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domingo, 24 de febrero de 2019

Posters / Bohemian Rhapsody / 2018





Posters
Bohemian Rhapsody
2018
Directed by: Dexter Fletcher / Bryan Singer
Starring: Rami Malek, Lucy Boynton, Gwilym Lee, Ben Hardy



lunes, 24 de diciembre de 2018

2018 / El año en el que Freddie Mercury volvió cuando el mundo más lo necesitaba


2018: el año en el que Freddie Mercury volvió cuando el mundo más lo necesitaba

Hemos vivido 12 meses donde ha triunfado el enfrentamiento en casi todos los ámbitos. Solo ha habido alguien que nos ha unido: él


Juan Sanguino
24 de diciembre de 2018

No puede ser casualidad que Freddie Mercury y Mary Poppins hayan regresado a nuestras vidas a la vez. A través de sus películas, Bohemian Rhapsody y El regreso de Mary Poppins, han resurgido como dos agentes de la nostalgia para revalidar su lugar en la memoria sentimental del pueblo: la última vez que vimos a la niñera más famosa del cine prometió que volvería cuando los vientos arrecien más fuerte. Pues ahora la sociedad está en plena borrasca. ¿Su misión? Salvar a todo el que se cruce en su camino. ¿De qué? Probablemente de sí mismos. ¿Su estrategia? Desarmar el cinismo mediante un subidón de azúcar, un vestuario extravagante y un montón de canciones pegadizas.




En una sociedad que a veces parece diseñada para dividir, compartimentalizar y enfrentar, sus habitantes se reúnen ocasionalmente para ponerse de acuerdo en algo: Freddie Mercury

Mercury y Poppins comparten también su carácter excéntrico, su gusto por la teatralidad y cierta tendencia a la arrogancia. Y durante estas Navidades, ambos han unificado a todo el planeta bajo una misma obsesión. En una sociedad que a veces parece diseñada para dividir, compartimentalizar y enfrentar, sus habitantes se reúnen ocasionalmente para ponerse de acuerdo en algo: el turrón, Mary Poppins, Freddie Mercury. Desde su estreno el 31 de octubre, Bohemian Rhapsody ha superado los tres millones de espectadores en España, es la cuarta película más taquillera del año y a este ritmo (el fin de semana pasado fue la tercera mas vista, subiendo al primer puesto entre semana) acabará aún más alto. Además, es la única del top 10 mundial que no es una secuela.
No solo ha ido a verla gente que recuerda los viajes en coche con sus padres y sus hermanos mayores escuchando Queen, sino que dentro de unos años habrá nostálgicos que recuerden cuando fueron a ver Bohemian Rhapsodycon sus padres. Esta película ha propulsado el relevo generacional de la banda: este mismo mes, Bohemian Rhapsody se ha erigido como la canción del siglo XX más escuchada en el siglo XXI.




No solo ha ido a verla gente que recuerda los viajes en coche con sus padres y sus hermanos mayores escuchando Queen, sino que dentro de unos años habrá nostálgicos que recuerden cuando fueron a ver 'Bohemian Rhapsody' con sus padres

Este fenómeno indica que Queen y, más concretamente, Freddie Mercury es uno de los productos pop que más y mejor atrae a público de diferentes generaciones, clases, géneros, razas, condiciones sexuales y gustos musicales. Una muestra más de que Mercury, en definitiva, le gusta a todo el mundo.
Esta unanimidad le otorga cierta pátina religiosa al legado de Freddie Mercury. Esos dos minutos del concierto Live Aid de 1985 en los que Mercury detiene su actuación (y detiene el tiempo) para arrancarse por sus emblemáticos “lerolero” demuestran que la masa, que repite sumisa sus alaridos, está entregada al éxtasis. En una actuación de apenas 20 minutos, Mercury levantó el estadio Wembley y lo convirtió en un templo donde él era Dios, predicador y mesías.
Su evangelio musical suena atemporal, porque ha envejecido mejor que el resto de canciones de la época (con la excepción deliberada de moderneces com la banda sonora de Flash), y la energía tribal de Mercury sigue removiendo las emociones más primitivas del público. We are the championssirve para una final deportiva pero también para sentirse un campeón en la vida al menos durante dos minutos y 59 segundos, We will rock you despierta un eufórico sentido de pertenencia a la comunidad que la celebra con palmadas y brazos en alto, Bohemian Rhapsody es sencillamente una pieza musical que no se parece a ninguna otra cosa que hayas escuchado.
La música de Queen alcanzó un estado casi sublime al equilibrar la dureza y la sensibilidad, el pop y el rock, lo operístico y lo intimista, con el que sigue seduciendo por igual al que escucha su música mientras compra regalos de Navidad en el centro comercial y al melómano más cascarrabias.




Su evangelio musical suena atemporal y la energía tribal de Mercury sigue removiendo las emociones más primitivas del público

La película no ha logrado la misma unanimidad, pero no deja de ser perverso que incluya una escena que sobreimpone en la pantalla una tormenta de frases de críticos destruyendo la canción que le da título mientras el espectador sonríe ante la paradoja de que la rapsodia bohemia se haya acabado convirtiendo en uno de los mayores clásicos populares de nuestro tiempo.
La moraleja es que el público siempre hará lo que le dé la gana y la recaudación de la película, a pesar de sus feroces críticas, es un ejemplo perfecto de ello porque Bohemian Rhapsody ha llevado al cine a gente que ya no iba nunca. En tiempos de secuelas, franquicias, reboots y universos expandidos, el público ha vuelto a recordar lo que se siente disfrutando una película con principio y final.
Y menudo final.
Una de las claves del triunfo del que ya es el biopic musical más taquillero de la historia es terminar por todo lo alto con el Live Aid, relegando la agonía y la muerte a unas inevitables cartelas antes de los créditos. En la película, Freddie Mercury es inmortal. Algunos han criticado que edulcore la espiral de autodestrucción de Mercury a principios de los 80 y deposite en su entonces pareja (Paul Prenter, a quien Brian May, productor de la película, detestaba) todas las cualidades de villano caricaturesco al convertirlo en un cruce entre Yoko Ono, Courtney Love y el médico de Michael Jackson. Lo cierto es que las decisiones que toma la película, que es una dramatización y no un documental, han demostrado ser efectivas entre el gran público. Ese mismo gran público al que Freddie Mercury vivía obsesionado por conquistar.




Porque cualquiera necesita sentir ese triunfo de 'We are the champions', esa comunión con los que le rodean de 'We will rock you' y esa fe en la música de 'Bohemian Rhapsody'. Y ahora, con la que está cayendo, más que nunca

Porque a través de los años, las canciones de Queen siempre han estado por encima del resto de aspectos de la banda. Freddie Mercury no ha dejado de caerle bien al público, que no ha juzgado ni su estilo de vida, ni sus decisiones, ni su rimbombante grandilocuencia: ha pasado a la posteridad como un artista de talento sobrenatural, un hombre luchador y una leyenda que existió en una dimensión superior al resto de seres humanos.
Porque cualquiera necesita sentir ese triunfo de We are the champions, esa comunión con los que le rodean de We will rock you y esa fe en la música de Bohemian Rhapsody. Y ahora, con la que está cayendo, más que nunca. Esta Navidad, si la conversación se pone tensa, podremos refugiarnos en la frase "¿habéis visto la peli de Freddie Mercury?" con la certeza de que va a hermanar a todos los comensales. 
Quizá sí sea casualidad que Mary Poppins y Freddie Mercury hayan regresado a la vez, pero lo que no es casualidad es el entusiasmo con el que les hemos abrazado. No han vuelto cuando queríamos, pero sí cuando más les necesitábamos.

lunes, 5 de noviembre de 2018

¿Quién es y dónde está la misteriosa mujer que heredó la mansión y la fortuna de Freddie Mercury?




Freddie Mercury con su amiga (y posterior heredera) Mary Austin en el Royal Albert Hall de London en noviembre de 1985.
Freddie Mercury con su amiga (y posterior heredera) Mary Austin en el Royal Albert Hall de London en noviembre de 1985. Getty Images

¿Quién es y dónde está la misteriosa mujer que heredó la mansión y la fortuna de Freddie Mercury?


Mary Austin tuvo una relación de seis años con el cantante de Queen, pero fueron amigos íntimos hasta el final. 28 años después, ella tiene gran parte de sus millones y también de sus secretos


GUILLERMO ALONSO

Mary Austin (1951) vive en una de las casas más grandes de uno de los barrios más exclusivos de Londres, rodeada por infranqueables muros que atraen cada año a admiradores de todo el mundo. Pero muy poco se sabe de ella. Probablemente el estreno de Bohemian Rhapsody, la película sobre la vida de Freddie Mercury y la subida al estrellato de su banda Queen, arroje algo de luz sobre ella. Porque si vive allí es gracias a que Mercury le dejó casi toda su fortuna al morir en 1992.  

viernes, 26 de octubre de 2018

El indescifrable enigma de Freddie Mercury

Freddy Mercury




El indescifrable enigma de Freddie Mercury


La película 'Bohemian Rhapsody' repasa la vida del vocalista de Queen y expone su soledad, sus excesos e incertidumbres


Rafa de Miguel
Londres, 25 de octubre de 2018

Hay algo engañoso y difícil de capturar en Bohemian Rhapsody, la canción de la banda británica Queen compuesta por Freddie Mercury para el álbum A Night in the Opera (EMI, 1975). Millones de personas conocen de memoria sus cambios de tono y ritmo, sus extravagantes coros y falsetes y el pegadizo riff de la guitarra de Brian May. Y sin embargo, cualquiera que intente hacerse con ella en una noche de alcohol y karaoke se enfrentará inevitablemente al fracaso.

domingo, 14 de enero de 2018

Freddie Mercury sigue haciendo millonarios / Su novia cobrará 45 millones


Freddie Mercury y Mary Austin.


Freddie Mercury sigue haciendo millonarios: su novia cobrará 45 millones

Mary Austin recibe anualmente el 19% de todos los derechos del grupo, que este año se han multiplicado por el éxito de la película 'Bohemian Rhapsody'

EL PAÍS
14 de enero de 2018

Los mitos son eternos y sus ganancias también. Así al menos parece querer demostrarlo Freddie Mercury, uno de los cantantes convertido en inmortal por obra y gracia de su música. Mercury murió en noviembre de 1991 pero en 2018, con el estreno del biopic Bohemian Rhapsody, ha estado más vivo que nunca. El éxito de la película, pese a quienes han criticado que solo se ha centrado en las caras menos polémicas del cantante británico, ha sido incuestionable y ha devuelto a la actualidad más candente la figura del autor de éxitos como Somebody to love, Don’t stop me now o Crazy Little thing called love. También ha puesto a funcionar de nuevo la máquina de hacer dinero en la que se convirtió el cantante de Queen durante y después de su muerte.
Una situación que ha hecho que Freddie Mercury continúe haciendo millonarios 28 años después de su muerte. Cuando el intérprete murió, su fortuna –que entonces se estimaba en más de 84 millones de euros– se distribuyó entre tres herederos: su exnovia y amiga hasta su desaparición Mary Austin, que en la actualidad tiene 67 años, recibió el 50%, sus padres, un 25% y su hermana, otro 25%.
Entre los bienes que recibió Austin –casi desconocida para el gran público hasta que el éxito del biopic sobre Mercury sacó a la luz su historia de amor y amistad– estaba la casa en la que vivió el cantante hasta su muerte, una de las más grandes de uno de los barrios más exclusivos de Londres, y un porcentaje de los derechos de autor futuros.








Rami Malek, en 'Bohemian Rhapsody'.
Rami Malek, en 'Bohemian Rhapsody'.


Freddie conoció a Mary en los años setenta en la tienda londinense Biba, donde ella era una de las empleadas. Llegaron a vivir juntos como pareja durante seis años y aunque nunca se casaron y Mercury desveló en 1976 que era gay, él siempre se refirió a ella como "el amor de mi vida".  Ella sigue viviendo actualmente en Garden Lodge, la casa de Londres en la que falleció Mercury, una mansión de estilo georgiano de veintiocho habitaciones y un gran jardín que ella misma elegió para su amigo. Ella misma declaró que la herencia de Mercury coincidió con el peor momento de su vida: "Los meses posteriores a la muerte de Freddie fueron los más solitarios y difíciles de mi vida. Tuve muchos problemas para aceptar que se había ido y todo lo que me había dejado”. 
Según una información publicada por el diario británico Daily Mail, solo los royalties de Bohemian Rhapsody reportarán a la principal heredera del cantante de Queen 40 millones libras (unos 44,8 millones de euros). A eso se suman los ingresos anuales por los derechos de una obra que no paró con la muerte del cantante. Solo como ejemplo, de los más de 32 millones de discos que Queen ha vendido en Estados Unidos, la mitad fueron después del fallecimiento de Mercury.
Según la misma publicación el apartado de ganancias derivadas de los derechos del grupo Queen se dividen en cuatro partes entre los herederos de Freddie Mercury y sus tres compañeros de grupo que le han sobrevivido: el guitarrista Brian May, el batería Roger Taylor y el bajista John Deacon. Y se calcula que a Mary Austin le corresponde alrededor del 19%.
El caso de Freddie Mercury no es único, otros artistas como Michael Jackson, George Michael o Whitney Houston, también han seguido generando grandes ingresos de dinero después de desaparecer. De Michael Jackson por ejemplo, se puede decir que gana después de muerto. A finales de agosto de 2018, cuando el cantante hubiera cumplido 60 años, diversas informaciones cifraron en dos millones y medio de dólares (algo más de 2,1 millones de euros) los beneficios por los derechos de sus canciones solo en ese año, una cifra a la que se sumaron otros 15,5 millones de euros producto de la comercialización de su merchandising.

jueves, 24 de noviembre de 2016

25 años de la muerte de Freddie Mercury / Así vivió sus últimos días

Freddie Mercury, 1986
25 años de la muerte de Freddie Mercury: Así vivió sus últimos días

BIOGRAFÍA


El músico trató de conferir normalidad a su vida hasta sus últimas consecuencias, trabajando a destajo


CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA
24 NOV 2016 - 09:50 CST



En febrero de 1987, Prince editaba un single mayestático -que diseccionaba algunos de los males de los años 80 con sintética clarividencia- en cuya primera línea de texto se hacía referencia, sin nombrarlo, al SIDA. Solo dos meses más tarde, aquella “gran enfermedad con un nombre pequeño” que el genio de Minneapolis empleaba para descorchar el rotundo relato de Sign O' The Times se colaba ya en el organismo de Freddie Mercury, pese a que él se empeñara en negarlo ante una prensa ávida de sensacionalismo barato. Al menos si hay que creer a Jim Hutton, quien fuera pareja del líder de Queen durante sus últimos seis años de vida, Freddie Mercury fue la primera celebridad del mundo del rock en engrosar la lista de víctimas ilustres de la enfermedad, pero nada le hizo desistir de su deseo de aparentar normalidad y seguir trabajando hasta el último aliento. Hasta el punto de que tuvo que ser el 23 de noviembre de 1991, a tan solo 24 horas de su muerte, cuando por fin emitió un comunicado público para anunciar que había contraído la fatal enfermedad.

El día que Freddie Mercury detuvo el mundo



EN ESTE VÍDEO DE APENAS DOS MINUTOS FREDDIE MERCURY PARÓ EL MUNDO


Hoy se cumplen 25 años sin el líder de Queen. En esta grabación de un concierto de Wembley están resumidos sus poderes

Juan Sanguino
24 NOV 2016 - 09:49 CST





"Nunca he visto a un hombre atrapar el mundo entero en la palma de su mano de esa forma". Así describe Peter Freestone, asistente personal de Freddie Mercury (Tanzania, 1946 – Londres, 1991) todo lo que sucedió el 12 de julio de 1986 en el estadio de Wembley, de Londres. El concierto pasaría a la historia de la música y de la cultura popular: el mundo dejó de girar durante tres horas y toda una generación asociaría para siempre al líder de Queen con esa chaqueta amarilla, ese mostacho y ese éxtasis musical casi religioso.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Freddie Mercury / Veinte años de ausencia

Freddie Mercury



Veinte años sin Freddie Mercury
(1946 - 1991)
La reina sin su rey


Redacción Cultura
El Espectador
24 de noviembre de 2011

El 24 de noviembre de 1991, un día después de haber confesado que era portador de VIH, murió el vocalista de la banda británica Queen.


Freddie Mercury no fue un personaje, fue mil a la vez. Más que preocuparse por pertenecer a la pandilla de sujetos más influyentes de la música, pensó en apropiarse de un estilo caracterizado por llevar la contraria. Un día confesó que dedicaba horas mirando y escuchando las propuestas de los demás, muchos de ellos colegas a quienes admiraba de manera ferviente, para hacer lo opuesto.
Por eso, cuando las voces predominantes en el rock eran de registro bajo, él innovó poniendo sobre el tapete su capacidad para asumir tonos altos y los críticos comenzaron a decir que se trataba de una propuesta operática. Pero no paraba ahí. Su iniciativa involucraba, además de coros de todas las índoles, un despliegue escénico pocas veces visto en el ámbito sonoro. Los Beatles tenían asegurado su nombre por haber hecho masivo un gusto sectorial; los Rolling Stones marcaban los derroteros de quienes querían ir en contra del establecimiento; Led Zeppelin dictaba al pie de la letra los cánones de comportamiento para el metal; mientras que Mercury y su corte, casualmente llamada Queen, exhibían sus fortalezas durante sus conciertos.

Oficialmente, Freddie Mercury, en la voz; Brian May, en la guitarra; Roger Taylor, en la batería, y el bajista John Deacon realizaron alrededor de 800 presentaciones, lo que equivale a estar más de dos años consecutivos en la tarima todos los días. Allí, el rey de la reina marcaba la diferencia al construir montajes teatrales en los que él, gracias a sus habilidades como multiinstrumentista, lograba desempeñar varios papeles. Para cada rol, como cualquier diva que se respete, mostraba un atuendo distinto. Se paseaba por los acordes del piano, aceleraba los ritmos de las canciones con la guitarra y después de satisfacer su ego, se ubicaba en donde más cómodo se sentía, en frente de la gente para entretenerla, para cantar, para contar historias y para hacer del rock un arte histriónico.


DE OTROS MUNDOS