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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Christopher Isherwood / Diario de un viaje por Sudamérica

Christopher Isherwood
Poster de T.A.
Christopher Isherwood

Diario de un viaje por Sudamérica

En 1947,Christopher Isherwood recorrió durante seis meses el subcontinente americano. Este es un breve resumen de este fantástico y trepidante viaje



La incomodidad de visitar lo maravilloso En 1947, casi treinta años antes de que Bruce Chatwin emprendiera su mítico viaje por la Patagonia, el escritor Christopher Isherwood (Cheshire, Inglaterra, 1904 - Santa Mónica, 1986)) recorrió durante seis meses el subcontinente americano. Autor de 'Mr. Norris cambia de trenes' y 'Adiós a Berlín', que inspiró la película 'Cabaret'. Tras su viaje a la guerra chino-japonesa en 1983, emigró a Estados Unidos, se estableció en California y se convirtió al hinduismo. Este es un breve resumen del fantástico y trepidante periplo que se recoge en 'El cóndor y las vacas' (Sexto Piso).

jueves, 29 de junio de 2017

Lecturas para el verano / Literatura traducida


Ilustración de Mauruce Sendak

Lecturas para el verano

Literatura traducida



PATRICIO PRON
28 JUN 2017 - 04:19 CDT


Homo Poeticus. Danilo Kis.


Homo poeticus

Autor: Danilo Kiš. Traducción de Luis Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek

Edita: Acantilado

Acerca de los puntos cardinales suele decirse que son tres (Norte y Sur), pero una afirmación similar y no menos acertada sería que son nueve: la literatura, los sueños, el humor, los espíritus, la amistad, el pasado, el presente y el futuro. Del primero de ellos se ocupa magistralmente Danilo Kiš en esta selección por la que desfilan Jorge Luis Borges, Roland Barthes, Charles Baudelaire y Lautréamont, pero también las ideas y las prácticas de uno de los narradores europeos más importantes del siglo XX.

Noches sin noche y algunos días sin día. Michel Leirirs.


Noches sin noche y algunos días sin día

Autor: Michel Leiris. Traducción de David M. Copé

Edita: Sexto Piso

Michel Leiris adquirió el hábito de tomar nota de sus vivencias oníricas en 1923; sin embargo, pronto descubrió que éstas no servían para la “novela de aventuras” que tenía pensado escribir con ellas: a cambio, lo que publicó bajo el título de Noches sin noche y algunos días sin día es algo bastante más interesante, una invitación a vivir con los ojos cerrados.

Santos y eruditos. Terry Eagleton.


Santos y eruditos.

Autor:Terry Eagleton. Traducción de Teresa Arijón

Edita: El Cuenco de Plata

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento”, el revolucionario irlandés James Connolly recuerda la época en que frecuentó a Ludwig Wittgenstein y a Nikolai, el hermano de Mijaíl Bajtín; si el sentido de la ficción es detener el tiempo (como sucede aquí), también lo es contribuir a la discusión de ideas, y hay muchas en este libro; también mucho humor, algo nada sorprendente si se considera detenidamente la obra del gran (y muy serio) ensayista que Eagleton es.

Lo que dicen las mesas parlantes. Víctor Hugo.


Lo que dicen las mesas parlantes

Autor: Victor Hugo. Traducción de Cloe Masotta Lijtmaer

Edita: Wunderkammer

El autor de Los miserables y de Nuestra señora de París fue introducido al espiritismo por Delphine de Girardin en septiembre de 1853. Lo que dicen las mesas parlantes lo muestra “comunicándose” con William Shakespeare, “El Océano”, Jesucristo, “La Muerte” y Platón, casi siempre con resultados calamitosos para todas las partes, incluida la de ultratumba.




Diario de Sintra. Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden.


Diario de Sintra

Autor: Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden. Traducción de David Paradela

Edita: Gallo Nero

Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden fueron tres de los escritores ingleses más importantes del siglo XX y fueron amigos. En 1935 se instalaron en una casa en Sintra, donde escribieron este diario colectivo; en él hay un anhelo de libertad compartido, pero también varios dramas y la constatación de que ni siquiera las mejores amistades sobreviven a las pruebas de la política y del tiempo, mucho menos las amistades entre escritores.

Una visita a Voltaire y Rousseau. James Boswell.


Una visita a Voltaire y Rousseau

Autor: James Boswell. Traducción de José Manuel de Prada-Samper

Edita: Mondadori

A falta de otros talentos (que tuvo), el más importante del que dispuso Boswell fue el de saber rodearse: conoció a muchas personas y, casualmente, casi todas ellas eran famosas. A su amistad con el Dr. Johnson le debemos una de las obras más importantes de la literatura, su Vida de Samuel Johnson; pero sus visitas a Voltaire y a Rousseau son igualmente extraordinarias.

George Orwell fue amigo mío. Adam Johnson.


George Orwell fue amigo mío

Autor: Adam Johnson. Traducción de Carles Andreu

Edita: Seix Barral

Los personajes de George Orwell fue amigo mío son nuestros contemporáneos (también) en su incapacidad de comprender qué sucede a su alrededor; son los relatos de ficción más lúcidos sobre el presente que se hayan podido leer en unos meses en los que se han publicado otros muy buenos libros de cuentos, como los de Edith Pearlman y (un rescate) En el corazón del corazón del país, de William H. Gass.

sábado, 7 de octubre de 2006

Christopher Isherwood / Autobiografía de los demás


Christopher Isherwood

Autobiografía de los demás

Fernando Castanedo
7 de octubre de 2006


Dos obras del inglés Christopher Isherwood aparecen en las librerías. En una de ellas, Desde lo más profundo (1962), traza perfiles biográficos de cuatro personajes distintos situados entre 1928 y 1953. En el otro volumen, Un hombre soltero (1964), describe un día en la vida de un profesor homosexual tras la muerte de su amante.

Christopher Isherwood (1904-1986) alcanzó fama mundial gracias a la adaptación del retrato de Sally Bowles, tomado de su obra Adiós a Berlín (1939), en el musical Cabaret. Con Desde lo más profundo (1962) y Un hombre soltero(1964), este escritor inglés siguió cultivando la misma técnica narrativa que había desarrollado en sus primeras obras y que consistía esencialmente en escribir su autobiografía con el subterfugio de estar narrando vidas ajenas. Para vencer el pudor, prefreudiano y gentil, de narrarse a sí mismo, Isherwood se fotografió a través de los demás y, como conocía muy bien la materia que trataba, llegó a ser un retratista excepcional.

En Desde lo más profundo (1962) reunió los esbozos biográficos de cuatro personajes. El primero, ambientado en 1928, es el del señor Lancaster, un envarado pariente victoriano que le habló mal de cierta ciudad: "... en las más viles perversiones de la mente oriental no encontrarás nada más repulsivo que lo que ocurre en Berlín abiertamente todos los días del año. Esa ciudad está condenada, mucho más, sin duda alguna, que la misma Sodoma". Chris, el narrador, tomó una decisión: "Pasara lo que pasase, me iría allí en cuanto me fuese posible, y me quedaría allí un tiempo largo, muy largo".
Los otros tres retratos cubren los veinte años que van de 1933 a 1953, desde su partida de Alemania hasta su existencia en Estados Unidos. El de Ambrose muestra a un joven inglés educado en oxbridge, renegado de su país y de su cultura, alcohólico, rico, y con una flotilla de amigos-servidores a los que mantiene en una isla griega. Waldemar es el retrato de un joven proletario alemán que huye al Reino Unido apadrinado por la clásica comunista inglesa de clase alta. El último corresponde a Paul, un prostituto de lujo que bajo los auspicios de Chris se hace hinduísta.

Un hombre soltero (1964) se distingue de estos retratos porque el narrador ya no es Chris. Aquí Isherwood describió veinticuatro horas en la vida de un profesor de literatura que, muerto su amante, experimenta la soledad en Los Ángeles. Además del valor histórico de retratar explícitamente la vida de un homosexual en unos Estados Unidos todavía dominados por el macarthismo, y obsesionados con la amenaza nuclear soviética, esta novela comparte con Desde lo más profundo el valor artístico de convertir varias vidas humanas, incluida la del propio autor, en literatura de primera.
Desde lo más profundo. Christopher Isherwood. Traducción de Jesús Pardo Santayana. Debolsillo. Barcelona, 2006. 409 páginas. 9,95 euros. Un hombre soltero. Christopher Isherwood. Traducción de José Martínez de Aragón. Debolsillo. Barcelona, 2006. 172 páginas. 8,50 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de octubre de 2006


jueves, 6 de enero de 2005

Christopher Isherwood / Aventurero sentimental


Christopher Isherwood

Christopher Isherwood

Aventurero sentimental


VICENTE MOLINA FOIX
6 ENE 1986


Cyril Connolly, que defendió su prosa fría desde las primeras novelas de finales de los veinte, decía que Isherwood escribía persuasivamente porque era "insinuantemente templado y anónimo; nada le conmueve, nada le sobresalta". Esta calificación al escritor no cuadra, sin embargo, al inquieto aventurero sentimental que desde sus días de estudiante fue Isherwood.Su aventura fue la de una generación -Auden, Spender, Britten, el espía Blunt, el propio Connolly- que vivió intensamente la curiosidad histórica, el compromiso político y el rechazo activo o pasivo a un país natal que les quedaba estrecho, cuando no agobiante. Sabemos las distintas formas de respuesta de este grupo de artistas, salidos todos del privilegiado eje Oxford-Cam bridge: unos murieron combatiendo al franquismo en nuestro suelo; otros, que regresaron de esa lucha, contemplaron sin excesiva ilusión las primeras experiencias sociales del laborismo en el poder; los hubo que se refugiaron en las brumas de la religión o en la infidelidad al espionaje por convicción ideológica.

Christopher Isherwood
Poster de T.A.

Los tres amigos literariamente de más promesa -Isherwood, Auden y Spender- cultivaron la imagen del outsider, pero sólo el primero la desempeñó a fondo. Coincidieron en el chispeante Berlín de los primeros años treinta, compartieron allí la cama con numerosos jóvenes locales y salieron zumbando cuando la sombra de Hitier tomó cuerpo. De aquella Alemania (reflejada en su célebre novela Adiós a Berlín, base de la aún más célebre película Cabaret, y en otra, a mi juicio mejor, Mr. Norris cambia de trenes), Isherwood regresó a Londres, trabajó con Auden en interesantes experiencias de teatro político, viajó a China, se metió en el mundo del cine. No volvió nunca a su país. Pero en su renuncia a la ciudadanía británica y en su definitivo alejamiento de aquella Inglaterra de esperanzas de los años veinte y treinta puede verse una forma de condena no-activa, un estudiado adiós a todo aquello.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de enero de 1986