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viernes, 24 de diciembre de 2010

José Asunción Silva / Nocturno III



José Asunción Silva
NOCTURNO III
UNA NOCHE

Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
Por la senda que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos
esparcía su luz blanca,

Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!

Esta noche
Solo, el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la
distancia,

Por el infinito negro,
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba,
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida
Y el chillido
De las ranas,
Sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada ....
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,
Iba sola,
¡Iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de
músicas de alas,

Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de
negruras y de lágrimas!...




jueves, 23 de diciembre de 2010

Thomas Bernhard / Duelo


Thomas Bernhard

DUELO

I
     Hacia el Siglo de las Vacas,
Catulo, «gens Valeria…»
     En los valles desecados
sostienes el diálogo de los muertos
     has fundado tu silencio
en nombres tenebrosos:
     Dos sombras de pájaros
     Dos nuncas
     Dos sin fin
II
Los grandes sufrimientos no eran su fuerte,
se remitían al futuro
y te piden explicaciones…
     Dos mil años vividos de menos,
eso te arruinaba… una vez
estaban sin tiempo, estaban
sin fin…
     Él lloró, se retiró al sueño de ella,
esperaba las superfluas formaciones de palabras
     de su belleza…
ella no sentía nada
     él penetró en esa NADA,
III
¿Con qué derecho
     en este lugar,
con qué derecho…?
IV
Figuras susurrantes te cubrieron
     de tinieblas,
rompieron cadenas, donde tú estabas,
     te azotaron con azotes de pájaros…
Monumento de tedio en las colinas heladas,
     los días se levantan negros
y tú en tu hambre.
V
Al final de la tumba escuché
     tu voz
en la protesta de la corneja,
     con viles mentiras te até
a las orillas del río…
VI
     ¿Pues quién escribió antes que yo
que nadie vivió antes que tú
     y nadie murió
y nadie estuvo en mí,

     quién escribió antes que yo
que la primavera era invierno
     y el invierno primavera,
     quién escribió antes que yo:
ésos eran nuestros nombres:
     un verde negro,
un rojo mate,

     quién escribió antes que yo
cómo entraba en las frías tumbas
     el viento frío y la muerte fría?
VII
tú en tu sombra,
tú en tu despertar,
tú en tu tiempo,
tú en tu gloria,
tú en tu palabra,
¡tú!
VIII
En las lomas de las colinas del Adagio
     aprendí los días y las noches.
IX
Con mi cuchillo bien afilado
     grabé tu belleza
en la corteza del cielo,

cubrí tus heridas con nieve
     y la sangre se secó con la velocidad del viento…
X
     Durante mucho tiempo no supe
quiénes eran,
     confié en su llamada de auxilio,

les conté el lamento
     de nuestro lamento,
porque mi país me traicionó.
XI
     Arranqué de los grabados nobles rostros
de antiquísimas estirpes.
XII
     Sobrevivir
a las órdenes de la noche,
      te refugias en los libros,
a mí me retiene la tierra
     con sus pensamientos.






Traducción: Miguel Sáenz.
De Ave Virgilio. (Ediciones Península, Barcelona 1988)

http://www.adamar.org/ivepoca/node/1556




miércoles, 22 de diciembre de 2010

Fina García Marruz / Toma mi mano



Fina García Marruz
TOMA MI MANO
Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.





martes, 21 de diciembre de 2010

Georgina Herrera / Dos poemas


Georgina Herrera
DOS POEMAS


Reencarnación

Cómo será si vuelves
y yo también,
sin que sepamos
que fuimos ya; sin un indicio.
Ser otra vez, sin más destino
que encontrarnos así,
como si nunca.
Quiero llegar a ti y que tú vengas
en despacioso viaje, como
tú sólo sabes.
No tener más destino
que el de siempre.
Asombrarnos los dos.
No importa que paguemos
deudas que no sabemos cuáles fueron,
pero que vuelvas
y venga y, para estar juntos,
queriéndonos, mientras
se hace palabras sobre mi piel
aquel asombro tuyo al descubrirme;
yo, asombrada también.
Que me concedas lo que ya me diste,
que nuevamente
me prometas lo que sí cumpliste.

Morirse es malo

Lo malo de la muerte es ese llanto,
no el de los que se quedan;
a esos, la misma vida
les devuelve la risa poco a poco.
Hablo de los que parten.
Yo pude ver en sueños
lo malo que es morirse.
Te la pasas llorando todo ese tiempo,
todos cruzan llorando por tu lado,
nadie da consuelo
porque nadie lo tiene,
y pasamos sin ver a los que amamos
y ellos igual... sin vernos.
Nada de bienvenidas,
no se hacen preguntas;
la palabra es el llanto.
Llegas
a ese lugar que no se sabe donde
queda ni lo que es,
ligera, como en vuelo,
sin venir de algún sitio
ni andar a otro,
ni estarse en paz.
Llorando.
Así es la muerte:
sin besos, sin abrazos,
sin odio, sin amarse,
llorando todo el tiempo. 



Georgina Herrera, poeta y escritora cubana. Jovellanos, provincia de Matanzas, 1936.Empieza a publicar a los 16 años, en periódicos y revistas de La Habana, a donde se traslada posteriormente.
GH (1963), Gentes y cosasGranos de sol y lunaGrande es el tiempo y Gustades sensaciones, en 1997. 
Desde 1962 trabaja en la emisora Radio Progreso, donde escribe novelas, cuentos y teatro. Pertenece a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

¡Dulce jueves!




lunes, 20 de diciembre de 2010

José María Zonta / No entrar como turista en el corazón de una mujer


Foto de Waclaw Wantuch
José María Zonza
NO ENTRAR COMO TURISTA 
EN EL CORAZÓN DE UNA MUJER

haciendo fotos
dejando latas de cervezas
buscando solo catedrales inmensas
y estatuas transparentes


con la mochila llena de mapas
y haciendo comidas rápidas


hay un país
siete ciudades
una cordillera y un invierno
en el corazón de una mujer


no bebas sólo un vaso de mar allí

no entres en avión
toma el tren de la media luna


no reveles allí tus fotos en una hora

si no hace demasiado frío entra desnudo

no lleves paraguas

y sobre todo no tales árboles en el corazón de una mujer
no acostumbran volver a crecer.





domingo, 19 de diciembre de 2010

Dulce María Loynaz / Balada del amor tardío


Ilustración de René Magritte

Dulce María Loynaz
LA BALADA DEL AMOR TARDíO

Amor que llegas tarde,
traéme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé que vale más:
la palabra que van a decirme
o la que yo no digo ya...
Amor...¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana...-No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...
Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.




sábado, 18 de diciembre de 2010

Oscar Collazos / Bahía Solano


Oscar Collazos
BIOGRAFÍA
BAHÍA SOLANO

En la voz del autor
"Bahía solano"

Había tantas cosas junto al mar
latas vacías restos de mensajes botellas averiadas
un olor salitroso alzándose a los rostros
dos muchachos desnudos bajo el sol del mediodía
Padre construyendo su fantástico barco
Hermano familiares pescadores borrachos
Historias de desaparecidos
Mitología
Sueño
Luz de velas prendidas en las noches
(Los negros en cumbiambas)
Un horizonte de naufragios
la esperanza en todas partes
«Si pudiéramos irnos, buscar más horizontes»
«Si la vida nos fuera menos inclemente»
Frases desmadejadas
pequeñas historias
situaciones domésticas
Había tantas cosas junto al mar
Objetos rescatados de su muerte para nuestros simples juegos de
muchachos
Junto al mar las primeras escapadas
la muchacha de senos pequeñísimos
temblando en nuestras manos
Un beso en su boca una caricia osada
ese pudor royéndonos el rostro
Tantas cosas junto al mar
Sueños imaginarios
viajes al fondo del océano
Un día fuimos piratas
otro mercenarios
Nos entusiasmó la orgía de las aguas revueltas por la tempestad
la luz de los crepúsculos
Ese primer amor que no deja de agitarse
Nosotros
Hijos adoptivos de la miseria
nietos de la esclavitud
sobrinos de la ignorancia
acudimos a todas las citas propuestas por una alegría
que siempre resultó un poco corta
tal vez apenas alegría
Nosotros
emparentados con inmigrantes nada supimos
de su codicia
fuimos simplemente sus parientes humildes
Podíamos habernos extinguido
Desaparecer en el entrecruce de sangres
cederles el sitio sin reproches
Sin embargo fuimos tercos
Sobrevivimos más allá de todo desalojo
Junto al mar la sobrevida era menos amarga
los sueños menos vanos
junto al mar
Había tantas cosas junto al mar
que poco a poco
Y sin clemencia
las he ido olvidando.

Oscar Collazos
Biografía del desarraigo
Buenos Aires, Siglo XXI, 1974.




OSCAR COLLAZOS EN DE OTROS MUNDOS
Oscar Collazos / Bahía Solano
Oscar Collazos / El chamán y la lluvia
Oscar Collazos / Turismo y prostitución

Oscar Collazos / La justicia y la venganza
Oscar Collazos / De burdeles y otras antigüedades
Hugo Chávez / Populismo religioso
Oscar Collazos / Pesadillas / La masacre de Bojayá
Oscar Collazos / La felicidad, ja ja
Fabio Martínez / El escritor y sus enfermedades
Oscar Collazos / Gatsby
Oscar Collazos / Borges / Sobre héroes y traidores
Oscar Collazos / Sobre Sabato
Oscar Collazos / La eterna juventud
Oscar Collazos / Conversar / Hay Festival
Oscar Collazos / Carlos Fuentes
Oscar Collazos / Los 85 años de Gabo
García Márquez / Memoria de mis putas tristes / Película y polémica
Oscar Collazos / Ironías macabras
Oscar Collazos / Personajes del año / La cultura del Kleenex
Oscar Collazos / Conductores borrachos
Oscar Collazos / La popularidad y el poder
Oscar Collazos / Polo a tierra
Oscar Collazos / A Evo no le gusta leer
Daniel Ortega / El poder y el fantoche
Eduardo Galeano / Conciencia abierta de América Latina


viernes, 17 de diciembre de 2010

Alvaro Mutis / Sonata



Álvaro Mutis

Sonata

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
como tren en la noche de las páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que enjuta la fiebre de los ghettos
a la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.


De "Los trabajos perdidos"


jueves, 16 de diciembre de 2010

Silvia Tomasa Rivera / Camino de tierra


Chíchira
21 de febrero de 2008
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Silvia Tomasa Rivera
CAMINO DE TIERRA

En el camino de tierra está la luz
luna de siempre que habitan los fantasmas.
A veces escarcha, humedad de trigales.
El hombre solo va,
capoteando un brillo de serpiente.

Es la noche en la tierra
en el campo verdoso e infinito
es un pájaro muerto por el hambre:
escopeta cargada de silencio.
Mismo dolor de siempre, ya sin hora.
El hombre a tientas va
con la capa de espinas en sus plantas.
¿Quién no olvida el morir, quién
se lo calla?
Eco sin grito, piquete de alacrán,
con la lengua entumida mira el tiempo.

Mira el tiempo lo mismo que el abismo
como el agua corriendo entre sus piernas,
puente de piedra, fuerte en madrugada
fuga de sangre, aullido.
No se sabe de balas ni de espadas
Nada más los aviones dejan huella
y un ruido sordo sobre los techos
otra vez y apenas construidos
entre aires de ceniza.

Es hora de empezar,
la madrugada se hunde entre los poros
la paloma despierta,
una mano de lágrima la encubre.
Aquí no pasa nada
sólo los chupamirtos entorpecen
el murmullo del agua. 

Sólo si llega el sol habrá noticias
antes nada.

Las muchachas ahora se dispersan
en sus manos sostienen
el cántaro del sueño:
vayan juntas, les gritan
con una sola voz que ellas conocen.
Pero no tienen miedo las muchachas
porque el aire les sobre
porque la muerte —a veces— ni mirarla.


Lea, además
BIOGRAFÍA DE SILVIA TOMASA RIVERA