación se centra en “su” café, el café Rostand, en el que tanto escribió y tantas horas pasó durante sus muchos años de exilio parisino. Le Rostand está situado frente al Jardín de Luxemburgo, en el barrio del Odeón, en el sexto “arrondissement”.


El libro, traducido del albanés por María Roces González, se titula Las mañanas del café Rostand y acaba de ser publicado por Alianza Editorial. A su título responden directamente las casi primeras 70 páginas del volumen, que luego acogen una variada gavilla de textos, datados en fechas distintas y, a veces, coincidentes, en los que el autor de El general del ejército muerto (1962), trata, en un registro entre ensayístico y memorialístico, con su peculiar y no fácil sentido del humor y con un fuerte protagonismo personal, de cuestiones relacionadas con la literatura albanesa y con su país y la política de su país antes y después de la dictadura comunista. Hay, entre muchos, un lamento principal, casi un grito de socorro: “Albania continúa desapareciendo ante los ojos de todo el mundo”.

Kadaré habla mucho de su mujer, Helena, escribe sobre el café Rostand porque un buen día tuvo una sensación: “Era una sensación que iba del arrepentimiento al agradecimiento; parecida a la que sientes por la compañera de toda la vida, la que, pese a estar en todo momento junto a ti, no ha merecido, o crees que no ha merecido, la debida atención”.

Bueno, no deja de ser curiosa esa equiparación entre el café habitual, en el que uno pasa muchas horas y días, y la compañera de toda la vida. A muchos no se nos habría ocurrido y, caso de que se nos hubiera ocurrido, no sé si la habríamos dado por buena.

Kadaré escribe aquí con una cierta oralidad y muchos puntos suspensivos, mostrando el lento y sinuoso proceso de la construcción de sus ideas y sentimientos y de la reconstrucción de su memoria. Digamos que no pone a la vista de forma directa el resultado de sus cavilaciones, sino que va dando cuenta del itinerario de esas mismas cavilaciones. Su “yo” adquiere mucho rango, como dije, lo cual es lógico en un libro en buena medida de recuerdos. Pero Kadaré da ese salto consistente en citarse a sí mismo por su nombre, en tercera persona y bajo distintas denominaciones, con abundante preferencia por, aprovechando la primera letra de su apellido, parangonarse significativamente con (Josef) K., el protagonista de El proceso, de Franz KafkaEsto, sin duda, viene justificado y relacionado con las muchas alusiones a la censura, los interrogatorios, las prohibiciones y, en fin, el trato sufrido a manos de los funcionarios comunistas de su país, por no hablar de los desconciertos que le procura su condición de exiliado y de, a los ojos de los demás, representante de la “chifladura balcánica”.

Lo cierto es que Kadaré no habla demasiado ni con demasiado detalle del café Rostand. Al menos, con ese tono mitómano, acorde con la mencionada etiqueta de “vida bohemia”, que algunos lectores podrían esperar. Kadaré, por el contrario, parece rehuir o despreciar ese registro tan transitado, según se deduce también de alguna broma sobre Ernest Hemingway y la extensa mitología sobre su estancia en París.

Por lo demás, y sin mayor interés por su parte por especiar el texto con “negritas”, con los nombres de celebridades y el recuento de sus hazañas, Kadaré, para todos los “intelotas” y “culturetas” que le lean –que le leemos- deja cuatro viñetas a retener sobre el escritor Julien Gracq –su escritor favorito-, la editora Odile Jacob –que consiguió arrancarle un libro-, el cineasta Costa-Gavras –con quien planeó la frustrada adaptación al cine de una novela- y, el más divertido, el novelista Patrick Modiano, a quien, con la coña del Nobel de por medio, trata con cierta reticencia debido a sus numerosos encuentros casuales por la calle, que nunca se consumaron en un encuentro deliberado, mil veces prometido y siempre aplazado.





Ismaíl Kadaré / “De niño me creía Shakespeare”


El escritor Ismaíl Kadaré.
El escritor Ismaíl Kadaré.ED ALCOCK / M.Y.O.P.
ENTREVISTA

Ismaíl Kadaré: “De niño me creía Shakespeare”

El eterno candidato al Nobel publica ‘La muñeca’, relato de juventud donde se reconcilia con una madre ingenua y crédula, gracias a la que se convirtió en escritor


Alex Vicente
28 de abril de 2017

Ismaíl Kadaré (Gjirokastra, Albania, 1936) se despierta de la siesta con el verbo algo enredado. “Hoy tengo mal el francés”, advierte el eterno candidato al Nobel en su apartamento con vistas sobre los Jardines de Luxemburgo, cuya decoración no parece haber cambiado ni un ápice desde que se exilió en París a principios de los 90, huyendo de la Albania comunista. El escritor toma asiento en su sofá mientras escruta un ejemplar de su último libro, publicado por Alianza. La muñeca, dice leyendo el título en castellano, pero sin llegar a pronunciar la eñe. Le aclaramos el insondable misterio de la tilde. “Ah, no lo sabía”, se admira el escritor, mientras su esposa, la también escritora Helena Kadaré, acerca un par de cafés. La muñeca es un relato sobre su infancia, con el que el autor de El general del ejército muerto rinde homenaje a una madre exageradamente cándida, con la que el autor no siempre fue amable ni justo.