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sábado, 9 de mayo de 2026

Herman Melville / Moby Dick / Capítulo 1

Ilustración de Rockwell 

Herman Melville

MOBY DICK

Capítulo 1

Llamadme Ismael. Hace unos años —no importa cuánto hace exactamente—, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustitutivo de la pistola y la bala. Con floreo filosófico, Catón se arroja sobre su espada; yo, calladamente, me meto en el barco. No hay nada sorprendente en esto. Aunque no lo sepan, casi todos los hombres, en una o en otra ocasión, abrigan sentimientos muy parecidos a los míos respecto al océano.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Rockwell Kent / El ritmo de la eternidad




ROCKWELL KENT, EL RITMO DE LA ETERNIDAD

 No quiero una autoexpresión mezquina... quiero el ritmo de la eternidad", Rockwell Kent

Leopold Estapé
21 de enero de 2023


Artista, autor y activista político, ha tenido una larga y variada carrera. Durante su vida, trabajó como dibujante de arquitectura, ilustrador, grabador, pintor, pescador de langostas, carpintero y productor de leche.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Cuando Herman conoció a Rockwell / El Moby Dick definitivo

 


Cuando Herman conoció a Rockwell: el Moby Dick definitivo

imagen


“Siempre que me descubro con cara de pocos amigos; siempre que en mi alma hay un noviembre húmedo y lluvioso; siempre que me descubro deteniéndome involuntariamente ante los almacenes de ataúdes y cerrando la marcha en todos los funerales con los que me encuentro… entonces, considero que ya es hora de hacerme a la mar lo antes posible”.

Herman Melville / Moby Dick / Introducción de Andrew Delbanco


Ilustración de Rockwell Kent




Herman Melville
MOBY DICK
Introducción de Andrew Delbanco


    No hace muchos años, en una universidad de élite del nordeste de Estados Unidos, preguntaron a un destacado crítico literario inglés cuál era la gran novela inglesa. La sala tenía las paredes revestidas de paneles de madera y estaba iluminada por una lámpara de araña, en las ventanas colgaban recargadas cortinas y en las estanterías se alineaban clásicos encuadernados en cuero: todo el mobiliario se había dispuesto cuidadosamente para reproducir la atmósfera del Viejo Mundo. No se respiraba el menor aroma a brisa marina en aquella sala. Con esa combinación de entusiasmo y recelo con la que se recibe a veces la proclamación de un estándar, los estudiantes se inclinaron hacia delante para escuchar la respuesta del eminente invitado: «Middlemarch sería mi candidata —dijo, vacilante—, a no ser que con “novela inglesa” se refieran a novela en inglés, en cuyo caso sería, por supuesto, Moby Dick».

Herman Melville / Moby Dick / Prólogo de Javier Tomeo

Ilustración de Rockwell Kent




Herman Melville
Moby Dick

Prólogo de Javier Tomeo


    Vivimos tiempos en que los hombres pueden arponear impunemente a las ballenas. A despecho de todos los ecologistas del mundo, las localizan por medio del radar, consiguen incluso algunas veces la complicidad de un hidroavión y luego, para dar muerte al enorme mamífero que emerge a lo lejos, tienen suficiente ya con apretar el gatillo desde la cubierta del barco homicida. Ni siquiera les tiembla el pulso.