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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Maggie O'Farrell y el auténtico amor de Shakespeare

 





Maggie O'Farrell. Foto: Murdo Macleod

Maggie O'Farrell. Foto: Murdo Macleod


Maggie O'Farrell y el auténtico amor de Shakespeare

Su novela 'Hamnet' escarba en la vida Agnes, mujer del dramaturgo, un personaje que la escritora convierte en un mito tan poderoso como el de Hamlet

Rafael Narbona, 10 de mayo de 2021

Hamnet

Maggie O’Farrell

Traducción de Concha Cardeñoso. Libros del Asteroide. Barcelona, 2021. 350 páginas. 23,95 €. Ebook: 11,95 €

Los pliegues marginales de la historia suelen albergar personajes fascinantes. Se sabe poco de Anne Hathaway, la esposa de Shakespeare. La posteridad se ha referido a ella con cierto desdén, señalando que hizo infeliz a su marido. Ocho años mayor que él, engendró tres hijos: Susanna y dos gemelos, Judith y Hamnet. El niño murió a los once años a causa de la peste. El matrimonio nunca residió conjuntamente en Londres, donde Shakespeare desarrolló su actividad como autor, actor y quizás empresario. Se especula que Anne se casó embarazada de tres meses. Los testamentos de su padre y marido no le escatimaron ultrajes. El primero escribió Agnes en lugar de Anne; el segundo le legó solo una cama del hogar conyugal y no la mejor. ¿Quién era realmente Anne Hathaway? ¿Una mujer insignificante y algo fastidiosa o una persona abolida por la opresiva hegemonía de lo masculino?

lunes, 4 de septiembre de 2023

Sebald / El emigrado de sí mismo

 


W. G. Sebald. Foto: Archivo

W. G. Sebald. 


W. G. Sebald: el emigrado de sí mismo

Sin renunciar al lenguaje, el escritor concibió una poética donde las palabras se solidarizaron con las imágenes y la indignación moral con la esperanza

Rafael Narbona
15 agosto, 2023

La literatura de Sebald insinúa que la palabra es insuficiente para explicar el mundo. Eso explica que se funda con la imagen. La combinación de ambos elementos no es un capricho, sino el signo de una particular forma de contemplar y desentrañar la vida. Sebald convierte su literatura en un paseo. No se limita a evocar paisajes. Los revive desde dentro.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Iris Murdoch / El Unicornio / Reseña de Rafael Narbona

 

Image: El unicornio

Iris Murdoch

NOVELA

Iris Murdoch

El unicornio


Rafael Narbona

6 de junio de 2014


Traducción de Jon Bilbao. Impedimenta. Madrid, 2014

¿Existe lo imperdonable? ¿Es posible la expiación? Iris Murdoch (Dublín, 1919-1999) aborda el problema de la culpa y la redención en El unicornio, una novela insólita en su producción literaria. Con una trama a medio camino entre Jane Eyre y La abadía de NorthangerMurdoch mezcla folletín y especulación filosófica para alumbrar una novela gótica, con aire de cuento de hadas. En este caso, la institutriz se llama Marian Taylor y no arrastra una infancia desdichada. Solo huye de un fracaso sentimental y anhela vivir una aventura, que le permita deshilvanar las costuras de su existencia rutinaria. Un anuncio le abre las puertas del castillo de Gaze, una mansión victoriana situada en un paisaje desolador, compuesto por pedregales, acantilados y ciénagas. Sin apenas árboles, la presencia de dólmenes y megalitos manifiesta que se trata de una tierra antigua, donde los cultos paganos aún flotan en una incierta memoria colectiva. En el interior del castillo, aguarda Hannah Crean-Smith, una mujer misteriosa que no mantiene ningún contacto con el exterior. En su correspondencia, Marian apunta que es "joven y bella" y que posee "un aire espiritual", casi de vidente. Cerca hay otra mansión, pero no constituye un alivio, pues también está impregnada de soledad y fatalismo.

martes, 29 de marzo de 2022

De copas con James Joyce, Samuel Beckett y John Ford

James Joyce


De copas con James Joyce, Samuel Beckett y John Ford


Rafael Narbona
23 de abril de 2019

Las últimas palabras de Dylan Thomas fueron: “He bebido dieciocho vasos de whisky. Creo que es todo un récord”. Los primeros rumores sobre su prematura muerte –sólo tenía treinta y nueve años- afirmaron que una severa intoxicación etílica había provocado una hemorragia cerebral. El examen del patólogo desmintió esa versión, aclarando que la letal inflamación del cerebro se debía a una neumonía. ¿Debemos quedarnos con la realidad o el mito? Una neumonía sólo produce desolación y tristeza. Por el contrario, el mito del poeta ebrio ejerce una poderosa fascinación, pues vincula la creatividad con una espontaneidad irracional e ilimitadamente libre. El artista sólo logra convertirse en un genio, aboliendo la represión ejercida por la razón y la moral. La poesía es una pirueta del inconsciente, no un frío ejercicio de una mente serena y despejada. No creo que ese razonamiento sea completamente falso, pero tampoco afirmaría que expresa una verdad absoluta. Un buen poema no irrumpe en medio de una borrachera monumental, pero sí puede surgir de una moderada embriaguez. Creo que el vino y la cerveza son estimulantes más eficaces que bebidas como el vodka o el ron, que sumen al cerebro en un estupor improductivo. El oído del poeta ebrio se afina hasta escuchar “el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores” (Rimbaud), pero cuando su cerebro zozobra en el coma etílico estalla como una quilla que choca contra los arrecifes, extraviándose en “la noche del alma” (Georg Trakl).

viernes, 17 de diciembre de 2021

Maggie O'Farrell y el auténtico amor de Shakespeare




Maggie O'Farrell y el auténtico amor de Shakespeare

Su novela 'Hamnet' escarba en la vida Agnes, mujer del dramaturgo, un personaje que la escritora convierte en un mito tan poderoso como el de Hamlet

Los 50 mejores libros de 2021


Hamnet
Maggie O’Farrell
Traducción de Concha Cardeñoso.
Libros del Asteroide.
Barcelona, 2021. 350 páginas. 23,95 €. Ebook: 11,95 €

Rafael Narbona
10 de mayo de 2021


Los pliegues marginales de la historia suelen albergar personajes fascinantes. Se sabe poco de Anne Hathaway, la esposa de Shakespeare. La posteridad se ha referido a ella con cierto desdén, señalando que hizo infeliz a su marido. Ocho años mayor que él, engendró tres hijos: Susanna y dos gemelos, Judith y Hamnet. El niño murió a los once años a causa de la peste. El matrimonio nunca residió conjuntamente en Londres, donde Shakespeare desarrolló su actividad como autor, actor y quizás empresario. Se especula que Anne se casó embarazada de tres meses. Los testamentos de su padre y marido no le escatimaron ultrajes. El primero escribió Agnes en lugar de Anne; el segundo le legó solo una cama del hogar conyugal y no la mejor. ¿Quién era realmente Anne Hathaway? ¿Una mujer insignificante y algo fastidiosa o una persona abolida por la opresiva hegemonía de lo masculino?

La escritora irlandesa Maggie O’Farrell (1972) ha alumbrado la biografía imaginaria de Hathaway, reservándole el papel protagonista en una trama donde Shakespeare nunca es mencionado por su nombre. Con un perfil bajo, el dramaturgo solo es un secundario con una personalidad infinitamente menos interesante que la de su mujer. Agnes —O’Farrell opta por reivindicar el nombre fruto del azar o del desprecio— posee un vigoroso temperamento. Muchos creen que es una hechicera. Palpando el espacio que separa el pulgar del índice, conoce el interior de las personas y logra anticipar su porvenir. Cuida a un cernícalo que la obedece ciegamente y preserva con fiereza su libertad e independencia. De niña se había sentido rechazada. No la aceptaban tal como era. Querían que fuera otra: sumisa, silenciosa, invisible, pero ella nunca se plegó a esa exigencia.

Huérfana de madre, crecerá con el miedo a perder a sus futuros hijos. En una época donde la peste, el cólera y la viruela se cobraban infinidad de vidas, parecía imposible esquivar a la muerte, siempre presente, casi como una sombra ineludible. Cuando los gemelos enferman de la peste, los temores de Agnes se materializan. Inicialmente parece que la muerte ha elegido a Judith como víctima, pero Hamnet, muy unido a ella, empleará una especie de ritual mágico —magia blanca, magia de niños que no discriminan entre lo posible y lo imposible— para asumir el destino de su hermana.

'Hamnet' es una novela con una prosa lírica y poderosa. O'Farrell ha compuesto una obra perfecta, magistral, sin caídas ni costuras

Hamnet y Hamlet son nombres equivalentes según los anales del Stratford de finales del XVI y principios del XVII. Se ha especulado que Hamlet, la famosa tragedia, es un eco del hijo muerto. A O’Farrell siempre le extrañó que la muerte del hijo de Shakespeare solo fuera una nota a pie de página en sus biografías. Su novela resuelve ese vacío, especulando sobre el dolor que produce perder un niño de once años. Agnes no se resigna. No es como otras mujeres, que aceptan el zarpazo de la muerte con una mezcla de fatalismo y mansedumbre.

Ella siempre se había considerado fuerte, pero no estaba preparada para algo tan implacable. Se pregunta cómo es posible dejar de existir, cómo el ser humano se ha acostumbrado a esa obscenidad. Su marido tampoco sobrelleva el luto con estoicismo. Hamlet no es una simple obra, sino un desesperado intento de revivir al hijo muerto, ocupando su lugar. Sin embargo, ese ardid, lejos de cerrar la herida abierta, pone de manifiesto que los padres que sobreviven a sus hijos solo son fantasmas, seres espectrales atormentados por un vacío irreparable.

Women’s Prize 2020 en la categoría de ficción, Hamnet es una novela con una prosa lírica y poderosa que despliega una finísima introspección. Maggie O’Farrell ha compuesto una obra perfecta, magistral, sin caídas ni costuras a la vista. Se puede decir que su Agnes es un mito tan poderoso como el Hamlet de Shakespeare. Ambos examinan la calavera de Yorick, preguntándose si la vida solo es un sueño que se desvanece tras un parpadeo. O’Farrell no ofrece el consuelo de una hipotética eternidad, sino lo único que está a nuestro alcance: recordar a los difuntos, mantener viva su memoria, luchar contra el olvido.

EL CULTURAL




FICCIONES


DE OTROS MUNDOS
Maggie O'Farrell / Tiene que ser aquí / Reseña
Maggie O'Farrell / La primera mano que sostuvo la mía / Reseña
Historias de Maggie O' Farrell / Entre la vida y la muerte

DRAGON
2020 / Best books of the year / Best fiction of 2020
Maggie O’Farrell wins Women’s Prize for Fiction for Hamnet
‘Hamnet’ Review / Shakespeare & Son
Maggie O’Farrell / ‘I wanted to give this boy, overlooked by history, a voice’
Hamnet by Maggie O'Farrell: Historical novel connects death of a son with the birth of Hamlet
Maggie O'Farrell / Teachers would say 'Are your family in the IRA?'
Maggie O’Farrell: ‘Having to bury a child must be unlike anything else’
Hamnet by Maggie O’Farrell review – tragic tale of the Latin tutor’s son
Maggie O'Farrell's 'wonderful' Hamnet declared Waterstones book of the year



viernes, 26 de noviembre de 2021

Cien años / El extraño caso de Patricia Highsmith

 

Patricia Highsmith en una firma de libros en Suiza en 1988. Foto: Thomas Werthefrongel


CIEN AÑOS

El extraño caso de Patricia Highsmith


El 19 de enero de 1921 nacía en Texas una de las maestras del género negro, Patricia Highsmith, verdadera revolucionaria que reivindicó la seducción del mal. Rafael Narbona descubre para El Cultural las claves de ese profundo misterio que siempre fue.

Rafael Narbona
18 de enero de 2021

Mujer extraña e inquietante, Patricia Highsmith prefería la compañía de los gatos a la de los humanos. Highsmith nació como Mary Patricia Plangman, en Fort Worth, Texas, un 19 de enero de 1921. No fue una niña deseada. Sus padres se divorciaron antes de su nacimiento. Educada por su abuela materna, Will Mae, su madre volvió a casarse tres años después con Stanely Highsmith, del cual Patricia tomaría su apellido. En 1927 se trasladó a Nueva York a vivir con el matrimonio, ambos diseñadores gráficos. Su relación con ellos fue dolorosa y conflictiva. Años más tarde, averiguó que su madre, Mary Coates, había bebido aguarrás durante su embarazo, intentando provocar un aborto. Patricia se vengaría mediante un cuento titulado “La tortuga marina”, donde un niño apuñala a su madre.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

John Coltrane / El saxofonista que buscaba la verdad


John Coltrane
EL SAXOFONISTA
QUE BUSCABA LA VERDAD
Por Rafael Narbona
 
Coleman Hawkins transformó el saxofón en un instrumento solista, permitiéndose componer e interpretar una pieza sin ningún acompañamiento. Necesitó doce horas de ensayo para grabar la versión definitiva de Picasso, una obra donde el saxo tenor divagaba algo más de cuatro minutos, con una inspiración y unos matices inauditos. John Coltrane fue más lejos y se atrevió a realizar solos de media hora. Después de escuchar el saxo de Hawkins y Coltrane, se disipa cualquier duda sobre la importancia de un instrumento que en sus orígenes desempeñaba un modesto papel en el vodevil o en bandas militares como sustituto del trombón.

‘Los pájaros’ / El terror según Alfred Hitchcock

Alfred Hitchcock in 2020 | Alfred hitchcock, Alfred hitchcock the ...

‘Los pájaros’, el terror según Alfred Hitchcock

La película del maestro del suspense es una fábula sobre la precariedad de la existencia humana, un recuerdo permanente de nuestra fragilidad y una invitación a la humildad
RAFAEL NARBONA
28 de abril de 2020

Hitchcock Art Print | Alfred hitchcock, Unusual presents, Black Mi primera experiencia con Hitchcock arrojó sobre mi infancia una sombra que ha sobrevivido al tiempo. Calculo que tendría seis o siete años, pues mi padre aún vivía. Mi hermana y yo nos quedamos solos en casa y, antes de acostarnos, vimos Los pájaros. Al principio, me aburrí un poco, pues la historia de amor me resultó tediosa. A esa edad, el romanticismo parece algo ridículo. Una rubia y una morena se disputaban el amor de un galán, al que una madre absorbente intentaba retener a su lado. Todo transcurría en un pueblecito de la bahía de San Francisco. Resignado, asistí al metraje, sin comprender el interés de mi hermana, que a sus dieciséis años parecía encandilada con el galán y las dos chicas que lo cortejaban. De repente, mientras la rubia se acercaba al galán en un bote, una gaviota la atacó, golpeándole en la frente. Aquel incidente me estremeció, pues siempre había considerado que los pájaros eran criaturas pacíficas. De repente, comprendí que el terror podía emerger de lo cotidiano y trivial, alterando nuestra visión del mundo. Pensamos que las amenazas proceden del exterior, pero muchas veces anidan en lo más próximo y aparentemente inofensivo. El resto de la película transformó mi escalofrío inicial en terror sin límites. Creo que chillé y lloré para fastidio de mi hermana, que quería ver la película tranquila. Cuando al fin acabó, miré a los dos periquitos que había en el salón, preguntándome si algún día se rebelarían contra nosotros.

Octavio Paz y el opio de los intelectuales

Octavio Paz
David Levine



Octavio Paz y el opio de los intelectuales


El mexicano fue uno de los primeros intelectuales que se atrevió a denunciar sin titubeos los crímenes de las autoridades soviéticas, cuya ortodoxia marxista cautivó a varias generaciones

Rafael Narbona
10 de diciembre de 2019


¿Cuándo empezó el idilio entre los intelectuales y el marxismo? ¿Quizás en los años veinte del pasado siglo, cuando el capitalismo colapsó por culpa de una descomunal crisis económica? ¿O tal vez antes, cuando se admitió que la violencia era un recurso legítimo para materializar la utopía de una sociedad igualitaria y perfecta? El marxismo incorpora a su filosofía el terror jacobino y la dialéctica de la historia de Hegel, justificando la guerra revolucionaria. El marxismo cautivó a varias generaciones de intelectuales, explotando el mesianismo que ya se había esbozado en el siglo XVIII, cuando se abolieron los dogmas del Antiguo Régimen para reemplazarlos por nuevos mitos como la voluntad general –o popular-, la paz perpetua, la igualdad o la infalibilidad de la razón científica. Durante la posguerra de 1945, los intelectuales se mostraron implacables con las imperfecciones de los países democráticos, pero transigieron con las gravísimas violaciones de los derechos humanos cometidas en la Unión Soviética, alegando que la construcción del socialismo no podría realizarse sin firmeza contrarrevolucionaria. Es decir, sin represión y autoritarismo. Octavio Paz fue uno de los primeros intelectuales que se atrevió a denunciar sin titubeos los crímenes de las autoridades soviéticas. Al igual que George Orwell, experimentó un profundo desengaño en España. Durante su participación en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, descubrió que las milicias populares pasaban por las armas sin juicio a los que consideraban “fascistas”, un término muy amplio que englobaba a todas las formas de disidencia. Las tácticas represivas de socialistas, comunistas y anarquistas apenas diferían de la violencia fascista. El totalitarismo es un monstruo de dos caras, como Jano. El fascismo asesinaba en nombre de la Raza; el socialismo, en nombre del Pueblo. En ambos casos, se utilizaban entelequias para amparar el odio y la intolerancia.

lunes, 7 de junio de 2021

Vargas Llosa y Bataille / La parte maldita

 


George Bataille


Vargas Llosa y Bataille: la parte maldita


El escritor peruano destaca la frustración de Bataille ante “el insalvable abismo” que separa al deseo de la realidad, impidiendo realizar sus fantasías


Rafael Narbona
23 de marzo de 2021


A veces, el espíritu sopla en lugares particularmente desapacibles. Mario Vargas Llosa descubrió a George Bataille en el Colegio Militar Leoncio Prado. Su profesor César Moro, pintor y poeta surrealista, le habló de sus libros y el joven cadete, que ya había desarrollado la idea de ser escritor, comprendió que la literatura era el único escenario donde el hombre podía liberar sus demonios interiores sin causar un cataclismo. Eso que Bataille llamó “la parte maldita” no es un rasgo de individuos dominados por pasiones turbias, sino un impulso que habita en todos nosotros. Todos alentamos pasiones dañinas, pero si nos dejamos llevar por ellas, nos condenaremos a vivir en los márgenes, execrados y aislados. Para el maldito que se atreve a serlo, la sociedad reserva la soledad de una celda y la infamia del patíbulo. Si respetamos los tabúes, absteniéndonos de colmar nuestros apetitos más oscuros, seguiremos viviendo entre los hombres. No soportaremos castigos ni soledades no deseadas, pero acumularemos un hondo malestar. 

sábado, 15 de mayo de 2021

Juan Carlos Onetti / La fatalidad de vivir


Juan Carlos Onetti

Juan Carlos Onetti: la fatalidad de vivir

Hoy se cumplen 25 años de la muerte en Madrid del escritor uruguayo, cronista del pesimismo y el desamparo cósmico del hombre, alejado de la verdad y condenado a la subjetividad.
RAFAEL NARBONA
30 de mayo de 2019
Juan Carlos Onetti en 1993. Foto: Casa de América.
Juan Carlos Onetti en 1993. Foto: Casa de América.
“Es cierto que no sé escribir –afirma Eladio Linacero en El pozo (1939), la primera novela de Juan Carlos Onetti-, pero escribo de mí mismo”. Nacido en Montevideo el 1 de julio de 1909, Onetti no poseía un ego superlativo. Lejos de cualquier forma de neorromanticismo, nunca concibió su literatura como una epopeya del yo, pero siempre fue dolorosamente consciente del aislamiento que afecta a todos los seres humanos, abocándoles a vivir en la claustrofóbica crisálida de la subjetividad. No hay grandes acontecimientos en su biografía, salvo tres meses de confinamiento en un hospital psiquiátrico por orden del dictador Juan María Bordaberry, irritado por la concesión del Premio Anual de Narrativa -organizado por el semanario Marcha– a Nelson Marra por su cuento “El guardaespaldas”. Onetti formaba parte del jurado y sufrió la represión que se abatió sobre el relato y el semanario, acusados de vilipendiar a las Fuerzas Armadas. Onetti recuperó la libertad gracias a las gestiones de Félix Grande, por entonces director de Cuadernos Hispanoamericanos, y Juan Ignacio Tena Ybarra, director del Instituto de Cultura Hispánica. Marra no tuvo tanta suerte y pasó cinco años encarcelado. Después de su liberación, Onetti decidió exiliarse en Madrid, donde pasaría el resto de sus días. El 30 de mayo de 1994 murió a causa de problemas hepáticos. Concluye de esa forma una existencia con escaso relieve biográfico, pero con mucha densidad vital. Cuando le recriminaron haber creado un orbe literario desconectado de la realidad, sin otro contenido que sus obsesiones y manías, Onetti contestó que la realidad no era un hecho objetivo, sino una vivencia personal. Sus libros tal vez estaban desconectados de la realidad de los demás, pero eran extremadamente coherentes con la realidad de su autor.

miércoles, 29 de abril de 2020

Per Olov Enquist / La visita del médico de cámara / Reseña de Rafael Narbona




Per Olov Enquist

La visita del médico de cámara

Rafael Narbona
14 de noviembre de 2012

Trad. Martin Lexell y Cristina Cerezo. Destino. Barcelona, 2002. 357 págs.,18 euros
Desde el viaje de Platón a Siracusa, no se ha interrumpido la especulación sobre la posibilidad de reformar la política mediante la influencia de la filosofía. El fracaso de Platón no impidió que los ilus- trados recorrieran Europa, buscando monarquías dispuestas a encarnar el ideal del rey-filósofo. Per Olov Enquist (1934, Hjoggbüle, Suecia) ha optado por la novela histórica para recrear un episodio menor de esta epopeya del espíritu.