Alba Marina Escobar, la hermana de Pablo Escobar, tiene claro que el narcotráfico es un mal negocio. Ella conoció los secretos mejor guardados del capo. | Foto: DIEGO ANDRÉS ZULUAGA
Se destapa la hermana de Pablo Escobar: reveló quién entregó a Carlos Lehder, habló de la toma al Palacio de Justicia y de la financiación a Belisario Betancur
Alba Marina Escobar, la hermana y confidente del capo del narcotráfico, reveló detalles inéditos de Carlos Lehder, el Palacio de Justicia, la financiación a la campaña de Belisario Betancur y secretos de las millonarias caletas.
La dura advertencia que Jota Pe Hernández lanzó en público contra el presidente Gustavo Petro
15 de agosto de 2023
Un nuevo escándalo sacudió este fin de semana al gobierno del presidente Gustavo Petro, luego de que Noticias Caracol presentó una investigación sobre la presunta financiación que habría hecho el narcotraficante Juan Carlos López Macías, conocido como el Sobrino, a la campaña del jefe de Estado en Yopal, Casanare.
Informe revelaría apoyo de esposa de narco a campaña de Petro en Casanare
Un informe de Noticias Caracol revela que la esposa de un narco condenado, Sandra Navarro Trujillo, fue parte central de la campaña presidencial de Gustavo Petro en Casanare. De hecho, en una casa política en Yopal de la Colombia Humana terminó recapturado el narco alias El Sobrino.
REDACCIÓN JUDICIAL
13 de agosto de 2023
Un informe especial de Noticias Caracol obligó al presidente Gustavo Petro a trinar de inmediato en la noche de este domingo 13 de agosto, ante las delicadas revelaciones contenidas en una investigación abierta de la Fiscalía: la posibilidad de que un narco condenado, y su esposa, hubiesen sido parte fundamental de la campaña presidencial de Petro en el Casanare. Según dio a conocer el noticiero, Sandra Navarro Trujillo, esposa del narco Juan Carlos López Macías, fue parte del comité de la Colombia Humana durante la campaña y en la casa de ambos se celebraron constantes mítines políticos.
NUESTROS VILLANOS FAVORITOS: ¿POR QUÉ NOS ‘PONEN’ TANTO EN LA FICCIÓN?
Según un estudio de Reuters de 2015, los estadounidenses preferirían de presidente al malvado político de House of cards antes que a Obama.
Luis Meyer 28 de enero de 2018
«El encanto de los malos de las películas reside en que hacen lo que nosotros haríamos si tuviéramos el valor». Esta afirmación, un tanto escalofriante, la publicó el crítico de cine Ty Burr en The Boston Globe hace dos años, a raíz del estreno de la película Black mass, sobre la vida del gángster (real) James Whitey Bulger, mitificado el siglo pasado por las masas en Estados Unidos, icono pop y algo así como un Robin Hood contemporáneo. Con la película, resucita uno de los villanos más aclamados de Hollywood.
El actor colombiano Andrés Parra, este mes de octubre en Bogotá.ANDRÉS CARDONA
Andrés Parra: “Pablo Escobar es un chiste al lado de Hugo Chávez”
El actor que dio vida al mayor narcotraficante colombiano en ‘El Patrón del mal’ ha aprendido a digerir la fama, el éxito y el fracaso
Juan Diego Quesada
Bogotá, 21 de octubre de 2021
Se trata de un hombre de complexión mediana, pero en el balanceo marino con el que entra por la puerta, la cabeza redonda y rotunda, se adivina un cuerpo expansivo. Esconde, muy adentro, el obeso que un día fue y que a veces se asoma sin avisar. “Me comería todos esos dulces”, señala una vitrina de la chocolatería del norte de Bogotá en la que nos hemos citado. AAndrés Parra (Cali, 1977)la vida le puso a prueba cuando le dio una popularidad desmesurada en América Latina por su magnífica interpretación del narcotraficante colombiano Pablo Escobar enla serie El Patrón del mal.Un éxito que podría volver loco a cualquiera. Parra lo lleva lo mejor que puede, quizá porque la locura le viene de fábrica. Es un tipo locuaz, ágil de mente, que se ríe a carcajadas con sus propios chistes y que cuando ve que a ti a también te hace gracia insiste con la broma.Papito, papo, marica, dice, dele candela con la entrevista.
El Chapo, declarado culpable por la justicia de EE UU
El líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, se enfrenta ahora a cadena perpetua tras tres meses de juicio
SANDRO POZZI
Nueva York 13 FEB 2019 - 04:35 COT
El Chapo ha sido declarado este martes culpable de los 10 cargos que le imputaba la justicia estadounidense, principalmente liderar un grupo criminal, traficar con cocaína y torturar, sobornar y asesinar para defender su negocio. Ese es el veredicto del jurado popular que durante casi tres meses ha examinado en Brooklyn (Nueva York) los testimonios y la avalancha de evidencias presentadas contra el mexicano Joaquín Guzmán Loera en el mayor juicio por narcotráfico celebrado en Estados Unidos. La vista en la que se conocerá la sentencia definitiva al otrora líder del cartel de Sinaloa —que se enfrenta a una pena de cadena perpetua— se celebrará el próximo 25 de junio.
El Chapo, junto a su intérprete y un abogado defensor, en el juicio.ELIZABETH WILLIAMSAP
El Chapo, visto
para sentencia
El juicio al narco mexicano, traicionado por sus socios, ha abierto una insólita ventana al gran negocio global de la droga. El jurado delibera sobre la suerte de un capo al que le había llegado su hora
PABLO GUIMÓN
SANDRO POZZI
Nueva York 10 FEB 2019 - 15:08 COT
Al principio, las “mujeres” eran aviones y el “vino” era gasolina. Si las mujeres se quedaban sin vino, como le sucedió al Gordo un día de finales de los años 80, se podían perder 1.450 kilos de “camisas”, que era el nombre que en aquel primer y rudimentario lenguaje cifrado correspondía a la cocaína. Afortunadamente, el Gordo contaba con un compañero de cabina solvente: un colombiano que había pilotado un F-5 en la aviación estadounidense y logró aterrizar de emergencia en una de las numerosas pistas secretas, junto a la frontera norte de México, que el Gordo conocía de su época de contrabandista de electrodomésticos. Aquello era poca cosa, en cualquier caso, si se contempla desde la perspectiva de una operación, el negocio más grande de narcotráfico de la historia, que llegó a mover toneladas de cocaína cada mes.
La ciudad costera que encumbró al cantante es un reflejo de las contradicciones de México: un lugar azotado por el terror de la narcoviolencia y el refugio de playa de una élite poderosa
Elena Reina Acapulco, 15 de agosto de 2018
Hay un rincón en Acapulco donde la muerte ni se intuye. Entre unos muros de arena de playa y botellas de champán, la realidad de las calles queda muy lejos. Los balazos no interrumpen la fiesta de los dueños de México: cadenas de oro, tacones y un apellido. Las estadísticas la describen como la tercera ciudad más peligrosa del mundo, con un asesinato cada ocho horas. Pero dentro de la discoteca Baby'O la fiesta acaba de empezar. Los camareros atienden las mesas de un recinto que parece una cueva. Las más cercanas a la pista son intocables, están reservadas para los herederos de las mayores fortunas del país o algún invitado especial. Nadie cruza el umbral de la puerta si su nombre no está estampado en una exclusiva lista. ¿Los requisitos? "Ser gente bien", resume su gerente.
En una de las mesas que hay bajo la cabina del DJ se sentaba, en su época dorada, Luis Miguel. La serie sobre la vida del cantante, supervisada y producida por él mismo, ha supuesto la resurrección del mito. La producción de Netflix y Telemundo le ha servido al artista para lavar una imagen degradada a base de huir de los escenarios y de asumir tres demandas millonarias en su contra. Acapulco, la joya del Pacífico que lo encumbró en sus mejores tiempos, donde residió durante años y compró dos mansiones, es conocido fuera del país por algo más que la violencia.
Pero mientras en el Baby'O unas 700 personas mueven las caderas y pagan cuentas de más de 2.000 dólares (casi 1.800 euros), a unas cuadras sucede algo muy distinto. Dos camionetas del Ejército y otras de la Policía Federal se han detenido frente a un restaurante ubicado en la misma calle de la discoteca, a la altura del puerto. Unos agentes revisan el asfalto en busca de pruebas. "¿Que qué pasó?, Vinieron a matarme", manifiesta sin inmutarse el dueño del local. "El mes pasado quisieron cobrarme 5.000 pesos [unos 260 dólares] por derecho de piso [extorsión típica del crimen organizado a los hosteleros] y yo me negué", cuenta el señor a este diario.
Soldados resguardan la zona donde hubo un intento de homicidio en Acapulco el 11 de agosto de 2018.ALICIA FERNÁNDEZ
Acapulco supone un reflejo de las contradicciones de todo un país. Es la segunda ciudad más violenta de México y, a la vez, el destino de playa predilecto de una élite poderosa. Desde que en 2010 detuvieran a uno de los narcos más sanguinarios de la historia nacional, Édgar Valdez Villarreal, conocido como La Barbie, sicario del cártel de Sinaloa y de los Beltrán Leyva, la cifra de muertos se duplicó y no ha conseguido reducirse a los niveles de hace ocho años. En 2017, según el Instituto Nacional de Estadística, murieron asesinadas 953 personas. Con una tasa de 106 homicidios por cada 100.000 habitantes, supera con creces el índice nacional (25).
Las imágenes de unos cadáveres desmembrados sobre la avenida principal en 2012 (el año más sangriento) golpearon al turismo. El Acapulco de atardeceres rosados que prometía Luis Miguel en sus videoclips —Cuando calienta el sol, grabado en una de sus playas— se había acabado. O al menos para el común de los mortales. Para otros, los más ricos, continúa siendo uno de sus destinos de playa habituales.
Primera casa de Luis Miguel a la que hace referencia la primera temporada de la serie de Netflix sobre su vida. Una imagen del 10 de agosto.ALICIA FERNÁNDEZ
Hay pocos millonarios en México que no presuman de poseer una propiedad en Acapulco. Para algunos, las balas pasan de lejos, el terror del narcotráfico se asocia a los más pobres. La ciudad está diseñada para que unos pocos no pisen el mismo suelo ni respiren el mismo ambiente que la mayoría de sus habitantes. Un aeropuerto privado cerca de sus residencias, helipuertos sobre el mar —como en la mansión del empresario Jaime Camil, ubicada frente a la primera residencia de Luis Miguel—, urbanizaciones resguardadas por seguridad privada, centros comerciales alejados del pueblo por si quieren cenar, camionetas blindadas para salir de fiesta, discotecas que les garantizan privacidad y una compañía exclusiva.
La segunda mansión de Luis Miguel en la zona de Diamante, en Acapulco. La propiedad fue puesta en venta en 2013 e incluye un terreno sin construir de tres hectáreas frente a la playa.ALICIA FERNÁNDEZ
Así fue durante años la vida de Luis Miguel en Acapulco y la de decenas de políticos y empresarios, como su amigo Miguel Alemán Magnani (dueño de la aerolínea Interjet y nieto de un expresidente). Y poco ha cambiado desde hace 30 años. Las dos residencias que compró en Acapulco se ubicaron estratégicamente en estas zonas privadas de la ciudad. Una de ellas, la primera que tuvo y a la que hace referencia la serie —hacia finales de los noventa— se encuentra en el fraccionamiento El Guitarrón, con unas vistas privilegiadas de la bahía. Ubicada sobre la montaña, no tiene acceso a la playa y la única forma de observarla de frente es a través de un barco. La segunda, que vendió hace cinco años, se encuentra cerca del aeropuerto y hasta hace pocos años el área estaba prácticamente deshabitada. Ahora los dos terrenos pertenecen a otros dueños. El paparazi Hanzel Zárate, que ha seguido al cantante desde hace décadas, recuerda que llegar hasta ahí suponía "un esfuerzo tremendo".
Luis Miguel junto a Mariah Carey en un restaurante de La Condesa en 2001.HÁNZEL ZÁRATE
"Luis Miguel es el patrón de Acapulco", apunta Zárate en el corazón de la avenida principal de la ciudad, la Costera Miguel Alemán, repleta de locales de fiesta, puestos de micheladas y restaurantes. Una sola calle que atraviesa Acapulco y todos sus estratos sociales. Del Baby'O hasta los balazos en el Puerto, pasando por algunos de los clubs de fiesta con precios asequibles sobre la playa y chicas bailando en tarimas, donde convive gente del pueblo y turistas. "Luis Miguel también viene por aquí. A este local llegó en su yate con Mariah Carey", recuerda el paparazi mientras muestra alguna de sus fotos que les tomó cuando eran pareja en 2001. El lugar se llama Paradise y está justo debajo del famoso salto en bungee, la atracción para adultos más famosa de Acapulco.
Y aunque cuando se paseó por ahí lo hizo como toda una estrella de rock, infranqueable, hermético y distante con los vecinos, cualquier taxista, camarero o vecino asegura haber intercambiado con él unas palabras alguna vez. Imposible de comprobar. Para los acapulqueños, Luis Miguel ha comido en sus tacos, ha bebido sus copas, ha bailado en su bar.
El cantante Aramis Galindo en El Mojito.ALICIA FERNÁNDEZ
El cantante cubano Aramis Galindo es socio de El Mojito, un lugar de salsa en directo ubicado junto al Paradise. "Todo esto se lo debo a él", cuenta después de su actuación. Según relata, conoció a Luis Miguel en una fiesta hace años y le presentó a los contactos adecuados para abrir el negocio en esta valiosa zona de la ciudad.
Unas pantallas en El Mojito muestran una escena de la serie que ha revivido Acapulco. Diego Boneta, el actor que interpreta al cantante en la producción de Netflix, da su famosa patada al aire, se acaricia el pelo, se mueve como él. La pista de baile se prende. Aquí no hay tacones, ni apellidos, ni escoltas. Y en cualquier momento la violencia puede entrar por la puerta. Mientras los soldados armados con metralletas patrullan la calle, suena: "Cuando calienta el sol aquí en la playa, siento tu cuerpo vibrar cerca de mí...".
La vista de la bahía de Acapulco que tienen los más ricos desde sus propiedades exclusivas en la EL PAÍS
Por EL NUEVO DÍA - GDA 3 de diciembre de 2012, 1212:35 a.m.
La preocupación que el capo colombiano tenía por su familia hizo que delatara su posición.
Hace un tiempo conocí a un funcionario federal norteamericano que trabajaba -o decía trabajar- en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, y, en medio de una conversación informal, me contó que él había estado en Colombia para el 2 de diciembre de 1993, fecha en que murió baleado el famoso capo colombiano Pablo Escobar, conocido como ‘El Patrón’.
Escobar, que inició su carrera criminal como ladrón de cementerios, terminó siendo el asesino más buscado del mundo y un problema político para el continente. Último texto de la saga sobre la vida delictiva del capo, a propósito de la serie "El patrón del mal".
Pablo Escobar
El 25 de septiembre de 1974 unidades del F2 de Medellín vieron por primera vez el rostro de Pablo Emilio Escobar Gaviria. Lo sorprendieron a bordo de un Renault 4 verde, que veinte días antes había robado a Guillermo Garcia, quien lo reconoció en la fila de acusados.
Cuando el próximo 1 de septiembre se estrene la tercera temporada de Narcos, Pablo Escobar sólo será una sombra en alta definición. Sangrienta, pero una sombra con una herencia de cadáveres, familias rotas y millones de billetes sin lavar. El protagonista que dio inicio a las dos primeras entregas de la serie producida por Netflix moría abatido en un barrio de Medellín al final de la segunda. Así fue en la pantalla y así también ocurrió en realidad. Pero, en medio, el personaje más exprimido por la literatura, el cine, la televisión y hasta los videojuegos en lo que llevamos de siglo, ha ofrecido y sigue lo haciendo, todos los prismas, las polémicas, los enfoques… Tras una vida de exceso y crimen, Escobar pervive en otra: la de toda una oscura leyenda de ficción.