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viernes, 17 de julio de 2026

Oriana Fallaci / La historia de la entrevista frustrada con Marilyn Monroe que allanó su camino al éxito



Oriana Fallaci

Oriana Fallaci, la pionera del nuevo periodismo europeo: historia de la entrevista frustrada con Marilyn Monroe que allanó su camino al éxito

La periodista italiana vuelve a la actualidad por partida doble: el estreno de una serie sobre sus inicios como reportera y la publicación de un libro que recoge sus artículos realizados en Estados Unidos.

viernes, 29 de noviembre de 2024

Oriana Fallaci, el regreso de la “testaruda” periodista que se enfrentó al poder y fue condenada por islamofobia

 

Oriana Fallaci, en los años ochenta.
Oriana Fallaci, en los años ochenta.MONDADORI PORTFOLIO (MONDADORI/GETTY IMAGES)


Oriana Fallaci, el regreso de la “testaruda” periodista que se enfrentó al poder y fue condenada por islamofobia

Una serie de televisión y reediciones de sus libros tratan de rescatar a la legendaria cronista italiana, cancelada en los 2000 por sus ataques contra los musulmanes


La exagerada vida de Oriana Fallaci


Barbara Celis

Roma, 28 de noviembre de 2024

La mañana en que Donald Trump ganó las elecciones, la legendaria periodista Oriana Fallaci (Florencia, Italia, 1929-2006) habría amanecido horrorizada. “Ella conocía bien a Trump, como todos los neoyorquinos, y le detestaba. Lo consideraba un tipo zafio y vulgar. Si hubiera estado viva creo que hoy estaría haciendo las maletas porque le dolería demasiado ver el rumbo que ha tomado el país”. Lo explica Edoardo Perazzi, su sobrino y heredero, apesadumbrado a través del teléfono, sin esconder su estupor ante los resultados electorales.

martes, 6 de diciembre de 2022

Oriana Fallaci / La reportera insolente

 


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ORIANA FALLACI, LA REPORTERA INSOLENTE

Fue la reportera más importante del mundo. Revolucionó el modo de ejercer la profesión, enseñándonos que siempre hay que colocarse frente al poder, jamás a su lado.


Esther Peñas

24 de junio de 2015


Fue la reportera más importante del mundo. Quizás suene desmedido, pero la sentencia se ajusta a su legado. Todas las universidades de Periodismo del mundo la incluyen en sus planes de estudios. Revolucionó el modo de ejercer la profesión, enseñándonos que siempre hay que colocarse frente al poder, jamás a su lado. El poder emponzoña. Milan Kundera la calificó como la precursora del periodismo moderno, por encima de Hemingway y Orwell. Hablamos, ya lo habrán deducido, de Oriana Fallaci (Florencia, 1929-2006).

Oriana Fallaci / En el amor y en la muerte

Oriana Fallaci



Oriana Fallaci, en el amor y en la muerte

Uno de los grandes amantes de la periodista italiana, su colega François Pélou, recuerda su apasionante vida


GUILLERMO ALTARES
Madrid 18 SEP 2015 - 17:05 COT

La fotografía de Eddie Adams en la que el general Loan, el jefe de la policía de Vietnam del Sur, dispara en la cabeza a un prisionero del Vietcong durante la ofensiva del Tet se convirtió casi inmediatamente en una de las imágenes icónicas del siglo XX, porque encerraba en su brutalidad y sencillez todo el horror de Vietnam. Esa imagen tiene también un papel importante en la gran historia de amor en la vida de Oriana Fallaci, la mítica periodista italiana fallecida en 2006 a los 77 años, de la que se acaba de publicar la primera biografía autorizada La corresponsal (Aguilar), de Cristina de Stefano.

viernes, 15 de diciembre de 2006

La exagerada vida de Oriana Fallaci

 

Oriana Fallaci


La exagerada vida de Oriana Fallaci

La legendaria periodista y escritora murió el jueves en Florencia a los 77 años



ENRIC GONZÁLEZ
Roma, 15 de septiembre de 2006


Oriana Fallaci, periodista, escritora, polemista, valiente y desmesurada, falleció el jueves por la noche, a los 77 años, en un hospital de Florencia. Residía en Nueva York, pero cuando el cáncer acabó con sus últimas resistencias, hace 10 días, pidió que la trasladaran en secreto a su ciudad natal. El final de su vida fue una mezcla de clandestinidad y fragor público: no se dejaba ver y apenas hablaba con nadie, y sin embargo desde 2001 publicó tres libros feroces contra el islam y contra la "cobardía y mediocridad" de lo que ella llamaba "Eurabia".


Su vida fue exagerada desde el principio. Nació el 29 de julio de 1929 en Florencia y con poco más de 10 años actuaba ya como correo de la Resistencia antifascista: su padre, un carpintero de izquierdas, no le ahorró ningún riesgo. Al final de la II Guerra Mundial estaba envuelta en la aureola de adolescente partisana y gozaba de la admiración de la nueva clase dirigente italiana.


Antes de los 20 años optó por dedicarse al periodismo y a los libros. Las primeras obras, Los siete pecados capitales de Hollywood (1959), El sexo inútil (1961), Penélope en la guerra (1962), Los antipáticos (recopilación de entrevistas de 1963) y Si el sol muere (1965), le reportaron fama y prestigio en Italia. Con Nada y así sea (1969), sobre la guerra de Vietnam, y con sus crónicas sobre aquel conflicto para el Corriere della Sera alcanzó un renombre internacional que le permitió conseguir entrevistas con personajes de gran relieve, desde Henry Kissinger a Golda Meir, desde Yasir Arafat a Bob Kennedy. La mayoría de sus entrevistados la detestaban. Eso le gustaba.

En 1975 publicó Carta a un niño que no llegó a nacer, un libro sobre la experiencia personal de un embarazo y un aborto, su primer auténtico best seller mundial. En 1979 concluyó Un hombre, dedicado a la historia de su compañero sentimental Alekos Panagulis, héroe de la resistencia griega contra la dictadura, fallecido el 1 de mayo de 1976 en un oportuno accidente de automóvil cuando estaba a punto de dar a conocer pruebas sobre la complicidad de varios políticos del nuevo sistema democrático con el régimen de los coroneles.


Cubrió como enviada especial numerosos conflictos bélicos, pero las entrevistas seguían siendo su especialidad, y la realizada en 1978 al ayatolá Jomeini reavivó su leyenda: a diferencia de otros periodistas occidentales, que veían en el clérigo chií una alternativa razonable a la dictadura del sah, Fallaci se le enfrentó y criticó sus opiniones sobre las mujeres.


Inshallah (1990), sobre la guerra de Líbano, fue una incursión en el terreno de la novela que dejó traslucir con claridad su antagonismo respecto a algunas organizaciones musulmanas, en especial la OLP. Siguió una fase de relativo silencio, marcada por su traslado a Nueva York. En 2001, Fallaci reapareció con virulencia. Tras los atentados del 11 de septiembre escribió un vehemente artículo para el Corriere en el que denunciaba el fanatismo islámico y lo comparaba con el nazismo. De ese artículo nació La rabia y el orgullo (2001). Aparecieron luego La fuerza de la razón y Oriana Fallaci se entrevista a sí misma, ambos en 2004.


Oriana Fallaci, 1963


Sobre el significado de esas tres obras, en realidad una trilogía, escribió ella misma después de los atentados de 2005 en Londres: "Hace ya cuatro años que hablo de nazismo islámico, de guerra contra Occidente, de culto de la muerte, de suicidio de Europa; una Europa que ya no es Europa, sino Eurabia, y que con su blandura, con su inercia, con su ceguera, con su humillación ante el enemigo está cavando su propia tumba".


Las invectivas contra "la comedia de la tolerancia, la mentira de la integración y la farsa del multiculturalismo" le costaron un juicio en Francia por racismo y xenofobia. Un tribunal suizo pidió al Gobierno italiano la extradición de la escritora por los mismos delitos. También en Italia un fiscal solicitó su procesamiento por "vilipendio al islam".


Fallaci estaba ya muy enferma y vivía como una reclusa en su apartamento de Manhattan. No respondía al teléfono y sólo abría la puerta a su hermana y su sobrino. Ambos revelaron que la escritora y periodista temía que la asesinaran. Quiso ser recibida por el papa Benedicto XVI antes de morir y éste le concedió una audiencia privada el 27 de agosto de 2005. No trascendió nada de lo hablado. Fallaci siguió definiéndose como "cristiana atea" y dispuso en el testamento que sus exequias fúnebres fueran laicas y estrictamente privadas. El Papa se sumó ayer al coro de tributos hacia la escritora: el Vaticano hizo saber que Benedicto XVI rezó por ella.

EL PAÍS

jueves, 16 de noviembre de 2006

La exagerada vida de Oriana Fallaci

 


Oriana Fallaci, en una imagen de 1963.

Oriana Fallaci, en una imagen de 1963.EFE


La exagerada vida de Oriana Fallaci

La legendaria periodista y escritora murió el jueves en Florencia a los 77 años


Enric González

Roma, 15 de septiembre de 2006


Oriana Fallaci, periodista, escritora, polemista, valiente y desmesurada, falleció el jueves por la noche, a los 77 años, en un hospital de Florencia. Residía en Nueva York, pero cuando el cáncer acabó con sus últimas resistencias, hace 10 días, pidió que la trasladaran en secreto a su ciudad natal. El final de su vida fue una mezcla de clandestinidad y fragor público: no se dejaba ver y apenas hablaba con nadie, y sin embargo desde 2001 publicó tres libros feroces contra el islam y contra la "cobardía y mediocridad" de lo que ella llamaba "Eurabia".

Su vida fue exagerada desde el principio. Nació el 29 de julio de 1929 en Florencia y con poco más de 10 años actuaba ya como correo de la Resistencia antifascista: su padre, un carpintero de izquierdas, no le ahorró ningún riesgo. Al final de la II Guerra Mundial estaba envuelta en la aureola de adolescente partisana y gozaba de la admiración de la nueva clase dirigente italiana.

Antes de los 20 años optó por dedicarse al periodismo y a los libros. Las primeras obras, Los siete pecados capitales de Hollywood (1959), El sexo inútil (1961), Penélope en la guerra (1962), Los antipáticos(recopilación de entrevistas de 1963) y Si el sol muere (1965), le reportaron fama y prestigio en Italia. Con Nada y así sea (1969), sobre la guerra de Vietnam, y con sus crónicas sobre aquel conflicto para el Corriere della Sera alcanzó un renombre internacional que le permitió conseguir entrevistas con personajes de gran relieve, desde Henry Kissinger a Golda Meir, desde Yasir Arafat a Bob Kennedy. La mayoría de sus entrevistados la detestaban. Eso le gustaba.

En 1975 publicó Carta a un niño que no llegó a nacer, un libro sobre la experiencia personal de un embarazo y un aborto, su primer auténtico best seller mundial. En 1979 concluyó Un hombre, dedicado a la historia de su compañero sentimental Alekos Panagulis, héroe de la resistencia griega contra la dictadura, fallecido el 1 de mayo de 1976 en un oportuno accidente de automóvil cuando estaba a punto de dar a conocer pruebas sobre la complicidad de varios políticos del nuevo sistema democrático con el régimen de los coroneles.

Cubrió como enviada especial numerosos conflictos bélicos, pero las entrevistas seguían siendo su especialidad, y la realizada en 1978 al ayatolá Jomeini reavivó su leyenda: a diferencia de otros periodistas occidentales, que veían en el clérigo chií una alternativa razonable a la dictadura del sah, Fallaci se le enfrentó y criticó sus opiniones sobre las mujeres.

Inshallah (1990), sobre la guerra de Líbano, fue una incursión en el terreno de la novela que dejó traslucir con claridad su antagonismo respecto a algunas organizaciones musulmanas, en especial la OLP. Siguió una fase de relativo silencio, marcada por su traslado a Nueva York. En 2001, Fallaci reapareció con virulencia. Tras los atentados del 11 de septiembre escribió un vehemente artículo para el Corriere en el que denunciaba el fanatismo islámico y lo comparaba con el nazismo. De ese artículo nació La rabia y el orgullo (2001). Aparecieron luego La fuerza de la razón y Oriana Fallaci se entrevista a sí misma, ambos en 2004.

Sobre el significado de esas tres obras, en realidad una trilogía, escribió ella misma después de los atentados de 2005 en Londres: "Hace ya cuatro años que hablo de nazismo islámico, de guerra contra Occidente, de culto de la muerte, de suicidio de Europa; una Europa que ya no es Europa, sino Eurabia, y que con su blandura, con su inercia, con su ceguera, con su humillación ante el enemigo está cavando su propia tumba".

Las invectivas contra "la comedia de la tolerancia, la mentira de la integración y la farsa del multiculturalismo" le costaron un juicio en Francia por racismo y xenofobia. Un tribunal suizo pidió al Gobierno italiano la extradición de la escritora por los mismos delitos. También en Italia un fiscal solicitó su procesamiento por "vilipendio al islam".

Fallaci estaba ya muy enferma y vivía como una reclusa en su apartamento de Manhattan. No respondía al teléfono y sólo abría la puerta a su hermana y su sobrino. Ambos revelaron que la escritora y periodista temía que la asesinaran. Quiso ser recibida por el papa Benedicto XVI antes de morir y éste le concedió una audiencia privada el 27 de agosto de 2005. No trascendió nada de lo hablado. Fallaci siguió definiéndose como "cristiana atea" y dispuso en el testamento que sus exequias fúnebres fueran laicas y estrictamente privadas. El Papa se sumó ayer al coro de tributos hacia la escritora: el Vaticano hizo saber que Benedicto XVI rezó por ella.


EL PAÍS