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lunes, 18 de mayo de 2026

Héctor Abad Faciolince / “Yo no fui a Ucrania para escribir un libro ni una crónica ni a ver la guerra de cerca”

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Héctor Abad Faciolince: “Yo no fui a Ucrania para escribir un libro ni una crónica ni a ver la guerra de cerca”

El escritor colombiano habla sobre “Ahora y en la hora”, su conmovedor trabajo autobiográfico en el que narra su experiencia en Ucrania en 2023, cuando sobrevivió a un ataque ruso en el que murió la escritora Victoria Amelina

viernes, 26 de diciembre de 2025

Los mejores libros del siglo XXI, elegidos por 21 librerías españolas

 


Los mejores libros del siglo XXI, elegidos por 21 librerías españolas

Preguntamos a libreros repartidos por todo el país para elegir los 25 títulos más destacados de lo que llevamos de siglo, publicados entre el 2000 y el 2025 que está a punto de acabar

Jordi Sabaté / Laura García Higueras

25 de diciembre de 2025 21:14 h

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Quedan apenas cinco días para despedir 2025 y, como cada año, toca hacer recuento. Pero en este caso, tras haber presentado nuestras propuestas para regalar, tanto en novela (nacional e internacionalpoesíarelatoscómics y debuts españoles; toca ir más allá y proponer los 25 libros más importantes del primer cuarto del siglo XXI.

martes, 25 de marzo de 2025

Héctor Abad Faciolince / La cuadratura del círculo

 

Héctor Abad Faciolince

La cuadratura del círculo

23 de marzo de 2025

Petro pretende ser la cura de los desastres que él mismo crea. Primero declara que quienes no piensan como él son nazis, inhumanos, asesinos vendidos al dinero; con un lenguaje violento planta la semilla de la discordia total, acusa a sus críticos de estar a favor de la muerte, y en seguida se declara víctima y asegura que él, paladín de la vida y la concordia entre todos los colombianos, corre peligro de muerte en ese territorio utópico bautizado por él con el pomposo nombre de “potencia mundial de la vida”.

Lleva más de dos años despedazando, hundiendo a propósito un sistema de salud que no era perfecto, pero que funcionaba relativamente bien. En lugar de mejorarlo, en vez de suplir sus carencias, lo ha venido desmontando y empeorando hasta llevarlo a la quiebra. La atención en salud en Colombia está sumida en una crisis sin precedentes en los últimos treinta años. Cuando la situación se vuelve insoportable para la gente (no hay medicamentos, no hay citas, los tratamientos más urgentes se postergan sine die), cuando lo que era al menos regular toca fondo debido a la incompetencia técnica y a la ceguera ideológica de su gobierno, dice que él —el dañino— tiene la receta para arreglar lo que él mismo ha destruido. La cuadratura del círculo.


Lo mismo pasa en muchos otros campos: el que iba a rescatar la educación pública, tiene en la quiebra a las universidades públicas y en el abandono los sistemas de atención a la infancia y a la juventud. El que iba a hacer la paz total, le ha entregado el gobierno de las zonas más vulnerables a la delincuencia total, al Clan del Golfo, y a los narcos totales. El que iba a resolver de una vez y para siempre los problemas del Catatumbo, hace que cada vez más zonas de Colombia parezcan un Catatumbo (el Chocó, el Cauca, el sur del Valle, el sur de Bolívar, el nororiente de Antioquia).

Se desespera y, lunático, cambia cada tres lunas de ministros. Los ministros de Hacienda no le sirven por no ser alquimistas; ninguno ha sabido convertir en oro la carreta y el plomo. Incapaz de mirarse a sí mismo, les echa la culpa de lo que no funciona a quienes se acaban de posesionar. Publica 44 trinos en una sola madrugada, se declara abstemio, pero parece borracho desde el amanecer. Se alía con la parte más abominable y corrupta de la política regional (Benedetti en la Costa, Quintero, Flórez y Lupe en Antioquia), y mientras critica a los vendidos al dinero, abraza a quienes no han hecho otra cosa que ver el Estado como una fuente de dinero para sí mismos. Un matrimonio imposible: lo limpio con lo corrupto.

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Benedetti Reveló Que Consulta Popular
De Petro Tendrá De 10 A 12 Preguntas

En vista de que las cuentas no le dan, de que los hechos lo desmienten y las matemáticas no le cuadran, y viendo que la realidad no se acomoda a su fantasía, el presidente se aferra a la magia, al delirio, a la verborrea y a la botella (de café). Defiende explícitamente la locura; absuelve a los abusadores de mujeres y como un arzobispo les da la bendición de una segunda oportunidad que sea su ocasión de santificarse y redimirse a su lado. Al lado de su ejemplo, el sobrio, el bueno, el pacífico, el abstemio, el ecuánime, el magnífico. Mediante el procedimiento ridículo de gritar insultos y consignas vacías, cree que la realidad va a cambiar por obra y gracia del conjuro mágico de sus palabras redactadas en la más alucinada y la más cursi seudo-poesía.

Su último engendro es la consulta popular, pero ni siquiera en las urnas, sino en las calles, de modo que el apoyo a sus políticas erráticas no se cuente en personas ni en número de votos sino en gritos, en pancartas, en desorden y en ruido. Y uno se pregunta: ya que el hombre es tan humano y tan justo, así como acaba de declarar día cívico cuando cita a sus manifestaciones electorales, ¿hará lo mismo con la oposición? ¿Va a declarar también día cívico cuando sus opositores convoquen a sus propias manifestaciones? Sería lo más lógico, pero es imposible pedirle lógica a quien vive sumido en sus propios delirios.

EL ESPECTADOR