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| Aixa de la Cruz |
Tatuajes y cicatrices
Aixa de la Cruz se confiesa en ‘Cambiar de idea’, el drama privado de una mujer que ha tolerado la injusticia, la desigualdad y el eufemismo sin combatirlos suficientemente
ANNA CABALLÉ
18 de marzo de 2019
En pocas semanas el nombre de Aixa de la Cruz, una joven escritora bilbaína de la que yo nada sabía, está sobre mi mesa de trabajo por dos razones. La primera, por firmar el epílogo de la novela de Iván Repila El aliado (su nombre aparece en la cubierta del libro), y la segunda, por ser la autora de un audaz texto autobiográfico, Cambiar de idea. En ambos, el feminismo y de manera muy especial la relación de las mujeres con la violencia constituyen temas centrales y se hace obvio que forman parte de las preocupaciones de sus autores. En El aliado, dicha preocupación se resuelve en forma de fábula y especulando sobre una guerra de sexos real, conducida por las mujeres hasta sus últimas consecuencias (tipo El club de la lucha) gracias al sacrificio de un hombre. En Cambiar de idea la perspectiva es otra muy distinta, pero ambos libros están escritos en clave generacional, donde una sinceridad mordaz, es decir, desposeída de cualquier misticismo, parece haberse instalado en la mente de la mayoría de los jóvenes autores.



