Mostrando entradas con la etiqueta Isabelle Huppert. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isabelle Huppert. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de agosto de 2024

El segundo día del festival de cine de Venecia de 2024, en imágenes

 


Festival de cine de Venecia
13 fotos

El segundo día del festival de cine de Venecia de 2024, en imágenes

La actriz estadounidense asiste al estreno de 'Maria', el largometraje de Pablo Larraín sobre la vida de Maria Callas


EL PAÍS

29 AGO 2024 - 13:03 

El primer día del festival de cine de Venecia de 2024, en imágenes

 


La actriz Sigourney Weaver posa con el León de Oro por su carrera artística, el miércoles.
16 fotos
FESTIVAL VENECIA

El primer día del festival de cine de Venecia de 2024, en imágenes

Le mostramos las fotografías de la primera jornada del festival


EL PAÍS
28 AGO 2024 - 12:43 

viernes, 2 de agosto de 2019

Michael Haneke / El gélido cirujano de la sociedad

Michael Haneke
Ilustración de Rupert Smissen


Michael Haneke, el gélido cirujano de la sociedad

El director austriaco, ganador de dos Palmas de Oro, insiste en ‘Happy End’ en la incomunicación contemporánea


GREGORIO BELINCHÓN
Madrid 19 JUL 2018 - 16:49 COT



Michael Haneke, durante un festival de literatura en Colonia en marzo. En vídeo, tráiler de la película Happy End.  AFP
A Michael Haneke (Múnich, 1942) le ha perseguido durante años la tupida sombra de la frialdad, de la distancia emocional que también defendía en su cine Ingmar Bergman. "Es un gran director. Aunque no sé, no veo el paralelismo. Si usted lo cree así...", responde el austriaco. Es complicado entrevistar al austriaco, ganador de dos Palmas de Oro por La cinta blanca y Amor, y del Oscar por esta última, creador de obras implacables, gélidas, dolorosas. En persona el director ríe, hace bromas, pero no le gusta hablar de sus películas. "En el cine actual se tiende a explicar todo, en pantalla y fuera de ella. Eso me aburre", asegura ante un grupo de cinco periodistas europeos en el festival de Cannes, donde se presentó Happy End. La esgrima dialéctica la acabará ganando Haneke, aunque por el camino deje algunas migas de información.

Haneke habla inglés y francés, pero se niega a usarlos ante la prensa. "Entiéndame, quiero ser puntilloso con mis palabras, déjenme usar mi alemán materno". Acabará explicándose también en francés. Hijo de un actor alemán y una actriz austriaca, no vio mucho a su padre durante su infancia y adolescencia, aunque acabó dirigiéndole en una obra teatral. En el libro Haneke por Haneke (Editorial El Mono Libre), de reciente publicación, cuenta que empezó en el teatro por casualidad: "Monté mi primera obra gracias a mi novia de entonces. Era actriz, se quejaba de las indicaciones de su director de escena; le propuse ayudarla a preparar las obras, se negó porque yo solo era un aficionado, e insistí hasta que acabó haciéndome caso". Durante lustros, Haneke disfrutó mucho compaginando teatro y televisión, y no sintió la necesidad de saltar al cine. "Yo no quería volverme loco buscando financiación. Soy austriaco, y si hago ahora películas grandes es porque la mayor parte del dinero de mis presupuestos entra desde Francia... y porque la Quincena de Realizadores estrenó mi primer largo, El séptimo continente, en 1989. Tuve suerte: buscaban filmes austriacos y yo estaba allí", rememora ante la prensa. "Pero por favor, no me pregunten más por mi biografía. Cuando yo veo una película no me interesa la vida del director; y en mi caso tal vez el único tema fílmico relacionado con mis experiencias sea el temor y el rechazo con la violencia".

La viuda / Migas de bruja en forma de bolso


Migas de bruja en forma de bolso

Durante una hora, se mantiene vivo el interés gracias a un juego de artificio


JAVIER OCAÑA
24 MAY 2019 - 05:25 COT

A principios de los años noventa, como ecos aún más cotidianos del grandioso éxito de Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987), se fueron acumulando en el cine americano los thrillers con psicópata a la vuelta de la esquina de casa (o incluso en la misma). Relatos que pretendían tanto indagar en los recovecos más oscuros de la soledad del ser humano como experimentar con la falta de lucidez provocada por una tragedia del pasado que se expulsaba en forma de delirante acoso al inocente. Una suerte de intriga psicológica a medio camino entre el policiaco y el terror, con leves apuntes sociales, que además practicaron algunos excelentes directores, legando así un puñado de títulos para el recuerdo del entretenimiento con clase: De repente, un extraño (John Schlesinger, 1990), Misery (Rob Reiner, 1990), El cabo del miedo (Martin Scorsese, 1991), La mano que mece la cuna (Curtis Hanson, 1992), y Mujer blanca soltera busca… (Barbet Schroeder, 1992).


Michael Haneke / La pianista


Michael Haneke
Annie Girardot
LA PIANISTA
2001





La Pianiste / Schubert, Piano Trio N° 2, II.




La Pianiste 

Schubert , Piano Trio N° 2, II





"La Pianiste" (2001),dirigida por Michael Haneke, protagonizada por Isabelle Huppert y Benoît Magimel


jueves, 1 de agosto de 2019

Philip Gay / Isabelle Huppert


Philip Gay
Isabelle Huppert











Retratos / Isabelle Huppert


RETRATOS
Isabelle Huppert



miércoles, 31 de julio de 2019

Isabelle Huppert y Robert Wilson / Una relación virtuosa


Isabelle Huppert
Foto de Peter Lindbergh

HUPPERT-WILSON: UNA RELACIÓN VIRTUOSA

Andreu Gomila
9 de mayo de 2019

Él es estadounidense. Ella, francesa. Les separa un océano. Pero esto no ha sido un obstáculo para que Robert Wilson y Isabelle Huppert hayan construido una de las relaciones escénicas más virtuosas que se han producido en Occidente en los últimos 30 años: esde aquel 'Orlando' de 1993, donde por primera vez trabajaron juntos, hasta 'Mary said what she said', que se estrena a finales de mes y que llegará al Festival Grec este julio.

Isabelle Huppert / Mary Said What She Said

Isabelle Huppert

MARY SAID WHAT SHE SAID

ROBERT WILSON / ISABELLE HUPPERT

TEXTO DE DARRYL PINCKNEY / MÚSICA DE LUDOVICO EINAUDI
Un artista polifacético con un pie en la escena y otro en las artes plásticas corona a Isabelle Huppert como reina de Escocia en un monólogo que es el debut de esta extraordinaria actriz francesa en el Grec Festival de Barcelona.
Es una de las historias románticas por excelencia, la de la reina que pierde la corona siguiendo sus pasiones. A María Estuardo o María I de Escocia la coronaron cuando era apenas una niña, y tuvo que dejar su reino en manos de los regentes a causa de la amenaza inglesa. Fue brevemente reina de Francia hasta la muerte de su primer marido, y luego se casó dos veces más. Fue considerada una heroína, pero también adúltera y cómplice de asesinato, además de traidora a la causa de su prima, Isabel I de Inglaterra, que acabó por ordenar su ejecución tras un encarcelamiento de cerca de dieciocho años. El testimonio de una de quienes fueron damas de confianza de la escocesa (todas ellas llamadas María, como su señora) fue utilizado como elemento condenatorio, de aquí el título del montaje. Sí, María I de Escocia luchó toda la vida para controlar las fuerzas de la historia que la impulsaban fatalmente. Y quizás sea cierto que se pasó la vida mintiendo pero ahora, desde el escenario, y con la muerte a punto de llegar, habla sinceramente sobre su último amor y nos explica una historia de fugas, de pasiones y muerte, de política y cautiverio...

Marcos Ordónez / La reina Huppert








Isabelle Huppert, en un momento de la representación de 'Mary Said What She Said'.
Isabelle Huppert, en un momento de la representación de 'Mary Said What She Said'. LUCIE JANSCH

La reina Huppert


Hace mucho que en el Lliure (ni en el Grec) no se escuchaba un aplauso tan intenso y tan sostenido como el que el público, puesto en pie, dedicó a Isabelle Huppert y a Robert Wilson

Marcos Ordóñez
26 de julio de 2019

Da la impresión de que Robert Wilson e Isabelle Hup­pert se reúnen cada trece años para llevar a cabo una suerte de invocación escénica, entre ritual y extraño oratorio, protagonizado por poderosas criaturas: Orlando, basada en la novela de Virginia Woolf (Théâtre de Vidy-Lausanne, 1993); la devoradora Madame de Merteuil de Quartett, de Heiner Müller (Odéon, 2006), y Mary Said What She Said, dedicada a María Estuardo, y con la que se cierra un círculo, pues la firma Darryl Pinckney, que escribió Orlando también en tres partes. Estrenada el pasado mayo en el parisiense Théâtre de la Ville, el nuevo espectáculo de Wilson y Huppert ha estado dos días en el Lliure como una de las rotundas estrellas del festival Grec.

jueves, 11 de julio de 2019

Isabelle Huppert / “El cine no me da ni frío ni calor”






La actriz Isabelle Huppert, durante la obra de teatro 'Mary said what she said'.
La actriz Isabelle Huppert, durante la obra de teatro 'Mary said what she said'. LUCIE JANSCH


Isabelle Huppert: “El cine no me da ni frío ni calor”

La interprete lleva a Barcelona la obra ‘Mary Said What She Said’


Alex Vicente
París, 11 de julio de 2019

Jovial, mustia, estridente, sosegada, bella, monstruosa, arrogante, humilde, niña y anciana. En la hora y media de duración de su nuevo espectáculo teatral, Isabelle Huppert (París, 1953) muestra todas las aristas de su personaje, nada menos que María Estuardo, que parecen solaparse con las de la actriz que le presta su rostro. Huppert interpreta a la decapitada reina de Escocia en Mary Said What She Said, que llegará al Grec de Barcelona los días 21 y 22 de julio, tras convertirse en uno de los platos fuertes de la temporada en París, donde las representaciones acabaron el fin de semana pasado. Sola sobre el escenario, sin más aliados que las luces multicolor del director Robert Wilson, los versos crípticos de Darryl Pinckney y la música de Ludovico Einaudi, firma una interpretación con aires de número circense de un acróbata que prefiere trabajar sin red. Es la reina Isabelle en persona.

La actriz escupe las palabras a la velocidad del rayo, corre por las tablas como un plusmarquista, somete a su rostro regio a todo tipo de muecas elásticas y conduce su voz hacia tesituras desconocidas. En su tercer trabajo conjunto con Wilson, tras dos funciones que hicieron historia —Orlando en 1993 y Quartett en 2006, ambas para el Odéon parisino—, Huppert se adentra en la desmesura total, lejos del registro naturalista en el que se inscriben casi todas sus películas. “En realidad, no tengo la sensación de ser una actriz distinta en el teatro y en el cine. Yo veo una continuidad, más que una oposición”, desestima la actriz en conversación telefónica. “No creo que sean tan distintos en su relación con el realismo. En el fondo, lo interesante siempre es lograr que la vida circule en su interior”.
Huppert admite que en esta obra utiliza nuevos músculos, pero eso es a lo que aspira en cada proyecto. “Para un actor, perderse es bueno. Perder tus puntos de referencia te permite encontrarte contigo mismo. Implica alejarse de las convenciones y alcanzar una libertad personal”, asegura la actriz.
En la obra interpreta a María Estuardo por segunda vez, tras una primera experiencia en el National Theatre de Londres durante los años noventa y con libreto de Schiller. No logra describir por qué fascina tanto la monarquía, incluso en un país que cortó las cabezas de sus reyes. “Aunque no sé si en Francia hechiza tanto como en España o Inglaterra. Aquí no tenemos reyes, aunque sí una república un poco monárquica en su representación…”, ironiza, sin precisar la opinión que le merece el actual inquilino del Elíseo, Emmanuel Macron.
Claude Chabrol, con quien colaboró en siete ocasiones, solía decir que todos sus proyectos le pertenecían tanto a ella como a sus respectivos directores. En ese sentido, ¿se considera más autor que actriz? "Sería presuntuoso asentir. Eso es lo que el director Arnaud Desplechin suele decir sobre Catherine Deneuve, pero no sé si yo tengo derecho a atribuirme ese título”, titubea. “Pero si un autor es alguien que va más allá de la mera función del intérprete, que pone en juego su responsabilidad personal y autobiográfica, entonces sí que me siento un autor, con la precaución oratoria que le he dado”, termina por admitir. Todas sus obras y películas son, en ese sentido, “una afirmación personal”.
En 2017, la película Elle marcó un giro en su trayectoria. Por su papel de víctima de una violación obtuvo las mejores críticas de su carrera, un Globo de Oro y una nominación al Oscar. “En mi día a día, nada ha cambiado radicalmente: sigo haciendo el cine que me gusta en Francia, en Europa y en el mundo”, responde. Tampoco le llovieron las ofertas, según dice. “O, en cualquier caso, eran papeles que no me interesaban nada. Seguramente hice la película La viuda, con Neil Jordan, gracias al Oscar. Pero nada más…”.
En ese proyecto, estrenado en mayo, interpretaba a una psicópata con la que parecía reírse de su propia imagen de mujer arisca y fría como el témpano. Igual que hizo en la serie Call my agent, donde aceptó interpretar a una caricatura de sí misma: una actriz hiperactiva que rodaba dos películas en una sola noche, además de conceder una entrevista en directo en una sesuda radio cultural. “Era una ficción, que no tiene más que ver conmigo que cualquier otro personaje mío”, dice.Conocida por su trepidante ritmo de trabajo, Huppert vive una anomalía: en su futuro no hay más proyectos que un montaje de El zoo de cristal con su admirado Ivo van Hove y una comedia policiaca rodada en el parisino y multicultural barrio de Belleville, lo que da además cuenta de su amplio espectro de registros. “Habrá alguno más, pero no puedo decírselo. Justamente lo estoy decidiendo esta semana…”, confiesa.
¿Y cómo escoge Huppert? “. A través de lo que uno suele imaginar: el tema, el director, que los diálogos estén bien escritos… Aunque lo verdaderamente importante es otra cosa: que sientas la necesidad de embarcarte en un proyecto. Y cuando digo necesidad digo deseo, porque son sinónimos”. Una vez confesó que vivía cada estreno teatral como un preámbulo de la muerte. Hoy matiza que exageró un poco. “Pero es verdad que el teatro es un lugar de sufrimiento, aunque este conviva estrechamente con el placer. En el cine, en cambio, nunca sufro. En ese sentido, el cine no me da ni frío ni calor”, dirá saltándose, por una sola vez, su prohibición de compararlos. 



VOLVER A BARCELONA 15 AÑOS DESPUÉS


Isabelle Huppert regresa a Barcelona casi 15 años después de su última vez, cuando interpretó ‘Hedda Gabler’ en el mismo Teatre Lliure con el que reencontrará a finales de mes. “Tengo un muy buen recuerdo. Entonces el director era Lluís Pasqual, que he oído que se marcha con Antonio Banderas a Málaga. Me parece formidable. Que se cree un nuevo teatro siempre es una excelente noticia”, afirma la actriz. Como Banderas, la actriz trabaja con un pie en Estados Unidos —donde ha trabajado con Michael Cimino, Hal Hartley, David O. Russell o Ira Sachs, en la reciente ‘Frankie’, que se vio en Cannes— y otro en la vieja Europa. Observadora privilegiada de su oficio, Huppert opina sobre el cataclismo que, hace casi dos años, cambió el cine y la sociedad: el caso Weinstein. “Ha habido una toma de conciencia, más que una evolución”, afirma la actriz, que se ha implicado en la cuestión de la igualdad salarial. “Hoy se ha entendido que existe una gran disparidad económica, en el cine y en los otros campos. Durante mucho tiempo nos dijeron que era normal, cuando está claro que no lo es”, señala Huppert. “Lo que no ha cambiado la naturaleza de mis proyectos. Siempre he hecho películas donde yo estaba en el centro de la historia. Esa ha sido, si se quiere, mi forma de ejercer el feminismo: poniendo al personaje femenino en el centro”.
EL PAÍS


martes, 24 de julio de 2018

Isabelle Huppert / "Quizá se me sobrevalora"


Isabelle Huppert

Isabelle Huppert: "Quizá se me sobrevalora"

La diva francesa sostiene que la facilidad es inversamente proporcional a los halagos que recibe.


LUZ SÁNCHEZ-MELLADO
22 JUN 2018 - 12:21 COT

Sentada al lado de Carlos Saura con una blusa vainilla a juego con su cutis y su pelo durante un homenaje a ambos en la embajada de Francia, Isabelle Huppert parece lo que es. Una mujer madura —mejor no mentarle la edad, según pide por persona interpuesta— fina, elegante más de huesos que de ropa, y francesa a más no poder según mandan los tópicos. Poco que ver con la camaleona que incendia o hiela la pantalla según le dé la real gana. Hechas las —gélidas— presentaciones, la Huppert no empieza a hablar hasta que todo —to-do— está a su gusto. Parece muy acostumbrada a dar indicaciones y que se le obedezca sin réplica. La primera, ella.