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martes, 18 de agosto de 2026

Osip Mandelstam / El hombre que musitaba versos


Ficha policial de Óssip Mandelstam.


Musitando arriba y abajo de la habitación, Óssip Mandelstam construía sus versos, buscando antes la musicalidad que la palabra. Ese afán por el ritmo facilitó con los años que su esposa Nadejda pudiera memorizar la mayor parte y rehacerlos, salvándolos así del olvido, primero junto a él en el exilio de Vorónej y luego tras la muerte del autor de La piedra en un gulag de Siberia el 27 de diciembre de 1938. “Sonoramente, son fascinantes todos y además están sus series paronomásticas, que he intentado respetar; he procurado un equilibrio entre lo que dice él y cómo decirlo yo para que sonara bien”, expone Jaume Creus (Barcelona, 1950). Con estudios de música y el bagaje de un centenar traducciones de óperas, la adaptación al catalán de Mandelstam (existía una breve de Helena Vidal, en 2009) estaba en las mejores manos. Puede comprobarse en Poesia completa (Edicions de 1984), la versión más exhaustiva hoy en España de uno de los grandes del acteísmo, trabajo hercúleo al que Creus ha añadido un segundo: más de 120 páginas de notas que remacha con una exhaustiva cronología. La lectura de una decena de libros sobre y del poeta le dan autoridad suficiente para ello.

Antonio Muñoz Molina / Peligro mortal de la poesía

FRAN PULID

Antonio Muñoz Molina,

Peligro mortal de la poesía

Las vidas de los escritores Osip y Nadeshzda Mandelstam resuenan en la Rusia de Putin, y nos recuerdan cómo en los regímenes totalitarios la literatura fortalece su valor de resistencia y la poesía retrocede a sus orígenes de memorización y oralidad


Osip Mandelstam, poeta genial condenado por Stalin

El comunismo, en tres palabras para los escritores y artistas: censura, represión, muerte

Stalin-Pastenak / La llamada


7 de julio de 2023


La poesía no hace que suceda nada, dice W. H. Auden. Pero a Osip Mandelstam, la poesía le costó la cárcel y la vida, que estuvo en peligro desde que empezó a difundirse de viva voz su poema contra Stalin, justo en la época en la que se hacía más fuerte el poder del tirano, y en la que se completaban los preparativos para el Gran Terror soviético de los años treinta. Mandelstam no llegó a escribir ese poema. Tenía la costumbre de componer los suyos murmurando mientras caminaba, como hablándose en voz baja a sí mismo. Había sido un joven vanguardista que recibió con alegría la caída del Zar y la revolución liberal de febrero de 1917, pero que nunca escondió su rechazo hacia el golpe de Estado bolchevique de octubre, que puso fin por la fuerza de las armas a un proceso esperanzador de democracia constitucional. La disidencia de Mandelstam era más ética y estética que política, una rebeldía existencial contra toda ortodoxia, un desagrado visceral hacia las unanimidades forzosas y la violencia burocráticamente organizada. De joven, en la San Petersburgo cosmopolita anterior a 1914, y luego en la Petrogrado febril de los años de guerra y de las vísperas de la revolución, Mandelstam había formado parte de un grupo de poetas —Anna Ajmátova la más brillante de todos— empeñados en dejar atrás las nieblas y las abstracciones del simbolismo, y en vindicar lo concreto y al mismo tiempo lo visionario, la belleza de las cosas tangibles y el arrebato de las imágenes y las palabras surgidas de impulsos inconscientes, disciplinados por las reglas del arte, la prosodia, la rima, la métrica. Enraizados en la tradición culta y popular de la literatura rusa, aspiraban a integrarla en el espacio más amplio de la cultura humanista europea. En Kiev, en mayo de 1919, Mandelstam conoció a Nadeshzda Iakovliesna, y ya no se separaron hasta la muerte de él, en 1938. Ajmátova, que fue amiga íntima de los dos, dijo que no había visto nunca a dos personas tan enamoradas como ellos, tan fieramente unidas contra la hostilidad del mundo. A Nadeshzda Mandelstam se deben las que probablemente sean las memorias más valiosas y mejor escritas sobre la larga noche sanguinaria del estalinismo, Contra la desesperanza. Y fue gracias a ella, a su constancia, a su valentía, que se pudo salvar la mayor parte de la obra de su marido.

sábado, 27 de julio de 2024

El comunismo, en tres palabras para los escritores y artistas: censura, represión, muerte

 


Prisoners of the Vorkuta Gulag

Prisioneros del gulag de Vorkutá, uno de los más grandes de la Unión Soviética, en 1945.LASKI DIFFUSION 

El comunismo, en tres palabras para los escritores y artistas: censura, represión, muerte

El periodista y editor Manuel Florentín publica una gran crónica de la persecución que los regímenes totalitarios han perpetrado contra intelectuales y creadores, desde la Unión Soviética de Lenin a la Nicaragua de Ortega



Manuel Morales
23 de diciembre de 2023


“Lo que recibe el nombre de comunismo no es otra cosa que fascismo con bandera roja” (Valentín González, El Campesino, comunista español, teniente coronel en la Guerra Civil y antiestalinista).

jueves, 18 de julio de 2024

Stalin-Pastenak / La llamada

 

Boris Pasternak


Stalin-Pasternak: la llamada

En junio de 1934, Joseph Stalin llamó al escritor Borís Pasternak a propósito de la detención del poeta Osip Mandelstam. La conversación no duró más de tres minutos, pero luego adquirió proporciones míticas. En ‘Tres minutos. Sobre el misterio de la llamada de Stalin a Pasternak’, el escritor albanés Ismaíl Kadaré convierte en una novela fascinante las diferentes versiones de esta legendaria llamada entre el dictador y el futuro autor de ‘Doctor Zhivago’ y Premio Nobel  

Javier García Recio
19 de noviembre de 2023

Es preciso una referencia al contexto. Los rusos siempre han sido grandes admiradores de la poesía y de sus poetas. Aman la poesía. En 1934, Borís Pasternak, Osip Mandelstam y Anna Ajmatova, especialmente, son los poetas aclamados y admirados en Moscú, San Petesburgo y otras grandes ciudades. Los moscovitas conocen y recitan sus poemas, llenan los teatros para oírlos recitar, los aclaman por las calles. Son personajes populares y queridos. Al otro lado, Josep Stalin llevaba ya diez años ejerciendo su poder tiránico y había puesto ya en marcha sus famosas purgas. 

Osip Mandelstam, poeta genial condenado por Stalin

 



Osip Mandelstam, poeta genial condenado por Stalin

El centenario de la revolución rusa de 1917 es una buena ocasión para leer a quienes como Osip Mandelstam lucharon contra el imperio del terror con todos los medios a su alcance: en su caso, la poesía.

Jaime Nubiola·9 de mayo de 2018·

La primera vez que oí hablar de Osip Mandelstam fue a un conocido político español que lo había leído en sus años en la cárcel. Son muchas las obras literarias que han nacido en cautiverio: basta pensar en Cervantes en Argel, Solzhenitsyn en el Gulag siberiano o en tantos otros como san Juan de la Cruz o Nelson Mandela.

martes, 2 de julio de 2024

«Tres minutos», de Ismaíl Kadaré / Reseña



«Tres minutos», de Ismaíl Kadaré

Milo Krmpotic
25 de enero de 2024

 Ismaíl Kadaré recrea y elucubra en “Tres minutos” (Alianza Editorial)  el breve encuentro que duró la conversación entre Stalin y Pasternak que marcó la detención e internamiento del poeta ruso Ósip Mandelstam, que murió preso en Siberia,  para denunciar el sinsentido totalitario.

Tres minutos vendría a ser la duración ideal de una canción pop y, en las antípodas de las emociones amables y emotivas que suelen provocar estas, tres minutos parece que duró la conversación telefónica que mantuvieron Iósif Stalin y Borís Pasternak el sábado 23 de junio de 1934 a vueltas con la detención e internamiento del poeta Ósip Mandelstam. A él estuvo dedicada la letra, pero la melodía, el tono de la breve charla, ha sido objeto de especulaciones en la Unión Soviética, primero, y Rusia, después, a lo largo de ya casi nueve décadas. Esas especulaciones se han alimentado de las declaraciones y libros de memorias de quienes supieron del episodio de primera o segunda o tercera mano; también, de la desclasificación de los archivos de la KGB. Pero, sobre todo, de la fascinación y curiosidad que genera el (des)encuentro entre el dictador sanguinario (cuya figura, recordemos, ha sido blanqueada y reivindicada por el actual gobierno de la Federación Rusa) y uno de los literatos más populares del siglo XX en la lengua de Dostoievski, cuyo momento álgido, la concesión del Nobel de literatura del año 1958, lo llevó a caer en desgracia en su propia tierra durante un período en que el éxito occidental se concebía como una traición al sistema comunista.

‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré: el dictador que llamaba a los poetas

 

Boris Pasternak

‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré

‘Tres minutos’, de Ismaíl Kadaré: el dictador que llamaba a los poetas

El eterno candidato al Nobel analiza con un tono irónico algunas de las versiones sobre la llamada telefónica que hizo Josef Stalin a Boris Pasternak en 1934


MONIKA ZGUSTOVA

“El camarada Stalin quiere hablar con usted”, oyó Boris Pasternak cuando descolgó el teléfono un día de junio de 1934, en Moscú.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Vitali Shentalinski / La palabra arrestada / Reseña

 


La palabra arrestada – Vitali-shentalinski



Isidro Gimeno
27 de septiembre de 2021


Vitali Shentalinski, durante la Perestroika (1985), consiguió permiso para acceder a los archivos de la tenebrosa Lubianka (prisión y Cuartel General de la KGB en la Rusia soviética).