Mostrando entradas con la etiqueta Darío Morales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Darío Morales. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de octubre de 2014

Darío Morales / El esplendor del cuerpo


mord0185.jpg

Darío Morales
EL ESPLENDOR DEL CUERPO FEMENINO


mujer-acostada-1986.jpg
                                    
 desnudo-acostado-despues-del-bano-1976.jpg

Desnudo acostado sobre edredon, 1977

 Es curioso como trato la vida, o mas bien la muerte, a este artista colombiano. Hoy me acordé de él porque vi un colchón rayado e imaginé un cuerpo desnudo en el, Ana María.  

mujer-sobre-colchon-con-jarra-1974.jpg

mujer-sobre-colchon-1982

 Para escribir un poco de su biografía consulte Internet pero no aparece nada, incluso la que sale de primeras en el Google ni siquiera lo da por muerto. No creo que haya que ser un estudioso pictórico o un intelectual muy profundo para conocer este pintor realista, una lastima la ignorancia. En los precios de su obra no hay tanto despiste, llega al medio millón de dólares el avaluo de sus oleos.   
                       
mujer-entrando-en-la-banera-1973.jpg

mujer-sentandose-con-cafetera-blanca-1975

Dario nació en Cartagena, Colombia, el año 1944 y murió en Paris, Francia, en 1988. Sus dibujos, esculturas y pinturas tienen como centro el cuerpo femenino, en desnudos sin tabúes ni poses para la foto.

desnudo-en-frente-de-ventanas-francesas-1973.jpg

 Algunos criticos dicen todo lo contrario, que sus poses son afectadas como las modelos del siglo XIX, en el principio de la fotografía. ¿Qué mas da?

  desnudo-en-mecedora-con-mesa-y-cafetera-azul-1973.jpg  
Son cuerpos recostados de una forma hogareña y casual, con un realismo mágico que transporta al espectador a lugares de su inconsciente, lugares olvidados, recordados, soñados o inventados.   

 Sin titulo, 2
   desnudo-en-un-cuarto-con-lampara-1977.jpg   
            
 El hecho de haber nacido en Cartagena, en pleno Caribe colombiano, quizás explique de alguna manera esa forma de ver la vida con ojos desinhibidos e ingenuos. A su vez el radicarse en París, explica el poco colorido de su obra, centrado en tonos ocres.

Mujer acostada No 3, 1980

Esta carencia de color es algo impensado en un pintor caribeño, el pensar en el caribe nos remite a cualquier estilo menos al realista, con toda la técnica que conlleva. Esto demuestra lo malo que es encasillar con estereotipos los pintores y su obra, situándolos en determinados sitios geográficos.

desnudo-acostado-1981

Sin titulo, 1970

Morales centro su vida en esas tierras europeas, confiando en su talento prefirió conquistar París a perder el tiempo en Bogotá, nadie es profeta en su tierra y menos un “costeño” en tierras de “cachacos”.  

El baño de Ana Maria

desnudo-de-espaldas-1970

Antes de París, en 1978, conoce al galerista neoyorkino Julian Aberbach, es el hombre que lo lanza al estrellato, el mismo hombre que mantiene una relación de amistad y negocios con otro de los grandes pintores colombianos, Fernando Botero.

Desnudo en interior, 1976

La mejor obra de Morales se realiza en la decada de los 70, sus cuadros posteriores (de los 80) considero no tienen la fuerza del principio, salvo algunas contadas excepciones. Una razón puede ser el tener la vida con fecha de término, eso deja una impaciencia por realizar lo máximo posible en el mínimo de tiempo, a costa de ese realismo de calidad que sólo se obtiene con paciencia y meses de trabajo. 

Mujer acostada en el colchon, 1974

Los colchones, rayados los podemos apreciar sobre camas o en el suelo. Darío Morales, en su corta y fructífera carrera, recostó sus desnudos en dos muebles hogareños, las sillas y los colchones.
Al tema de las sillas le agrega las mecedoras y estas las subdivide en Vienesas.
Desnudo en mecedora, 1973

Pintó además del Oleo con Carboncillo, Lápiz y Pastel. 
Esta Mujer de Espaldas creada en 1970 es otra demostración de la genialidad del artista colombiano.


 Mujer de Espaldas, 1970

      
Una dirección donde poder ver un listado de exposiciones y distinciones del pintor, es:  
.colarte.com/colarte/conspintores.asp?idartista=29
http://arteyartistas.org/2007/11/02/dario-morales/



Alberka / Se llamaba Darío Morales y era pintor

Darío Morales
Desnudo acostado

Alberka

SE LLAMA DARÍO Y ERA PINTOR

Se llamaba Darío Morales, era pintor y murio en París", escribió en 1988 el escritor Germán Arciniegas en una de sus notas de prensa. "El dolor es un punto al infinito", dijo Alejandro Obregón luego de enterarse de la muerte prematura del artista cartagenero que a los 44 años acababa de partir hacia el fondo del mar, en "cenizas al agua, con lágrimas". Cenizas lanzadas a esa bahía que tanto había cantado su pariente, el poeta Luis Carlos López, "uno de los mejores que tuvo Colombia", como aseguraba Jorge Zalamea. ?!Pelusa, tengo cáncer!" había gritado Darío Morales por el teléfono a su esposa Ana María la noche del diez de octubre de 1986. Estaba solo en Nueva York. Allí su obra se vendía a altísimos precios. "En Nueva York y París, Botero, Caballero y Morales venden todo lo que hacen", reportaba el entonces corresponsal de prensa Enrique Santos. Darío Morales había logrado una expresión del desnudo sin antecedentes en la historia del arte en Colombia. En atmósferas nostálgicas, con la intimidad del cuarto cerrado, aparecían vientres femeninos, fragmentos de curvas sin rostro, piernas iluminadas por la luz acariciante del sueño erótico que confesaba recurrente, sexos explícitos que muchas veces causaron escándalo... Gabriel García Márquez, su amigo, recordaba el revuelo que en 1972 causaron sus cuadros exhibidos en la vitrina de la Galería Pyramid de Washington.


Gabriel García Márquez / El alquimista en su cubil



Gabriel García Márquez
BIOGRAFÍA  
EL ALQUIMISTA EN SU CUBIL
Con las primeras cerezas de 1972, en la vitrina de la galería Pyramid, de Washington, se exhibió un cuadro que causó un escándalo fácil entre las señoras de sombreros floridos que llevaban a cagar a sus perros en el parque cercano. Parecía ser la fotografía demasiado realista de una mujer en cueros, derrumbada en un mecedor vienés y abierta de piernas frente a los transeúntes sin el menor recato, si bien la expresión de su sexo era más desolada que libertina. La policía ordenó retirar el cuadro, pero su ímpetu se quedó sin razones cuando le demostraron que no era una fotografía, sino un dibujo. El arte tiene sus privilegios, y el más raro de ellos es que se le toleren ciertos excesos que no están permitidos a la vida.El autor de aquel dibujo tan perfecto que hasta la policía de Washington lo confundía con una foto era un colombiano de veintiocho años que sobrevivía a duras penas en un cuarto de servicio del barrio de Saint Michel, en París. Su nombre no le decía nada a nadie. Darío Morales. Su esposa, Ana María, estaba peor que él, porque además estaba encinta. Pagaban el alquiler del cuarto limpiando a gatas las escaleras del decrépito edificio de seis pisos. De noche, Ana María dividía el espacio con una manta para poder dormir, con su niña dormida en el vientre, mientras su esposo pintaba hasta el amanecer. Como no tenía bastante luz, Darío Morales oprimía con cinta pegante el interruptor regulado de la escalera, de modo que no se apagara cada minuto, como estaba previsto, sino que permaneciera encendido toda la noche mientras él pintaba. En Francia hay delitos más graves que ése, por supuesto, pero ningún otro les duele tanto a los franceses.
Gabriel García Márquez posa para Darío Morales

Eduardo Serrano / El primer Darío Morales

Darío Morales
Eduardo Serrano
EL PRIMER DARÍO MORALES
Esta semana se cumplen 20 años de la muerte del artista cartagenero. 
El curador Eduardo Serrano relata cómo impactó al país su primera exposición.

Semana, sábado 15 Marzo de 2008

Al cumplirse 20 años de la muerte de Darío Morales, un artista que pese a su prematuro fallecimiento logró ubicar su nombre y su trabajo en un puesto de primera línea en la historia del arte, no sólo de Colombia sino, en general, del siglo XX, viene a mi memoria la primera exposición que llevó a cabo en el país después de haberse radicado en París por un par de años. Dirigía yo por ese entonces la galería Belarca en Bogotá, y no sólo me había impresionado hondamente el dibujo con el cual Morales se había hecho acreedor al Primer Premio en la I Bienal Panamericana de Artes Gráficas del Museo La Tertulia en 1970, sino que las noticias que llegaban de Europa sobre sus logros eran cada vez más admirativas y entusiastas. Me propuse entonces invitarlo a presentar su trabajo en una muestra individual, ofrecimiento que él aceptó gustosamente con el ánimo colaborador y descomplicado que distinguió su trayectoria profesional.


Darío Morales
Desnudo de espaldas, 1970