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jueves, 4 de enero de 2024

Haruki Murakami / Sherezade




Haruki Murakami

Sherezade 

Scheherazade By Haruki Murakami


    Cada vez que mantenía relaciones sexuales con Habara, ella le contaba una extraña y apasionante historia. Como la Sherezade de Las mil y una noches. A diferencia de lo que ocurría en el cuento, por supuesto, Habara no tenía ni la más mínima intención de cortarle el cuello al amanecer (para empezar, ella jamás se había quedado junto a él hasta la mañana del día siguiente). Si le narraba aquellas historias era simplemente porque le apetecía. Sin duda ella también querría consolar a Habara, que se veía obligado a permanecer encerrado en la casa a solas. Pero Habara suponía que eso no era todo; que, además, a ella debía de gustarle el hecho en sí de hablar en la intimidad con un hombre, en la cama —sobre todo en esos momentos de languidez tras el sexo.

Haruki Murakami / Un órgano independiente



Haruki Murakami

Un órgano independiente 


    Existe una clase de personas que, debido a una excesiva despreocupación, a sus pocos desvelos, se ven obligadas a llevar una vida sorprendentemente artificiosa. No hay muchas, pero a veces, cuando menos se lo espera, uno se topa con una de ellas. El doctor Tokai pertenecía a esa clase de personas.

miércoles, 3 de enero de 2024

Haruki Murakami / Drive My Car

 


Haruki Murakami

Drive My Car


    Hasta entonces, Kafuku se había subido a un coche conducido por una mujer en varias ocasiones y, a su modo de ver, la manera de conducir de las mujeres podía clasificarse básicamente en dos tipos: o un poco demasiado brusca o un poco demasiado prudente. Por suerte, esta última era mucho más frecuente que la primera. En términos generales, ellas conducen con mayor prudencia y cuidado que los hombres. Desde luego, uno no tiene derecho a quejarse de que alguien conduzca con prudencia y cuidado. Sin embargo, a veces esa forma de conducir puede exasperar a los demás conductores.

miércoles, 18 de agosto de 2021

Haruki Murakami / Samsa enamorado



Ilustración de Luis Scafati

Haruki Murakami

Samsa enamorado



    Cuando despertó, descubrió que se había metamorfoseado en Gregor Samsa.
    Estaba boca arriba en la cama, observando el techo de la habitación. Sus ojos tardaron un tiempo en adaptarse a la penumbra. Por lo que pudo ver, era un techo normal y corriente, como el de cualquier otro sitio. Originalmente debió de haber sido blanco, de un tono crema claro o algo así. Pero a causa del polvo o la suciedad acumulada con el tiempo, ahora era de un color que recordaba a la leche cortada. No tenía adornos, ni ninguna característica en particular. Tampoco declaraciones o mensajes. Parecía desempeñar, aparentemente sin impedimentos, su función estructural de techo, sin mayores pretensiones.