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domingo, 24 de marzo de 2024

José Martí y la niña de Guatemala

 

JOSÉ  MARTÍ Y LA NIÑA DE GUATEMALA 


Quiero, a la sombra de un ala, 

contar este cuento en flor: 

la niña de Guatemala, 

la que se murió de amor.


Guatemala, 3 de abril de 1877: José Martí llega por primera vez a la capital y  lo recibe su compatriota José María Izaguirre, director del Instituto de la Casa de las Niñas de Centro América, quien lo incluye como docente de Literatura. Martí participa en las veladas literarias que organiza Izaguirre en la casa del General Miguel García Granados, lugar en el que conocería a la señorita María García Granados.  Ambos jóvenes, ella de 17 y el de 24 años, se encontrarían en las aulas del Instituto de la Casa de las Niñas de Centro América, en una relación de maestro y alumna, para luego vivir su romance apasionado, desenfrenado, lleno de amor, ternura y esperanza. Sin embargo, José Martí tenía una promesa de matrimonio con la señorita Carmen Zayas Bazán, quien residía en México, promesa que terminaría cumpliendo, marchándose de Guatemala con destino a México. 

martes, 14 de mayo de 2019

José Martí / Si ves un monte de espumas


José Martí
SI VES UN MONTE DE ESPUMAS

Si ves un monte de espumas, Es mi verso lo que ves: Mi verso es un monte, y es Un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal Que por el puño echa flor: Mi verso es un surtidor Que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro Y de un carmín encendido: Mi verso es un ciervo herido Que busca en el monte amparo.

Mi verso al valiente agrada: Mi verso, breve y sincero, Es del vigor del acero Con que se funde la espada.


miércoles, 1 de febrero de 2017

José Martí / La niña de Guatemala / La historia detrás del poema

María García Granados
José Martí
LA NIÑA DE GUATEMALA
La historia detrás del poema

Por Mario Goloboff *
Quiero, a la sombra de un ala,/ contar este cuento en flor:/ la niña de Guatemala,/ la que se murió de amor...” El patriota, luchador, político, pensador y enorme poeta cubano que fue José Martí tuvo todo tipo de incidentes y de accidentes espirituales en su pletórica y agitada existencia de sólo 42 años. Estimado ya por sus contemporáneos, el Maestro, el Vidente, el Profeta, el Apóstol, fue un grande y misterioso desconocido, como lo son todos los hombres de genio, y quedan de su existencia enigmas desentrañables y hechos cotidianos que las multitudes a las que dedicó su persona no pudieron ni pueden percibir. Una de las antólogas de testimonios sobre él, Carmen Suárez León, escribe: “Sólo por sus amigos o hasta conocidos circunstanciales podemos saber de sus gustos gastronómicos, su don conversador, su fino trato, el impacto de su voz, la calidad de su mirada o la movilidad de sus manos”. Claro, también, que sus muchos biógrafos, en el afán por enaltecer la figura y ponerla fuera de cualquier territorio humano (hasta cierto punto, legítimo en su caso), esquivan la presente historia o, cuando no pueden hacerlo, la difuminan, pudorosamente.

José Martí / Oscar Chávez / La niña de Guatemala

Oscar Chávez interpreta "La niña de Guatemala", de José Martí

José Martí
LA NIÑA DE GUATEMALA


Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.




jueves, 2 de junio de 2016

José Martí / Dos patrias

Arte callejero
La Habana, Cuba, 2015
Fotografía de Triunfo Arciniegas
José Martí
DOS PATRIAS


Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...