Mostrando entradas con la etiqueta Paul Brito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Brito. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de mayo de 2024

Paul Brito / Radio Tiempo

 



Paul Brito

Radio Tiempo


Hubo un tiempo en que mi madre se encerraba todas las tardes a escuchar Radio Tiempo. Siempre me gustó el nombre de esa emisora; nada como el ritmo lento de las baladas para aludir a la naturaleza del tiempo, sus pausas hondas, su pegajosa morosidad, su gradual acumulación. La cuestión es que mi madre se encerraba en un cuarto a mecerse y tararear las canciones de Paloma San Basilio, Rocío Dúrcal y Ana Gabriel, luego de trabajar toda la mañana como profesora. 

En esa época mi padre estaba viviendo en España, pero por momentos a mi madre no parecía entusiasmarle mucho su regreso. Y yo me preguntaba entonces en quién pensaría cuando escuchaba esas canciones de amor: ¿en un viejo recuerdo de papá cuando aún estaban enamorados o en otro hombre que conoció antes, en un amor imposible tal vez? Quizá simplemente le gustaba la cadencia de aquellas canciones, porque le ayudaban a relajarse y olvidar por un rato los problemas de la casa y la bulla de los niños en el colegio. 

Pero yo sentía que a mi madre se le iba el tiempo en ese cuarto, en esa casa, añorando otra vida, otro mundo, otro tiempo; y a mí se me iba un poco también oyendo su voz alargarse como un lamento, adelgazarse como un suspiro, igual que se alarga y adelgaza este mismo recuerdo.



jueves, 8 de septiembre de 2016

Paul Britto / Die Mauer



Paul Brito
Die Mauer


Lo confieso: estudié en un colegio alemán pero no aprendí el idioma. Lo sentía ajeno, remoto. No me parecía necesario ni accesible. Me bastaba el español y me sobraban aquellas profesoras que siempre parecían enojadas. Varias veces mi madre me pagó clases particulares con estudiantes de último año, pero mi mente se negaba a asimilar aquella sintaxis tortuosa y esa fonética áspera alejada de la dulzura de mi lengua. Quizá mi madre me mimó demasiado y nunca pude abrazar otra herencia lingüística sin sentir el impulso de volver inmediatamente a los brazos de mi idioma materno.

Paul Brito / Mar y espejo


Paul Brito
Mar y espejo

Las aguas han entrado hasta el alma.
 Salmo 69

Es el primer recuerdo que poseo. Mi madre lavaba en el mar a mi hermana y mi padre hablaba animadamente de fútbol con un vecino de carpa, cuando me perdí por primera vez. Es curioso que un extravío sea el primer punto de referencia en el mapa de mi memoria. Tendría unos tres años y jugaba a no dejarme tocar los pies del agua. Cuando alcé la vista, mi familia no estaba por ningún lado. Había mucha gente y el mar parecía más grande que antes. Mi reacción fue dirigirme enseguida al hotel donde estábamos hospedados, o hacia donde intuía que se encontraba. En el camino un amigo de mi papá me reconoció: “¡Muchacho, te están buscando tus padres!”, y me cargó para llevarme más rápido con ellos. Mi mamá lloraba imaginando lo peor y mi papá venía de correr por toda la playa preguntando por mí.