Mostrando entradas con la etiqueta María Teresa Andruetto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Teresa Andruetto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de febrero de 2024

María Teresa Andruetto / Cortázar



Cortazar

María Teresa Andruetto


“Leí Rayuela, si mal no recuerdo, en el 71, mi primer año de vida en la ciudad y en la universidad. Yo ya había leído algunos libros de Cortázar, a Bestiario y Final del juego los leí, seguro, en tiempos de la secundaria. A Rayuela la leí en el momento de idolatría a Cortázar e hice por entonces, en paralelo, un seminario sobre su escritura (lo daba un profesor que era amigo de él y tenía cartas personales, discos en los que lo escuchábamos leer con ese rastro francés en el castellano, libros firmados, todo lo cual nos sumergía en el mito) y otro sobre la de Borges. Por ese tiempo yo había empezado a militar en una organización de izquierda y recuerdo discusiones campales a favor del primero y en contra del segundo, y oscilaba entre uno y otro, más allá de sus posiciones ideológicas. Con Cortázar era fácil acordar, lo leíamos como un escritor de izquierda, en tiempos ‘prefeministas’ aunque ya para entonces me hacía mucho ruido eso de lector hembra (que lee pasiva/convencionalmente) y lector macho. Pero igual, como casi todos por entonces, leí esa novela con entusiasmo y tuve una postal de Cortázar (la foto de Sara Facio) entre mis papeles. En rigor de verdad, de Rayuela, ya por entonces, aunque no me animaba a sostenerlo a viva voz, me gustaban (solo) ciertos fragmentos, no la novela entera (ni leída como hembra ni leída como macho), sobre todo porque ya entonces me parecía muy sesentista (muy centrada en el hedonismo, la valoración de la pereza, lo puramente individual y una cierta atmósfera de romanticismo psicointelectual) y yo era claramente setentista, con las preocupaciones sociales y la militancia tan fuerte de entonces.

domingo, 31 de julio de 2022

La partida repentina de Susana Cabuchi repercutió en el ambiente literario cordobés


La partida repentina de Susana Cabuchi repercutió en el ambiente literario cordobés

31 de julio de 2022

La muerte de la poetisa jesusmariense no pasó inadvertida entre colegas, alumnos, amigos y talleristas que cosechó a lo largo y ancho de Córdoba y de Argentina.


Seguramente, Susana Cabuchi pasará a la historia como una de las grandes referentes literarias de Jesús María con proyección provincial, nacional e internacional.

Es que la mujer, de una potente obra poética, fue traducida al portugués, al italiano, al árabe y al francés. No debe haber en Jesús María antecedente semejante, salvo en caso de Félix Gabriel Flores (otro nacido en la ciudad del que poco se sabe sobre su estancia en estas tierras).

miércoles, 8 de septiembre de 2021

María Teresa Andruetto / La Tere

María Teresa Andruetto: La Tere

Cuando el director del Instituto Cervantes le pidió a María Teresa Andruetto que diera el discurso de cierre del VIII Congreso de la Lengua Española, ella dejó muy en claro que tenía con el Congreso muchas disidencias. La invitación se sostuvo y fue así como ella aceptó. El 30 de marzo, entonces, leyó un discurso en donde enumeró, con esa rara combinación de suavidad y firmeza que caracteriza a María Teresa, todas las cuestiones por las que el Congreso encuentra oposición y despierta tantas susceptibilidades en el contexto hispanoamericano.

María Teresa Andruetto / Lo que no fue

 

Lo que no fue

Confieso, no hace tanto tiempo que descubrí a María Teresa Andruetto, aunque ella siempre estuvo ahí, escribiendo, desde su pueblo de Córdoba, desde hace casi tres décadas. Andruetto tiene publicada una extensísima obra y ganó muchos premios; el más importante quizás sea el Premio Hans Christian Andersen que concede la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY, por sus siglas en inglés), un premio bienal que es algo así como el Premio Nobel de la literatura infanto-juvenil y que Andruetto recibió en el 2012 en Londres, convirtiéndose así en la primera escritora hispanoamericana en ganar el premio. Pero Andruetto no  escribe “para jóvenes”. No le gustan los encasillamientos. Ella  escribe, simplemente. Su obra  abarca poesía, ensayo, cuento y novela.

María Teresa Andruetto / Carta



María Teresa Andruetto
Carta

En la feria, cuando elegía alcauciles
(estaban algo oscuros), un muchacho
que no tenía más de trece años (lo vi
correr, por La Cañada, hacia El Pocito),
me arrancó la cartera (quedaron
las tiras colgando).

¿Tenía dinero, señora?
Nadie preguntó por tu carta
(yo la llevaba conmigo,
                   tu última carta,
doblada en cuatro).
Era sólo un papel y ese muchacho
lo habrá tirado al agua.


viernes, 21 de diciembre de 2018

María Teresa Andruetto / Visita


María Teresa Andruetto

VISITA

Hoy vino mi madre a visitarme
y caminamos las dos por estas calles.
Hablamos de mi hermano,
de los hijos, de las chicas del Sur,
de mi cuñado. Otra vez yo critiqué
al gobierno y ella dijo otra vez
"¡Es un país tan grande!". No quiere
que me queje: "¡Este país generoso
recibió a tu padre!" y rodamos las dos
hacia una zona de tristeza, en silencio,
hasta que se detiene y dice: "Ayer
hice dulce de duraznos" y yo digo
que hablaron de mi libro
en el diario.




martes, 8 de mayo de 2018

María Teresa Andruetto / Lunes



María Teresa Andruetto

Lunes
Los lunes mi padre llegaba tarde
y traía chocolates amargos.
En la cama grande, mamá nos leía
La Cabaña del Tío Tom.
A nosotras nos gustaban los lunes,
nos gustaba llorar por tristezas
de cuento, sufrir por los negros
mientras comíamos chocolates
Suchard.


María Teresa Andruetto / Víspera





María Teresa Andruetto

Víspera

Se va la tarde. Decís, a este sitio
vendremos: escribirás, sembraré,
pasaremos los días de viejos.
Sobre la casa que nace, cruzó
una torcaza. Más allá hay un halcón
y unas loras. La luz moja la falda
del Mogote, aviva los manchones
amarillos. Todo es hermoso, digo,
y sin embargo, hay una nota
de tristeza sobre talas y espinillos.
Será porque es invierno, decís,
será porque es domingo.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

María Teresa Andruetto / Desnuda en la tienda


María Teresa Andruetto
DESNUDA EN LA TIENDA

Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.

Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.
Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.





viernes, 22 de marzo de 2013

María Teresa Andruetto / María Osorio / Diálogo en tono menor

María Osorio
Bogotá, 2011
Fotografía de Triunfo Arciniegas

María Osorio 

y María Teresa Andruetto

DIÁLOGO EN TONO MENOR

En el Congreso de Literatura Infantil



María Teresa Andruetto
Bogotá, 2013
Fotografía de Triunfo Arciniegas

María Osorio, editora, y María Teresa Andruetto, autora, conversan 

acerca de la escritura, la edición y la lectura.


Por Santiago La Rotta
El Espectador, 9 de marzo de 2013

Se conocían antes de verse en persona. Una había leído a la otra. La otra había escrito para la primera. Una relación hecha con palabras.
María Osorio: ¿Cómo comenzamos en esto? Un accidente, como todo en la vida.
María Teresa Andruetto: Sí, claro.
M.O.: Pero vos siempre has estado metida en esto, ¿no? Creo que no lo tomaste como por oficio, sino que es tu vida.
M.T.A.: Siempre sentí que la escritura tenía que estar desprendida de la obligación de recuperar dinero. Así empecé. Igual siempre he trabajado en cosas cercanas a los libros, en construcción de lectores, docencia y escribir como, bueno, no sé, como una pasión. Lo que ha cambiado es que ahora sí me proporciona ingresos. A veces sucede que alguien me cuenta una historia y quiere que escriba un cuento de eso. Muchas veces esto me inhabilita. Necesito que sea más inesperado.
M.O.: Pero de todas formas toda tu escritura tiene que ver contigo.
M.T.A.: Claro, es inevitable. Pero eso nos pasa a todos, María. Lo que editas, lo que lees. Hay una frase de Borges que dice: “Yo buscaba afanosamente ser argentino, sin saber que fatalmente lo era”. Claro, ¿cómo va a ser?
M.O.: Pero en ti se ve más esto. Mucha gente logra desprenderse y la persona no tiene nada que ver con la escritura, pero tú siempre estás ahí. Con toda la ficción que hay alrededor, claro, pero eres tú.
M.T.A.: Siento un compromiso muy hondo conmigo misma cuando escribo. En ese sentido, podría decir que escribo para saber qué es lo que estoy buscando. El otro día, hablando con unos amigos, nos metimos en una conversación sobre los abuelos. A mis abuelos italianos los conocí personalmente. Eran personas muy pobres. Mi abuela era colchonera, hacía colchones. Pero leían y escribían en varios idiomas y les hacían las cartas que los habitantes del pueblo les escribían a los otros inmigrantes que habían dejado su lugar. A veces, cuando el tiempo se ponía malo y los caminos se llenaban de barro, los niños se quedaban a dormir en la escuela que había y mientras estaba ahí mi bisabuela les enseñaba a leer y les mostraba la lectura. Entonces digo, claro, yo hago lo mismo que ella.
M.O.: Sí. Por eso es que la publico en Babel.
M.T.A.: Colombia es el país que primero me sacó, a donde primero me invitaron y demás. María fue mi primera editora fuera de Argentina. Y eso es una emoción. Aquella vez, no sé si vos lo recordarás, en la Feria del Libro de Buenos Aires que se acercó Silvia y me dijo que vos querías hablar conmigo porque Cecilia te había dicho quién era yo o algo así. Vos me dijiste que querías editar Stefano. No podía creerlo, que mi Stefano viniera en esa edición tan hermosa que ha hecho María. Después llegaron otras cosas.
M.O.: Tuve el atrevimiento de ir a decirle a María Teresa Andruetto que quería publicarla en una editorial así de pequeña.
M.T.A.: ¿Cómo decís eso, María? Empecé a escribir cuando tenía 15 años y comencé a publicar cuando tenía 40. Y escribí mucho tiempo, digamos unos 20 años, sin lectores. Eso es algo muy difícil para un escritor. Poder soportar, seguir escribiendo por el puro deseo de escribir. Hacerlo sin saber si va a tener eco en los lectores.
M.O.: El primer libro que leí de María Teresa fue Stefano. La cosa es que también nací en Buenos Aires y también tuve abuelos italianos. Esa nostalgia de los abuelos, esa pérdida. Claro, eso era para mí. Así lo sentí.
M.T.A.: Para mí ese es el sueño. Escribir algo que el otro sienta que fue escrito para él.
M.O.: Claro. Y también nuestros abuelos italianos fueron pobres, campesinos en lugares lejanos. Al morir mi abuelo, mi abuela se quedó con los hijos y sin plata porque eso ya se había ido, por supuesto. Entonces el afán de conseguir la comida. No pasé hambre jamás. Pero había un hambre ancestral y por eso había que alimentarlos a todos. Mi hermano tenía un amigo que tuvo una tragedia muy joven y la única forma que tenía mi abuela para acercarse a él era alimentándolo y cuando iba a la casa él decía: “Dígale que no estoy”. Pero no me acerco a los libros de María Teresa sólo por eso. Los libros que publico no son sólo porque tenga temas en común con ellos. Dicen que el editor no debe hacer una biblioteca personal…
M.T.A.: Pero claro que sí. Todo es personal. Cuando das clases, un taller. Todo.
M.O.: No tiene nada que ver con vender. Es una responsabilidad con el lector, con el escritor.
M.T.A.: Por supuesto. No significa que no se quiera vender (lo mismo pasa con la creación), sino que eso es posterior y uno tiene que asumir el riesgo de que puede ser o no ser. El riesgo es algo muy importante en la creación, que uno se adentre en ese camino sin estar seguro si lo puede terminar.
M.O.: Hay una cosa que no me gusta que te ha pasado en Argentina y es que libros como La niña, el corazón y la casa, como se llama “la niña”, entonces está en una colección infantil. Stefano es un muchacho, entonces va para el renglón juvenil.
M.T.A.: La niña, el corazón y la casa’ lo comencé como un libro para adultos, porque me parecía que podía ir perfectamente ahí. Sin embargo, la respuesta es que se trataba de una niña y que era muy corta la historia.
M.O.: Eso lo prohibiría, prohibiría las colecciones infantiles. Prohibidas.
M.T.A.: Son estrategias de colocación. María lo sabe perfectamente: uno ha visto ocasiones en las que dicen que primero publican para adultos y después para chicos, porque si es al revés los adultos luego no lo leen. El prejuicio…
M.O.: Prohibiría muchas cosas. En primer lugar, los planes lectores de las editoriales. El maestro tiene que ir a la librería. Sólo se ha leído un libro, bueno, pues que le haga con ese.
M.T.A.: En Argentina hay dos editoriales muy fuertes con la legión de promotores de lectura que van hasta las escuelas. Cuando he dado cursos, talleres, que sé, siempre digo que por formados y buena gente que sean los promotores de lectura de una editorial ellos siguen siendo empleados de la editorial y van a querer colocar esos libros. Son agentes de venta. No es lo mismo que un lector formado que llega con libros diversos que son los que le han gustado.
M.O.: Otra cosa que prohibiría son las listas. Los bibliotecarios no van más allá porque el libro no está en la lista. Y es que cada uno tiene su propia lista.
M.T.A.: Las listas lo que hacen es favorecer el mayor consumo de eso poco que ya se consume mucho. Y así se pierde toda la diversidad.
M.O.: Precisamente lo que tiene la literatura es lo diversa que es.
MTA: Claro. De la calidad de lector que podamos construir también va a depender la de la industria editorial e incluso la de los creadores; mucha gente sucumbe a ese canto de sirena que es que te editen en la colección de cuatro a ocho años…
M.O.: A mí me da mucha risa cuando me mandan un libro que dice: “Pensado para lectores de nueve años”.
M.T.A.: ¿Cuál es el de nueve? Pero es que hay muchos nueve.

http://www.elespectador.com/noticias/cultura/articulo-409280-dialogo-tono-menor



.

lunes, 22 de febrero de 2010

Marina Colasanti / Frutos y flores


La manzana mordida
Coney Island, New York, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Marina Colasanti
FRUTOS Y FLORES
Traducción de María Teresa Andruetto

Mi amado me dice
que soy como una manzana
partida en dos.
Yo tengo las semillas
es verdad.
Y la simetría de las curvas.
Tuve un cierto rubor
en la piel lisa
que no sé
si todavía tengo.
Pero si en abril florece
el manzano
yo hecha manzana
y por demás madura
todavía me despliego
en flores blancas
cada vez que su daga
me traspasa.



Una mancha de helado
Washington Square, New York, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Marina Colasanti
FRUTOS E FLORES

Meu amado me diz
que sou como maçã
cortada ao meio.
As sementes eu tenho
é bem verdade.
E a simetria das curvas.
Tive um certo rubor
na pele lisa
que não sei
se ainda tenho.
Mas se em abril floresce
a macieira
eu maçã feita
e pra lá de madura
ainda me desdobro
em brancas flores
cada vez que sua faca
me traspassa.




domingo, 21 de febrero de 2010

Marina Colasanti / Ceremonia del té



Marina Colasanti
CEREMONIA DEL TÉ
Traducción de María Teresa Andruetto


Para Yllen Kerr
Mi amigo decía que
el agua del té
sólo se vierte
cuando las primeras burbujas
suben desde el fondo
como súbitos peces
rumbo al aire.

Mi amigo se mató
con la misma minucia
con que hacía su té, 
sin poder repetir
por un día más
el ritual de la vida.

Desde entonces pienso en él
cada vez que desde el fondo
suben las burbujas
y como sus palabras
se deshacen al llegar a la superficie