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| Pedro Lemebel |
Vidas paralelas
Lemebel y Perlongher los escritores crisálida,
Federico Galende
28 de abril de 2017
Una noche de 1991: a Perlongher el sida se lo comía y Pedro Lemebel le dio un abrazo y le regaló un guante de encaje blanco. Era un guante sin par, como ellos, que no volvieron a verse porque Néstor murió al año siguiente.
Llega carta de Brasil. Ella la lee. En la carta él le cuenta que la noche anterior asistió a un psicodrama que terminó convertido en una psicomedia de gritillos con deseos de jubilación. Así que ha tenido que mandarse un speech: que en todo esto hay mucha muerte y poco deseo, y que el deseo de muerte solo sirve para pringar los yiros furiosos de la lumpenería patrullada, el desafío a la ley, los revientes del cuerpo.
