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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Las 10 mejores novelas internacionales de 2023

Maggie O'Farrell



Las 10 mejores novelas internacionales de 2023

  • 'Retrato de casada' de Maggie O’Farrell lidera un podio en el que también aparecen Bret Easton Ellis, Hernán Díaz y Ken Follett. 
Varios ejes vertebran las mejores novelas internacionales del año según los críticos de El Cultural: los amores imposibles, por platónicos y desesperados (Barnes), la vuelta a un pasado que alberga tanta oscuridad (O’Farrell, Ian McEwan) como momentos de felicidad (Fosse), crímenes (Bret Easton Ellis, Benjamin Black, Yeager), intrincadas conjuras (Lemaitre), el despertar del capitalismo (Follett) y su agonía (Hernán Díaz) o una sutil nostalgia.

1. Retrato de casada, de Maggie O’Farrell (Libros del Asteroide) 

Tras el éxito asombroso de Hamnet, Maggie O’Farrell (Coleraine, Irlanda del Norte, 1972) vuelve al siglo XVI para descubrir la historia de Lucrezia, hija de Cosimo do Medici obligada a casarse con el duque Alfonso II de Ferrara en 1558 por razones de Estado. La autora combina con singular acierto hechos históricos y fabulaciones, retratos y fantasía poética, alternando pasajes de prosa sencilla con otros ricos en cadencias musicales, mientras desvela desde el primer capítulo el final, ya que es evidente que Alfonso de Ferrara quiere eliminarla porque ella no ha podido concebir un heredero.

El desarrollo es lento, amenazador, sin derecho a la esperanza. Lucrezia no se queda embarazada y no es sumisa, pero deberá acostarse con Alfonso, y el sexo forzado y violento será tan horrible como imaginamos: “ardiente, invasor, no deseado”.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Herralde on the Road

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Fotografía: Alberto Gamazo.

Herralde on the Road

En agosto de 1988, Jorge Herralde, que había estado editando en Anagrama a docenas de escritores norteamericanos, llegó a Estados Unidos dispuesto a conocer a muchos de ellos en persona. El viaje duraría tres semanas y alternaría coche y avión. En el aeropuerto de Washington DC, en el que aterrizó en compañía de Lali Gubern, traductora y editora, y también pareja, los aguardaban representantes de la Meridian House Internacional, una institución de liderazgo diplomático y global dedicada a los programas de intercambio de líderes, ideas y cultura. A través de una suerte de beca esta financiaba el viaje «por la atención que Anagrama había prestado a la literatura norteamericana» desde sus inicios, explica Herralde en Un día en la vida del editor, libro con el que celebra los cincuenta años de la fundación de la editorial.




La primera etapa lo condujo a Tethford, en Vermont. «Fuimos en coche, para visitar a Grace Paley, de quien habíamos publicado sus tres libros de cuentos». Batallas de amor, centrado en las relaciones amor-odio entre hombre y mujeres, fue el primero. Herralde había oído hablar de ella «en los setenta, en una visita a Barcelona del gran cuentista Donald Barthelme», al que ya había publicado. En un almuerzo «entre vodkas y vodkas y más vodkas (antes de empezar a comer), me recomendó a una autora y un título, espléndido, que me apuntó en un papalito: Enormous Changes at the Last Minute».

Paley vivía en una cabaña en medio de un bosque con su esposo, el poeta Robert Nichols. Entre los dos prepararon una cena con las verduras y lechugas de su huerto, «que se limpiaron relativamente». Después fueron a conocer a las ovejas (docenas y docenas), atraídas por los estrepitosos alaridos del poeta, y tras juegos y revolcones con las demasiado amistosas bestias «nos pusimos a comer, beber, fumar, orinar en el campo (en suma, la vida sencilla, mientras hablábamos de política, feminismo, y de sus amigos los beatniks», recuerda Herralde.

John Kennedhy Toole
La conjura de los necios


Cuando dejaron Vermont se dirigieron a Nueva Orleans, donde la Meridian House Internacional les asignó un guía, profesor de literatura, llamado Kenneth Holditch, que presumía de no haber salido jamás de la ciudad. Suya había sido la primera crítica mundial de La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, el mayor longseller de Anagrama, a la que dio equilibrio económico tras pasar por serias dificultades económicas. La primera noticia que había tenido Herralde de la novela fue a través de un catálogo de la Louisiana University Press, en el que se reproducía el prólogo del libro, del escritor y editor Walker Percy, donde contaba que un día entró en su despacho una señora con el manuscrito de su hijo, John Kennedy Toole, que se había suicidado al no lograr que el libro se publicase. «Ese texto de presentación era muy excitante, por lo que decidí pedir una opción», confiesa Herralde, que pasó una oferta de mil dólares. En la primavera de 1982 salió el libro traducido, en una tirada de cuatro mil ejemplares. Al regreso de las vacaciones se había agotado, y a partir de ese momento se convirtió en un superventas. «En aquel verano, en las playas españolas se podía observar un fenómeno curioso: gente agitándose espasmódicamente sobre sus tumbonas y toallas; si uno se acercaba, veía que estaban leyendo un libro a carcajadas: La conjura de los necios».


Casa de Eudora Welty


El editor no se fue de Nueva Orleans sin hacerse algunas fotos fetiches, como una debajo del reloj de los grandes almacenes D. H. Holmes que figura en la primera página de la novela. Después emprendió viaje a Jackson, Mississippi, para ver a Eudora Welty, de la que había publicado Una cortina de follajeEl corazón de los Ponder y Las manzanas doradas. La misma semana que la visitaron Herralde y Lali Gobern, lo hicieron un equipo de televisión de Nueva York y un periodista francés. «¿Qué pasa con usted, Miss Welty? ¿Le van a dar el Nobel?», le preguntaban sus vecinos. Fue Welty quien le habló de Richard Ford, al que conoció de niño, cuando era vecino suyo en Jackson. Dos años después Anagrama publicó Rock Springs y El periodista deportivo, solo para abrir boca.

Charles Bukowski


En San Francisco visitó a su amigo Lawrence Ferlinghetti, poeta, editor y propietario de la mítica librería City Lights Books, que en su día había se había hecho famoso con motivo del juicio por obscenidad al que fue sometido por publicar Aullido de Allen Ginsberg, más tarde también en el catálogo de Anagrama. Herralde había contado ya en Por orden alfabético que en agosto de 1976 estuvo en City Lights Books, y en esa ocasión Nancy J. Peters, mano derecha de Ferlinghetti, «me recomendó vivamente dos libros de Bukowski que habían publicado hacía poco: Escritos de un viajero indecente y Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones. Empecé a leerlos en el viaje de vuelta y ya no pude soltarlos».


Tom Wolfe


En Nueva York lo esperaba el plato fuerte del viaje. Entre conciertos, museos y paseos, se reservó varias citas literarias y editoriales. La primera fue para conocer a Tom Wolfe, su gran fichaje norteamericano de los años setenta. Cuando Herralde y Lali Gubern llamaron a la puerta de su casa, abrió Wolfe en persona, «con su uniforme de Tom Wolfe». Bebieron vino blanco, hablaron de literatura, del nuevo periodismo y de la pasión del escritor por Zola, y su obsesión por la exactitud.

En 1972 Anagrama había publicado La Izquierda Exquisita & Mau-mauando al parachoques, que presentó en Bocaccio Manuel Vázquez Montalbán. Los anticipos «respondían al interés que entonces despertaba el autor en España, o sea prácticamente nulo: los de los cuatro primeros libros oscilaban entre ciento cincuenta y trescientos dólares… Con La hoguera de las vanidades las cosas cambiaron, dentro de un orden: veinticinco mil dólares. Rápidamente recuperados».

Bret Easton Ellis

 La siguiente cita fue una tarde en casa del matrimonio Gita y Sonny Mehta, el editor inglés que el año anterior había fichado por Alfred A. Knopf, tras destacar por su labor en Pan Books y sobre todo en Picador, sello en el que editó a comienzos de los ochenta a Ian McEwanSalman RushdieEdmund WhiteJulian BarnesGraham Swift o Michael Herr, muchos de los cuales llegarían a España de manos de Anagrama. «Después de tomar unas copas», cuenta Herralde, «nos fuimos Lali y yo, con ellos y su chófer, al piso de Bret Easton Ellis, que daba una party en honor de su gran amigo Jay McInerney, que acababa de publicar Story of My Life». Solo eran veinteañeros, pero McInerney, Easton Ellis, Tama Janowitz, también en la fiesta, y David Leavitt, «eran posiblemente el cuarteto de jóvenes más prometedores del momento». Anagrama acababa de publicar por entonces Esclavos de Nueva York, de Janowitz, y Menos que cero, de Ellis. La fiesta era, sin embargo, lo suficientemente grande para que también acudiesen George Plimpton, fundador de The Paris Review, o Harold Brodkey.

Kurt Vonnegut


Parecía un final de ruta por Norteamérica perfecto, pero horas antes de tomar el vuelo de regreso a España, Herralde cumplió un último sueño, en el restaurante del famoso Hotel Algonquin. Allí lo esperaba Kurt Vonnegut, del que Anagrama había publicado cuatro libros de una tacada, incluido Matadero Cinco. «Empezamos a beber, y de entre las barbas de Vonnegut empezaron a salir historias inesperadas y entrecortadas, acompañadas de sonoras carcajadas. Nosotros sonreíamos con falsa complicidad, aventurábamos algún tema y rápidamente nuestro jovial amigo arremetía con nuevos chistes, risas y bromas crípticas sobre escritores». Herralde y Gubern no entendieron demasiado. «Nos despedimos con grandes abrazos, pero bastante deprimidos, sic transit gloria mundi, etc.», y sin más regresaron a España.

JOT DOWN

sábado, 3 de septiembre de 2022

Siete historias de Nueva York

Siete historias de Nueva York

De la ciudad elegante de 'El Gran Gatsby' a la esquizofrénica de 'American Psycho', novelas que nos descubren la Gran Manzana


Algunos escritores han contribuido decisivamente a crear el mito de Nueva York. Hay centenares, miles de novelas ambientadas en la metrópoli, historias que no siempre muestran una cara amable de la ciudad, o que nos transportan a una Nueva York que ya no existe, pero que en algunos casos resultan capitales para entender cómo es la Gran Manzana. De la ciudad elegante de El Gran Gatsby a la visión de un adolescente en El guardián entre el centeno o la esquizofrénica Nueva York de American psycho, novelas que nos descubren la ciudad en todos los sentidos.

jueves, 23 de abril de 2020

Las lecturas obligatorias de 14 escritores


Las lecturas obligatorias de 14 escritores

Margaret Atwood, Bret Easton Ellis, Javier Cercas y otros invitados al festival Capítulo uno de Madrid, que se suspendió por la crisis sanitaria, escogen a sus autores de referencia en el Día Internacional del Libro


Babelia
23 de abril de 2020

¿Cuáles son los libros de cabecera de Margaret Atwood, Bret Easton Ellis, Javier Cercas, Manuel Vilas, Mathias Énard, Alejandro Zambra o Cristina Morales? Los 15 autores invitados al festival literario Capítulo uno, organizado por Matadero Madrid con la colaboración de Casa del Lector, Cineteca Madrid y las Naves del Español y siete grandes sellos editoriales españoles, han escogido sus lecturas de referencia en ocasión del Día Internacional del Libro, que se celebra este jueves. El festival, que debía tener lugar a finales de marzo y que se suspendió a causa de la crisis sanitaria, ha sido aplazado hasta el otoño.


Margaret Atwood

El talón de hierro, de Jack London
Mirando atrás, de Edward Bellamy
Un mundo feliz, de Aldous Huxley
1984, de George Orwell
Dudo errante, de Russell Hoban
The Death of Grass, de John Christopher (Samuel Youd)
La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. LeGuin
Mujer al borde del tiempo, de Marge Piercy
Parentesco, de Octavia Butler
The Water Knife, de Paulo Bacogalupi
Estación once, de Emily St. John
Mandel Company Town, de Madeline Ashby
El poder, de Naomi Alderman