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jueves, 13 de noviembre de 2025

El día triunfal de Fernando Pessoa


El día triunfal de Fernando Pessoa

El día triunfal 

de Fernando Pessoa

«Quien lee deja de vivir. Haced ahora por hacerlo. Dejad de vivir, y leed ¿Qué es la vida?» (aprovecho una cita del propio Pessoa para introducir el siguiente poema):

lunes, 19 de julio de 2021

El amor sin boda de Pessoa


Fernando Pessoa según Sciammarella

El amor sin boda de Pessoa

Luis Morales relata la nebulosa relación del poeta portugués con su novia en la Lisboa de entreguerras. Uno de los grandes culebrones del mundo literario del siglo pasado


JAVIER MARTÍN DEL BARRIO
12 AGO 2015 - 05:22 COT



Imagen de Lisboa en 1918.
Imagen de Lisboa en 1918.


Esperó a que se fueran todos de la oficina; esperó a que ella se pusiera el abrigo y, turbada, se dirigiera a la puerta. Allí, contra el quicio, Pessoa se abalanzó y la besó ardientemente, como nunca había besado a una mujer. Como nunca besó a otra mujer. Aquella noche del 24 de enero de 1920 quedó grabada en la memoria de Ofélia, pero no tanto en la de Fernando. Ella tenía 19, él los 32: “Me quedé loco, me quedé tonto / Mis besos no vinieron a cuento. / La apreté contra mí, / La enlacé en mis brazos, / Me embriagué de abrazos, / Me quedé tonto, eso fue todo”, escribió el poeta.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Pessoa / Todas las cartas de Fernando Pessoa y Ofélia

Fernando Pessoa



Todas las cartas del amor 

de Fernando Pessoa y Ofélia

Se publica por primera vez la correspondencia que el escritor mantuvo con el único amor de su vida, una chica bien de una familia burguesa lisboeta



El escritor Fernando Pessoa en 1914, a los 26 años de edad.
“Fernando: Hoy no tuve suerte. Mis cosas son últimamente así, siempre salen mal. Deseaba tanto que llegara la hora... y al final usted llegó aburrido de su vida y de mí. ¿Ya no le gusto Fernandito?”. “Ofélia: Toda mi vida gira en torno a mi obra literaria, buena o mala, lo que sea, lo que pueda ser. Todos (…) tienen que convencerse de que soy así, de que exigirme sentimientos —que considero muy dignos, dicho sea de paso— de un hombre común y corriente es como exigirme que sea rubio y con los ojos azules”. El primer fragmento de carta (escrito en septiembre de 1929) pertenece a Ofélia Queiroz, por entonces de 29 años. El segundo, escrito días después, a un Fernando Pessoa de 40, ya alcoholizado, que se dirigía a la única mujer de la que se enamoró en su vida y con la que iba a cortar para siempre poco después. La especialista portuguesa Manuela Parreira Da Silva acaba de reunir en un único volumen (Cartas de amor de Fernando Pessoa e Ofélia Queiroz, editorial Assírio & Alvim), las cartas que se cruzaron (a veces de usted, a veces de tú) el mayor poeta de la literatura portuguesa y una chica bien de una familia burguesa lisboeta.

Fernando Pessoa / Islas afortunadas



Fernando Pessoa
ISLAS AFORTUNADAS

¿Qué voz viene sobre el sonido de las olas
que no es la voz del mar?

¿Será la voz de alguien que nos habla,
pero que, si escuchamos, calla,
precisamente por habernos puesto a escuchar?

Y sólo si, medio adormecidos,
oímos sin saber que oímos,
ella nos habla de la esperanza
hacia la que, como un niño
que duerme, durmiendo sonreímos.

Son islas afortunadas,
son tierras que no tienen lugar,
donde el Rey vive esperando.
Pero si andamos despertando,
calla la voz, y sólo es el mar.



miércoles, 7 de febrero de 2018

Fernando Pessoa / Autopsicografía


Fernando Pessoa

Fernando Pessoa
AUTOPSICOGRAFÍA

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.





viernes, 13 de junio de 2014

Alexandre O'Neill / Breve


Alexandre O'Neill

BREVE
¡Buenos, dice él,
Días!, dice ella.

¿Vamos?, dice él,
¡No!, dice ella.

¿Qué pasa?, dice él,
¡Nada!, dice ella.

Entonces, dice él,
¡Adiós!, dice ella.

BREVE

Bom, diz ele,
Dia!, diz ela.

Vamos?, diz ele,
Não!, diz ela.

Que há?, diz ele,
Nada!, diz ela.

Então, diz ele,
Adeus!, diz ela.



Alexandre O'Neill
 (1924-1986), fue un importante poeta del movimiento surrealista en Portugal y fundador del Movimiento Surrealista de Lisboa. Su apellido tiene origen en unos antepasados irlandeses.




miércoles, 27 de noviembre de 2013

Nuno Júdice / Me obligo a escribir todos los días, como un oficinista

El escritor portugués Nuno Júdice posa en un parque de Lisboa, Portugal, el 18 de noviembre del 2013. / FRANCISCO SECO

Nuno Júdice: “Me obligo a escribir todos los días, como un oficinista”

El catedrático portugués recoge hoy el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el Palacio Real de Madrid

'Devastación de sílabas' es la antología poética de Júdice que ha editado la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional


Nuno Júdice nació en 1949 en Mexilhoeira Grande, en el Algarve, y se aficionó a la poesía, antes de leer, oyendo a los actores portugueses recitar en la radio en su pueblo en los cincuenta. Después saqueó la biblioteca familiar y más tarde descubrió con asombro el verso libre de Álvaro de Campos, uno de los heterónimos de Pessoa. De ahí no salió. Publicó su primer libro de poesía, A Noção de Poema,en 1972. Desde entonces ha escrito, a un ritmo constante y espectacular, más de 30 volúmenes poéticos, una decena de novelas, otra de ensayos y cuatro obras de teatro. Concibe el escribir como un trabajo y cada tarde, cuando ha terminado las clases de Literatura en la universidad y los artículos que le dan de comer, se sienta a una mesa silenciosa de su casa de Lisboa y se pone a trabajar, solo, feliz. Habla poco, siempre en voz baja. Es tímido. Hoy recibe el de manos de Doña Sofía el XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y se publica su antología poética Devastación de sílabas, con selección e introducción de Pedro Serra y traducción de José Luis Puerto (editada por Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional)
 Pregunta. ¿Es difícil ser poeta y catedrático de Literatura?
Respuesta. Hay países en los que esa coexistencia es difícil, como en Francia, donde los poetas universitarios, por así decir, no son vistos como “auténticos”. En Portugal, curiosamente, los grandes del XX fueron profesores de Literatura, como Jorge de Sena. A mí me obliga a convivir con la literatura. Aunque muchas veces evito enseñar poesía a fin de no tener que desarmar los poemas en clase para verles las costuras.
P.¿Es verdad que Portugal es tierra de grandes poetas y no tan grandes novelistas?
R. Eso procede, por un lado, de que hasta hace pocos años, solo Luís de Camões y Pessoa, dos poetas, habían salvado las fronteras. Solo Saramago lo ha vuelto a hacer recientemente. Y también de la idea romántica de que la poesía y la saudade caracterizan nuestra identidad.
P. Hay quien añade a esa esencia portuguesa la resignación.
R.Tiene que ver con dos hechos históricos: la Inquisición, que duró tres siglos, y la dictadura, que duró 50 años. Ambos marcaron negativamente la creatividad. Aunque creo que las generaciones más jóvenes se comportan de un modo diferente.
P. Pero usted ha dicho que los portugueses han sido muy tolerantes con esta crisis…
R. Aludía a esa resignación, pero también al hecho de que Europa ha sido durante muchos años el sueño portugués y ahora nos es difícil liberarnos de esa utopía.
P. ¿Y qué debe hacer la literatura frente a todo esto?
R. La literatura portuguesa siempre tuvo que ver con la evolución social del país. Se echa de menos eso. La literatura es la mejor manera de que perduren determinados hechos.
P. Pero los periódicos se encargan de consignarlos.
R. Sí, pero la literatura da una visión personal, subjetiva. Problematiza un acontecimiento, va más allá del registro documental.
P. ¿Y la poesía? ¿Cómo influye esta realidad apabullante que se vive hoy en Portugal?
R. Yo crecí con la dictadura. Y existió, antes de mi generación, una poesía militante, muy política. Nosotros reaccionamos contra eso. Pensábamos que una poesía que nacía en una circunstancia política perdería el sentido una vez desaparecida. Por eso mi poesía, siempre ha tratado de ser algo más universal. Aunque, bueno, es evidente que la realidad tiene que pasar por ahí. Pero siempre busco que el poema trascienda ese puro hecho que lo inspiró.
P. ¿Y por qué tantos poemas sobre la poesía misma?
R. Eso siempre ha estado en mí. Por lo menos hasta el final de los años ochenta. Después mudé algo. Pero siempre me he interrogado sobre qué es un poema, entendiendo como poema ese objeto vivo que perdura en la mente del lector. La poesía que muere una vez leída, esa poesía seca, formal, es un objeto interesante, pero no pasa de eso. El poema tiene que dirigirse al lector como algo esencial y transformarlo, hacerle ver las cosas de otra forma.
P. ¿Cómo decide escribir poesía o novela?
R. Por lo general escribo siempre poesía. Es mi actividad más constante. La novela necesita una historia, un punto de partida con el que seguir. Y, por ejemplo, ahora no tengo ninguno. La novela no es en mí algo natural. En el fondo, en mis novelas hablo de cosas que conozco, son una suerte de memoria ficcionada, de diario novelesco.
P. ¿Cómo consigue escribir tantos libros de poesía?
R. Me obligo a escribir todos los días, como un oficinista. Escribir es mi vida. Me gusta hacerlo, no vivo de eso, pero es mi manera de ser.



jueves, 30 de mayo de 2013

Nuno Júdice / Cuatro poemas

Fotografía de Chema Madoz
Nuno Júdice
POEMAS
DE PARTIDA 
8-XII-1997

Versión de José Méndez

Escuchando las canciones de kurt weil,
bajo un cielo de lluvia en lisboa, puedo pensar
que estoy en berlín bajo un cielo de nieve
o en otro sitio así, donde cuando llueve,
se escribe.

Escuchando esas canciones que repiten
sílabas secas, desde un piano que arrastra
los sentidos hacia el fin de la frase, espero
que la lluvia venga del norte y que los nimbos
canten, con los tonos negros de su fondo,
un destino sin suerte.
Escuchando la lluvia que ya no canta, 
con el rumor cautivo de quien no desea
permanecer, reúno los sonidos de
kurt weil como gotas ásperas en la boca
bebiendo hasta el fin sus canciones
en las que no entra la lluvia, como si así
comenzasen las grandes tempestades.

Cantar, entonces, con una nube
en cada mano.


RECETA PARA HACER EL AZUL
Versión de Vicente Araguas

Si quieres hacer azul,
agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande,
que puedas llevar al fuego del horizonte;
después mezcla el azul con sobras de rojo
de la madrugada, hasta que se deshaga;
vacía todo en un bacín bien limpio,
para que no quede nada de las impurezas de la tarde.
Finalmente, criba los restos de oro de la arena
del mediodía, hasta que el color se adhiera al fondo de metal.
Si quieres, para que los colores no se desprendan
con el tiempo, deposita en el líquido un corazón de melocotón quemado.
Lo verás deshacerse, sin dejar señal de que alguna vez
allí lo pusiste; y ni el negro de la ceniza dejará restos de ocre
en la superficie dorada. Puedes, entonces, levantar el color
hasta la altura de los ojos, y compararlo con el azul auténtico.
Ambos colores te parecerán semejantes, sin que
puedas distinguir entre uno y otro.
Así lo hice – yo, Abraham ben Judá Ibn Haim,
iluminador de Loulé – y dejé la receta a quien quisiera,
algún día, imitar el cielo.

ANTROPOLOGÍA
Versión de Elkin Restrepo

como la piedra, no nació de un volcán,
no formó una isla,
no hirvió el mar en impulsos ansiosos
de cielo.
El hombre, como la planta,
se dobla al paso del ciclón,
se estremece con las mutaciones del
tiempo –como ahora,
cuando traen ya las nubes
un escalofrío de otoño.
Este hombre tiene el fondo ceniciento
de esas nubes, su mirada de amenaza
la insistencia en permanecer —así
sepa que el primer soplo
lo arrebatará del horizonte.

PRINCIPIOS
Versión de Elkin Restrepo

Podríamos saber un poco más
de la muerte. Pero no sería eso lo que nos haría
desear morir más
aprisa.

Podríamos saber un poco más
de la vida. Tal vez no necesitaríamos vivir
tanto, cuando sólo se precisa saber
que debemos vivir.

Podríamos saber un poco más
del amor. Pero no sería eso lo que nos haría dejar
de amar al saber claramente lo que es el amor, o
amar más todavía al descubrir que, aun así, nada
sabemos del amor.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Nuno Júdice / Premio Reina Sofía de Poesía


Nuno Júdice

Un acuario del ser

El universo del portugués Nuno Júdice queda recogido en una antología que resume casi tres décadas de su poesía. En ella queda patente su dominio de un lenguaje instaurado y nutrido de la realidad del nuevo siglo, así como su carácter intimista e incisivo.


Por Antonio Ortega
EL País, 23 de agosto de 2003


Casi tres décadas de la poesía de Nuno Júdice (Mexilhoeira Grande, El Algarve, 1949) se reúnen en esta Antología traducida y prologada por Vicente Araguas, las que van de su lejano primer libro, La noción del poema (1972), hasta Líneas de agua (2000), y en las que su amplia y torrencial escritura se ha impuesto como una de las más elocuentes de la literatura portuguesa del último tramo del siglo XX. A lo largo de los años su poesía ha evolucionado desde la imaginación teórica de sus inicios hasta la puesta en cuestión de esos principios doctrinales. Cada vez más, los fundamentos teóricos han encontrado apoyo en hechos particulares, en la relación entre vida y poesía, en la materia sensible que hace que ambas participen de la misma naturaleza: lo real ha ido imponiendo sus derechos, y el poema construye y guarda la memoria del mundo.

ANTOLOGÍA

Nuno Júdicez
Traducción y prólogo de Vicente Araguas
Edición bilingüe
Visor. Madrid, 2003
247 páginas. 10 euros
Una cosa es lo real, y otra la realidad transformada y devorada que nos ofrece el poema, y a través de la cual gana su sentido. Esto es evidente desde Lira de liquen (1985), pues frente a la facultad de sentir, no parece existir una teoría capaz de delimitar la imprevisibilidad de los sentimientos. No queda entonces, de acuerdo al título de uno de sus libros, sino establecer una Teoría general del sentimiento (1999). Las palabras se hacen entonces dóciles y resignadas, "descienden al nivel de los sentimientos, beben / la misma sangre con que se hace vivir las emociones, / y sirven de alimento a otros que las leen como si, en ellas, / estuviese la verdad del mundo". Captar lo que de la vida importa, aunque sólo sea un instante. Sus poemas son historias cosmopolitas, pequeñas biografías de los sentimientos, algo más que metáforas y juego de imágenes. Existen porque dicen el mundo y la experiencia de la vida, cuentan con el peso y la calidad de las palabras.
El poema tiene sus propias leyes, su lenguaje interior: "Sobrepongo al mundo el lenguaje; saco / palabras de dentro de lo que pienso y de lo que hago, como / si pudiesen vivir, ahí, peces verbales en el / acuario del ser". Para llegar a ese punto hay que partir de "esa charca de fondos movedizos" que es la memoria y la pureza originaria de lo humano, una capacidad de evocación patente desde Meditación sobre ruinas (1994).
Esta Antología es la de un poeta diverso, elegiaco y vibrante en su contenido ejercicio de sensibilidad, cartógrafo luminoso de emociones declaradas en el perfecto equilibrio con que construye el verso. Pero es también la narración del aprendizaje, de la evolución de un poeta que se teje y desteje en sus poéticas, capaz de ver "el rostro que desaparece en la ventana, / cuando nos interrogamos sobre la existencia". Aquí está el Nuno Júdice más lírico, el narrativo e irónico, el fabulador de una realidad que como espesa llama nace en la plenitud de la elipsis de lo cotidiano. Y que defiende las complicaciones y las simplezas de una poesía definida como "una elocuencia restituida a su lugar originario de pura esencia discursiva".

http://elpais.com/diario/2003/08/23/babelia/1061596226_850215.html

Ofrenda

NUNO JÚDICE 8 FEB 2003
¿Qué tengo para darte? Una gramática de sentimientos,
verbos sin el complemento de una vida, los sustantivos
más pobres de un vocabulario íntimo -el amor, el deseo
la ausencia. ¿Qué frase construiremos con tan poco? ¿A
qué léxico de la paciencia le robaremos lo que nos falta?
Entonces te ofrezco otra casa. Las paredes tienen la
consistencia del verso; el techo, el peso de una estrofa.
Te abro sus puertas; y el sol entra por la ventana de
una sílaba, con su fuego vocálico, como si una
palabra pudiese mitigar el frío que te envuelve.
Y te pregunto: ¿qué otras palabras quieres? ¿La música
sonora de un ocio? ¿El espeso manto con que se escribe
el terciopelo? ¿El fondo luminoso del azul? Podría darte
todas las palabras en la caja del poema; o prestarte
el canto efímero en el que se esconden del mundo.
Pero no es eso lo que me pides. Y la vida que pulsa
entre adverbios y adjetivos se esfuma deprisa
cuando intentamos seguir la línea del verso. ¿Qué queda?,
me preguntas. Un encuentro en el rincón de la memoria. Risas,
lágrimas, el tierno murmullo de la noche. Nada, y todo.

(Oferta) O que tenho para te dar? Uma gramática de sentimentos, / verbos sem o complemento de uma vida, os substantivos / mais pobres de um vocabulário íntimo -o amor, o desejo, / a ausência. Que frase construiremos com tão pouco? A / que léxico da paciência iremos roubar o que nos falta? // Então, ofereço-te uma outra casa. As paredes têm a / consistência do verso; o tecto, o peso de uma estrofe. / Abro-te as suas portas; e o sol entra pela janela de / uma sílaba, com o seu fogo vocálico, como se uma / palavra pudesse aquecer o frio que te envolve. // E pergunto-te: que outras palavras queres? A música / sonora de um ócio? O espesso manto com que o veludo / se escreve? O fundo luminoso do azul? Poderia dar-te / todas as palavras na caixa do poema; ou emprestar-te / o canto efémero em que se escondem do mundo. // Mas não é isso que me pedes. E a vida que pulsa / por entre advérbios e adjectivos esfuma-se depressa, / quando procuramos seguir a linha do verso. O que fica?, / perguntas-me. Um encontro no canto da memória. Risos, / lágrimas, o terno murmúrio da noite. Nada, e tudo.
Nuno Júdice (El Algarve, Portugal, 1949) es autor del libro de poemas Un canto en la espesura del tiempo (Calambur). Traducción de Mario Merlino.



El portugués Nuno Júdice gana el Premio Reina Sofía de Poesía

El galardón se concede desde 1992 al conjunto de la obra poética de un autor vivo destacado del mundo iberoamericano


    El escritor Nuno Judice. / DANIEL MORDZINSKI
    El poeta portugués Nuno Júdice (Mexilhoeira Grande, El Algarve, 1949) ha ganado hoy el XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. El galardón, instituido en 1992 y dotado con 42.100 euros, se concede al conjunto de la obra poética de un autor vivo del ámbito iberoamericano. Júdice es el segundo escritor portugués y el tercero de su lengua en ingresar en ese palmarés.
    Nuno Júdice, que enseña literatura comparada en la Universidad de Lisboa y dirigió la Casa de Poesía de Fernando Pessoa, es poeta el más influyente de Portugal y uno de los más prolíficos de Europa. Desde que en 2000 reunió su poesía completa hasta entonces -una veintena de títulos desde que debutara en 1972 con Noción de poema-, ha publicado nueve libros de versos más. De hace tan solo unos meses es Fórmulas de uma luz inexplicável. Recientes son también la novela La implosión y el ensayo El ABC de la crítica, en el que expone su particular visión del canon literario como algo "abierto, dinámico, sometido a la influencia de la coyuntura social y económica". Así lo explica el poeta, traductor y profesor de la Universidad de Évora Antonio Sáez Delgado, que destaca la doble importancia de un premio como el concedido hoy. Por un lado, reconoce por tercera vez a la literatura en portugués 10 años después de que el Reina Sofía recayera en la portuense Sophia de Mello Breyner (el brasileño João Cabral de Melo Neto lo había obtenido en 1994). Por otro, lo hace subrayando en todo el ámbito iberoamericano la obra de "la voz más importante" de la lírica portuguesa actual. Lira de líquen (1985), Las reglas de la perspectiva(1990), y Meditación sobre ruinas (1995) son algunos de sus títulos más celebrados.
    "A lo largo de los años su poesía ha evolucionado desde la imaginación teórica de sus inicios hasta la puesta en cuestión de esos principios doctrinales", escribió en 2003 el crítico español Antonio Ortega al comentar la antología de la obra de Júdice preparada por la editorial Visor con traducción de Vicente Araguas. "Cada vez más, los fundamentos teóricos han encontrado apoyo en hechos particulares, en la relación entre vida y poesía, en la materia sensible que hace que ambas participen de la misma naturaleza: lo real ha ido imponiendo sus derechos, y el poema construye y guarda la memoria del mundo". Para Sáez, Júdice es el gran maestro del "nuevo realismo" portugués y su influencia entre los autores jóvenes es definitiva. El suyo es un mundo cotidiano que se aleja de la voz más abstracta de grandes autores como Herberto Helder pero no pierde de vista el misterio de la realidad."Poesia figurativa trascendente" es la expresión que usa Sáez Delgado para referirse a una obra en la que los elementos intangibles de la realidad funcionan como si tuvieran una entidad rotundamente física. "Sobrepongo al mundo el lenguaje; saco / palabras de dentro de lo que pienso y de lo que hago, como / si pudiesen vivir, ahí, peces verbales en el / acuario del ser", ha escrito.
    Y así arranca "Receta para hacer el azul": "Si quieres hacer azul,/agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande,/que puedas llevar al fuego del horizonte;/después mezcla el azul con sobras de rojo/de la madrugada, hasta que se deshaga;/vacía todo en un bacín bien limpio,/para que no quede nada de las impurezas de la tarde".
    "Escribo a partir de imágenes concretas sobre ciudades, la naturaleza o memorias de mi infancia, y desde ahí comienzo para que el poema encuentre su lógica y armonía", explicó hoy a la afencia EFE al conocer el fallo del jurado del Premio Reina Sofía. "No puedo separar mi vida de la poesía". 
    En España, la prolífica producción lírica de Nuno Júdice ha sido publicado por sellos como Hiperión, Visor, Pre-Textos o Calambur en versiones de traductores (y poetas) como Ángel Crespo. Ángel Campos Pámpano, Mario Merlino, Jesús Munárriz, José Luis Puerto o Martín López-Vega.
    El Reina Sofía de Poesía lo han obtenido poetas como el nicaragüense Ernesto Cardenal (2012), la cubana Fina García Marruz (2011), el argentino Juan Gelman, el mexicano José Emilio Pacheco, la preuana Blanca Varela o los españoles Claudio Rodríguez, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Gamoneda, José Ángel Valente, Pablo García Baena o Francisco Brines.
    El jurado de esta edición lo han integrado José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, Presidente de Patrimonio Nacional, Daniel Hernández Ruipérez, Rector de la Universidad de Salamanca, Luis María Ansón, de la Real Academia de la Lengua, Ernesto Cardenal Martínez, poeta galardonado en la edición 2012, Ana Santos Aramburo, Pilar Martín-Laborda y Bergasa, José Miguel Santiago Castelo, José Manuel Mendes, Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, José Manuel Caballero Bonald, Soledad Puértolas Villanueva, Francisca Noguerol Jiménez, Antonio Sánchez Zamarreño, Noni Benegas, Jeanette Lozano Clariond, Anunciada Fernández de Córdoba y Alonso-Viguera y decretaria del Premio Esther Martínez Quinteiro.

    Los vencedores del premio Reina Sofía de Poesía

    1992 Gonzalo Rojas (Chile)
    1993 Claudio Rodríguez (España)
    1994 João Cabral de Melo Neto (Brasil)
    1995 José Hierro (España)
    1996 Ángel González (España)
    1997 Álvaro Mutis (Colombia)
    1998 José Ángel Valente (España)
    1999 Mario Benedetti (Uruguay)
    2000 Pere Gimferrer (España)
    2001 Nicanor Parra (Chile)
    2002 José Antonio Muñoz Rojas (España)
    2003 Sophia de Mello Breyner (Portugal)
    2004 José Manuel Caballero Bonald (España)
    2005 Juan Gelman (Argentina)
    2006 Antonio Gamoneda (España)
    2007 Blanca Varela (Perú)
    2008 Pablo García Baena (España)
    2009 José Emilio Pacheco (México)
    2010 Francisco Brines (España)
    2011 Fina García Marruz (Cuba)
    2012 Ernesto Cardenal (Nicaragua)
    2013 Nuno Júdice (Portugal) 


    domingo, 22 de mayo de 2011

    Fernando Pessoa / La muerte

    Recodo y niebla
    Chíchira, 2008
    Fotografía de Triunfo Arciniegas
    Fernando Pessoa
    La muerte


    La muerte es la curva del camino.
    Morir es sólo no ser visto.



    Fernando Pessoa
    A morte

    A morte é a curva da estrada.
    Morrer é só não ser visto.