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| Sean Connery con Kim Bassinger en 1983 |
‘Shhhon’... Connery
Más allá del hombre más sexy del planeta y del marcado acento escocés, el actor era “one of the lads”, el sanctasanctórum de la masculinidad
Patricia Gosálvez
1 de noviembre de 2020
“Shhhon”. Se tarda un rato, pero al final encuentras a Sean Connery pronunciando su propio nombre en YouTube. Es en una entrevista noventera con David Letterman. El escocés aterriza en el estudio con un jetpack para demostrar que está en plena forma tras el reciente rumor de su muerte a raíz de una confusión en Japón con el fallecimiento del exgobernador de Texas John Connally (“que allí se dice igual”, se carcajea políticamente incorrecto). Letterman parece otro, sin la barbota de viejo hipster que gasta ahora. Connery está idéntico. Calvo, perilla cana y cejas negras como orugas, en esa madurez indefinida y perfecta en la que estuvo anclado durante décadas. Gracias a ella, y a su enorme talento, colaba como titilante amante de actrices mucho más jóvenes (La casa Rusia, El primer caballero, La Trampa) y como padre refunfuñón de actores a los que apenas sacaba una docena de años (Indiana Jones y la última cruzada). En la entrevista tendrá más de sesenta, pero es una delicia verle sacar los morros y decir Shhhon. Sus “sh” son míticas, hay vídeos enteros dedicados a cómo pronuncia “yesh”, “Shpain”, “shex”... Y por supuesto, muchos más diciendo “Bond, James Bond”.
