Mostrando entradas con la etiqueta Triunfo Arciniegas / Entrevistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Triunfo Arciniegas / Entrevistas. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de abril de 2023

Triunfo Arciniegas y sus “Muertas de amor” /‘ ‘Podría decirse que habito las dos caras de la luna: la luminosa y la oscura’'

 

El autor malagueño se presentará durante este marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá / Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas

‘‘Podría decirse que habito las dos caras de la luna: la luminosa y la oscura’': el colombiano Triunfo Arciniegas y sus “Muertas de amor”

El escritor y traductor ya cuenta con una extensa obra que hoy por hoy acumula 68 libros, incluyendo su novedad editorial, compuesta por 22 historias que el autor escribió y reescribió durante casi dos décadas

Estefanía Trujillo
14 de abril de 2023

Triunfo Arciniegas es un imaginador, un bebedor de relámpagos, un enamorado del lenguaje que, asegura, toda la vida se ha dedicado con fervor a las palabras y a las historias, tanto como lector, como escritor.

Arciniegas es un escritor colombiano licenciado de la Universidad de Pamplona, se especializó en traducción de texto de la misma, y es Magister en Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, con la tesis titulada La seducción de la escritura: apuntes personales sobre el proceso de la creación literaria. 

La timidez lo hizo solitario y la soledad lo hizo escritor. Sus primeros cinco hermanos y él nacieron en Málaga, Santander, pero luego su padre decidió que se fueran a vivir a Pamplona,  y en Málaga se quedó su abuela.

El escritor procuró remediar la ausencia de su abuelita con cartas, y esas cartas a la abuela lo convertirían finalmente en escritor. Si no tenía nada para contarle, se lo inventaba. Así comenzó ese oficio de contar mentiras que es la literatura.

— ¿Cuántos libros tiene a la fecha y cuántos más pensaría en publicar?

— Le cuento de los últimos. “Querida Lucy” es el número 66, un libro que he trabajado muchos años, tratando de hacer un diamante de un profundo dolor. “Esopo dijo que era el burro”, el número 67, es cosecha de pandemia y estreno para la Filbo 2023. Ambos para niños, por supuesto. Con “Muertas de amor” completo 68 libros publicados. No puedo decir cuántos libros más publicaré. Ojalá sean más de cien. Ojalá la vida me alcance. Por ahora, tengo unos cuantos guardados que esperan con ansia al editor.

— ¿Cuál es su género favorito para la creación literaria?

— Me va bien con el cuento. Raymond Carver es grandioso y sólo publicó cuentos. Cuentos y poemas. Pero nunca una novela. Chejov me importa como cuentista y no como dramaturgo. Maupassant es maravilloso como cuentista y aburrido como novelista. Rulfo es absolutamente genial en ambos campos. Lo mismo pasa con García MárquezAlice Munro es una cuentista grandiosa. Borges, el más grande de todos, nunca publicó una novela.

— ¿Y para la lectura?

— Diría que la novela. Por la continuidad. Por la fascinación que crean los personajes. Porque mientras se lee una novela hay una especie de convivencia. Si hablaramos en términos de Netflix, exagerando la nota, podría decirse que el cuento es una película, y la novela, una serie. En el siglo XIX, las novelas se publicaban por entregas, como series precisamente.

— ¿De qué va “Muertas de amor”?

— Son veintidós historias de personajes atormentados por el amor, el deseo, el dolor, la desesperanza. Historias crudas, duras, escritas con delicadeza, con el placer de la sintaxis. Le puedo adelantar unos asuntos: el gozoso entierro de un payaso, la disparatada boda que remata un encuentro de escritores de provincia en la frontera, la pasión de un fotógrafo por la dueña de un delantal, las noches y los días de una familia que se deshace como pan en el agua, la incertidumbre de un libro que se transforma en cada lectura, una mano abandonada en un bosque y la agonía de una muchacha embriagada por olor de hombre y la belleza de un conejo. Ahí van siete. Quedan quince.

— ¿Con qué fin publica este libro?

— He trabajado en este libro más de veinte años y ya es hora de darle cierre. Publicar es una manera de apartarse del libro. He tenido suerte: Tusquets ha hecho una edición preciosa. Y tengo la suerte de que Juan David Correa, el editor, haya escogido una fotografía mía para ilustrar la tapa.

Muertas de amor es la más reciente publicación literaria de Triunfo Arciniegas / Triunfo Arciniegas
Muertas de amor es la más reciente publicación literaria de Triunfo Arciniegas / Triunfo Arciniegas

— ¿Cómo hace para escribir exitosamente libros para niños y para adultos?

— Es curioso. Roald Dahl, a quien considero el mejor escritor de libros para niños del mundo entero, escribía cuentos magistrales para los adultos. Mis dos primeros libros no son para niños: El jardín del unicornio y otros lugares para hombres solos y Noticias de la niebla. También tengo un libro de poemas, Mujeres. Y una novela, Dulce animal de compañía.

Podría decirse que habito las dos caras de la luna: la luminosa y la oscura. Escribir para niños deja ciertos asuntos represados. Además, la sintaxis en la escritura para niños es simple y básica. Hay que recurrir a la narración lineal o los lectores se extravían. Así que quedan las ganas de retorcer el lenguaje y de navegar en aguas más oscuras y profundas.

— Octavio Escobar escribió: “El oficio literario no se improvisa, tampoco el empeño de conocer a las mujeres. Triunfo Arciniegas ha sabido perseverar en ambos propósitos”: ¿Cómo va con eso?

— Me va mejor con el oficio literario.

INFOBAE




viernes, 5 de abril de 2019

Triunfo Arciniegas / Mi cabeza es una sala de cine




Triunfo Arciniegas

Biografía

Mi cabeza es una sala de cine

La trayectoria de Triunfo Arciniegas incluye hitos de la reciente literatura infantil latinoamericana: Las batallas de Rosalino obtuvo a principios de los noventas el Premio Enka; Torcuarto es un león viejo ganó en 1998 el Premio Nacional de Dramaturgia para la Niñez y en 2003 su cuento La negra y el diablo alcanzó el primer lugar en el Premio de literatura infantil Parker.
Triunfo Arciniegas

Dulce animal de compañía, su más reciente novela, explora la sensibilidad erótica y afectiva por medio de una prosa de alcances líricos.

Es cierto, el erotismo recorre la obra de principio a fin pero nunca es el propósito. Se trata de uno más de los asuntos de la vida. Y ese erotismo se narra de manera delicada, precisa y pulida. Salvo los prólogos que abren las dos partes de la novela, la frase tiende a la brevedad. Mi cabeza es una sala de cine. Todo lo que tengo que hacer es transformar las imágenes en palabras. Y que las palabras atiborren de imágenes la mente del lector.

Me interesa conocer cuál fue el camino que lo llevó a encontrar el tono de la novela.

Es un trabajo de varias décadas, de toda la vida, podría decirse. Todo empezó como una serie de imágenes o fragmentos que conformaban un cuento, “Pequeños cadáveres”, otro título de la novela. Esa manera lenta, de frases breves y reiterativas, que hace pensar en un remolino que vuelve a pasar para recoger las hojas olvidadas, se mantuvo. El estilo es una larga paciencia. Ya lo dijo Flaubert. O la suma de las torpezas.

El acontecimiento de los toros sueltos en Pamplona, Colombia, sirve de punto de encuentro para algunos de los personajes principales. Hablemos de la estructura del libro. ¿Desde siempre pensó que la mejor manera para narrar la historia era empleando las voces de los personajes en primera persona? ¿Qué posibilidades estéticas encontró en ese registro?

En la escena de los toros se oculta de alguna manera toda la novela. Pero su verdadero inicio fue la matanza de los conejitos, una historia que me contaron en mi adolescencia y que corresponde a la sección de Renata. La anécdota se recrea en “Pequeños cadáveres”. El narrador nunca se aparta de la mujer, embarazada y enamorada de Daniel en las primeras páginas: va a su interior. Si bien se pierde un poco la mirada global o de conjunto, se recurre a los detalles, que otorgan verosimilitud al texto. La segunda sección se desarrolla en torno a Antonio, entonces un soldado, y la tercera se centra en el viejo, el padre de Renata. Estas tres secciones conforman la primera parte, “Tres noches”. Renata, Antonio y el viejo viven sus respectivas oscuridades. La segunda parte también recurre a tres personajes para sus tres secciones: Antonio, Daniel y Teresa.

Cada personaje tiene una historia contrariada de amor: al padre de Renata lo abandona Celeste y a Renata la abandona Daniel. Algo parecido le sucede al cabo del regimiento, que es dejado por su esposa. ¿El amor siempre está signado por la perdida, al menos en la literatura? ¿Cuáles son las historia de amor que más le seducen como narrador?

Amor perdido, un bolero que interpreta María Luisa Landín y que es parte de una escena fundamental, fue uno de los títulos de la novela, que tuvo unos cuantos. El desamor o la malparidez del amor, como quiera llamarse, y la muerte, son los grandes temas de la literatura. El amor feliz no funciona, ni acá ni en las telenovelas. Todavía leemos Romeo y Julieta y todavía la vemos en el cine porque se trata de una tragedia. Si hilamos más fino, diría que Dulce animal de compañía explora el doloroso tránsito de un amor a otro.

La suya es una trayectoria literaria muy amplia: en su bibliografía hay libros de casi todos los géneros. ¿Cuáles son sus rutinas de trabajo? ¿Tiene métodos de trabajo distintos para cada género?

He publicado cuento, novela, poesía y teatro. La rutina es la misma. Escribo la primera versión a mano, en uno de mis cuadernos de viaje casi siempre. Luego digito e imprimo. Hago tres lecturas, haciendo cambios, enriqueciendo ese esqueleto original, y luego limpio en pantalla y vuelvo a imprimir. Y así año tras año. Esta rutina se aplica a todo menos a la poesía, que viene cuando le da la gana. Pueden pasar años sin una sola de sus sagradas visitas. Lo mismo sucede con el cuento breve. Después de años, los cuentos breves vienen por tandas, como las desgracias, y la cosecha suele durar unos cuantos días. Es decir, de una sola y milagrosa semana pueden quedar diez o doce textos. Y de nuevo el silencio. Tal vez por eso sólo he publicado un libro de poemas, Mujeres, y uno de cuentos breves, Noticias de la niebla. En cuanto a la dramaturgia, se requiere de una condición esencial. Siempre escribí teatro para un grupo determinado. Como hace casi diez años que abandoné el magisterio y los distintos grupos que dirigía en las escuelas, no volví a escribir teatro.



lunes, 18 de marzo de 2019

Triunfo Arciniegas / En pequeño formato / El arte del relámpago


Triunfo Arciniegas
Biografía
EL ARTE DEL RELÁMPAGO



Piero De Vicari
27 de febrero de 2019

1/ Según tu opinión, ¿qué rasgos identifican a la microficción por sobre el resto de los otros géneros literarios? 


La microficción es el arte del relámpago, un breve y fugaz desgarramiento de la noche. Un bello espectáculo que puede matarte. Para unos, una iluminación. Para otros, una herida. 



2/ Si tuvieras que realizar una definición personal de la microficción con solo tres palabras, ¿cuáles serían? 

Pateadora fugaz totalidad.

3/ ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo llega a plasmarse la historia en tu microficción? 

La minificción se parece a la poesía: surge muy de cuando en cuando, y casi siempre por rachas. Pasan años y de pronto ocurren cinco, siete, diez textos en uno, dos o tres días. Y se va, como un ángel, dejando un reguero de plumas para que se las lleve el viento. 

4/ Tenés en cuenta algún método en especial (selección, temática afín, etc.) al momento de preparar un libro de microficciones? 

Años después, muchos años después, uno busca en qué puntos se tocan los textos reunidos durante esa larga paciencia y empieza a armar el libro. Habrá textos que resistan y otros que se van a la basura. Quedarán agujeros que hay que llenar con nuevos textos. Luego hay que ver qué tan bien funciona el libro como totalidad. 

5/ Contanos sobre tus libros de microficción editados: ¿cumplieron el objetivo trazado al publicarlos? ¿cuál de ellos te dio más satisfacciones (por comentarios de los lectores o crítica)? 

Sólo he publicado uno, Noticias de la niebla. En una primera edición se llamó En concierto. Es el resultado de más de treinta años de trabajo. Gozos ha traído, por supuesto. 

6/ ¿Cómo ves a la microficción en tu país? ¿Los lectores aumentan o disminuyen? 

Sobrevive, como la poesía. No es un asunto de masas. La lectura no es una afición que llene estadios. En nuestros países, siempre será así. El mercado es difícil para la poesía y el cuento, y mucho más para la minificción. 

7/ Si tuvieras que elegir a los cinco microficcionistas que te han enseñado las cualidades más importantes del género y consideras de indispensable lectura, ¿cuáles serían? 

La reina de este territorio es Ana María Shua. El rey sería Augusto Monterroso. Príncipes hay varios y muy buenos. Leí a Monterroso desde mi adolescencia y di con Shua cuando ya había publicado mi libro. Y es preciso aclarar que por encima de todos, como un Dios, tenemos a Franz Kafka. 

8/ ¿Estás trabajando en un futuro libro de microficción? ¿Cuál será su impronta? 

La mayoría de mis proyectos son de largo aliento. Quiero decir, duran años y años en llegar a su fin. Trabajo con eternidades. El nuevo libro tal vez se llame, Mester de brevería, como mi blog. ¿Su impronta? Ya veremos qué resulta. Como hombre hambriento, agradezco lo que caiga. 

9/ Si tuvieras que darle un consejo a un joven escritor que se inicia en este género de la brevedad, ¿cuál sería? 

Que nunca crea es que es un género fácil. Que no confunda una minificción con un chiste. Que no se crea un genio. Que guarde reposo. Tanto él como su texto. 

10/ Nos regalás una microficción inédita? 

SAMARITANA 

Ofrece su cama a los extraños y luego cambia las sábanas con asco infinito. 

París, 2017




domingo, 23 de abril de 2017

Toda escritura es autobiográfica / Conversación con Triunfo Arciniegas

Jardínes de Luxemburgo, París, 2017
A la derecha, desvanecida, la torre Eiffel.


Triunfo Arciniegas
“Toda escritura es autobiográfica”
Por Belkys Esteban

Cuéntenos un poco sobre el proceso de creación de Cuando el mundo era así. 

Fue un encargo de María Fernanda Paz-Castillo, mi editora. Me invitó a su casa a tomar café y me propuso que escribiera un libro de fábulas para Cataplum. No recuerdo con exactitud su frase. Me prestó algunos libros y nos fuimos de compras a Babel, la bellísima librería de María Osorio, a un tiro de piedra del Park Way, en La Soledad, uno de los barrios plácidos de Bogotá. Durante dos o tres días esculqué mis metederos bogotanos y encontré otras joyas. Me encerré en el hotel y en un mes escribí el libro. Mafe y yo lo trabajamos dos años y medio, mientras Álvaro Sánchez se dedicaba a las ilustraciones y Camila Cesarino a la magia del diseño.



Stand de Cataplum en la Feria del Libro de Bologna
Bologna, Italia, 2017


¿Cómo se siente ser ya una referencia de lectura para grandes y chicos en la Literatura actual? 

Me encanta la noticia, pero me atormenta pensar en lo que no he hecho. Para consolarme, me digo que apenas estoy empezando.

¿Cómo se crea una carrera como la suya?

El secreto es la constancia, mejor conocida como terquedad.  No se puede desfallecer. Existen tentaciones: el misticismo, la política, la buena vida, el matrimonio y sus servidumbres. Pero la literatura es un vicio y, como tal, difícil de dejar.

Cuéntenos algún dato o anécdota de su vida en Santander y su relación con la escritura. 


Nací en Málaga pero vivimos en varios pueblos antes de establecernos en Pamplona. En Málaga se quedaron para siempre mi abuela y mi infancia. Este alejamiento marcó mi vida. Escribí que me fui de Málaga por un sendero de lágrimas y en cierta forma fue así. Para combatir la nostalgia me refugié en la escritura. Le escribí muchas cartas a mi abuela, que no sabía leer ni escribir. De ahí viene todo. De esas cartas. De esa profunda necesidad de contar.

¿Cómo calificaría usted mismo su literatura? 

Difícil decirlo.  Se habla con razón del humor, del disparate, de la locura, pero creo que mi escritura es una exploración del dolor. Otros podrán demostrarlo o desmentirlo.

¿Cuánto de usted hay en los textos que escribe?


Podría decirse que toda escritura es autobiográfica. Sólo que los disfraces son numerosos, como las capas de la cebolla.


Con Paul Verlaine en los Jardines de Luxemburgo
París, 2017


¿Cómo es su proceso creativo?

El proceso de la escritura es mágico. Un mago jamás revela sus trucos. No digo que sea un mago pero me atengo al principio. El secreto mayor es atrapar al conejo por las orejas. Sólo que nunca se sabe cuándo ni dónde aparecerá. El bosque, como bosque que se respete, es un misterio, repleto de conejos escondidos. Pero puedo contarle detalles sobre la mecánica de la escritura. Una materia tan inasible requiere de rutinas muy precisas. Escribo a mano, en libretas o cuadernos, sobre todo cuando viajo, y luego paso a limpio en el computador. Mi letra se parece a la cuerda de secar la ropa. A veces ni yo mismo la entiendo y debo inventar en los atascos. Imprimo y empiezo a corregir. Puedo hacer veinte o treinta versiones de un texto. Una versión es en realidad una copia impresa, y cada copia tiene por lo menos tres minuciosas lecturas. Es un trabajo de años, una larga paciencia. Redondear Caperucita Roja y otras historias perversas me llevó diez años: las historias llegaban cuando se les daba la gana y nada podía hacerse para apurarlas. Cuando me gané el Premio Comfamiliar en el 92 o el 93, apenas era un libro en formación: sólo estaban dos historias del libro definitivo, “Caperucita Roja" y “El sapito que comía princesas”. Las demás eran préstamos que encontraron acomodo en otros libros. Al fin, con diez historias, fue publicado por Panamericana e ilustrado por Alekos. Cuando Mafe me propuso reeditarlo en SM, reescribí todo el libro y añadí una historia, que cierra de manera definitiva este mundo.  Entre la primera historia, “Caperucita Roja”, de mediados de 1990, y “Las razones del lobo”, de principios de 2016, hay veinticinco larguísimos años. De manera que también puedo decir que este libro me costó un cuarto de siglo.

¿Siempre es así?

Por supuesto que no. Escribí La media perdida en diez minutos, un sábado en la mañana, y me ha dejado más regalías que La lagartija y el sol o Mujeres, un libro de poemas, o Noticias de la niebla, que reúne cien cuentos breves. Estos tres títulos me han costado cuartos de siglo de treinta años. Alguna vez, hablando de estos asuntos con los niños, me calcularon como quinientos años.

Considera que Caperucita Roja y otras historias, su libro más vendido, puso su nombre en el mapa de los lectores.

La dicha sucedió antes, en realidad, con Las batallas de Rosalino.  Esta novela ganó el Premio Enka en 1989. Entonces vivía en Bogotá con zapatos rotos y estaba publicando con Carlos Valencia Editores. Margarita Valencia, su feliz editora, me aceptó cuatro títulos: La silla que perdió una pata, La media perdida, El león que escribía cartas de amor, La lagartija y el sol.




¿Hay una historia antes de Carlos Valencia Editores?

Escribía para adultos, y lo sigo haciendo. Gané unos cuantos concursos y publiqué en revistas y periódicos. Publiqué dos libros, El cadáver el sol y En concierto, que luego se transformaron en El jardín del unicornio y otros lugares para hombres solos y Noticias de la niebla.


¿Cuál ha sido el momento más difícil de su vida? Cuéntenos si estuvo relacionado con la Literatura. 


Dice Vallejo en un poema que su momento más difícil no ha llegado todavía. He tenido varios. Ahora recuerdo uno, no tan difícil pero sí definitivo. Estaba en segundo o tercer grado de bachillerato. Había decidido dedicarme a escribir y, para sellar la gravedad del momento, necesitaba decírselo a alguien. Escogí al profesor de español, por supuesto. “Profe, me voy a dedicar a la literatura”, le dije en unas escaleras, y él respondió: “Ah, bueno”, y siguió bajando las malditas escaleras.

¿Si pudiera volver a empezar, qué cambiaría?

La familia. Nacería en una familia de ricos y nunca sería profesor.

Ni escritor.

Tal vez no. Me consolaría fotografiando mujeres desnudas.


Valldemossa, Mallorca, 20|7

¿Si pudiera volver a la época en la que comenzó como escritor, qué cambiaría?

Nunca me han faltado los libros. En mi casa no había libros, nadie leía, pero nunca me han faltado. Siempre tuve una biblioteca pública a la mano, primero en Málaga y luego en Pamplona, y pronto acumulé tantos libros como para varias vidas. Tengo una casa de seis habitaciones repleta y he tenido que guardar en refugios ajenos los libros que quieren escaparse por las ventanas. Pero me han hecho falta amigos. Sé que la escritura es producto del más absoluto de los encierros y sé que a mi vida le ha sobrado soledad. 

¿Qué recomendaciones les daría a los escritores noveles?

Mujeres malvadas.


En serio.

Menos Facebook y menos WhatsApp. En general, menos internet, donde se practica una lectura de picoteo. Hay que leer en serio. Un escritor es esencialmente un lector.  Hay que abrir el libro y dedicarle horas y horas, días y días, hasta acabar, y unos meses o años después hay que volver al mismo libro, como un río que nunca deja de pasar. Los libros que valen la pena son los que precisan las relecturas.


Palma de Mallorca, 17 de abril de 2017


Puede leer una versión de la entrevista en este enlace:
VANGUARDIA LIBERAL
Viernes 21 de abril de 2017





martes, 2 de diciembre de 2014

Triunfo Arciniegas / El amante de Madame Bovary



Autorretrato
Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas
BIOGRAFÍA
El amante de Madame Bovary

-¿Qué hace cuando no escribe?

-Me echo en la cama hasta que me duele la espalda.

-¿En serio?

-“Sin mis dieciocho horas de sueño soy un inútil”, dijo Woody Allen.

-¿Entonces ha escrito dormido más de cuarenta libros?

-Cuando ando volando bajo puedo quedarme horas y horas mirando el marco de una ventana.

-¿Y cuando vuela menos bajo?

-Veo televisión.

-¿Qué programas?

-Cualquier cosa, hasta El Chavo del Ocho. Conocí a Roberto Gómez Bolaños el año pasado. Hice una fila de tres horas en la Feria del Libro de Guadalajara para que me firmara sus memorias. En México tengo amistades que lo detestan por sus ideas políticas, pero respeto su obra y me parece admirable que sus personajes ya tengan cuarenta años y sigan fascinando a los niños. Unos niños cuyos padres no habían nacido cuando Chespirito se inventó el cuento. Este apodo, que significa “Pequeño Shakespeare”, le cae de maravilla. Pequeño, es cierto, pero al fin y al cabo un “Shakespeare”.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Hijo de herrero, escritor de palo




Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas: 

hijo de herrero, escritor de palo

BIOGRAFÍA


Semana.com habló con Triunfo Arciniegas acerca de sus inicios como escritor. Estas son sus recomendaciones para lectores principiantes.

Semana, 28 de noviembre de 2014


Autorretrato
Ciudad de México, 21 de marzo de 2013
Triunfo Arciniegas



Semana.com: ¿Cómo fue su experiencia en la infancia con respecto a la literatura, la lectura y la escritura?

Triunfo Arciniegas: Mi niñez terminó precisamente cuando papá decidió que nos fuéramos a vivir a Pamplona. Dejé en Málaga al primer gran amor de mi vida, mi abuela Emperatriz. Qué arrogancia, ¿verdad? Soy Triunfo, nieto de Emperatriz. Ni ella ni yo decidimos nuestros nombres. Ella vivía de lavar ropa ajena, y yo apenas soy un pobre bebedor de relámpagos. Mantuve con mi abuela una relación afectuosa, poética y comercial. Durante la semana memorizaba coplas. Se las declamaba el domingo y ella me enviaba a entregar un traje recién lavado y planchado y con el peso que recibía del dueño entraba a cine. Poesía con poesía se paga. Pero entonces mi papá, con ese corazón de gitano, decidió una vez más que nos íbamos de Málaga. Ya habíamos vivido en Sogamoso, Belencito y Ragonvalia.

Me fui a Pamplona por un sendero de lágrimas y comencé a escribirle a mi abuela largas cartas, con ilustraciones, y sin respuesta, por supuesto. Una tía se encargaba de la lectura. Cuando se me agotaba el tema, inventaba. De ahí vengo, de las cartas a mi abuela. Pamplona era entonces más frío que ahora y el viento nos mordía las orejas. Para colmo, llegamos a vivir en la parte alta, detrás del cementerio. Una vez vi enterrar a un pobre sin cajón, en la tierra cruda. Como había llovido, al caer en el hueco, el cuerpo salpicó a los presentes. En esa atmósfera desolada, ante las montañas peladas y sin un solo amigo, me refugié en la lectura de los libros y pronto empecé a escribirlos.

Esteban Dublín / Breve entrevista a Triunfo Arciniegas

Conversando con Carlos Drummond de Andrade
Copacabana, Rio de Janeiro, 2011

Esteban Dublín

Breve entrevista a Triunfo Arciniegas

BIOGRAFÍA


Internacional Microcuentística

Revista de Microrrelatos y otras brevedades 

15 de diciembre de 2011


Triunfo Arciniegas es un escritor colombiano, nacido en Málaga. Magíster en Literatura (Pontificia Universidad Javeriana) y Especialista en Traducción (Universidad de Pamplona). Ha publicado El jardín del unicornio y otros lugares para hombres solos (2002), Noticias de la niebla (2003), Mujeres muertas de amor (2008), Cuerpo de amor herido (2010) y Mujeres (2011). Su obra para niños sobrepasa los cuarenta títulos. 

Obtuvo el VII Premio Enka de Literatura Infantil en 1989, el Premio Comfamiliar del Atlántico en 1991, el Premio Nacional de Literatura de Colcultura en 1993, el Premio Nacional de Dramaturgia para la Niñez en 1998, el Premio de Literatura Infantil Parker en 2003 y el Premio Nacional de Cuento Jorge Gaitán Durán 2007.

IM: Escribes cuentos y microrrelatos con periodicidad y disciplina. ¿Cuáles crees que sean las diferencias esenciales entre ambos géneros más allá de la extensión?
TA: Quisiera escribir microrrelatos con periocidad y disciplina pero no siempre ocurren. Estoy atento. Atrapo la imagen por las orejas y trato de hacer funcionar la magia. Los microrrelatos se parecen a los poemas, tanto por su sólida estructura como por su naturaleza de relámpago. Un microrrelato es una iluminación. En cambio, el cuento es el desarrollo de una anécdota.

IM: En tu blog, Mester de brevería, publicas microrrelatos de diversos autores del mundo. ¿Cuáles son tus parámetros para elegirlos?
TA: En primer lugar, en Mester de brevería publico textos que me gustan. Que estén bien escritos. Que valgan la pena. Que me sorprendan. También depende del azar.

IM: Tienes diferentes blogs donde abordas la literatura desde diferentes ángulos. ¿Cómo crees que contribuyen las herramientas digitales a la literatura de hoy?
TA: Los tiempos cambian. Vengo de las cartas y los telegramas y ahora estoy con el correo electrónico y Facebook. Los tiempos cambian a una velocidad vertiginosa. El vicio de leer es el mismo pero otros son los soportes, y otras las maneras de llegar al lector. Estoy en perpetua cacería del lector.
    Los blogs me divierten, me integran al mundo. Estoy montando una biblioteca personal de uso colectivo. Quiero tenerla a la mano donde vaya, ya que los libros pesan tanto. Los libros se quedan en casa pero los blogs viajan conmigo.

IM: ¿Cuáles son los autores infaltables en la biblioteca de un escritor que quiera dedicarse al microrrelato?
TA: Monterroso, Arreola, Ana María Shua, Kafka, Cortázar, Borges.

IM: ¿Hacia dónde va el microrrelato en Colombia? ¿Crees que haya un futuro editorial?
TA: No sé hacia dónde va el microrrelato y su futuro editorial es muy incierto. No veo a las editoriales muy interesadas en este tipo de literatura. La novela ocupa el lugar de privilegio.

Un libro: Madame Bovary.
Una película: Pulp Fiction.
Un autor: Raymond Carver
Una comida: Camarones al ajillo.
Un aroma: la mujer amada.
Un deseo: París.
Un amor platónico: Claudia.
Un odio: Los políticos.
Un equipo de fútbol: Ninguno. No me apasiona el fútbol.
Una frivolidad: las revistas de vanidades.

***

Triunfo Arciniegas
AGUAS PROFUNDAS

Dicen cosas siniestras del hombre que lee en la mesa del fondo mientras se enfría el café. Dicen que vive en aguas profundas. Que las mujeres desaparecen en sus entrañas. Me pregunto cómo lo saben si el hombre no determina a nadie. Fuma con la brasa dentro de la boca y se rasca sin pudor donde sea, viene y se va sin avisar, cuando le da la gana, como si el resto del mundo no existiera. Huele a eucalipto. Apenas percibo el olor, uno o dos minutos antes de su entrada, preparo el café tal como le gusta, cargado y sin azúcar, aunque apenas lo prueba. Nunca agradece el servicio. No me importan sus modales ni su biografía porque deja generosas propinas. En realidad, no hay altanería en sus gestos, como podría pensarse. Sus suaves ademanes pretenden el olvido. El olor se desvanece en dos o tres horas. Arrojo el café al lavaplatos, cuelgo aparte el pocillo y luego barro las escamas alrededor de la silla.
 


Esteban Dublin / Breve entrevista a Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas / Hijo de herrero, escritor de palo
Triunfo Arciniegas / El amante de Madame Bovary