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jueves, 12 de diciembre de 2024

José Manuel Ferrater / “He buscado romper los límites y los tabúes, he jugado, me he expuesto”

 


José Manuel Ferrater.
José Manuel Ferrater. JACOBO MEDRANO


José Manuel Ferrater, fotógrafo: “He buscado romper los límites y los tabúes, he jugado, me he expuesto”

Pionero de la fotografía de moda, abandonó a las ‘top model’ de los noventa en busca una mirada propia más osada y rompedora. El Museo del Traje recupera su trayectoria


ANATXU ZABALBEASCOA
11 DIC 2024 - 23:40 COT

José Manuel Ferrater (Barcelona, 76 años) tenía 22 cuando retrató a Orson Welles. “Fui al festival de cine de San Sebastián y aprendí que si lo pides con seguridad puedes retratar”, recuerda. El rostro de Monica Bellucci también atraviesa el papel fotográfico en el archivo de este fotógrafo, un legado que respira años ochenta. “En esos años, en las páginas de publicidad de moda aparecía incluso el nombre del fotógrafo”, explica Ferrater. El suyo acompañaba a Cindy Crawford, Claudia Schiffer, Linda Evangelista o Naomi Campbell. Diez años después, esas firmas habían desaparecido.

miércoles, 7 de agosto de 2024

Richard Ford y los lugares horribles



Richard Ford y los lugares horribles

El premio Princesa de Asturias de las letras observa en sus dos últimas novelas el miedo que dan los barrios ricos de Estados Unidos



ANATXU ZABALBEASCOA
06 AGO 2024


Durante el mes de agosto, cada martes, un escritor no especializado en arquitectura ni urbanismo les va a hacer pensar sobre la manera de habitar el planeta, de fijarse en la arquitectura, de decidir qué se construye y de convivir con lo construido. Empezamos por el agente inmobiliario más famoso del planeta, Frank Bascombe, cuyas peripecias recorren cinco novelas de Richard Ford: El periodista deportivo, El día de la independencia (Premio Pulitzer y Pen/Faulkner) y Acción de gracias a Francamente, Frank y la reciente Sé mía (Anagrama).

sábado, 11 de noviembre de 2023

Henry Marsh / “Prepararse para morir tiene mucho que ver con haber tenido una buena vida”

 

Henry Marsh: “Prepararse para morir tiene mucho que ver con haber tenido una buena vida”

Este neurocirujano inglés se ha pasado la vida operando tumores cerebrales ajenos. Ahora se enfrenta a su propio cáncer y lo cuenta en su nuevo libro, ‘Al final, asuntos de vida o muerte’

ANATXU ZABALBEASCOA24 DE MARZO DE 2023
Henry Marsh

El neurocirujano Henry Marsh, retratado en su casa en Wimbledon, al sur de Londres.MANUEL VÁZQUEZ

El neurocirujano Henry Marsh (Oxford, 73 años), autor de Ante todo no hagas daño, escribía un libro sobre el cerebro. Pensaba que el suyo, tan activo, no se habría encogido como todos, que terminan teniendo el tamaño de una nuez. “Narcisísticamente me hice un tac para comprobarlo”. Encontró un tumor. Lo cuenta en Al final, asuntos de vida o muerte (Salamandra), que acaba de traducirse al castellano.

viernes, 4 de agosto de 2023

Edna O’Brien / “Ahora lo ‘cool’ es hacer desaparecer las emociones”

Edna O’Brien: “Ahora lo ‘cool’ es hacer desaparecer las emociones”
EDNA O'BRIEN
Foto de Javier Salas


Edna O’Brien: “Ahora lo ‘cool’ es hacer desaparecer las emociones”



Anatxu Zabalbeascoa
13 de diciembre de 2016

EDNA O'BRIEN (Tuamgraney, Irlanda, 1930) ha aprovechado cada novela para denunciar algo. Eso la ha convertido en una escritora incómoda que muchos han querido silenciar. El presidente irlandés, Michael Higgins, reconoció hace un año que el país estaba en deuda con ella, tras entregarle el máximo galardón de las artes, el Saoithe in Aosdána, lo que la equiparó a nombres como Samuel Beckett y Seamus Heaney. También la Nobel canadiense Alice Munro le escribió para decirle que se dedica la literatura gracias a ella.

martes, 27 de julio de 2021

Jumpha Lahiri / La ganadora del Pulitzer que huyó del éxito

Jhumpa Lahiri
Foto de Lorenzo Castore

Jhumpa Lahiri

BIOGRAFÍA 

La ganadora 

del Pulitzer que huyó del éxito





Anatxu Zabalbeascoa
17 SEPT 2017 - 17:05 COT

HACE UN LUSTRO la exitosa escritora Jhumpa Lahiri (Londres, 1967) decidió convertir un año sabático en Roma en una transformación vital. Se quedó tres años con su marido y sus dos hijos y pasó a escribir en italiano. Hoy no quiere volver a hablar de los bengalíes que protagonizan El intérprete del dolor, En tierra desacostumbrada o La hondonada, publicados en España por Salamandra. La suya es la historia de una renuncia al éxito, al dinero y a la lengua para mantener las riendas de su vida.

viernes, 19 de febrero de 2021

Mary Karr / “Mientras eres amable, los hombres te protegen”

 

Mary Karr

Mary Karr: “Mientras eres amable, los hombres te protegen. El minuto en que dejas de serlo, empieza la batalla”


Desde que publicó en 1995 El club de los mentirosos, la primera de sus tres novelas memorialistas, Mary Karr es conocida en todo el mundo. Ahora se traduce al castellano Iluminada, el tercer libro de la serie. Todos ellos son de una crudeza sorprendente. La vida de esta mujer ha sido terrible: sus padres eran borrachos, fue violada dos veces y fue adicta a la cocaína y al alcohol. Además de novelista y poeta, Karr es desde hace 30 años profesora en la Universidad de Siracusa (Nueva York)

Anatxu Zabalbeascoa
18 de mayo de 2019


SU NOVELA El club de los mentirosos marcó un antes y un después en el género de las memorias en EE UU. Tan cruda como desternillante y conmovedora, recrea su infancia con una madre culta y alcoholizada, mientras su padre se evadía bebiendo con sus amigos, los mentirosos. Desde hace 30 años, Mary Karr (Groves, Texas, 64 años) da clase en la Universidad de Siracusa (Nueva York). Ha firmado ensayos, como El arte de la memoria, y tres poemarios autobiográficos. Ahora se traduce al castellano su tercera memoria, que da cuenta de su propio alcoholismo, su cura, su transformación en escritora y su encuentro con una fe que es más fe en el ser humano que en ningún dios. Iluminada es, para Karr, su texto más maduro, un viaje a través de la maternidad, la culpa, la caridad y el humor. En su pequeño y luminoso apartamento, en el Upper East Side de Nueva York, hay un rincón con cojines: el reclinatorio donde reza a diario. Karr es diminuta. Parece que pesa medio kilo. Su fuerza y desvergüenza mantienen la cara de la niña despierta que fue. Dice que está sola y que es más feliz que nunca. No elude ningún tema: ni sus adicciones ni su noviazgo con David Foster Wallace. Ha hecho scones, no para el té de las cinco, más bien como quien se los come a mordiscos en el parque: los unta directamente en la mantequilla.

viernes, 19 de julio de 2019

Muere a los 92 años César Pelli, el arquitecto argentino de las Torres Petronas

César Pelli en 1985


Muere a los 92 años César Pelli, el arquitecto argentino de las Torres Petronas

El proyectista ha dejado su impronta con obras emblemáticas el World Financial Center de Nueva York o la Torre Sevilla

 

ANATXU ZABALBEASCOA
Madrid - 


César Pelli, autor de las Torres Petronas de Kuala Lumpur (1998), de la primera ampliación del MoMA de Nueva York (1984), del Jardín de invierno que fue dañado por los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, del Museo de Arte Contemporáneo de Osaka o de un sin número de rascacielos —entre otros, las torres Cristal, Sevilla e Iberdrola en España—, falleció este viernes en San Miguel de Tucumán (Argentina) donde había nacido hace 92 años y donde trabajaba en la construcción de un centro cívico. Esa circunstancia no deja de ser el colofón perfecto para la historia de un arquitecto internacional hecho a sí mismo.


Hijo de una profesora de francés de origen sardo, que le inculcó la idea de “ir más arriba del nivel de uno y de la exigencia de la escuela” y de un funcionario de origen italiano (de Carrara) que trabajó para la Administración “hasta que con la crisis de los años treinta lo echaron y se dedicó a vender tintas” —le contó a Loreley Gaffoglio en una impagable entrevista publicada en La Nación en 2014—, Pelli conoció a su mujer, la arquitecta y paisajista nacida en Gijón, Diana Balmori, cuando ambos eran niños. Juntos estudiaron arquitectura y juntos “y a base de comer pan tostado durante semanas” consiguieron completar estudios en la Universidad de Illinois. Con 20 años ya tenían a su primer hijo, Denis, poco después nacería Rafael, que es arquitecto y se asoció a su padre en 2005.

Pelli y Balmori comenzaron juntos. Una de sus primeras oportunidades llegó cuando, tras haber trabajado casi una década para el finlandés Eero Saarinen —autor de la terminal de la TWA en el aeropuerto Kennedy—, les encargaron la ampliación del edificio del Museum of Modern Art (MoMA) en Nueva York. Corría 1977 y Pelli, que con 51 años puso entonces en marcha su estudio, tomó una decisión que determinaría su vida profesional: no correría riesgos, trabajaría con precisión ajustándose a un calendario y, sobre todo, a un presupuesto. Era lo que había aprendido en el estudio DMJM y fue la razón por la que consiguió firmar la ampliación del MoMA. La modernidad se estaba traduciendo a construcción industrial, más o menos anónima, y la marca del poder tendría más importancia que el nombre del cliente o la mano del arquitecto del que se esperaba, fundamentalmente, la ausencia de problemas. La ampliación fue criticada por poco ambiciosa. Pero la carrera de Pelli y su asociación con la calidad arquitectónica, entendida como eficacia y funcionalidad, estaba lanzada.


Entre 1977 y 1984 fue decano de la Universidad de Yale. Y ese mismo año culminó la sede de Goldman Sachs, el rascacielos más alto de Nueva Jersey. Cuatro años después concluyó el famoso Jardín de invierno (1988) —conocido como Brookfield Place— que formaba parte del World Financial Center y fue dañado durante los ataques del 11 de septiembre. Balmori, quien falleció en 2016, idearía el paisajismo de ese proyecto y viraría hacia esa disciplina trabajando posteriormente junto a su hijo Rafael en proyectos pioneros a la hora de combinar ahorro energético, densidad y revestimientos vegetales.


Para entonces, el arquitecto hecho a sí mismo, que había conocido las historias de la pobreza familiar —“mi abuelo era tan pobre que nunca se lavó los dientes y heredó nueve panes”— y de superación de boca de su madre, ya era un profesional resolutivo y cosmopolita. Estaba a punto de firmar el rascacielos más alto del mundo. Las Torres Petronas de Kuala Lumpur, de 452 metros de altura y unidas por un pasadizo entre los pisos 41 y 42 por una cuestión estructural, eran el edificio más alto del mundo cuando dos aviones chocaron contra las Torres Gemelas en Manhattan. En 2003 dejaron de serlo. Pero Pelli ya nunca cesó de construir: barrios enteros en Londres —Canary Wharf— o el urbanismo de Abandoibarra y rascacielos en Madrid (Torre Cristal), Bilbao (Torre Iberdrola) o la controvertida Torre Sevilla, que puso en jaque la huella urbana de la Giralda.

Las Torres Petronas de Kuala Lumpur y el tradicional puente que las une a 170 metros del altura, obra de César Pelli.
Las Torres Petronas de Kuala Lumpur y el tradicional puente que las une a 170 metros del altura, obra de César Pelli.GETTY

El estilo de Pelli —profesional, internacional, eficaz y de factura industrial— representa más al poder que a una marca concreta. Es cierto que el arquitecto trabajó los colores de los vidrios de los muros cortina (Pacific Design Center de California en 1975) o la expresividad formal en las Petronas, pero su mayor contribución fue levantar edificios solventes y, en cierto sentido, anónimos.


Una paradoja que une su trabajo al anonimato que reclamaba para la arquitectura su hermano mediano, Victor Saúl Pelli, que denunció la educación elitista de las escuelas de arquitectura que formaban a los proyectistas según las necesidades del mercado, y no de la sociedad, y que ha dedicado toda su vida a ayudar a levantar vivienda social de autoconstrucción en Argentina y Brasil.


Así, el legado de César Pelli es triple y de una gran vigencia. Representa al arquitecto que no consigue construir en su país y decide buscar fortuna en otro lugar cuando las fronteras permitían esa ambición. Representa una meritocracia que premia el esfuerzo y que hoy quisiéramos como posibilidad de futuro y desvela, finalmente, que la calidad de la arquitectura más internacional con frecuencia está obligada a sacrificar la identidad. Pelli protagonizó el sueño americano y se responsabilizó de la calidad de los muchos edificios que levantó por el mundo. Es un buen legado, aunque, como diría su hermano Víctor, no pueda ser el único.


EL PAÍS