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| ROBERT WALSER Emmanuel Baccinelli |
Habla más bajo que no te oigo
La tierra elegida
Juan Forn
Karl y Robert, los hermanos Walser, revelan dos rostros muy distintos de la vida del artista
El Malpensante
N° 124
Octubre de 2011
El pintor suizo Karl Walser invita a su hermanito menor Robert desde Berlín. “Ven a triunfar conmigo”, le dice. Karl es un pintor de éxito, se encarga de realizar los decorados de las celebradas puestas en escena de Max Reinhardt en los teatros de la ciudad, las mujeres lo adoran. Berlín es el centro de Europa y Karl ha hecho circular lo que escribe su hermanito entre varios editores, que han mostrado sumo interés. Todos los signos son auspiciosos. El hermanito menor llega a Berlín como un enfant terrible, aunque ya tiene 37 años. Lo primero que hace deja atónito al hermano mayor: se inscribe en una escuela de criados. Mientras Karl logra que se publiquen dos libros de su hermano (cuyas portadas él mismo ilustra), el menor de los Walser aprende a lustrar zapatos y platería, a servir la mesa y preparar la toilette vespertina de los grandes señores. Dura solo un mes en la escuela de criados y tres como ayuda de cámara en un castillo de la Alta Silesia. A su regreso, en otros tres meses, escribe una novela sobre el tema, titulada Jakob von Gunten, que el hermano Karl una vez más logra publicar. Hasta Praga llega la curiosidad por el extraño personaje. Franz Kafka le dice a su amigo Max Brod: “¿No has leído aún el Jakob von Gunten de Robert Walser?”. Los manuales de literatura dirán un siglo después: “En el año 1910, tres años antes de publicar por primera vez, Kafka lee a Walser”.
