El baile editorial de los premios literarios: Isabel Allende abre nuevo capítulo con Planeta
Isabel Allende / “El amor me dura 20 años”
Los rumores en el mundo editorial adelantaban la noticia que acabó por confirmarse el jueves por la noche: Isabel Allende, la gran reina de la literatura comercial latinoamericana, gana el premio Planeta y deja Plaza y Janés, el sello en el que ha forjado su larga y exitosa carrera. La autora superventas se pasa a la competencia con la obtención del galardón dotado con un millón de euros, aunque fuentes del sector, ajenas a las dos grupos implicados, especulan sobre el monto real que se esconde tras este sonado fichaje, y hablan de que la cifra de la operación puede ascender a hasta cuatro veces la cuantía oficial del premio. Y también surge la pregunta de si su cambio de editorial con la nueva novela que saldrá la venta en noviembre lleva parejo el traslado al catálogo de Planeta de otros títulos pasados o futuros.
La chilena debutó como novelista, impulsada por la legendaria agente Carmen Balcells, con La casa de los espíritus, una novela inscrita en el marco del realismo mágico, esa corriente que causaba sensación entre crítica y público desde el estallido de Gabriel García Márquez con Cien años de soledad en 1967. El bum latinoamericano hacía ya tiempo que retumbaba por las librerías del mundo cuando el editor de Plaza y Janés, Mario Lacruz, apostó en 1982 por una saga familiar narrada por las mujeres de la familia Trueba, escrita desde el exilio en Caracas por una periodista, hija de diplomático y sobrina del malogrado presidente chileno Salvador Allende. Aquello fue un bombazo comercial al que ahora, más de cuatro décadas después y con más de 30 títulos publicados, Isabel Allende ha dado continuidad con La hora antes del alba, la continuación de aquella historia con fantasmas de los Trueba con la que ahora se alza con el premio mejor dotado en lengua española a novela inédita. Su agente literaria hoy es Johanna V. Castillo, de la estadounidense Writers House, que también representa a Samantha Schweblin, ganadora del premio Aena de Narrativa Hispanoamericana.
Allende lleva 44 años con la misma editorial, Plaza y Janés, comprada por el grupo Bertelsmann en los años ochenta, poco después de que la autora chilena se sumara a su catálogo. Aquella adquisición fue el germen del gran grupo Penguin Random House, rival directo de Planeta, el conglomerado catalán de la familia Lara. Allende ha sido hasta ahora un pilar fundamental de Plaza y Janés, pero a sus 84 años el jueves por la noche sostenía el galardón en Barcelona flanqueada por los reyes de España y abría un nuevo capítulo. “No saben lo que significa esto para mí”, declaró la autora el jueves por la noche. “Nunca me había presentado a un concurso para evitar el ridículo de quedar la última a la cola. A mi edad hay muy poco que perder”.
No es este el primer caso en el que el millonario premio Planeta atrapa a autores de otros sellos de la competencia. Entre los más recientes figura el premio a Carmen Mola en 2021 que se llevó de Alfaguara las exitosas novelas negras y, de paso, en un gran golpe de efecto descubrió que tras ese nombre de mujer estaba el trío de escritores formado por Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. También el premio Planeta sacó en 2019 al ganador Javier Cercas y al finalista, Manuel Vilas, de Penguin Random House. El autor de Soldados de Salamina se fue de Tusquets (antes de que este sello fuera comprado por Planeta) a Random House con Anatomía de un instante en 2009 y regresó temporalmente a la casa de los Lara con esa trilogía que arrancó con Terra Alta, la obra ganadora del Planeta hace ahora siete años. Álvaro Pombo y Soledad Puértolas, autores desde hace décadas de Anagrama, también ganaron el Planeta en 2006 y 1989 respectivamente, pero luego siguieron publicando con la editorial fundada por Jorge Herralde.
Juan Marsé, otro autor de la cuadra de la agente Balcells, como Cercas, obtuvo el Planeta en 1978 con La muchacha de las bragas de oro y dejó Seix Barral, que entonces aún no formaba parte del grupo Planeta. Cuatro años después se pasó a Plaza y Janés y en 1990 volvió a Planeta con El amante bilingüe, aunque regresó más adelante al grupo Penguin Random House. Y Mario Vargas Llosa también obtuvo el premio Planeta en 1993 con Lituma en los Andes y desde 1997 publicó sus libros en Alfaguara.

De todos modos, los saltos de editorial con un premio sustancioso de por medio no son lo más habitual. En un mercado saturado de premios literarios a obra inédita los mejor pagados son los que promueve el grupo Planeta y con frecuencia recaen en autores vinculados previamente a sus editoriales o al grupo, algo que también ocurre con los galardones que otorgan otros sellos de la competencia. Los más críticos en el sector apuntan a los premios como una forma encubierta de proporcionar adelantos más cuantiosos a autores de la casa, aunque en otros casos los premios con buena dotación, como el Planeta en 2026, sirvan para llevarse a autores y cerrar lo que en el sector llaman “contrato cesta”, es decir, varios libros.
Aunque el premio Planeta se fundó en 1952 para promover a autores españoles, lo han ganado algunos escritores latinoamericanos como Antonio Skármeta, Jorge Zepeda Patterson o Alfredo Bryce Echenique. En cualquier caso, su penetración en el mercado latinoamericano no es tan potente como en el español, donde el impacto comercial de los libros premiados es enorme. Con Isabel Allende puede ser que esto cambie y que el Planeta llegue con mucha fuerza a ambas orillas del Atlántico.

Este año Amazon Prime estrenó la serie que ofrece una nueva adaptación de La casa de los espíritus, que ya fue llevada a la gran pantalla en 1993 con un reparto que incluyó a Meryl Streep, Glenn Close o Jeremy Irons. La nueva serie ha dado un nuevo impulso a la consagrada novela. Allende en 2026 ya publicó La palabra mágica. Una vida escrita y tres cuentos infantiles (Perla y la princesa; Perla y el pirata; y Perla la súper perrita), pero volverá pronto a la librerías con la secuela de su libro más famoso 44 años después de su publicación y, por primera vez, como autora de Planeta.
En su libro Paula, la escritora recordaba la llegada del primer ejemplar de La casa de los espíritus: “Es imposible describir la emoción de ese momento, basta decir que nunca más he vuelto a sentirla con otros libros, con traducciones a idiomas que creía ya muertos, o con las adaptaciones al cine o al teatro, ese ejemplar de La casa de los espíritus con una franja rosada y una mujer con pelo verde tocó mi corazón profundamente”. Arranca ahora una nueva vida editorial para la aclamada escritora.

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