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domingo, 1 de febrero de 2026

Michelle Roche Rodríguez / Gente decente / Reseña

 

La familia como motor narrativo
Michelle Roche Rodríguez
GENTE DECENTE
La familia como motor narrativo

Carolina Isasi
4 dd Julio de 2017


Estos ocho relatos de Michelle Roche Rodríguez que componen el libro Gente decente han sido ganadores del V Premio de Narrativa Francisco Ayala. Recorren un universo familiar muy personal y por lo tanto universal y llegan al corazón de cualquiera que haya disfrutado de las historias contadas por una abuela o un familiar cercano. La familia es el motor de todos los relatos que se reúnen bajo el significativo título de Gente decente porque todos los personajes son muy humanos y cometen sus errores pero a todos ellos se les quiere o por lo menos se les llega a comprender. En la primera de estas historias, Lata de galletas, Amandita cuenta la historia de su madre que se casa embarazada con el novio con el que a veces vivía y después de conseguir superar una depresión, crea un próspero negocio de galletas caseras que se llamará “Las galletas de mamá” pero el marido se encargará de arruinarlo porque gasta más de lo que puede ganar y se pasa la vida pidiendo préstamos a los amigos. La madre, muy ocupada en mantener a flote su negocio del que toda la familia vive y con dos hijas, no tiene tiempo para más pero Amandita se encargará de su hermana pequeña aunque no siempre se llegue a tiempo de salvar al ser querido. Las relaciones entre hermanos están muy presentes en estos relatos.

martes, 22 de noviembre de 2022

Buenos tiempos para lo paranormal

 

La escritora argentina Samanta Schweblin.
Samanta Schweblin.B. P.


Buenos tiempos para lo paranormal

De Enriquez a Schweblin, una nueva generación de escritoras introduce el fantástico en novelas que trascienden a la narrativa de nicho


Laura Fernández
Barcelona, 15 de febrero de 2020

La literatura se está poblando de monstruos. Ya no es solo que la pesadilla aceche al lector desde el bastión del género, sino que la llamada literatura seria está virando hacia lo siniestro. Tal vez en un intento de reflejar la incertidumbre del momento o el agorero y cada vez más inexplicable presente, o tal vez, simplemente, en una inevitable expansión narrativa de creadores que crecieron libres de prejuicios. Desde Distancia de rescate de Samanta Schweblin, aún en plena conquista del mundo, hasta el último Premio Herralde, el gótico romántico Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez, pasando por los cuentos entre lo social y lo sentimentalmente macabros de Anna Starobinets o Carmen Maria Machado, el vampirismo venezolano de Michelle Roche Rodríguez, o la realidad deformada por lo extraño de Cristina Sánchez-Andrade y lo último de Elvira Navarro, buena parte de lo que se publica está impregnado de un lado oscuro que hace pensar que estos son buenos tiempos para lo paranormal.