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jueves, 22 de febrero de 2024

Karmelo Iribarren / Los gatos

 



Karmelo Iribarren

LOS GATOS


Lentos

por las aceras,

inmóviles

en las repisas,

aovillados

en los sofás,


nos miran,

nos observan,

nos escrutan.


Llevan 

miles de años

haciéndolo.


Y siguen 

marcando

las distancias.


sábado, 11 de abril de 2015

Karmelo C. Iribarren / Cuatro poemas

Broken Slide, 1982
Boris Savelev
Karmelo C. Iribarren
CUATRO POEMAS

YA PASARÁ

Lo pienso ahora que miro
por la ventana abierta
la autopista, viendo
cómo los coches parpadean
en el último tramo,
antes del túnel. Pienso
que así es la vida y que no
hay más. Un leve guiño
de luz hacia la sombra
a mayor o menor velocidad.

POEMA

Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
- no conozco
ningún caso -,
es salir entero
de una historia de amor.

POETA

Me lo dijo
un colega,
la otra tarde:

"Mira, tío,
como sigas así,
escribiendo
en servilletas de papel
por los bares,
acabarán cargándote
el sambenito
de poeta,
ya verás.

Y luego,
a ver qué hostias
haces".

PROGRAMA DOBLE

La de miedo
empezaba después,
cuando salíamos
a la calle,

y allí
no estaba
John Wayne.


Karmelo C. Iribarren
La ciudad, Antología 1985-2008




Lea, además




lunes, 19 de agosto de 2013

Karmelo C. Iribarren / Lenta pero indetenible


Karmelo C. Iribarren
POEMAS

LENTA PERO INDETENIBLE

A veces
dejo de teclear
unos instantes

y pienso
en ella

lenta
pero indetenible

como un glaciar
en la noche.

Las luces interiores

Renacimiento, Sevilla, 2013, p. 14.


LA FUNCIÓN DE LA POESÍA
La función
de la poesía
en nuestra sociedad,
ha sido el tema estrella
(durante un par de días)
en simposios, mesas orondas
y demás zarandajas,
a cargo
de eminencias con-
trastadas
en el manejo de las lenguas.
Parece ser
que les ha hecho
buen tiempo,
y que no ha habido
heridos de importancia.
La condición urbana, 1995.

TAMBIÉN PUEDES LEERLO
Un poema como éste
puede servirte
–entre otras muchas cosas–
para probarte en la papiroflexia,
o anotar un teléfono
de urgencias,
o, en casos muy extremos,
limpiarte lo mayor.
Perra suerte, dirás. Y estoy
contigo en eso. La misma
que han corrido
a través de los años
los cuartetos de Eliot, por ejemplo,
o los famosos plagios de Fray Luis.
La condición urbana, 1995.

POETA
«Mira,
ése de ahí,
es poeta»,
dice.
Y la amiga
mueve ligeramente
la cabeza,
y te mira un instante
(como miraba en el museo
aquellas cosas viejas),
y luego remueve un poco
su café,
y le contesta
que a ella Bécquer
le parecía guay.
Serie B, 1998.

LA FOTO DE RAYMOND CHANDLER
Levanto la vista y lo veo sobre la balda,
con su pipa y su sonrisa de borracho.
Para mí que se acaba de meter un lingotazo
entre pecho y espalda
y que le está subiendo ahora mismo.
En sus ojos ese brillo acerado
del que sabe que estás pasándolas putas
porque también se ha visto ahí.
Es decir, aquí, frente
a este maldito folio en blanco
al que no sé muy bien qué contar.
Las ideas son veneno, dijiste,
cuanto más razonas, menos creas.
Cuánta verdad, amigo Chandler, cuánta verdad.
A veces lo mejor es soltar lastre,
dejar toda tu impotencia en el papel.
¿Que te pone verde algún crítico?
El tiempo le pondrá amarillo a él.
Ola de frío, 2007.



miércoles, 20 de octubre de 2010

Karmelo C. Iribarren / Dos poemas



Karmelo C. Iribarren
DOS POEMAS

EL AMIGO

Llora cuanto quieras

sobre mi hombro,
desahógate,
cuenta conmigo
para lo que te haga falta.
Pero no te equivoques,
no soy mejor que él:
le envidio
cada una
de tus lágrimas.



ALGUNAS NOCHES

Algunas noches me arrimo
a tu calor bajo las mantas
como un niño asustado.
Necesito tocarte
urgentemente. Necesito
saber que está ahí,
que estarás siempre. Sentir
que tengo cerca a un ser humano,
y que no estoy tan sólo.


Karmelo C. Iribarren
El tamaño de los sueños


martes, 19 de octubre de 2010

Karmelo C. Iribarren / Las ciudades


karmelo BLOG
Karmelo C. Iribarren

Karmelo C. Iribarren
LAS CIUDADES

Me gustan las ciudades, sus plazas,
sus calles, sus esquinas,
sentarme en la terraza de un bar
con un café delante
y dejar que pase el tiempo,
sin hacer nada, sin prisa,
observando esto y aquello,
y luego ir a alguna librería y revolver
un poco en los estantes,
y si hay río cruzar el puente
y repetir la misma operación al otro lado.
Me gusta estar solo entre la gente,
no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio
pero poder ir a todos.
Me gusta la primera vez que me asomo
al espejo del baño del hotel,
ese momento de suspense,
recién llegado, cuando
no sabes si va a aparecer tu rostro
o el del último huésped, atrapado aún
en la memoria del azogue.
Me gustan los parques y los ríos
urbanos, pasear por ellos, a su lado,
especialmente en otoño.
Me gustan las ciudades, sí: andar.
mirar, vivir, enamorarme
de esa mujer del vestido rojo…


lunes, 18 de octubre de 2010

Karmelo C. Iribarren / No hay más


Karmelo C. Iribarren
NO HAY MÁS

Al principio
quieres
cambiar el mundo,
y al final
te conformas
con dejar el tabaco.

No hay más.

Así de cómico,
y así de trágico.