Mostrando entradas con la etiqueta Marcos Giralt Torrente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcos Giralt Torrente. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2026

Samanta Schweblin, entre los cinco finalistas del millonario Premio AENA de literatura de habla hispana

 

Samanta Schweblin, entre los cinco
Samanta Schweblin, entre los cinco finalistas del millonario Premio AENA con su libro “El buen mal” (Foto: Alejandra López)

Samanta Schweblin, entre los cinco finalistas del millonario Premio AENA de literatura de habla hispana

La narradora argentina que reside en Berlín está nominada por su libro “El buen mal”. Compiten con ella Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández, Marcos Giralt Torrente y Enrique Vila-Matas

18 de marzo de 2026

La escritora argentina Samanta Schweblin figura entre los cinco finalistas del Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, que distingue al mejor libro publicado en 2025 con una dotación de un millón de euros. Schweblin compite con su libro de relatos El buen mal (Seix Barral), obra que ha recibido elogios de la crítica y ha reforzado su posición como referente internacional de la literatura en español.

jueves, 30 de abril de 2020

9 libros de la muerte que hablan de la vida










dia de todos los santos
Ilustración de 'La ternura de las piedras', de Marion Fayolle.

9 libros de la muerte que hablan de la vida

La literatura del duelo se afianza como un género dentro de la autoficción. Seleccionamos algunos títulos publicados en la última década


Tereixa Constenla
1 noviembre de 2017

Escribir para olvidar o recordar. Escribir para revivir o sepultar. Escribir para curar o sangrar. Escribir porque un escritor no sabe hacer otra cosa. El duelo, un trance universal y al mismo tiempo único, ha alimentado algunas obras excepcionales a lo largo de la historia. Pero es en estos tiempos de la literatura del yo y de la autoficción, en estos días de intimidades descarnadas y públicas, donde el género es más frecuentado. En esta lucha contra los demonios de la pérdida, algunos autores crean pequeñas obras maestras.

sábado, 29 de octubre de 2016

John Banville es John Banville

John Banville es John Banville

viernes, 28 de octubre de 2016

Benjamin Black es John Banville

John Banville
Poster de T.A.

Benjamin Black es John Banville


MARCOS GIRALT TORRENTE
3 MAY 2008


Hay novelas que suceden en la mente de sus protagonistas y novelas que suceden en el mundo. En principio no es ésta una clasificación de la que deban concluirse diferencias cualitativas en la capacidad de unas y de otras para aprehender la realidad. Sin embargo, si convenimos que toda peripecia novelística, toda historia en definitiva, reducida a su esencia, da cuenta de una mudanza íntima, es decir, del cambio experimentado por personajes que comienzan siendo de un modo y, a través de una serie de hechos que les afectan, acaban siendo de otro, cabe preguntarse si no implicaría un mayor riesgo o atrevimiento el pretender reflejar esa transformación desde dentro. John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) se ha hecho un nombre, y un nombre que para muchos (George Steiner, por ejemplo) es el del mayor novelista contemporáneo en lengua inglesa, con novelas que transcurren en la mente de sus protagonistas; novelas, como El libro de las pruebas, Eclipse, Imposturas o El mar (Premio Booker de 2005), en las que narradores psicológicamente al límite, en permanente estado de crisis, acostumbrados a descender a diario a las catacumbas de la duda o la culpa, narradores que se ocultan y se pierden y huyen y juegan consigo mismos y con nosotros y nos engañan y se engañan sabiendo que lo hacen, entretejen, desde esa oscuridad en la que están sumidos, desde la misma raíz del dolor o de su propia abyección, el discurso de su cerebro en ebullición, una autopsia en vivo donde lo importante no es tanto el conocimiento de aquello que los ha conducido a ese estado como los infinitos matices, de juicio o de sensibilidad, que el centrifugado especulativo de sus conciencias volcadas sobre sí mismas saca a la superficie.

martes, 10 de julio de 2012

Seis escritores en busca de William Faulkner

El escritor estadounidense William Faulkner (1897-1962).
William Faulkner

MEDIO SIGLO 
SIN UN MITO DE LA LITERATURA

Seis escritores en busca de William Faulkner

Varios escritores homenajean al autor de 'El ruido y la furia' en el cincuentenario de su muerte

Siguiendo la mirada poliédrica de Faulkner descifran algunos de los aspectos clave de su obra

Matute, Moix, Giralt Torrente, Landero, Vásquez y Marías se adentran en la obra

Se trata de uno de los escritores más innovadores del siglo XX


WINSTON MANRIQUE SABOGAL
Madrid 10 JUL 2012 - 04:23 COT






Ese hombre con el pelo blanco y bigote entrecano vestido con camisa blanca de algodón un poco arrugada y corbata a rayas que teclea una máquina de escribir en su estudio rodeado de libros, es el mismo hombre que está sentado en una terraza bajo la luz de California con gafas de sol, exhibiendo su piel bronceada sin camisa, bermudas blancas y zapatos con calcetines, inclinado frente a otra máquina de escribir. Dos imágenes distintas de un mismo autor que escribió por placer y por dinero pero con la misma entrega caudalosa de palabras al servicio de historias insólitas que iluminan sombras de la naturaleza humana. Se llama William Faulkner y es uno de los escritores a quien más deben los autores de la segunda mitad del siglo XX.





William Faulkner durante sus días como guionista de la Warner Bros, en California
William Faulkner durante sus días como guionista de la Warner Bros, en California GETTY


Los ecos de su torrente literario, aunque han pasado por diferentes decibelios en estas décadas, estos días suenan con fuerza con motivo del cincuentenario de su muerte, 6 de julio de 1962, a la edad de 64 años. Fue el creador de un calculado universo caótico reflejado en su nombre laberíntico: Yoknapatawpha. Un territorio ficticio inspirado en el condado de Lafayette (Misisipí) y el sur de Estados Unidos, en su época de derrota y abandono y donde el Tiempo tiene vida propia para que Faulkner lo muestre no solo oxidado o lento, a veces, sino también con un movimiento de electrón. Allí suelen transcurrir la mayoría de sus historias innovadoras en forma y fondo a la que tanto deben escritores de todas partes del mundo, especialmente, latinoamericanos que van desde Alejo Carpentier y Juan Rulfo, hasta Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa pasando por Juan Carlos Onetti y Guillermo Cabrera Infante quienes siempre reconocieron su influencia por obras como El ruido y la furia, Mientras agonizo, Santuario, Luz de agosto, ¡Absalón, Absalón!,Las palmeras salvajes…
Historias faulknerianas que zigzaguean y penetran en las zonas de penumbra y oscuras de las emociones y los sentimientos y la razón y los instintos del ser humano en una maraña perfecta donde el tiempo, el espacio y la acción están concebidas solo para ese mundo y no para otro.
En un homenaje a la mirada poliédrica de Faulkner (premio Nobel de 1949), seis escritores se adentran en sus predios para tratar de descifrar la riqueza de su universo en expansión que se presta a tantas interpretaciones:
EL LADO OSCURO
Ana María Matute
Más allá del mal emponzoñado que se percibe en las narraciones, para Ana María Matute es el mejor escritor que ha sabido imbricar una atmósfera especial con los odios y amores familiares, sentimientos anudados cuyo influjo contamina todo a su alrededor. “Describe como nadie el lado oscuro del ser humano, lo turbio e inquietante que puede haber en él”, arrostrado con un lenguaje “inconfundible por su fuerza y con un torrente que parece que no se acaba nunca”. Para Matute, el escritor ejerce una especie de embrujo sobre el lector al saber mezclar el misterio y la realidad sin llegar a ser fantástico, incluso con las acciones en apariencia vulgares pero que va desvelando poco a poco. Una de sus obras preferidas es Luz de agosto.
LA ATMÓSFERA
Ana María Moix
La comunión del entorno con los personajes y los hechos acaecidos, sospechados y futuros crean, para Ana María Moix, un personaje esencial e irrepetible: la atmósfera. Todo, dice, tan aparentemente suelto en un ambiente donde el clima y el tiempo parecen complementar los sucesos. “Aunque nada tan medido como sus relatos con una trama argumental realzada por la fuerza de la prosa que se desborda. Es la fuerza del estilo sobre el argumento que lo controla todo para crear un ambiente y una atmósfera donde todo fluye y encaja”. Y se aprecia en Luz de agosto, que es, para Moix, una de las novelas que más le gusta.





Faulkner escribiendo un guion para la Warner Bros
Faulkner escribiendo un guion para la Warner Bros


LOS PERSONAJES
Marcos Giralt Torrente
El sino de los personajes de Faulkner se siente y se vive, desvalidos, solitarios, criminales, inocentes, marginales, corruptos… Para entenderlos, Marcos Giralt Torrente sugiere imaginar por un momento que Dios existe y que conoce el desino de todas sus criaturas. Los personajes de Faulkner, dice el escritor, están predestinados de la misma manera: “su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”. Dos de sus novelas preferidas son El ruido y la furia y Mientras agonizo.
LA MUJER
Luis Landero
Una criatura clave en este mundo literario es la mujer por todo lo que la envuelve en lo terrenal e imaginario. Luis Landero dice que la mujer joven en Faulkner es casi siempre el desencadenante de un proceso trágico. “Es la hembra que, sin quererlo, sin ánimo de seducción, atrae mortalmente al macho y lo somete a las leyes ciegas de la naturaleza. Ella es la depositaria del honor y la encargada de velar por la perpetuación de la especie”. Para Landero, el poder de ella es tan inocente y primario como inmenso y fatal. Por eso, “el hombre, el macho, intentará en vano huir de ella, pero acabará sucumbiendo a su implacable canto de sirena. El hombre, que aspiraba a la pureza o a la libertad, jamás le perdonará la esclavitud a que lo ha sometido la hembra con la fatalidad de sus encantos. La castigará o la despreciará por ello”. En cambio, añade, la mujer mayor, ya no fértil, “suele desempeñar el humilde papel de moderar, y sufrir, las fantasías épicas de los hombres”. Y Luz de agosto es, otra vez, nombrada como la novela favorita, seguida de Mientras agonizo.
LA HISTORIA
Juan Gabriel Vásquez
Tiempo, espacio y acciones de criaturas, predestinadas o no, pero hijas de la Historia. “Ayer no terminará sino mañana', escribe Faulkner en Intruso en el polvo, 'y mañana comenzó hace diez mil años”, recuerda Juan Gabriel Vásquez, que tiene una relación especial con el escritor estadounidense. Algo que para él es una “peligrosa obsesión (la idea de que somos el producto indirecto de varias generaciones, de que nuestras tristezas y nuestra bienaventuranza son el resultado de una conspiración antigua) que ha moldeado mi ficción y es, creo, la manera más rica en que puedo leer a Faulkner”. Reconoce, entonces, que, tal vez por eso ¡Absalón, Absalón! le sigue sorprendiendo: “pocas novelas han explorado de manera tan rica el carácter inasible de la historia, su terrible ambigüedad y nuestra incapacidad para dar una versión única y confiable de ella. Contar una historia, nos dice esa novela, contar nuestro pasado, es modificarlo: no hay relato puro. 'Tal vez no hay nada que suceda una vez y se termine', dice o intuye Quentin. Lo que hay es hechos con consecuencias interminables y que, para rizar el rizo, son distintos según quien los cuente”.
EL ESTILO
Javier Marías
La fuerza extraordinaria de Faulkner está en su estilo, afirma Javier Marías. Un estilo que, agrega, lo emparenta con Proust, que ha sido una de sus influencias, y con Henry James. Lo que lo distingue de ambos “son sus párrafos largos, como si surgiera a borbotones hasta el punto de que es menos respetuoso con la sintaxis que ellos; como si a veces dijera: 'la sintaxis no me importa'. Incluso lo llegó a decir: 'Si meto tanto en un solo párrafo es porque no sé si voy a llegar vivir al siguiente'. Esa exuberancia borbotónica da a su estilo una fuerza que atrapa y convierte cada página en una suerte de oleada que atrapa al lector y que nadie jamás, ni antes ni después de él, se aproxima a esa prosa”. Para Marías, se trata de un autor más rupturista que el propio Joyce, “que es más deliberadamente rupturista, en Faulkner todo parece más natural”. ¿Una obra? Las palmeras salvajes.
Seis voces como cerillas sobre el universo faulkneriano. Y una más: la del propio Faulkner que, cual demiurgo, entreabre la puerta de su creación en una frase de El ruido y la furia: “Jason escupió al fuego. El fuego silbó, se desenroscó, se volvió negro. Luego se puso gris. Luego se fue”.
Cartas escogidas. Edición y selección de Joseph Blotner. Traducción de Alfred Sargatal y Alicia Ramón. La mansión. Traducción de José Luis López Muñoz (ambas en Alfaguara). Miss Zilphia Gant. Traducción de Juan Sebastián Cárdenas (Nórdica).


viernes, 11 de abril de 2008

Alice Munro / La propia sangre

 


Alice Munro

Biografía

La propia sangre
MARCOS GIRALT TORRENTE
11 ABR 2008 - 17:00 COT 

La vista desde Castle Rock

Alice Munro

Traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla

RBA. Barcelona, 2008

297 páginas. 19 euros

Si bien la tarea de leer un libro para luego comentarlo es por lo general una actividad placentera, no es tan común que las obras frente a las que el reseñista ha de vérselas contribuyan a ello. Tal es la devaluación que sufre la literatura en la industria editorial de hoy en día. Cada nuevo libro de la canadiense Alice Munro (Ontario, 1931) es, por eso, una rareza. A diferencia de colegas suyos de fama y ego más estentóreos, a ambos lados del Atlántico, que pasan por valores literarios seguros pese a que los logros que los consagraron son asunto del pasado, Munro no defrauda nunca. A una edad en la que otros se acomodan y tocan desganadamente acordes sabidos, Munro mantiene los resortes engrasados, tratando, aunque parezca difícil, de superarse en cada libro.