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lunes, 6 de octubre de 2025

Preguntando a los premios Nobel







NOVEDAD EDITORIAL

Preguntando a los premios Nobel

‘Planeta Nobel’, que edita Libros de Vanguardia, recoge entrevistas a treinta autores laureados por la Academia Sueca. Su autor recuerda aquí algunas anécdotas del proyecto, que se extiende ya por veinte años



XAVI AYÉN / KIM MANRESA (Fotos)

 

Hacer footing junto a Mario Vargas Llosa en el barrio limeño de Miraflores. Ayudar a la esposa de sir Vidia Naipaul a preparar un pastel de zanahoria en la cocina, mientras él vocifera en la habitación de al lado. Tomar el te en la cocina de Svetlana Alexiévich en Minsk. Charlar en la calle con una pandilla de sintecho amigos de Peter Handke en la localidad francesa de Chaville. Asistir a la fiesta de cumpleaños de Dario Fo en Roma, de tres días de duración. Ver a Annie Ernaux hablando con las prostitutas de la calle Robador. O a Jon Fosse entrando en su casa en los jardines reales de Oslo (que ocupa como artista oficial del reino noruego). Visitar junto a Nadine Gordimer la celda donde estuvo preso su amigo Nelson Mandela. Recorrer las calles de Tokio junto a Kenzaburo Oé buscando a toda prisa un emplazamiento para un acto pacifista para el que le denegaron por sorpresa la autorización en el hotel... Son muchos los recuerdos agradables o estimulantes de los veinte años que llevo, junto al fotógrafo Kim Manresa, persiguiendo por el mundo a los premios Nobel de Literatura (hemos cazado a treinta ya). Un trabajo que ahora recoge el volumenPlaneta Nobel, publicado por Libros de Vanguardia y que llega a librerías en los próximos días.

viernes, 25 de agosto de 2023

Novelas para disfrutar en la hamaca con Toni Morrison, Patrick Modiano, Isabel Allende y John Waters

'Habitat IV', 2023. Pintura de José Lourenço. Cortesía de la galería Siboney

'Habitat IV', 2023. Pintura de José Lourenço. Cortesía de la galería Siboney


Novelas para disfrutar en la hamaca con Toni Morrison, Patrick Modiano, Isabel Allende y John Waters

Dos premios Nobel, la autora más leída en español y el rey del cine 'trash', entre nuestras lecturas elegidas para unas vacaciones sin prisas ni horarios. 

17 julio, 2023 01:35GUARDAR NOVELA
NOVELA NEGRA / VACACIONES / VERANO
Nuria Azancot 
17 de julio de 2023

Chevreuse

Patrick Modiano
Anagrama. 18,90 €

A vueltas con la memoria, vuelve ese espléndido narrador de sí mismo y del pasado francés que es el Nobel Patrick Modiano. Ahora nos encontramos con Jean Bosmans, que vuelve con dos amigas a la casa de su infancia, donde también vivió, en los años 40, el estraperlista Guy Vincent, misteriosamente desaparecido.

lunes, 27 de julio de 2020

Gustavo Martín Garzo / La muchacha indecible

La muchacha indecible


Gustavo Martín Garzo
12 de diciembre de 2014






La muchacha indecible
NICOLÁS AZNÁREZ

Tiene La dolce vita, la película de Federico Fellini, uno de los finales más extraordinarios de la historia del cine. Marcelo, alter egodel director, tras deambular por la noche romana en busca de aventuras eróticas y noticias para la revista de cotilleo en que trabaja, termina en una de esas fiestas interminables en que un grupo de burgueses se entrega a todo tipo de previsibles excesos. Abandonan la casa al amanecer para acercarse a la orilla del mar, atraídos por un grupo de pescadores que sacan sus redes del agua. Han atrapado a un pez monstruoso y todos lo miran con sorpresa y repulsión. Marcelo se aparta un momento de ellos atraído por una chica muy joven, casi una niña, que le hace señas desde la distancia. Se conocen, pues unas escenas antes han coincidido en un pequeño bar de la zona, en el que ella trabaja de camarera. La chica está lejos, separada del grupo por una lengua de agua, y trata de decirle a Marcelo algo con sus gestos. Insiste varias veces, pero este, que no la entiende, se encoge de hombros y se aleja siguiendo el rastro de tedio, quejas e infelicidad del grupo de trasnochadores.
Giorgio Agamben, en su libro La muchacha indecible, habla de una muchacha así. Es la Kore griega (korai son las muñequitas que en las proximidades de un templo eran colgadas en las ramas). Kore está jugando con otras jóvenes cuando Hades la rapta. “Que una joven muchacha que juega se vuelva cifra perfecta de la iniciación suprema y de la consumación de la filosofía (...) he ahí el misterio”. Ella era la figura esencial de los misterios de Eleusis. Sus actos y gestos representaban, como afirma Agamben, “un tipo de conocimiento que hemos perdido, un conocimiento que permite a los iniciados mirar su propia existencia de un modo completamente nuevo y más feliz”. Un conocimiento que hemos perdido... por eso, en la película de Fellini, Marcelo no entiende lo que le dice la muchacha y se aparta de ella (como hace José Sacristán al final de Magical Girl, la película de Carlos Vermut, cuando dispara contra la niña mágica al no soportar su mirada).

En su novela Dora Bruder, Patrick Modiano se enfrenta al enigma de una muchacha como estas. Todo empieza porque un día el novelista lee en un viejo periódico de 1941 este anuncio: “Se busca a una joven, Dora Bruder, de 15 años, 1,55 m, rostro ovalado, ojos gris marrón, abrigo sport gris, pullover burdeos, falda y sombrero azul marino, zapatos sport marrón. Ponerse en contacto con el señor y la señora Bruder, bulevar Ornano, 41, París”. Patrick Modiano conoce bien esa calle, pues la ha recorrido muchas veces con su madre cuando iban a un mercado de pulgas que había cerca. Más tarde, en su juventud, una amiga suya vivió en esa misma calle. Había allí un par de cafés y un cine que frecuentaban y Patrick Modiano pasó numerosas veces frente al portal donde había vivido Dora Bruder con sus padres.
Es esta misteriosa proximidad la que le hace iniciar una investigación tras las huellas de la muchacha. Quiere saber cómo vivía, la forma en que veía cada mañana las mismas calles y lugares que él recorrió en su propia infancia. Y va descubriendo cosas: que ha estado en un internado, de donde se fugó, y que más tarde regresa con sus padres para volver a fugarse; que es judía y que su pista se pierde en el campo de concentración de Auschwitz un día de julio de 1942.



Descubre cartas donde se preguntan por gente que ha desaparecido en los campos de concentración

Modiano se pregunta si lo que la impulsó a fugarse es la misma decepción que él mismo sufrió respecto a sus padres, que no le supieron querer. Y se da cuenta de que al tratar de seguir su rastro no está haciendo sino levantar el acta de su propia memoria y de su propia vida. “Por entonces era ya igual de sensible que ahora en lo tocante a las personas y las cosas a punto de desaparecer”, escribe. Eso es la muchacha indecible, alguien, en quien presencia y ausencia, pensamiento y visión se confunden. ¿Símbolo tal vez de ese sentido, de esa verdad que se esconde cuando tratamos de alcanzarla?
Cuando Dora Bruder se fuga del internado París es una ciudad hostil, patrullada por soldados y policías, con constantes toques de queda, y arbitrarias detenciones. Estamos en la Francia ocupada. Un país donde las ordenanzas alemanas, las leyes de Vichy y los artículos de los periódicos no conceden a los judíos otro estatus que el de apestados y de delincuentes comunes, y en que estos se veían obligados a obrar como forajidos para sobrevivir. Y Modiano los ama precisamente por eso.
Descubre cartas de padres y familiares que preguntan por sus hijos, maridos y mujeres desaparecidas en los campos de concentración. Se pregunta por otra joven, Hena, que había nacido en Polonia en 1922, a la que se detiene por su deseo de casarse con un ario, y que vivía en una calle cuya cuesta también él ha subido muchas veces. Se pregunta por aquellas mujeres que los alemanes llamaban las amigas de los judíos, que tuvieron el valor de llevar la estrella amarilla en solidaridad con los perseguidos. Una se la colgó desafiante al cuello de su perro, el primer día que los alemanes impusieron a los judíos la obligación de llevarla.



“Nunca sabré cómo pasaba los días, dónde se escondía”, escribe en ‘Dora Bruder’. “Es su secreto”

Patrick Modiano anota los nombres de todas ellas, los nombres de las calles y de los lugares que recorrieron, toma nota de los cambios climatológicos que entonces tuvieron lugar, en su afán de no perder por completo el contacto con esa muchacha lejana. “Vuelven las palabras, intactas —escribe—, como los cuerpos de aquellos dos novios que encontraron en la montaña atrapados en el hielo, y que llevaban cientos de años sin envejecer”.
En la obra de Modiano se repite una y otra vez la imagen de esas ventanas iluminadas en la noche de las que no podemos apartar la mirada. “Nos decimos que detrás de ellas alguien a quien hemos olvidado espera nuestro regreso desde hace años, o bien que ya no hay nadie. Salvo una lámpara que se ha quedado encendida en el piso vacío”. La muchacha indecible ha estado en una habitación así y la lámpara que queda encendida es su último gesto antes de marcharse. Giorgio Agamben nos recuerda que originalmente misterio significa solo una praxis: “gestos, actos y palabras a través de los cuales una acción divina se realizaba eficazmente en el tiempo y en el mundo para la salvación de lo humano”. No hay en esa salvación ninguna certeza, solo titubeo, precariedad, porque tiene lugar en esa zona de indefinición donde lo alto y lo bajo, la luz y la sombra, el sueño y la vigilia se comunican.
La Kore de los misterios de Eleusis, la Dora Bruder de Modiano, la muchacha de la última escena de La dolce vita permanecen en umbrales así. Son pocos los escritores o los cineastas actuales que las prestan atención y se inclinan a seguirlas. Patrick Modiano siempre lo ha hecho. Dora Bruder, La hierba de las noches, El café de la juventud perdida son algunas de las novelas en las que nos habla del misterioso regreso de esas muchachas del mundo de los muertos. “Nunca sabré cómo pasaba los días —escribe al final de su libro Dora Bruder—, dónde se escondía, en compañía de quién estuvo durante los primeros meses de su primera fuga y durante las semanas de primavera en que se escapó de nuevo. Es su secreto. Un modesto y precioso secreto que los verdugos, las ordenanzas, las autoridades llamadas de ocupación, la prisión preventiva, la historia —todo lo que nos ensucia y destruye—, no pudieron robarle”. Modiano no escribe para desvelar ese misterio, pues ¿cómo podría hacer algo así?, sino para protegerlo.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Marie Modiano / “Quise evitar escribir, era inconcebible hacer lo mismo que mi padre”

Marie Modiano


Marie Modiano: “Quise evitar escribir, era inconcebible hacer lo mismo que mi padre”

La escritora y cantante, hija del premio Nobel de Literatura Patrick Modiano, publica ‘Distante’, un relato sobre la relación entre una joven actriz y un escritor maldito



Una mujer evoca sus veinte años: entre el encuentro en el Pont des Arts con un escritor norteamericano apenas mayor que ella y una interminable gira teatral donde vislumbra el lado opuesto de la escena. Distante es un inquietante relato tejido de recuerdos soñados, melancólicos o felices, de un amor de juventud. «He firmado mi primer contrato sin siquiera preguntarme si sería feliz con esos treinta y dos versos que declamar cada noche, durante más de un año, en diferentes ciudades europeas y francesas de provincias. Para mí, era un salvavidas, un medio de escapar gracias a un salario mensual fijo. Había que huir. Huir de París y los malos recuerdos de los últimos años que flotaban en el aire en cada esquina de cada calle, como las rapaces que vuelan a la altura del pecho, dispuestas a atacar en todo momento.»

martes, 20 de octubre de 2015

Escritores locuaces, editores lacónicos





Annie Ernaux, en París en 2008.
Annie Ernaux, en París en 2008. DANIEL MORDZINSKI


Escritores locuaces, editores lacónicos

Para un autor solo hay algo casi tan malo como no tener editorial: tener demasiadas


Javier Rodríguez Marcos
20 de octubre de 2015

Para un escritor solo hay algo casi tan malo como no tener un editor: tener demasiados. Cuando un autor desperdiga sus libros por más de dos catálogos es que algo sucede. O bien escribe tanto que no hay quien le siga el ritmo o bien sus lectores no acaban de ser bastantes como para que un sello repita con él (tras no recuperar, muchas veces, el anticipo negociado con su agente). Entre la torre de marfil y la torre de control suele haber buena conexión pero no siempre hay pasajeros para tantos aviones. Con la excepción de César Aira, en español no abunda ese tipo de narrador que escribe libros como fascículos. Tampoco el editor que quiera publicarlos. No hay por aquí una equivalente a la belga Amélie Nothomb, que, a título por año, lleva con la lengua fuera a Albin Michel.
Todo lo dicho tiene poco que ver con la calidad literaria y mucho con las expectativas de la parte contratante de la segunda parte. Es un arcano de la edición española la cerrazón de los lectores ante la impagable obra del argentino Juan José Saer, que ha recalado en Rayo Verde después de pasar por Destino y El Aleph. La propia Amélie Nothomb y Emmanuel Carrère se instalaron en otros vecindarios antes de que Anagrama publicara todo lo que sale de su prolífica primera persona.



Autores como Patrick Modiano, Paul Auster o Jonathan Franzen probaron en varios sellos antes de tener éxito en España

En su caso la historia tiene final feliz, lo mismo que las de dos grandes éxitos como Jonathan Franzen –que saltó de Alfaguara a Seix Barral antes de recalar en Salamandra- o Paul Auster, que despegó en Júcar y Edhasa para luego aterrizar en Anagrama. La editorial de Jorge Herralde, de hecho, ha conseguido convertir en sedentarios a un puñado de nómadas impenitentes, casi invisibles para los lectores hasta que volvieron a las estanterías envueltos en una cubierta amarilla. Un caso paradigmático es el de Patrick Modiano. El lacónico novelista francés tuvo plaza en los catálogos de Alfaguara, Debate y Seix Barral antes de tenerla también en los de Pre-Textos, Cabaret Voltaire y, sobre todo, Anagrama, donde –eso se llama olfato- le pilló el premio Nobel del año pasado.
En Francia, mientras, Modiano no se ha movido de Gallimard, la misma casa de la que apenas se mueve otro de esos grandes nombres que no termina de arraigar entre nosotros: Annie Ernaux. Autora de obras maestras de la introspección como El acontecimiento (Tusquets) –que narra su propio aborto cuando era la primera universitaria de una familia de obreros- o La ocupación (Herce) –un crudo análisis de los celos llevado al cine por Pierre Trividic, guionista de Patrice Chéreau-, la escritora normanda publica ahora en España La otra hija (KRK. Traducción de Francisca Romeral) y La mujer helada (Cabaret Voltaire. Traducción de Lydia Vázquez). Tiene 75 años y su escritura –directa, sucia, seca, alérgica a los eufemismos- pone sobre el tablero todas las luchas posibles: de clases, sexos y generaciones. Si abres sus libros, sangran. Ella dice que escribe con cuchillo. Tal vez por fin encuentre sitio en las librerías. O en las ferreterías.


viernes, 24 de octubre de 2014

Iván Thays / El Nobel no es para hipsters

Phiulip Roth
Ilustración de Andrea Ventura

El Nobel no es para ‘hipsters’

Murakami es el Di Caprio de los premios. Da que hablar que tampoco este año ganara Roth



Haruki Murakami, fotografiado en 2011 en el Palau de la Generalitat de Cataluña.ar
El Premio Nobel de Literatura para Patrick Modiano no fue una sorpresa para quienes fuimos testigos de su ascenso en la casa de apuestas de Ladbrokes, pero sí fue un nido de avispas en las redes sociales con mucho contenido de interés. Pierre Assouline, siempre acertado y maléfico, escribió un post en su blog La République des Livres donde ironiza que esta luz mediática haya ido a caer sobre un fóbico social como Modiano, que tendrá que hacer un discurso para millones de espectadores en Estocolmo cuando él apenas se maneja bien con un auditorio de tres personas. Eso sí, no es mezquino: celebra que un autor de obra compacta se lo haya ganado y tenga más lectores, aunque rechaza que la Academia repita el cliché de "un autor sobre la Ocupación", que le parece una lectura muy frívola de la obra compleja del nuevo Nobel.
Por otra parte, el llanto porque no lo ganó Philip Roth ha originado excelentes comentarios y post. Confieso que soy de los que tiran una lágrima por Philip. El post de Hillary Kelly en New Republic titulado Cinco pasos para conseguir ser ignorado en los premios Nobel es imperdible. Nos recuerda que Roth es un genio y no necesita un Nobel para enterarnos de eso; que los premios no son un campeonato de fútbol ni una olimpiada para nerds, sino un buen momento para conocer autores; y finalmente, que le gusta saber que cuando cada año piensa que los buenos libros se han acabado, aparece el desconocido de siempre ganando el Nobel para recordarnos que eso no es así.
Lo de Murakami es cosa seria. Más allá del chiste de que Murakami es el Di Caprio de los Nobel (aunque a este paso, Di Caprio terminará siendo el Murakami de los oscars), la gente se ha puesto muy violenta con su nominación. Quieren que se termine de una vez la pesadilla. O lo gana o no lo gana, pero basta de hacer sufrir a los amantes de los gatos, las maratones y las chicas hermosas con superpoderes. En la página online Jotdown escribe Josep Lapidario un tibio, casi insípido, a favor de Murakami como respuesta a la bomba activada que dejó, en la misma página, Lara Hermoso y su carta abierta a la Academia sueca explicando por qué Murakami nunca debe ganar el Nobel. Resume así su argumento: “Una voz masculina que narra, en primera persona, un triángulo amoroso, un corazón roto, un amor que permanece por encima del bien y del mal y de la vida y la muerte. No es una canción de Alejandro Sanz, es lo que pasa en todos los libros de Murakami”. Y encima dice que los gatos son las mascotas de los hipsters, así que nada, que la Academia no se ande con boberías y deje a Murakami para los MTV Awards o algo así. Maligna.
Hablando de premios, fue muy comentada la shortlist de los National Book Award. En ficción está muy apretada la pelea, pero parece queLila de Marilynne Robinson se proyecta como favorita, pero por muy poco. Este 19 de noviembre conoceremos el nombre de la ganadora o ganador, en todas las categorías.
Y finalmente, el tumblr de Bookriot no tiene desperdicio: el outfit de tus novelas favoritas. Es Bookriot y presenta la tenida completa para leer El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, donde predominan los colores violeta africano, gris y accesorios como pernos de calaveras, brazalete de marfil, pendientes con la silueta de África, un anillo de cadenas de esclavos y unas sandalias Congo. El atuendo incluye una bufanda de seda para espantar el calor y los mosquitos.




jueves, 16 de octubre de 2014

Así comienza / Joyita / Patrick Modiano




Patrick Modiano
JOYITA 
Traducción de Alberto Conde

Había transcurrido una docena de años desde que no me llamaban ya «Joyita» y me encontraba en la estación de metro de Châtelet en la hora punta. Estaba entre el gentío que recorría el interminable pasadizo, en el pasillo rodante. Una mujer llevaba un abrigo amarillo. Me había llamado la atención el color del abrigo e iba viéndola de espaldas, en el pasillo rodante. Luego seguía por el pasadizo donde indicaba «Dirección Château-de-Vincennes». Ahora estábamos parados, apretujados unos contra otros en medio de la escalera, esperando a que se abriera la portezuela. Se hallaba a mi lado. Entonces le vi la cara. El parecido de aquel rostro con el de mi madre era tan increíble que pensé que era ella. 




Me vino a la memoria una foto, una de las pocas fotos que conservé de mi madre. Tenía la cara iluminada como si un proyector la hubiera hecho surgir de la noche. Siempre me he sentido violenta viendo esa foto. En mis sueños siempre era una foto antropométrica que me tendía alguien —un comisario de policía, un empleado del depósito de cadáveres— para que pudiera identificar a aquella persona. Pero yo me quedaba muda. No sabía nada de ella.

martes, 14 de octubre de 2014

Patrick Modiano / El tiempo es destructor como un bombardeo




Patrick Modiano

"El tiempo es destructor como un bombardeo"

España vive un resurgir del escritor francés. | A su última novedad, 'En el café de la juventud perdida', y a su prólogo al 'Diario de Helène Berr', se suma la edición de dos obras antiguas: 'Dora Bruder' y 'Calle de las tiendas oscuras' | "Incluso las cosas más banales contienen un misterio que se desvela si las miramos fijamente"

15/02/2009 - 01:36h | Última actualización: 26/05/2009 - 00:01h

Lo primero que llama la atención de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) es su altura de jugador de baloncesto (1,98 m, según precisa). Nos recibe en su casa de París, equidistante entre el jardín de Luxemburgo y la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, en unos barrios inmortalizados en sus novelas. Hay un vídeo en Youtube que simboliza mejor que nadie el sentido de su obra: aparece Modiano recorriendo un supermercado, construido donde antes había un cine, e intentando situar entre los estantes de productos los elementos que su memoria le indica: "Creo que aquí estaba la pantalla, aquí las butacas...", va apuntando vacilante. En España vivimos un auténtico resurgir Modiano, pues a su última novedad, En el café de la juventud perdida (Anagrama/Proa), y a su prólogo al Diario de Helène Berr (Anagrama/Empúries), se suma la edición de dos obras antiguas suyas, Dora Bruder (que Seix Barral acaba de publicar) y Calle de las tiendas oscuras, ganadora del Goncourt en 1978 y que Anagrama y Proa publicarán el próximo 5 de marzo.  

¿Ya no escribe en los cafés?

No, ahora lo hago en este despacho, con mi pluma. Debo de ser la última generación que escribe a pluma. Pero si me obligaran a hacerlo en un café, sería capaz, puedo escribir en cualquier sitio. Lo de la pluma es porque el hecho de escribir es ya algo tan abstracto que tengo la necesidad de un objeto sólido que me ancle a la materia; si no, todo es muy virtual. 


Patrick Modiano / En el café de la juventud perdida / Citas


Editorial Anagrama, En el café de la juventud perdida

Patrick Modiano

EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA

Citas


  "En la mitad del camino de la verdadera vida, nos rodeaba una adusta melancolía, que expresaron tantas palabras burlonas y tristes, en el café de la juventud perdida. " Con este epígrafe esclarecedor de Guy Debord, se inicia esta pequeña gran novela de Patrick Modiano, En el café de la juventud perdida.

«No hay mejor sistema para que se desvanezcan los fantasmas que mirarles a los ojos.»

Argumento: París, años 60. En el café Condé (“Según iba cayendo el día, se convertía en el punto de cita de eso que un filósofo sentimental llamaba la juventud perdida.”) se reúnen poetas maldi­tos, futuros situacionistas y estudiantes. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, su autor le da un Guy Debord, Michele Berstein y otros situacionistasgiro sor­prendente. Porque En el café de la juventud perdida es también una novela de misterio: todos los personajes y las historias confluyen en la enigmática Louki, una muchacha atractiva y enigmatica que un día aparece en el local, y en poco tiempo se erige en el centro de las miradas e interrogaciones.

«A veces se te oprime el corazón cuando piensas en las cosas que habrían podido ser y que no fueron.»

Modiano recrea alrededor de la fasci­nante y conmovedora figura de Louki, el París de su juventud, al mismo tiempo que construye una hermosísima novela impregnada de lirismo y melancolía, sobre el poder de la memoria y la búsqueda de la identidad.

Así comienza / En el café de la juventud perdida / Patrick Modiano



Patrick Modiano
EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA

"De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra. Escogía la misma mesa, al fondo del local, que era pequeño. Al principio, no hablaba con nadie; luego ya conocía a los parroquianos de Le Condé, la mayoría de los cuales tenía nuestra edad, entre los diecinueve y los veinticinco años, diría yo. En ocasiones se sentaba en las mesas de ellos, pero, las más de las veces, seguía siendo adicta a su sitio, al fondo del todo.

No llegaba a una hora fija. Podía vérsela ahí sentada por la mañana muy temprano. O se presentaba a eso de las doce de la noche y se quedaba hasta la hora de cerrar. Era el café que más tarde cerraba en el barrio, junto con Le Bouquet y La Pergola, y el que tenía una clientela más peculiar. Ahora que ha pasado el tiempo me pregunto si no era sólo su presencia la que hacía peculiares el local y a las personas que en él había, como si lo hubiera impregnado todo con su perfume."


Patrick Modiano
En el café de la juventud perdida
Anagrama, Barcelona, 2008



DE OTROS MUNDOS

DRAGON
Patrick Modiano / An appreciation of the Nobel prize in literature winner
French writer Patrick Modiano wins the 2014 Nobel prize in literature 

Nobel prize winner Patrick Modiano hailed as modern Marcel Proust