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| José Gorostiza |
Una pieza cóncava de vital líquido, a cincuenta años de la muerte de Gorostiza
¿Qué es lo que en la poesía de José Gorostiza nos atrae con la fuerza de un imán? Una cierta musicalidad, la muerte como esencia y un leitmotiv que se repite como en un juego de espejos. A cincuenta años de su muerte, este ensayo nos acerca a su obra y a su vida.
El vaso de agua es el momento justo
A causa de un paro cardiaco, José Gorostiza murió en la Ciudad de México el 16 de marzo de 1973, hace ya cincuenta años, siendo un personaje célebre, casi unánime en la cultura del siglo XX mexicano. Al haber sido un alto funcionario público la mayor parte de su vida, no faltaron las palabras de paja de los políticos consuetudinarios que aparecen en estas ocasiones. Fastuoso y burocrático, el secretario de Gobernación declaró: “La nación ha perdido uno de sus hombres más preclaros”. Lejos quedaban ya las polémicas literarias; la renuncia de Gorostiza a la jefatura de Departamento de Bellas Artes en 1932 debido a un escándalo en la revista Examen, dirigida por Jorge Cuesta; las acusaciones; las depresiones e hipocondrías; el largo silencio entre sus libros publicados.
