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sábado, 4 de julio de 2020

Ramón Masats / Curas, tricornios y ganchos de izquierda

La Mancha, 1960 - by Ramón Masats (1931), Spanish | Foto arte ...
La Mancha, 1960
Foto de Ramón Masats
Curas, tricornios y ganchos de izquierda

Ramón Masats expone en Tabacalera 145 fotografías de la España de los cincuenta y sesenta, en su mayoría inéditas. El conjunto muestra su visión irónica de los tópicos nacionales


Manuel Morales
Madrid, 1 de julio de 2020

Si la palabra “instantánea” cobra sentido como sinónimo de fotografía, es al contemplar muchas de las imágenes que ha tomado Ramón Masats (Caldas de Montbui, 89 años) a lo largo de su trayectoria. Son fotos que atrapan un instante, un fragmento de la realidad, que nos empujan a preguntarnos qué historia hay detrás de lo que vemos y por qué demonios las hizo así su autor. Esa es la sensación que domina el recorrido por la exposición Ramón Masats. Visit Spain que, desde el 2 de julio y hasta el 12 de octubre se presenta en el centro Tabacalera de Madrid, sala dependiente del Ministerio de Cultura. Son 145 imágenes en blanco y negro que el fotógrafo catalán capturó entre 1955 y 1965 por encargo de varios medios y del Ministerio de Información y Turismo. Están sus piezas icónicas, “pero casi el 70% son imágenes inéditas”, dice el comisario, Chema Conesa.

Mi mejor foto / Ramón Masats / Seminario de Madrid

'Seminario de Madrid', (1960), de Ramón Masats.
Seminario de Madrid (1960)
Fotografía de Ramón Masats

El gol del seminarista

‘Babelia’ propone a los fotógrafos que escojan una imagen de la que guardan un recuerdo especial. Ramón Masats, que acaba de inaugurar una retrospectiva en Tabacalera (Madrid), selecciona ‘Seminario’, la instantánea más icónica de su larga trayectoria

Gloria Crespo MacLennan
2 de julio de 2020

Cuando haces una buena fotografía, hay un clic en el cerebro que te dice que es buena”, asegura Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931). “Muy pocas veces al revelar una imagen me he encontrado con que era mucho mejor de lo que yo había intuido al hacerla. He sentido el clic en un 98% de las fotografías que he dado por buenas”. A sus 89 años, la fotografía es ya “un recuerdo”, como él mismo expresa, pero hace solo 12 seguía siendo toda su vida. “Lo era todo“, recalca. Así, la trayectoria de este fotógrafo catalán ha transcurrido en la persecución de un momento de revelación, una epifanía dentro de un mundo visible que, pese a estar allí para todos, solo el ojo adiestrado del fotógrafo sabe discernir. Rápido e intuitivo, ha sido capaz de crear imágenes de gran potencia expresiva y frescura, por las que fue merecedor del Premio Nacional de Fotografía en 2004, como lo es Seminario.

Fotógrafos españoles / Ramón Masats


Moral de Calatrava

Fotógrafos españoles
Ramón Masats

Casa de Campo, Madrid, 1959

Mercado de San Antonio, Barcelona, 1955

Cádiz, 1963

Así rodó Buñuel la maldita ‘Viridiana’


Luis Buñuel (de pie) ajusta una toma con las manos en el rodaje de una secuencia de 'Viridiana'.
Luis Buñuel (de pie) ajusta una toma con las manos en el rodaje de una secuencia de 'Viridiana'.
Fotografía de Ramón Masats

Así rodó Buñuel la maldita ‘Viridiana’

Por primera vez se exponen las fotos que tomó Ramón Masats de la filmación de la película que ganó la Palma de Oro y condenó el Vaticano


Manuel Morales
Madrid, 19 de agosto de 2017

Fueron solo dos días, pero el fotógrafo Ramón Masats, entonces un joven que quería abrirse paso en Madrid, fue un intruso permitido en el rodaje de una de las películas más importantes de la historia del cine español, Viridiana, de Luis Buñuel. Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931) tuvo la suerte de pasearse por la filmación en exteriores del filme, protagonizado por Silvia Pinal, Fernando Rey y Francisco Rabal, y retratar al cineasta de Calanda con su camisa blanca y boina, meditabundo mientras fumaba, dando órdenes a los actores o con el guion en sus rodillas, como si lo acunara. Por primera vez se exponen 35 fotografías, prácticamente todas inéditas, tomadas por Masats, en una exposición en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano, en Zaragoza, hasta el 3 de septiembre. La muestra está producida por el Gobierno de Aragón.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Tres fotógrafos españoles / Masats, Muñoz y Madoz


Fotografía de Isabel Muñoz

DIGRESIONES SOBRE LA FOTOGRAFÍA
Tres fotógrafos
 Un triple retrato en el objetivo



EL PAÍS reúne a tres prestigiosos fotógrafos españoles para charlar sobre su vida y su obra: Ramón Masats, Isabel Muñoz y Chema Madoz. Tres creadores españoles de prestigio internacional conversan sobre sus inicios artísticos, sus aventuras en el oficio, su relación con la técnica y su opinión sobre el papel de las instituciones

MANUEL MORALES  
El País, Madrid - 04/11/2011


Fotografía de Ramón Masats

Sus imágenes han viajado por museos y galerías de todo el mundo. Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931), Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) y Chema Madoz (Madrid, 1958) participan este mes en varias conversaciones sobre la fotografía en España, organizadas por la editorial  La Fábrica y la cadena de tiendas Fnac. Madoz y Masats son premios nacionales (2000 y 2004, respectivamente) "e Isabel lo será en el futuro", augura el veterano fotorreportero catalán. EL PAÍS los ha reunido delante de un café para que charlen sobre su vida y su obra. También, sobre las luces y sombras de la fotografía en España.

Fotografía de Isabel Muñoz

Masats: "Cualquiera con una camarita dice que es fotógrafo"
Isabel Muñoz: "La técnica te ayuda si tienes algo que contar, si no..."
Chema Madoz: "Lo analógico y lo digital no deben anularse entre sí"
Ramón Masats: "Debería haber un Museo Nacional de Fotografía"
Isabel Muñoz: "Yo espero morirme con el dedo en el disparador"
Chema Madoz: "Aquí hay grandes creadores, pero sin peso internacional"

Fotografía de Chema Madoz

Pregunta. Hoy todo el mundo hace fotos, con móviles, cámaras digitales, iPad... ¿esta popularización banaliza la fotografía?
Ramón Masats. A mí es que no me interesan las cámaras digitales...
Isabel Muñoz. Tú no las necesitas, Ramón, has hecho fotos maravillosas. ¿Qué cámaras tienes?
R. M. Dos leicas, dos nikon y una Hasselblad. Le regalé una digital a mi mujer para que hiciera ella las fotos de familia... Yo creo que lo que vulgariza la fotografía es que cualquiera que tiene una camarita dice que es fotógrafo.
Chema Madoz. Yo creo que cuanta más gente haya, más posibilidades habrá de que alguien dé con un trabajo interesante...
I. M. Estamos en una explosión de la fotografía y es maravilloso que todo el mundo tenga acceso para contar cosas. La cámara es testigo de cantidad de cosas que antes no podíamos contar.
P. ¿Esta perfección tecnológica ha convertido al medio en el mensaje, como decía McLuhan?
I. M. Es que la técnica te ayuda si tienes algo que contar, si no...
R. M. Lo complicado es la facilidad para hacer fotos que hay hoy. Porque esa facilidad puede distraerte de lo que debes contar. Tu cabeza se puede ir a lo sencillo y no a la profundidad, es peligroso para quien inicia el camino.
C. M. Lo digital solo lo he utilizado en ocasiones contadas. Lo que me da lástima es que desaparezca lo analógico. Son dos maneras de enfrentarse a la fotografía y una no debe anular a la otra. Uso lo analógico porque entronca con mi discurso y así seguiré...
R. M. Hasta que te deje la Kodak...
I. M. Pero no os preocupéis. Desaparecerán la Kodak y otras, pero siempre habrá un grupo pequeño de fotógrafos que seguirán fabricando ese material.
C. M. Si llegamos a eso, la cosa se va a poner muy complicada.
R. M. Es que a las empresas lo que les interesa es ganar dinero, y ahora el dinero está en lo digital.
I. M. Yo estoy en un momento de cambio. Es que lo digital es tan perfecto... yo, según para qué trabajos, necesito un poco de imperfección.
P. ¿Y el Photoshop? De vez en cuando vuelve la polémica sobre su uso, sobre si falsea...
I. M. Yo soy un poco reacia, pero me sirve como ampliadora. Me gustan las fotos reales y si el bailarín debe saltar 70 veces para lograr lo que quiero, tendrá que hacerlo. No me interesa conseguirlo de otra forma.
P. Sus trabajos son sobre todo en blanco y negro. ¿Por qué?
R. M. En mi caso porque era lo que me pedían en la revista [Masats comenzó a mediados de los cincuenta]. Pero cuando regresé a la fotografía en 1982, tras 18 años en el cine, el editor me pedía color. Y yo siempre hago lo que me mandan. (Isabel Muñoz y Chema Madoz ríen).
I. M. Te crece la nariz por momentos, Ramón. Tú siempre has hecho lo que te ha dado la gana.
R. M. Ah, eso sí. Pero yo no comulgo con la nostalgia del blanco y negro. No minusvaloro el color.
C. M. Fíjate que el color lo puedes datar con gran facilidad. Sabes si una foto en color es de los cincuenta o de los setenta. Pero una hecha en blanco y negro está en un territorio más movedizo, puede ser de ayer o de hace 80 años.
I. M. A mí me gusta más el blanco y negro porque es intemporal, por su misterio. Pero hay historias que se deben contar en color.
R. M. Yo cuando hacía reportajes nunca sabía si lo iba a hacer en blanco y negro o color. Hasta llegar al sitio no decidía y no sé por qué.
P. De no haber sido fotógrafos, ¿dónde estarían? Alberto García-Alix declaró que la fotografía le había salvado de estar en la cárcel o en una oficina...
R. M. Yo habría seguido vendiendo bacalao en el mercado de Terrassa. Trabajé con mi padre en el puesto hasta que empecé a hacer tonterías. La prueba fue el reportaje de los Sanfermines, se lo enseñé a Oriol Maspons y a Xavier Miserachs y me animaron a seguir.
P. Pero usted le sisó dinero a su padre para comprarse una cámara...
R. M. Y para irme de juerga...
C. M. En mi caso me agarro a la segunda parte de la frase de Alberto. El escaso atractivo de la oficina me empujó a salir de allí. Lo único que me gustaba era hacer fotos.
I. M. De pequeña me habría gustado ser bailarina. Pensé incluso en hacer Ciencias Exactas pero el destino me llevó a la fotografía. Además, en un momento muy duro de mi vida el hacer fotos me ayudó a estar ahora aquí... siempre digo que le debo mucho a este oficio.
P. Los tres han recibido reconocimiento dentro y fuera de España por su obra. Masats fue uno de los renovadores de la fotografía española en los cincuenta, hizo las fotos para libros de Delibes y Aldecoa. Muñoz ha retratado etnias en medio mundo y el estilo de Madoz, con sus poemas visuales, esos objetos en los que nada es lo que parece, es inconfundible. Fue el primer fotógrafo español en vida al que un museo dedicó una retrospectiva, el Reina Sofía en 1999. ¿Han sentido en sus respectivas trayectorias el apoyo de las instituciones? ¿creen que aquí se trata a la fotografía como merece?
I. M. En los últimos años se ha hecho mucho, pero nunca es suficiente. Están PhotoEspaña, los centros culturales...
R. M. Cuando yo empecé, en el 54, no había nada. Ahora cada autonomía quiere su museo de la fotografía, cuando debería haber uno nacional. Es que aquí hay fotógrafos magníficos. También está el problema de que no salimos, de que no nos damos a conocer.
C. M. Se ha avanzado pero es que veníamos de un panorama desolador. En Francia, Alemania e Inglaterra es muy distinto. Tenemos grandes creadores pero sin peso internacional...
R. M. Los pintores españoles tuvieron que irse a París para ser reconocidos, pero ¿qué nombres de la fotografía tenemos en el extranjero?
C. M. Se necesita un cambio de actitud, en primer lugar de los propios fotógrafos.
R. M. Mira, hay quien te dice que se hace cargo de tu archivo, que te lo escanean, que lo ponen en una cámara refrigerada... pero a mí eso me da igual porque ya lo hace mi hijo, y muy bien. Son ofertas muy vagas...
P. ¿Qué relación tenéis con vuestras obras? "Una vez colgada la foto, me desprendo de ella", ha dicho Chema Madoz.
C. M. Es que tengo esa sensación. Cuando haces una imagen ves que gran parte de los espectadores responden a la intención que has puesto. Pero se te escapa cuando se publica o se cuelga. (Masats hace el gesto de lavarse las manos).
R. M. Y dices "he hecho lo que podía", y a mí me pasaba igual. Mira, yo tengo un problema con la foto del puto cura parando el balón... (Risas). [Masats se refiere a su instantánea más famosa, la del religioso que hace una estirada a lo Casillas en un campo nevado y que puede verse en la fotogalería que acompaña este artículo]. Parece que solo he hecho una foto en mi vida. Acabo odiándola porque siempre publican la misma. Pero bueno, ya no hago nada desde hace 12 años... no tengo más necesidad de expresarme. He trabajado como un animal, y eso que he sido un vago. Ahora lo que me gusta es leer y estar en casa tranquilo. La fotografía se ha muerto para mí, es muy curioso.
I. M. Yo espero morirme con el dedo en el disparador. Esto me encanta.
R. M. ¿Sí? Yo disfrutaba muchísimo pero decía "ya veréis lo gandul que seré"...
I. M. Pues no lo has demostrado, Ramón, te has movido mucho, con valentía, en una época que no era fácil.
R. M. Yo os admiro porque tenéis un estilo. Yo nunca lo he tenido porque he hecho de todo: fotografiar cuadros, hacer bodas -desde la del Rey a la de La Chunga-, de pararazzi, toros... Ahora, fuera lo que fuera, siempre con ilusión. La vida me obligó a dispersarme, por eso no tengo un estilo pero sí gran fuerza. Pero se acabó.
Hora y media de conversación toca a su fin. Isabel Muñoz y Chema Madoz se marchan rápido. Los dos tienen trabajo y una agenda que seguir. Masats se queda ojeando los libros de fotografía del vestíbulo de La Fábrica y se lleva Más real que la realidad, W. Eugene Smith, y Obras maestras, de Ricard Terré. Después, el hombre para el que la fotografía ya murió se ajusta la gorra del chubasquero y se aleja despacio calle abajo en la lluviosa noche madrileña.