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jueves, 15 de diciembre de 2022

«¿Tú nunca llevas sujetador?» / La insólita historia de la camiseta del ‘Herald Tribune’ que Godard y Jean Seberg convirtieron en un símbolo

 



«¿Tú nunca llevas sujetador?»: la insólita historia de la camiseta del ‘Herald Tribune’ que Godard y Jean Seberg convirtieron en un símbolo

El fundador de la 'nouvelle vague' no creía en los departamentos de vestuario. Prefería que fueran los actores quienes aportaran la ropa de sus personajes. Eso es lo que pasó con la mítica prenda


Begoña Gómez Urzais
13 de septiembre de 2022

En la primera década de los dosmiles había una tienda de impresión de camisetas en la calle Pintor Fortuny de Barcelona que hacía mucho negocio con la gente que compraba discos en la vecina calle Tallers. La propia tienda colgaba en el escaparate los modelos más demandados, camisetas con el plátano de la Velvet Underground y la portada de Goo de Sonic Youth, pero lo que se estilaba entre los licenciados en Audiovisuales, Filosofía, Periodismo y otras carreras poco rentables era pedir una personalizada, una de los Flying Burrito Brothers o de la banda Love, por ejemplo. No tenemos estadísticas, pero tampoco nos hacen falta: es muy probable que, entre 2001 y 2007, con alta frecuencia entrara allí una chica con flequillo (recto primero, ladeado y capeado después) y pidiera que le imprimieran una camiseta pensando que era la primera chica de Barcelona que tenía esa idea genial: sería blanca, o amarilla, y en el pecho pondría “New York Herald Tribune”. Como en la peli de Godard.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Jean Seberg & Jean-Paul Belmondo / A bout de souffle / Breathless

 


Jean Seberg & Jean-Paul Belmondo

A BOUT DE SOUFFLE

BREATHLESS

Videos

https://www.youtube.com/watch?v=x3ctsYsGrIE


https://www.youtube.com/watch?v=SqOJaGM-wQg

https://www.youtube.com/watch?v=U6S3v3A5oPo




Jean Seberg & Jean-Paul Belmondo / A bout de souffle / Posters

 



Jean Seberg & Jean-Paul Belmondo
A BOUT DE SOUFFLE
Posters



Jean-Paul Belmondo, el esplendor de lo verdadero


'A bout de souffle' ('Al final de la escapada', Jean-Luc Godard, 1960). Una película con trama de 'thriller', de bajo presupuesto y rodada con urgencia. Después del estreno, la revolución cinematográfica, la 'Nouvelle Vague' y la consagración de Godard como creador iconoclasta. Casi 60 años después, sus dos protagonistas, Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg, convertidos en iconos del siglo XX mientras pasean por los Campos Elíseos.


Jean-Paul Belmondo, el esplendor de lo verdadero

‘Al final de la escapada’ no es una película, es una leyenda, y su protagonista quedó atrapado de por vida en un personaje que hoy, más de seis décadas después, es un icono de la historia del cine

Elsa Fernández-Santos

2 de septiembre de 2021

Al final de la escapada no es una película, es una leyenda. Como le ocurrió al propio Jean-Luc Godard, que desde muy pronto fue consciente del peso de su ópera prima, Jean-Paul Belmondo quedó atrapado de por vida en un personaje que hoy, más de seis décadas después, es un icono de la historia del cine. Quizá eso explique que el propio actor publicase en 1963, tan solo tres años después del estreno, el libro Trente ans et vingt-cinq films, suivi des dix commandements du belmondisme, unas memorias prematuras con las que el actor francés buscaba la manera de alejarse de la máscara de aquel personaje callejero listo e impulsivo, un delincuente de poca monta que fijó en la memoria popular el arquetipo del macarra joven, inocente, sexi y deslenguado.

lunes, 31 de marzo de 2014

Diego Gary / A veces tengo miedo de llevar una bomba dentro y que estalle


Diego Gary


Hijo de la actriz Jean Seberg y del escritor Romain Gary

Diego Gary: ´A veces tengo miedo de llevar una bomba dentro y que estalle´


"La persecución de la CIA y el FBI por su relación con los Panteras Negras destrozó a mi madre, ahí empezó a irse a pique"


Diego Gary.

Diego Gary. Catherine Hélie / Gallimard

Es el único hijo de dos suicidas: el escritor francés de origen lituano Romain Gary, el único que obtuvo dos veces el Goncourt, el máximo premio de las letras galas, y de la actriz Jean Seberg; la inolvidable vendedora del 'Herald Tribune' en 'Á bout de souffle'. Alexander Diego Gary (1962) es un superviviente. Acaba de publicar 'S. o la esperanza de vivir' (Galaxia Gutermberg), un ejercicio de catarsis

ISABEL BUGALLAL
LA OPINION CORUÑA
23 DE MARZO DE 2014

Jean Seberg y el acoso del FBI


French New Wave Jean Seberg

Jean Seberg
Y EL ACOSO DEL FBI

Jean Seberg en un fotograma de 'Al final de la escapada'.
Jean Seberg en un fotograma de 'Al final de la escapada'.
SU CADAVER SE ENCONTRÓ EN UN COCHE EN 1979

¿Se suicidó Jean Seberg por el acoso al que la sometió el FBI?


Efe | Londres
Actualizado el lunes 24/08/2009 a las 12:40 h.

Diego Gary, hijo de la actriz estadounidense Jean Seberg, asegura, en declaraciones concedidas a 'The Sunday Times', que el FBI empujó a su madre a suicidarse con una sobredosis de drogas.
"Se sentía perseguida", afirma Gary, en alusión a una campaña psicológica "desestabilizadora" del FBI contra la actriz, por su apoyo al grupo ultraizquierdista de los Panteras Negras.
"Hubo momentos en que tenía mucho miedo. Incluso contrató a dos guardaespaldas para que la protegieran porque había recibido muchas amenazas", explica Gary, hijo de Seberg y del premiado novelista francés Romain Gary.
Recordada sobre todo por su papel junto a Jean-Paul Belmondo en 'A bout de souffle' ('Al final de la escapada'), de Jean-Luc Godard, la actriz llamó la atención del director del FBI, J Edgard Hoover por su activismo político.

sábado, 22 de marzo de 2014

Jean Seberg / Bienvenida tristeza


Jean Seberg
BIOGRAFÍA
BIENVENIDA TRISTEZA
Por Guillermo Arias

Ella no me hacía caso, todo por culpa de su hermana. Había intentado besarla en la oscuridad del portal de su casa y acabó por contárselo a su hermana. Yo le decía que no era cierto, que le mentía, pero ella y yo sabíamos que el motivo era otro. Ella había notado el parecido con la chica de mi póster. Era como una obsesión. Era ella, Jean Seberg. Con sus dedos señalando el número de sus amantes. Una imagen robada del cine Goya unos años antes. Estaba a mis espaldas cuando dormía y cada noche soñaba con pelearme con ella en aquella cama.
La conocí en aquella película, como todos, bajando Les Champs Elysées vendiendo periódicos, con el pelo corto y una camiseta del New York Herald Tribune. Era A bout de soufflé de Jean-Luc Godard. Y me enamoré de ella.
Busqué y rebusqué, le pregunté a todo el mundo, lo quisé saber todo sobre ella y, al final, robé aquel póster y lo colgué en mi habitación. Se llamaba Jean Seberg y era americana. Sí, americana, no francesa. Hasta los diecisiete años fue una chica normal de algún pueblecito normal del medio de los Estados Unidos. Poco sé de ella hasta que Otto Preminger la escogió para protagonizar su versión de Santa Juana de Arco.


Jean vive su vida

La vida de Jean Seberg es un completo misterio, con hipótesis sobre sus inclinaciones políticas, sexuales, sus adicciones y su propia muerte. De ella se sabe que estudiaba en la universidad de Iowa hasta que fue elegida para hacer el papel de Juana de Arco. No existen muchos datos sobre su vida anterior. En ese momento, 1957, su vida da un giro y se convierte en un personaje odiado por los más fundamentalistas cristianos estadounidenses y admirado por los sectores más progresistas, debido al talante que le inquiere al personaje de Juana de Arco. Al año siguiente, Otto Preminger, que se ha quedado prendado del halo interpretativo que desprende, la elige para protagonizar la versión cinematográfica de la novela más de moda del momento, Bonjour tristesse, de la escritora francesa Françoise Sagan. El personaje de Cecille, pensado en principio para ser interpretado por Audrey Herpburn, lo encarna con tal convicción que hasta los franceses de la nouvelle vague piensan que la tal Jean Seberg es en realidad de origen francés. Sería Jean-Luc Godard quién, al año siguiente en 1959, la elige como protagonista de su opera prima, la inolvidable A bout de souffle, el nacimiento del cine moderno. Una película que cambiaría la vida de toda una generación de adolescentes, y no tanto, interpretada por un jovencisimo Jean Paul Belmondo y que también cambiará una vez más la vida de nuestra Jean.

Antón Castro / Evocación de Jean Seberg

Jean Seberg, 1959
Foto de Willy Rizzo

EVOCACIÓN DE JEAN SEBERG
BIOGRAFÍA

Por ANTÓN CASTRO 

Hace casi medio siglo, el mundo descubrió a una americana menuda y frágil, con el pelo cortado a lo garçonne, con los ojos entre azules y grises, que paseaba por los alrededores de París con Jean Paul Belmondo en Al final de la escapada (1959), de Jean-Luc Godard. Se llamaba Jean Seberg. Había sido descubierta unos años antes por Otto Preminger entre miles de aspirantes para encarnar a Santa Juana, la Juana de Arco soñada por George Bernard Shaw. Hasta entonces poco se sabía de ella: había nacido en Iowa en 1938, descendía de emigrantes suecos y era la chica mona a la que adoraban los integrantes del equipo de fútbol de su ciudad. Pronto se convirtió en una especie de mito: encarnaba a la mujer moderna como antes lo había hecho Katharine Hepburn y como en los 70--80 lo haría la fugaz Dominique Sanda de Noveccento y Más allá del bien y del mal


Jean Seberg / Lilith


Jean Seberg
BIOGRAFÍA

Lilith



Algunos críticos de su tiempo, incluso uno tan afín políticamente a él como Bertrand Tavernier -que. fue durísimo con su primer cine-, no trataron con indulgencia las películas que hicieron célebre a Robert Rossen en los años cuarenta y cincuenta. No se dejaron convencer por su excelente oficio y su habilidad para escorar el thriller hacia elalegato político en Body and Soul, ni por los oscars que se llevó la brillante All the King's men, ni por la aureola de mártir a que le llevó ser una de las víctimas -y uno de los que acabó claudicando ante ella- de la caza de brujas del senador Mac Carthy. Sus detractores consideraron no sin fundamento que era un director concienzudo y solvente, pero esquemático e inclinado al mensajismo; y de ahí no se apearon, hasta que, al final de su vida, Rossen volvió al cine desde un semiexilio -profesional, se desprendió de lastres de partido y de género; y realizó, entre 1962 y 1964, posiblemente presintiendo -contrajo una grave dolencia cardiaca- la cercanía de la muerte, dos filmes unánimemente reconocidos como excepcionales, de corte fúnebre y trágico, enorme belleza y desconcertante estilo, pues apenas nada, en ellos recuerda -y en algunos aspectos -les contra dicen los de sus. años de triunfo en Hollywood.

Estos dos filmes son El buscavidas y Lilith y en ellos hay dos mujeres que forman parte del manojo de personajes femeninos mayores que ha dado el cine. La primera fue oreada por Piper Laurie y la segunda por Jean Seberg, la muchacha de aspecto candoroso, pero gélida y cínica, que Godard encumbró, en A bout de souffle. En el filme de Rossen, Jean Seberg da la vuelta a aquella imagen de dureza y desvela el lado de la víctima con tanta delicadeza. y de forma perturbadora, que pocas vedes, tal vez nunca, se ha representado la descomposición de una conciencia, la muerte en vida de la demencia, con tan escasa sensación de esfuerzo. Pero en este ejercicio de plenitud hubo quien quiso ver un acceso al siempre indescifrable- enigma del punto final de su vida, que ella se quitó años después, mientras las conjeturas de si fue asesinada por agentes de la CIA o por mafiosos argelinos no pasen de novelerías amarillas.

Leí que en Lilith, y no sólo en la ficción sino también en la composición del personaje, hay un rasgo difícil de decir, que proporciona verosimilitud al suicidio de la actriz o, como, se escribió a raíz de él, y si la hipótesis del homicidio es más que una hipótesis, de su suicidio por asesinato, que fue la misma basura que Oriana Fallaci aventuró para aclarar la muerte de Pier Paolo Pasolini. Y se añadió entonces que Lilith arroja luz en el destino personal de Jean Seberg y qué, fuera de crónicas negras igualmente obscenas, el. filme muestra que algo parecía corroer por detrás, su presencia serena o que algo hervía dentro de su placidez. Es decir, otras igualmente impúdicas conjeturas sobre una ausencia como todas irreparable y que, también como todas, pide que le dejemos irse.


Jean Seberg / El suicidio de Jean Seberg

Jean Seberg

¿Por qué se suicidió Jean Seberg?


El documental 'Eternelle Jean Seberg' indaga en la trágica muerte de la actriz que se transformó en icono en la película 'Al final de la escapada'.

Jean Seberg À bout de souffle
Fotograma de la película 'À bout de souffle'.
Una muchacha de aspecto andrógino, cabello corto, camiseta 'New York Herald Tribune' y pantalones pitillo camina por los Campos Elíseos con un fajo de periódicos bajo el brazo mientras va gritando el nombre del periódico: “¡New York Herald Tribune!”. Acaba de nacer uno de los iconos del cine y de estilo del siglo XX. La secuencia pertenece a la película À bout de souffle (Al final de la escapada, Jean-Luc Godard, 1959). La protagonista es una joven actriz americana llamada Jean Seberg. Tiene 21 años.
Treinta cinco años después de su desaparición, el documental Jean Seberg Eternelle de la realizadora francesa Anne Andreu, profundiza en la figura de la actriz que acabó convirtiéndose en la imagen de la Nouvelle Vague y de la modernidad cinematográfica. Una estrella, rebelde y apasionada, que no quiso amoldarse a las servidumbres de la industria de Hollywood. Una historia de amor y tragedia señalada por una vida en combate sin tregua entre la realidad y el deseo, en la búsqueda de un equilibrio imposible.

Jean Seberg À bout de souffle
Fotograma de la película 'À bout de souffle'.
Descubierta por el realizador Otto Preminger, un director conocido por su tiranía con los actores, Jean Seberg con apenas 17 años es la elegida (en un casting de 18.000 aspirantes) para protagonizar la vida de Juana de Arco. Aunque las críticas a la película no son muy favorables, Preminger ha intuido el magnetismo y poder de seducción que proyecta el rostro angel face de la joven actriz y la compromete para su nueva producción, ni más ni menos que trasladar a la pantalla la primera novela de una precoz escritora francesa llamada Françoise Sagan. La obra, Bonjour Tristesse, se ha convertido en un gran éxito editorial, el relato en primera persona de una adolescente burguesa cuya actitud amoral escandaliza a los estamentos más conservadores.

Seberg se mete en la piel de Cecile, la heroína literaria de Bonjour Tristesse, esa joven que pone al descubierto algunos de los infiernos existenciales del alma adolescente. Una generación de jóvenes se identifica con esta mezcla de cinismo y amoralidad de la que hace gala la protagonista de la novela. Con su transgresión, sin sentimiento de culpa, de las normas morales que rigen el mundo de los adultos. Patricia, la otra heroína interpretada por Jean Seberg en À bout de souffle, también forma parte de esta nueva generación post-existencialista que como la Cecile de Bonjour Tristesse pasea su dulzura y hastío a este lado del paraíso y por las calles de Paris.

Jean Seberg Bonjour Tristesse
Imagen de la película 'Bonjour Tristesse'.
Una vida de pasiones y tragedia
El documental Jean Seberg Eternelle recorre una buena parte de esta historia entre la ficción y la realidad a través de diversos testimonios, entre ellos, el del actor Clint Eastwood que viviría un breve romance con la actriz durante el rodaje de La leyenda de la ciudad sin nombre (Joshuan logan, 1969); el trayecto luminoso y sombrío de una vida quebrada cuyo aliento lírico nos sigue conmoviendo hoy. Después de varias tentativas de suicidio, la actriz ponía fin a su vida con una ingestión de barbitúricos. Su cuerpo aparece muerto en la parte trasera de un coche y envuelto en una manta la mañana del 30 de agosto de 1979 en una calle del barrio parisino de Passy. Una semana antes, había intentado suicidarse arrojándose a las vías del metro de París siendo salvada in extremis por un pasajero. Acababa de cumplir cuarenta años, pero su rostro mantenía esa dulzura angelical que había seducido a varias generaciones de espectadores.

Su ex marido, el escritor Romain Gary acusará al FBI como inductor del suicidio a causa de la depresión y las crisis nerviosas que sufría la actriz. La agencia americana de espionaje, en una campaña de desprestigio contra la actriz por su apoyo a los movimientos anti-apartheid y pro derechos civiles, había hecho propagar a principios de los años setenta el rumor de que se encontraba embarazada de un líder negro del movimiento radical Black Panthers. El hijo que espera la actriz en realidad es fruto de una relación que ha mantenido con un amante mejicano y nace muerto en una clínica suiza. El suceso marcará trágicamente el último tramo de su vida.

Jean Seberg y Jean-Paul Belmondo
Jean Seberg y Jean-Paul Belmondo en 'À bout de souffle'.
Foto: Cordon Press
Como su personaje de la joven esquizofrénica de la película Lilith (Robert Rossen, 1964), uno de sus papeles más bellos interpretado junto a Warren Beatty, Jean Seberg caminará por el filo de la depresión y la locura a lo largo de una parte de su vida. Su encuentro con el diplomático y escritor Romain Gary - les separan más de treinta años- supone un choque amoroso fulminante. El escritor de origen ruso (novelista famoso, guionista y héroe de guerra) y la actriz, forman una pareja fascinante y extraña a caballo entre los dos continentes (entre los salones parisinos y las colinas de Beverly Hills). Gary queda atrapado por esa mujer-niña, por ese dulce rostro que como un escudo protector sirve de refugio para el espíritu inconformista de una joven criada en el puritanismo de la clase media americana. Una mujer que busca afirmarse en libertad, en la plenitud de una vida gozada sin barreras ni tabús. Un combate que finalmente acabará dejándole profundas heridas.

Roman Gary realizará las funciones de amante y 'pigmalion'. Intentará protegerla mientras su relación sentimental se va deteriorando. Como declarará después de su separación, la historia había acabado, entre otras cosas, porque ya no podía satisfacerla. Las aventuras extramatrimoniales de la actriz cada vez eran más frecuentes. Con el escritor mejicano Carlos Fuentes vivirá otro de sus romances más apasionado, descrito por el novelista en su obra Diana o la cazadora solitaria en una escritura de elevada temperatura erótica. El propio Gary también reflejará de una manera autobiográfica esta historia de pasiones y descensos a los infiernos. En su relato Los pájaros van a morir al Perú el personaje de Jean Seberg se transforma en una misteriosa mujer ninfómana atrapada por sus deseos sexuales en fase terminal a las orillas del Atlántico.

Jean Seberg

Foto: Imagen vía www.listal.com/
Después de su separación, la actriz y el novelista continuaran habitando en el mismo apartamento parisino, Gary, intentará ayudarla colaborando económicamente en la producción de algunas películas, pero para entonces (década de los setenta) la carrera de Seberg había perdido buena parte de su esplendor. Sólo un director visionario como Philippe Garrel sabrá extraer en este tramo final de su vida un retrato conmovedor y electrizante en su película Les hautes solitudes (1974). Romain Gary, por su parte, pondrá fin a su vida, un año después (1980) de la desaparición de la actriz, disparándose un tiro a la cabeza. En su elegante nota de despedida rogaba que su muerte no se asociara a la de Jean.
Jean Seberg, con su jersey marinero y sus gafas de sol en À bout de souffle, impuso el cliché de la nueva ola juvenil. Su cabello corto de muchacho - copiado unos años después por Mia Farrow en La semilla del diablo- señalaba ese doble aspecto de modernidad y transgresión. La actriz y su personaje marcaban el fin de una era de la moda, encorsetada y dictada por los adultos, y el comienzo de otra, libre y urbana, de ese estilo “nueva ola” como el movimiento cinematográfico que tomaba las calles de Paris. Jean Seberg fijaba ese estilo y ese momento en que la juventud es la marca y la moda el proyector de ese espíritu de libertad. Un icono que después de medio siglo, sigue irradiando su belleza inmortal.

Jean Seberg 1970


EL PAÍS




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domingo, 3 de diciembre de 2000

Romain Gary se suicidó anoche



El escritor y diplomatico francés, Romain Gary se suicidó anoche


Hace un año murió su ex mujer, Jean Seberg, en circunstancias extrañas



FELICIANO FIDALGO
París 3 DIC 1980


Romain Gary, el novelista y diplomático francés, autor de Las raíces del cielo, se suicidó anoche, a los 66 años, disparándose un tiro en la cabeza. La que fue su mujer, la actriz americana Jean Seberg, murió también trágicamente en septiembre de 1979. A última hora ya, al conocer la noticia, el ministro francés de la Cultura, Jean Philippe Lecat, se manifestó inmediatamente para celebrar la memoria del «gran escritor que ha marcado nuestra época».
Desde hace ya varios años, en Saint Germain des Près, en las inmediaciones de la última morada del que fue su colega, también suicida, Henry de Montherlant, no era difícil encontrar a Gary, a media mañana, por los alrededores de su domicilio de la Rue du Bac, comprando tabaco en un bar o su baguette (el clásico pan francés) en una panadería.La tragedia de la última etapa de su vida la llevaba en el rostro, que un conocido suyo sancionó no hace mucho como «un mapa bello de bondad y de tormentas».
En septiembre de 1979, la que había sido su mujer, la actriz Jean Seberg, apareció envuelta en una manta, muerta, en un coche abandonado, desde hacía varios días, en una calle parisiense., El drama se certificó como un suicidio, pero aún no se ha dilucidado en qué medida su último compañero un presunto actor joven, participó en el desenlace fatídico. Gary y el hijo que había tenido con Jean Seberg defendieron públicamente la memoria de está última de sospechas que probablemente serán para siempre una interrogación.
Tras una apasionada unión con la actriz, Gary había declarado un día: «Lo normal es que nos separemos porque yo ya no puedo satisfacerla».

Un ruso con la Legión de Honor

Romain Gary nació en Lituania en 1914. Siguió a su familia a Polonia y después, ya residente en Francia, fue combatiente contra el nazismo, y en 1945 entró en la carrera diplomática. Este mismo año publicó Educación europea (evocación de la resistencia polaca al nazismo), pero la obra que lo hizo realmente célebre fue Las raíces del cielo, premiada con el Goncourt y en la que sus personajes son desperdicios que buscan la fraternidad, la amistad,Esta última obra citada, convertida en película de éxito también, de igual manera que Promesas del alba(autobiográfica), Los colores del día, Perro blanco, o sus obras de teatro, respiran un cierto moralismo y la búsqueda de un humanismo, que Gary resumió en una frase definitiva al confesar que todo lo que escribía era debido a «una necesidad de creer en algo». También se interesó por el cine, para el que escribió y realizó Lopájaros van a morir al Perú.
Escritor sobre todo, también fue diplomático hombre de acción. El día del ertierro del general Charles de Gaulle, apareció vestido de uniforme y luciendo la Legión de Honor: no sin sorpresa por parte de quienes no sabían que era íntimo amigo de André Malraux y que pertenecía a los compañeros gaullistas de la liberación.
Aunque era ruso de origen, se sentía francés por los cuatro costados. Anoche, un amigo suyo, tras evocar al escritor, exaltó el amor por su madre como una de las constantes de su vida y de su obra. Y se estremeció al recordar que su hijo, de quince años actualmente, «desde hoy es huérfano de padres suicidas».
Gary, al lado de este hijo, tras el misterioso suicidio de la que fue su mujer, se empeñó en una investigación pública en la que al FBI norteamericano, de ser ciertas sus sospechas, le correspondería una participación nunca clarificada. Pero los escollos de esa encuesta dramatizaron los últimos meses de su existencia hasta el desesperado final consumado ayer.
Para sus contemporáneos, Gary habrá sido, sobre todo en la historia de la literatura francesa, el escritor de un público fijo, que esperaba sus libros, fáciles de leer y cargados de humanidad vivida. El, mejor que nadie, definió la especie de populismo sensual con el que llegaba al lector y que, al mismo tiempo, valora su obra: «Lo que pretendo es disputarles a los dioses absurdos y borrachos de su poder la posesión del mundo, para devolverles la tierra a quienes la llenan con su valor y con su amor».
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de diciembre de 1980