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miércoles, 19 de octubre de 2022

¿Por qué Jamaica aún no ha convertido a Bob Marley en héroe nacional?

Mural de Bob Marley en Hoxton Street, Londres. Foto de Luke McKernan en Flickr. (CC BY-SA 2.0).

 

¿Por qué Jamaica aún no ha convertido a Bob Marley en héroe nacional?

 



Por que a Jamaica ainda não tornou Bob Marley um herói nacional? (Pessoa)

Pourquoi la Jamaïque n'a-t-elle pas encore fait de Bob Marley un héros national ? (Rimbaud)

Al pensar en Jamaica, se piensa en Bob Marley. Podría decirse que es el producto más famoso de la isla caribeña, a pesar de que murió hace más de 40 años. Marley sigue siendo un pionero de la música reggae que destacó la música, la cultura y la visión del mundo de Jamaica en la escena mundial. Los sucesivos gobiernos jamaicanos han sido muy conscientes de su perdurable poder de estrella, y han usado su música en anuncios turísticos de promocionar el Museo de Bob Marley como una atracción imprescindible, e incluso para despenalizar la marihuana (Marley era un rastafari acérrimo, religión que usa la ganja como parte integral de las observancias espirituales).

viernes, 14 de octubre de 2022

«¡Digan que lo lamentan!» / Protestas por visita real a Jamaica llamados a reparaciones por la esclavitud

Duque y duquesa de Cambridge en recorrido por Calgary, Alberta, Canadá, 7 de julio de 2011. Foto de Kat2Kat2 en Flickr, (CC BY-NC-ND 2.0).


«¡Digan que lo lamentan!»: Protestas por visita real a Jamaica llamados a reparaciones por la esclavitud

«Dite che vi dispiace!» / Visita reale in Giamaica scatena proteste e richieste di risarcimenti per la schiavitù (Dante)


 

El 22 de marzo, cuando el duque y la duquesa de Cambridge, el príncipe Guillermo y su esposa Catalina («Kate»), bajaron del avión en una tarde ventosa en el aeropuerto internacional Norman Manley de Kingston, los comentarios fueron mucho más que el vestido de diseño amarillo narciso de la duquesa, pero sin duda les habrían informado sobre qué podían esperar.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Marlon James / Furia jamaiquina en la novela “Leopardo negro, lobo rojo”

 


Marlon James se convirtió en 2015 en el primer escritor jamaiquino 

en ganar el Man Booker por su novela Breve historia de siete asesinatos.

Marlon James: furia jamaiquina en la novela “Leopardo negro, lobo rojo”


Ensayo sobre “Leopardo negro, lobo rojo”, la primera entrega de la trilogía “Dark Star” del escritor jamaiquino Marlon James, ganador del Man Booker 2015.


J.J. Maldonado
18 de agosto de 2022

¿Quién habría imaginado que ese adolescente introvertido, hijo de dos policías negros de Jamaica, fanático de X-Men e infortunado nerd que, de cuando en cuando, corría por las calles más peligrosas de Kingston para no ser atrapado por los matones de su escuela, se convertiría años después en uno de los escritores mejor pagados por HBO y Warner Bros., autor superventas, showman del marketing literario y ganador de uno de los premios más prestigiosos de las letras anglosajonas? ¿Quién habría pensado que ese adolescente siempre deprimido y con ganas de matarse sería comparado con J. R. R. Tolkien, George R. R. Martin y Octavia E. Butler, además de recibir el calificativo del “mejor escritor de épica fantástica africana” del siglo XXI? La verdad, nadie. Ni siquiera él mismo. Menos aun cuando su primer libro, trabajo que le tomó sus buenos años, fue rechazado más de setenta veces por diversas editoriales del mundo. Marlon James (Kingston, 1970) parece tener ahora algo que nunca soñó, pero que su escritura y su impulso creativo sí veían venir: la legitimidad literaria en el gran mercado de habla inglesa.

Marlon James / «¿Soy violento? Debe de ser que la gente no mira las noticias»

 

Marlon James



Marlon James: «¿Soy violento? Debe de ser que la gente no mira las noticias»

BIOGRAPHY


El escritor jamaicano, una sensación de la literatura en inglés, llega a España con lo que se ha bautizado como un «Juego de tronos africano»

Javier Ansorena
3 de septiembre de 2019


Marlon James habla con ABC en Brooklyn la misma mañana que, cerca de allí, se ha celebrado «J’Ouvert», una explosión carnavalera de las comunidades caribeñas, sobre todo de las Antillas menores, como Trinidad y Tobago, Barbados o Antigua y Barbuda. Cuando rompe el día -de ahí viene la raíz francesa de la palabra- se desata una locura de bailes y cánticos, con los cuerpos llenos de polvo y pintura que cogen color con la primera luz de la mañana entre una música apabullante e hipnótica. También asoma la violencia, con peleas y tiroteos mezclados en la multitud. James es jamaicano, un país donde J’ouvert tiene poca tradición, pero es una escena extasiada y feroz, que podría encajar en el imaginario que el autor ha construido para su último libro.

James es una de las últimas sensaciones de la literatura anglosajona. En 2015 ganó el premio Man Booker , el premio literario más relevante de Reino Unido, por «Breve historia de siete asesinatos», una novela compleja alrededor del intento de asesinato que sufrió su compatriota Bob Marley en 1976.

No quiso quedarse pegado a las mieles del éxito y se ha embarcado en un salto mortal literario, una trilogía fantástica situada en una África medieval y mítica. Poco después de ganar el Booker, dijo en una entrevista, medio en broma, que iba a escribir «un "Juego de Tronos" africano». La etiqueta caló y así es como popularmente se conoce a lo que él llama « la trilogía de la Estrella Negra », cuya primera entrega « Leopardo negro, lobo rojo » salió a la luz en febrero en su versión original y desde hoy está en las librerías españolas.

Marlon James

¿Se arrepiente de aquella mención de «Juego de Tronos»? Ahora todo el mundo conoce así a a su libro…

¡No! Es algo divertido. George R.R. Martin (el autor de la saga en la que se basa la serie) me mandó un email sobre ello. «He escuchado que has escrito una versión africana de mi libro, suena increíble» (risas). Nos encontramos en marzo y hablamos. Es encantador. La razón por la que dije aquello es porque era una forma rápida de que la gente entendiera que hay magia y fantasía pero que es para adultos. La idea de que puedes escribir sobre criaturas mitológicas, monstruos y brujas y que sea una historia adulta no es nueva. Pero, de alguna forma, «Juego de Tronos» la recuperó.

Como en «Juego de tronos», en su libro abunda la violencia. ¿Cuál es el fin?

Se me acusa con frecuencia de mostrar excesiva violencia. Lo encuentro desternillante, debe ser que la gente no mira las noticias. En diez minutos de una película de Arnold Schwarzenegger, le han sacado las tripas a uno cinco veces. Y nadie lo critica. Y es porque esa violencia no tiene consecuencias. Para mí, la violencia tiene que tener consecuencias, tiene que reverberar. Que morir duele. Que un bala duele. Es lo mismo con el sexo. La violencia perturba. Si no estás perturbado y horrorizado por esas escenas es que no las escribí bien.

Es casi un accidente que James esté hoy en este café de Brooklyn, con una camiseta azul con el «skyline» de Manhattan, las trenzas de su pelo cogidas en una coleta y convertido en un autor de éxito. Después de que su primera novela, « John Crow’s Devil », fuera rechazada por varias editoriales, el propio James trató de boicotear una carrera literaria que ni siquiera había despegado. «La gente cree que perseveré para convertirme en escritor y es lo contrario», confiesa. «Destruí aquel libro. Traté de eliminar cualquier resto de él». La insistencia de la escritora Kaylie Jones , a la que conoció en un taller literario, logró que se animara a enviarlo a una última editorial. Se publicó en 2005 y fue muy bien recibido por la crítica. Después llegaría « The Book of Night Women » y el éxito total con el premio Booker.

Para « Leopardo negro, lobo rojo », buceó durante años en la mitología y los relatos épicos africanos, en su folclore, en tradiciones orales y escritas y en sus paralelismos con los mitos y leyendas europeos, los que han dominado la literatura de fantasía. Ese es el caldo de cultivo del viaje de un protagonista, el Rastreador, enmarcado en una Edad Media africana, con monstruos y brujas, demonios y chamanes, parajes encantados, pasión y venganza. Casi un género en sí mismo.

Podría creerse que es un universo muy alejado del lector español…

Bueno, el Quijote es de España. De manera que, al fin y al cabo, cualquier novela que es un viaje sale de ahí. Es gente en una odisea para encontrar algo y que descubren otra cosa. Es algo universal, nos pasa a todos. Son elementos que se ven mucho en el folclore que he investigado, es antiquísimo.

Ahora que lo menciona: ¿es quijotesco este intento suyo de crear un género de fantasía africana?

Sí, pero no. Porque no es nuevo. Es nuevo para mí y para los lectores. Pero me entronco en tradiciones centenarias. Además, como lector siempre estuve interesado en lo fantástico, sabía que en algún momento volvería a ello. Y yo sabía que, como un miembro de la diáspora africana, en algún momento me ocuparía de ello. Si eres blanco en Europa o en EE.UU., a tus mitos no les das importancia, y tienen muchísima. Los británicos, por ejemplo, no se dan cuenta de cómo les afectan sus mitologías. Arturo, por ejemplo, convence a los británicos de que siempre fueron civilizados, a pesar de que hubieran sido unos de los peores bárbaros de Europa. O Camelot. O Robin Hood. Yo, como un descendiente de los esclavos, no tengo eso, estuve separado de mi mitología. No tengo esa sensación de nación africana, de pertenencia africana. Por eso me puse a investigar, a encontrar historias que fueran más allá de las que me contaba mi abuela, que no llegaron con el barco de los esclavos.

Es algo que, en Hollywood, ya ha conseguido «Black Panther», la película de superhéroes en una África fantástica…

Sin duda las cosas están cambiando. Y no solo es «Black Panther». La serie «Lou Cage» tuvo uno de los mejores estrenos de la historia en Netflix. «Crazy Rich Asians» fue un gran éxito. La gente quiere verse a sí misma en la pantalla y leer personajes como ellos en los libros.

Toni Morrison, que murió este verano, dijo algo así, que empezó a escribir porque no encontraba el libro que quería leer. ¿Es también su caso?

Toni Morrison es de alguna forma la diosa de mi vida. Me la empezaron a leer antes de que yo supiera leer. Y tiene razón en eso. ¿Cuántos más libros se van a escribir sobre mujeres blancas aburridas y su aburrimiento, sobre hombres blancos que tienen una infidelidad? Está claro que muchos. Muchas veces pienso que si con 14 o 16 años hubiera leído «El señor de los anillos» africano sería una persona diferente.

Se le entronca con Tolkien, pero también con el realismo mágico hispanoamericano, ¿ve la conexión?

Es una gran influencia en mí. Sobre todo, Gabriel García Márquez y José Donoso. Me interesa en ellos que lo que es mágico para el lector no lo es para el protagonista. En algún momento del siglo XIX empezamos a creer que el realismo era la realidad. Y es solo otro género. En la narrativa realista las mujeres no trabajan. Los hombres son unos machotes. Todos tienen amantes. No hay gente negra. Y todo el mundo vive en Maine (risas). No sé por qué se le llama realismo, es solo como a un puñado de blancos les gusta verse en los libros.

ABC


El escritor jamaicano Marlon James habla del exorcismo

 

Marlon James

El escritor jamaicano Marlon James habla del exorcismo al que se sometió para intentar dejar de ser homosexual

Alex Ander
20 de marzo de 2019

El escritor jamaicano Marlon James ha hablado públicamente sobre el exorcismo al que se sometió en su juventud para intentar dejar de ser homosexual, en una entrevista concedida a BBC Radio. El autor ha revelado como, en su deseo de integrarse en la sociedad jamaicana, trató por todos los medios de alterar su orientación sexual con la ayuda del pastor de una iglesia evangélica a la que acudió durante un tiempo.

Marlon James, de 48 años, ha publicado hasta ahora cuatro novelas. En 2015, se convirtió en el primer jamaicano en obtener el premio Man Booker por su tercera novela Breve historia de 7 asesinatos, inspirada en el intento de asesinato de Bob Marley a mediados de los setenta, y en la que incluyó personajes homosexuales, según sus propias palabras, para reflejar «la hipocresía en Jamaica». Su último libro, Black Leopard, Red Wolf, acaba de ser publicado en Estados Unidos.

Hijo de detectives y abiertamente homosexual, James decidió abandonar su país —uno de los más homófobos del planeta— en 2007 para instalarse en Mineápolis (Estados Unidos), en busca de un lugar menos hostil. «En mi adolescencia, antes de ir a la universidad, pasaba casi todo el tiempo en mi habitación. Pasé tanto tiempo allí que mis vecinos pensaron que hice la escuela secundaria en Estados Unidos. Iba a clase y luego desaparecía. Básicamente, venía a casa para cenar, dormir y dibujar cómics. Tenía pocos amigos», contaba en una entrevista con The Guardian.

Sus años en Jamaica supusieron toda una evolución personal. Se graduó en Lengua y Literatura. A principios de los noventa, encontró trabajo en una agencia de publicidad y, poco después, comenzó a asistir a una iglesia evangélica de Kingston, en busca de respuestas a ciertas preguntas existenciales que se hacía. James, que ya estaba en la treintena, había visto a otros feligreses recibir exorcismos, y pensó que él también necesitaba uno.

«Los libertadores recitaron versículos de la Biblia y rechazaron las mentiras de James en el nombre de Jesús. James, traumatizado, comenzó a vomitar  […] Finalmente, gritó: ‘Veo a dos hombres follando cada vez que cierro los ojos para rezar’. Los libertadores le sacaron el espíritu de la homosexualidad, el de la blasfemia y el del espíritu de incredulidad. Le dijeron que habían oído ocho demonios dentro de él […] Después de un rato, dejó de llorar y ordenó a sus demonios que se fueran. La mujer sostuvo su rostro en sus manos y le dijo que estaba libre». Así describe la periodista Jia Tolentino en un reciente artículo para The New Yorker las sensaciones de James en aquel momento.

Durante unos pocos meses, James se sintió libre de luchas internas. Poco a poco, sin embargo, comenzó de nuevo a consumir pornografía. Afortunadamente, su vida dio un vuelco el día que se sintió liberado de culpa y comprendió que sería más fácil cambiar sus creencias sobre la homosexualidad que reprimir su sexualidad. «Un día, súbitamente, lo pensé: ‘¿y si me deshago de la iglesia?’. Y funcionó de forma radical. Soy demasiado raro para ser un ateo, pero no creo que tenga fe ya», señaló en su entrevista radiofónica. Su asunción como hombre gay, sin embargo, le condenaba en la que posiblemente es una sociedad tan homófoba como la jamaicana. «Ya fuera en avión o en ataúd, sabía que tenía que salir de Jamaica», escribía él mismo en 2015 en The New York Times.

Jamaica, un infierno para las personas LGTB

Que Jamaica es posiblemente la sociedad más homófoba de América no es un secreto, y no solo porque las relaciones homosexuales masculinas sigan siendo delito. En el pasado hemos recogido noticias verdaderamente espantosas sobre la situación social en la que viven las personas LGTB en la isla. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces la organización J-FLAG, había sido previamente amenazado, y en junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gais. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones sexuales en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad.

En septiembre de 2013, conocimos otro caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Poco después cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió Dwayne Jones, una joven adolescente transgénero asesinada pocas semanas antes por una turba de personas que descubrieron su condición.

En marzo de 2015 dábamos cuenta del brutal linchamiento a un joven gay, a manos de una turba furiosa, que lo mató a pedradas. En 2016 se producían dos nuevos asesinatos de posible motivación homófoba. Y en septiembre de 2017, el activista Dexter Pottinger era apuñalado hasta la muerte en su domicilio.

Son solo algunos de los casos que trascienden las fronteras de Jamaica. Muchos otros ni siquiera llegamos a conocerlos, entre otras cosas por la falta de confianza y la pasividad de los cuerpos y fuerzas de seguridad ante estos casos. La violencia y el miedo, de hecho, no son episodios aislados sino que forman parte de la vida cotidiana de las personas LGTB jamaicanas, bien reflejados en el completo informe de 86 páginas que en 2014 publicó sobre Jamaica la organización Human Rights Watch.

Ello no impide que incluso en un ambiente tan hostil surjan valientes activistas, que de hecho en 2015 celebraron por primera vez varios actos con motivo del Orgullo LGTB, sin convocar, eso sí, una manifestación como tal. Algo que por supuesto sí pueden hacer los homófobos. Una de estas llamativas muestras públicas de homofobia fue la que recogimos en 2014, cuando cientos de personas, convocados por una coalición de líderes religiosos, salieron a las calles de Kingston coincidiendo con el Orgullo para protestar contra lo que denominaron la «creciente amenaza de la homosexualidad».

DOS MANZANAS


martes, 11 de octubre de 2022

Marlon James / Algún día escribiré sobre mi madre

 Ilustración de Carolina Magis Weinberg



MARLON JAMES

ALGÚN DÍA ESCRIBIRÉ SOBRE MI MADRE


Nació en Linstead, St. Catherine, en 1936. Sus hermanas siguen diciendo que era la más hermosa de las chicas Dillon, lo cual es mucho decir porque todo el mundo en Linstead había escuchado de la belleza de las chicas Dillon, pero las fotos antiguas lo confirman. En una sale con sus rizos apretados a la Billie Holiday, arreglada como una muñeca de película de los años cincuenta. En otra aparece junto con tres mujeres, todas con minifaldas a gogó y peinados colmena, recargadas en un coche deportivo. Se ven como si estuvieran en una playa. Parecen hermanas del alma más que hermanas de verdad, pero no tengo idea de quiénes eran esas mujeres.

Marlon James revoluciona la fantasía con un juego de tronos situado en el África precolonial

 

Marlon James


Marlon James revoluciona la fantasía 

con un juego de tronos situado 

en el África precolonial



José Martínez
27 de septiembre de 2019

En 2014, el jamaicano Marlon James (Kingston, 1970) alcanzó la fama gracias a 'Breve historia de siete asesinatos', su tercera novela, galardonada con un merecidísimo premio Booker, el más prestigioso que puede recibir un autor en lengua inglesa. Una obra monumental en la que mezcla personajes y hechos reales y ficción, en la línea de obras anteriores, que partía de un dramático hecho real: un inexplicable atentado en 1976 contra la superestrella de reggae, Bob Marley, el artista más famoso de toda la historia de su país. La investigación policial de la época fue poco concluyente, aunque se supone que tras estos hechos violentos estuvo un jefe mafioso local, Lester Coke, cuya influencia se extendía por todo el Caribe, hasta llegar a Estados Unidos. 

Marlon James, a quemarropa


Marlon James


Marlon James, a quemarropa

BIOGRAPHY


Marlon James lo ha aprendido todo de los mejores (Faulkner, Ellroy), y eso se nota. No es extraño que su consagración haya llegado con «Breve historia de siete asesinatos»


RODRIGO FRESÁN
19 de mayo de 2016

 

Esto es verdad: el 3 de diciembre de 1976 –dos días antes de que tuviese lugar y sonido el festival Smile Jamaica– una banda de pistoleros entró en la casa de Bob Marley y abrió fuego contra el rey del «reggae», su esposa y su mánager. Hubo heridos, no hubo muertos, y se habló de que el motivo fue por cuestiones políticas . Cuarenta y ocho horas después, Marley cantó aquello de « I Shot the Sheriff » frente a ochenta mil fans. Enseguida, por las dudas, se autoexilió durante un par de años en Londres.

Cuatro décadas después de todo eso llega a España esta novela nada breve, cuyo punto de partida es ese turbio y nunca del todo aclarado incidente . Novela que ha significado la consagración internacional de Marlon James (Kingston, Jamaica, 1970), hijo de abogado e inspectora de policía y autor de dos títulos anteriores muy elogiados: «John Crow’s Devil» (rechazado por setenta editoriales antes de ser aceptado) y «The Book of Night Women».


Marlon James

Las zonas oscuras

El entusiasmo está justificado y la buena y justa noticia es que « Breve historia de siete asesinatos » ganó el último premio Booker. La mala e injusta noticia es que « Perfidia », de James Ellroy , publicada también en 2014, ni siquiera figuró en la «long list» del galardón. Problemas de ser considerado por el «establishment» apenas un escritor de género «noir» .

Porque –más allá de sus méritos más que obvios e incuestionables y aunque el autor señale a «Mientras agonizo», de William Faulkner , como antecedente– James le debe mucho a Ellroy y a su frenético método polifónico para compaginar lo público con lo privado, la verificado con el rumor, lo conspirativo con lo paranoide, y la manera en que las zonas oscuras de la Historia pueden resultar en luminoso territorio donde cultivar y fumarse adictivas ficciones mientras se dispara al aire y a quemarropa 


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Bob Marley, cuya figura es invocada como si se tratase de un dios omnipresente, es una sombra primaria sobre un poderoso reparto coral

Más allá de todo lo anterior, lo interesante aquí es la astucia y la inteligencia con la que James se despega de los facilismos pintorescos y «folk» a los que suelen aferrarse los escritores caribeños (a James no le preocupa tanto la ya demasiado documentada influencia británica sino las corrientes más subterráneas que llegan a Jamaica desde Estados Unidos) para optar por una mirada tan visionaria como alucinatoria que lo acerca a otros especialistas en violencias y en violentos como V. S. Naipaul, Robert Stone, Don DeLillo y Denis Johnson .

La droga «du jour» es la letificante marihuana, sí; pero en más de un momento parece que se han repartido cargamentos de cocaína, de esa que te hace hablar sin parar, procedente de los Laboratorios Elmore Leonard & Quentin Tarantino . Y, sí, «Breve historia…» –tan «The Wire» y tan Oliver Stone – ya está siendo adaptada para la HBO por el propio James mientras avanza en el manuscrito de « un “Juego de tronos” negro que transcurre entre los oscuros imperios africanos contemporáneos y la Edad Media europea ».

Sin rumbo fijo

Mientras tanto y hasta entonces, más próximo pero igual de mítico, James viaja sin rumbo fijo ( por momentos todo parece a punto de descarrilar en un exceso que, aunque pueda llegar a agobiar o confundir a un lector acostumbrado al más esquemático en estas lides Don Winslow , no es otro que el del excesivo entorno que describe) y se escuda, ya de entrada, en el epígrafe de un proverbio local: «Si no va así, anda muy cerca».

Y, sí, todo anda y suena marcando el ritmo firme pero sinuoso del «reggae». Y Marley (su nombre no aparece en toda la novela y su figura invocada, como si se tratase de un dios omnipresente, es la de «El Cantante») es una sombra primaria sobre un poderoso reparto coral de trece testigos principales y una avalancha de unos sesenta declarantes secundarios más o menos fiables. Entre ellos, los sicarios con pretensiones de samuráis que entran al santuario del clan Marley y a los que James dota de dicción espasmódica y nombres que van de la onomatopeya al dibujo animado pasando por el «western»: Bam-Bam, Josey Wales, Llorón, Demus, Heckle, Funky Chicken y algún otro. «I Shot the Singer», sí; y siete de ellos y unos cuantos más no van a llegar vivos al final del libro , dos décadas después de los disparos de salida, en una Nueva York que es una jungla.

La sensación es la de ser arrasado por un huracán de rastas y restos hacia un agujero negrísimo

Pero antes del definitivo recuento de cuerpos, todos ellos van a dar mucho de sí. Y a hablar demasiado mientras se les suman capos mafiosos, agentes de la CIA, periodistas de «Rolling Stone» (uno inspirado en el ahora director de cine Cameron Crowe ), políticos corruptos, contratistas de mano de obra para el cártel de Medellín, adictos, «groupies», un especialista en explosivos cubano, chicas en fuga, detectives salvajes y hasta un muerto comentando desde la tumba. Todos pasando de un inglés internacional a un «patois» jamaicano ( la decisión editorial de intentar reflejar esto cubanizando la traducción de Javier Calvo con los aportes de Wendy Guerra es tan arbitraria como irreprochable ).

La sensación es la de ser arrasado por un huracán de rastas y restos hacia un agujero negrísimo que –inventado por James sobre las calles verdaderas de Tivoli Gardens– se llama Copenhagen City y que no es otra cosa que la versión alternativa de esos guetos/suburbios de las afueras de Kingston con nombres como Tel Aviv, Gaza, Spain y Angola. Nombres lejanos importados e injertados en una geografía que no tiene mucho que ver con la original, a no ser en las marcas y calibres de esas armas a las que nunca se les dice adiós porque siempre te están diciendo hola mientras alguien te canta y te ordena aquello de « Get Up, Stand Up ».

Y más te vale obedecer mientras, en algún bajo fondo de L. A., el demoníaco James Ellroy ladra y muerde.


«Breve historia de siete asesinatos». Marlon James

Narrativa. Trad. de Javier Calvo (y Wendy Guerra). Malpaso, 2016. 25 euros

ABC