Mostrando entradas con la etiqueta Moisés Naím. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moisés Naím. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de febrero de 2019

Moisés Naím / ‘En Venezuela ahora todo dependerá de las fuerzas armadas’

Moisés Naím

‘En Venezuela ahora todo dependerá de las fuerzas armadas’

Moisés Naím explica la situación de su país en 'Dos espías en Caracas'. Estuvo en el Hay Festival.

Armando Neira
3 de febrero de 2019

Moisés Naím es hoy uno de los más rigurosos e influyentes analistas venezolanos. Sus columnas semanales son publicadas por un gran número de diarios de todo el mundo. En ellas interpreta la realidad. Sin embargo, para él, como para la mayoría de sus compatriotas, la situación de su país se salió de toda lógica, tanto que lo llevó a un intento tan inédito como sorprendente: explicarla a través de la ficción. Por eso vino a la XIV edición del Hay Festival en Cartagena para presentar su novela Dos espías en Caracas.

viernes, 20 de mayo de 2016

Venezuela se desmorona

Venezuela se desmorona

El país vive un tipo de implosión que casi nunca ocurre en una economía de rentas medias. Escasez, delincuencia, hambruna: escenas de la vida cotidiana en un Estado fallido.


MOISÉS NAÍM
FRANCISCO TORO
14 MAY 2016 - 17:58 COT
Cuando un empresario venezolano que conocemos abrió un negocio en el oeste de Venezuela, hace 20 años, nunca imaginó que un día se enfrentaría a una pena de cárcel por culpa del papel higiénico en los baños de su fábrica. Sin embargo, Venezuela sabe convertir lo inimaginable del pasado en lo cotidiano del presente.

El calvario de Carlos comenzó hace un año, cuando el sindicato de la empresa empezó a insistir en el cumplimiento de una extraña cláusula de su convenio colectivo, según la cual los aseos de la fábrica tenían que disponer de papel higiénico en todo momento. El problema era que, dada la escasez creciente de todo tipo de productos básicos (desde arroz y leche hasta desodorante y condones), encontrar un solo rollo de papel higiénico era prácticamente imposible en Venezuela. Cuando Carlos por fin logró hacerse con una cantidad suficiente, sus trabajadores, como es comprensible, se lo llevaron a casa: encontrarlo en el mercado les resultaba igual de difícil que a él.

miércoles, 14 de enero de 2015

El mapa energético / Las sorpresas de un petróleo más barato




EL MAPA ENERGÉTICO

Las sorpresas de un petróleo más barato

El repentino abaratamiento del crudo podría ser tan perturbador como la crisis de 1974



    Ilustración Eva Vázquez
    La crisis del petróleo de 1974 cambió el mundo. Hacia marzo de aquel año, el precio del crudo se había cuadruplicado: el barril pasó de tres a doce dólares. Los países productores, en su mayoría de Oriente Próximo y el norte de África, se convirtieron en nuevas potencias económicas, mientras que las economías de EE UU, Europa, Japón y otros importadores sufrieron un grave revés. Las relaciones de poder entre los principales actores geopolíticos se vieron alteradas y se crearon nuevos vínculos. También provocaron guerras y contribuyeron a la propagación internacional del fundamentalismo islámico, gracias a la financiación que recibió de países que acababan de convertirse en Estados muy ricos, como Arabia Saudí y otros.
    El mundo está a punto de descubrir que la considerable, repentina y absolutamente inesperada bajada actual del precio del crudo podría ser tan perturbadora como esa crisis de 1974.
    Algunas de las repercusiones que ha tenido en todo el mundo la caída del precio del crudo iniciada en junio —con un descenso del 45%— han sido inmediatas. La alegría con la que los ciudadanos de Estados Unidos y el resto del mundo han empezado a consumir gasolina es un ejemplo de ello. Otro es la preocupación de los Gobiernos de los países exportadores de petróleo, que se enfrentan a la necesidad de recortar el gasto público y se arriesgan al caos social y político.
    Hay otras consecuencias de la bajada del precio del petróleo que apenas han empezado a notarse. Últimamente, la prensa nos está dando pistas sobre lo que le espera al mundo si los precios siguen bajos durante un periodo prolongado (y subrayo ese si condicional). Chevron acaba de anunciar que va a cancelar un proyecto de exploración de 10.000 millones de dólares para buscar gas de esquisto en Ucrania. El Gobierno de Kiev contaba con ese proyecto para estimular su renqueante economía y reducir su dependencia del gas ruso. Este no es más que un ejemplo concreto de una tendencia más generalizada: descartar o posponer proyectos energéticos que, de repente, se han vuelto demasiado arriesgados o inviables, desde un punto de vista económico, al bajar el precio del crudo. Según Goldman Sachs, hay inversiones en el sector valoradas en un billón de dólares que ahora se están reconsiderando o se han cancelado. A la larga, el efecto puede ser una menor producción de petróleo y, por tanto, un precio más alto de la energía. A corto plazo, la desaparición repentina de este enorme flujo de inversión perjudicará por fuerza a las compañías energéticas y, especialmente, a sus proveedores de equipos y a las empresas de construcción e ingeniería que deben llevar a cabo esos trabajos.
    Otros tres titulares de prensa que ilustran los cambios que ha traído consigo la crisis del petróleo de 2014 proceden de Rusia, Venezuela e India. El pasado 15 de diciembre fue un lunes negro: la Bolsa de Moscú experimentó un retroceso del 11% y el rublo cayó un 13%, lo que significa que una cuarta parte del valor en dólares de las empresas cotizadas se esfumó en un solo día. El Banco Central respondió subiendo los tipos de interés del 10,5% al 17%. Esta dolorosa medida sigue siendo insuficiente para frenar el rápido y enorme descenso de las reservas y la veloz devaluación de la moneda provocados por la disminución de los ingresos del petróleo (el 75% de las exportaciones totales y el 50% de los ingresos públicos del país), la masiva fuga de capitales y las sanciones económicas por el conflicto ucranio. El temor, cómo no, es que el beligerante Vladímir Putin siembre cizaña en el exterior para distraer la atención de la difícil situación de Rusia.
    En Venezuela, la economía ya estaba sumida en el caos cuando el barril de crudo estaba en los 120 dólares. Ahora que los precios han caído por debajo de los 60 dólares, el Gobierno, conocido por la corrupción endémica y su desastrosa gestión, está perdiendo el control. Así y todo, el presidente, Nicolás Maduro, ha afirmado una y otra vez que la precaria situación se debe a una conspiración internacional y ha reaccionado redoblando los ataques contra quienes le critican (como yo) y la represión contra los políticos de la oposición. El desastre financiero de Venezuela ha sido un factor importante en el histórico cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba anunciado por Barack Obama y Raúl Castro el pasado 17 de diciembre.
    La arruinada economía de Cuba se ha mantenido a flote gracias, en gran medida, a las enormes subvenciones de Caracas desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998. Sin embargo, últimamente se ha puesto de manifiesto que sustentar la economía cubana en la cuerda de salvamento de Venezuela era una apuesta demasiado arriesgada. La caótica situación económica y política de Venezuela hacía cada vez más difícil que se pudieran mantener los acuerdos mantenidos entre ambos países en los últimos 15 años. Sin duda, la débil situación de la economía venezolana ha llevado a que los dirigentes de Cuba se mostrasen más dispuestos a aceptar una descongelación de las relaciones con Estados Unidos que seguramente impulsará el comercio y la inversión en la isla. Por consiguiente, el abaratamiento del petróleo también ha sido, de forma muy indirecta pero poderosa, un factor que ha contribuido a que se ponga fin a una política estancada e ineficaz que estaba en vigor desde hace más de medio siglo.
    Mientras tanto, India ha aprovechado la bajada de los precios del petróleo para recortar las elevadas subvenciones que paga por el consumo de gasóleo. Hace tiempo que se sabía que esas ayudas eran perjudiciales, pero suprimirlas resultaba impopular desde el punto de vista político. Este es un buen ejemplo de un país que aprovecha la oportunidad que brinda la caída del crudo para aprobar una reforma necesaria que antes era demasiado delicado abordar.
    Represión política, arriesgados proyectos internacionales y reformas necesarias en la política exterior o la economía son solo algunas de las consecuencias inesperadas del abaratamiento del petróleo.
    Traducción de Paloma Cebrián / News Clips.



    sábado, 1 de marzo de 2014

    Moisés Naím / Qué está en juego en Venezuela

    Moisés Naím

    ¿Qué está en juego en Venezuela?

    Enfrentar al Gobierno de Maduro es enfrentar la grotesca influencia de Cuba en el país caribeño


    América Latina no es competitiva ni siquiera con sus tragedias” me dijo un cínico amigo. Se refería a que allí la pobreza no es tan infernal como la de África, los conflictos armados no tan amenazantes como los de Asia y los terroristas, no tan suicidas como los del Oriente Próximo. Es por esto por lo que el resto del mundo no suele prestarle demasiada atención a los problemas de Latinoamérica. En otras partes las tragedias son más graves o tienen más posibilidades de afectar a otros países.
    En estos días, las horribles imágenes de la represión que ensangrienta las calles de Caracas están en desventaja a la hora de competir por la atención de periodistas y políticos con las que llegan de Kiev. Los eventos de Ucrania son más sangrientos, las imágenes más dramáticas y la contabilidad más trágica. En Ucrania hay decenas de muertos mientras que en Venezuela las víctimas son, hasta ahora, menos de diez. Pero hay más: en Kiev están en juego las fronteras de Europa, su seguridad energética, la hegemonía de Rusia en los países de la ex Unión Soviética y la reputación de Vladímir Putin dentro y fuera de su país. En contraste, lo que ocurre en Venezuela es menos critico. Para muchos, lo que está en juego en las calles llenas de jóvenes que protestan es un episodio más del ya largo enfrentamiento entre un Gobierno que quiere a los pobres y detesta a los Estados Unidos y una oposición que algunos periodistas suelen describir como una “clase media” que no logra ganar elecciones. Esta descripción es errónea. La mitad de los venezolanos están en contra del Gobierno de Nicolás Maduro. Así lo demuestran todas las encuestas y los resultados electorales. A pesar de sus bien documentados abusos, trucos y trampas, el Gobierno gana elecciones por un margen mínimo. Nicolás Maduro llegó a la presidencia con una ventaja de solo 1,5% sobre el candidato de la oposición.
    Además, la “clase media” está muy lejos de ser el 50% de la población. Por lo tanto, la mitad de los venezolanos que ha demostrado estar en contra del Gobierno necesariamente incluye a millones de los pobres que Maduro dice representar.
    Esta es la mitad el país cuyos hijos están en las calles protestando contra un régimen que los reprime como si fueran un enemigo mortal. Y quizás lo sean. Representan la avanzada de una sociedad que ya no aguanta más a un régimen que lleva 15 años abusando del poder y cuyos resultados están a la vista: ha llevado a Venezuela a ser el campeón del mundo en inflación, homicidios, inseguridad ciudadana y desabastecimiento de bienes indispensables —de leche para los niños a insulina para los diabéticos—. Todo esto a pesar de tener las mayores reservas petroleras del mundo y de que el Gobierno detenta el control absoluto de todas las instituciones del Estado. Usa el poder para comprar votos, encarcelar opositores o cerrar canales de televisión no para crear prosperidad para todos. La carestía, el miedo y la desesperanza se han vuelto insoportables.
    Las protestas de los estudiantes simbolizan la pérdida del principal mensaje político en el que Hugo Chávez basó su popularidad: la denuncia del pasado y la promesa de un futuro mejor. La denuncia del pasado ya no da rendimientos. El chavismo es el pasado. Los venezolanos de menos de 30 años (la mayoría de la población) no han conocido otro gobierno que el de Chávez o Maduro. Y los catastróficos resultados de su gestión están a la vista, por lo que las promesas del régimen ya no son creíbles. Los jóvenes saben que, de seguir las cosas así, su futuro no será mejor. Y la única promesa que le creen al Gobierno es que no cambiará de rumbo.
    Sorprendente e inadvertidamente, las luchas y sacrificios de los jóvenes venezolanos podrían tener consecuencias más allá de su país. Enfrentar al Gobierno de Maduro es enfrentar la grotesca influencia de Cuba en Venezuela. Sin la inmensa ayuda económica de Venezuela, la economía cubana ya hubiese colapsado. Ello aceleraría el cambio de régimen en la isla. No hay mayor prioridad para los Castro que tener en Venezuela a un gobierno que continúe apoyándoles. Y como sabemos, el Gobierno cubano tiene décadas de experiencia en el manejo de un Estado policial represivo y experto en la manipulación política y la “neutralización” física o moral de sus opositores. Es difícil imaginar que estas tecnologías cubanas no hayan sido exportadas a Venezuela. O a otros países de América Latina.
    Pero Cuba no solo exporta técnicas represivas. También exporta malas ideas políticas y económicas. Sin el petróleo gratuito que Cuba extrae de Venezuela su influencia continental no sería la misma.
    Nunca es más oscura la noche que antes del amanecer. Y Venezuela está pasando por momentos muy oscuros. Pero quizás esté a punto de llegar al amanecer. Si llega, América Latina estará en deuda con los jóvenes venezolanos que no tuvieron miedo de enfrentar a un Gobierno que hace lo imposible para que le tengan miedo.
    Sígame en twitter:@moisesnaim