


MURDOCH
Tanto en sus ensayos filosóficos como en sus novelas, Iris Murdoch abordó una y otra vez los mismos problemas, hasta el punto de que su inicial dedicación a la teoría moral se prolongó y se transformó en la ficción por razones de necesidad. Los asuntos que le interesaban podían estudiarse mejor, aseguraba, mediante la representación literaria. A lo largo de su vida, Murdoch concedió muchas entrevistas, recogidas en un volumen titulado From a Tiny Corner in the House of Fiction (Columbia, University of South Carolina, 2003, ed. Gillian Dooley), y en las que también se explayó acerca de sus preocupaciones existenciales y estéticas. Espigando diversos fragmentos de aquellas conversaciones podemos hoy hacerle esta entrevista imaginaria.

Imagen | Iris Murdoch, poeta inédita
Iris Murdoch se consideraba una poeta frustrada. Solía decir que en su vida había escrito muchos versos, pero tan sólo "ocho poemas". La poesía le parecía más difícil incluso que la filosofía. Shakespeare, a su juicio, había alcanzado una insondable simplicidad gracias a su condición de poeta. "Los poetas pueden expresar mucho más que los novelistas: esa concentrada sensación de algo que es simple, lúcido, verdadero y sin impostura y al mismo tiempo extrañamente fortuito". Uno de esos ocho poemas, publicado junto al resto de su obra lírica en el volumen Poems by Iris Murdoch (1997), se titula "Clase sobre Agamenón, 39" y evoca un deslumbramiento iniciático que la escritora tuvo en Oxford el año en que estalló la guerra.
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| Juan Marsé |