viernes, 30 de septiembre de 2011

Annie Leibovitz / Retratos memorables


Annie Leibovitz
RETRATOS MEMORABLES

  • El presidente de Estados Unidos Barack Obama y su familia posan para Leibovitz en el Salón Verde de la Casa Blanca. 1 de septiembre de 2009.
  • Yono Ono, acostada mientras su marido, John Lennon, la abraza y se acurruca completamente desnudo. Al cantante sólo le quedaban unas horas de vida.
  • Burce Sprinsteen. En concreto el trasero del cantante enfundado en unos viejos vaqueros. Se trató de una toma al azar en la sesión fotográfica del disco  "Born in the U.S.A.", y que acabó por convertirse en la portada del álbum.
  • La actriz Demi Moore, desnuda, exhibe su feliz embarazo de siete meses.
  • Whoopi Goldberg, feliz como una niña, se sumerge en una bañera llena de leche, dejando ver sólo su rostro y sus extremidades.
  • George W. Bush y su Gabinete posan en la Oficina Oval de la Casa Blanca, luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
  • El artista búlgaro Christo, envuelto completamente en tela, tal como él empaqueta los edificios.
  • [La cantante Dolly Parton posa sonriente, mientras cubre con su cuerpo al musculoso actor Arnold Schwarzenegger.
  • Los actores Dan Aykroyd y John Belushi, disfrazados como The Blues Brothers, con sus caras pintadas de azul.
  • La reina Isabel II del Reino Unido mira hacia Londres por la ventana de un salón del Palacio de Buckingham.
  • El artista Keith Haring, con su cuerpo pintado, es otro de sus propios cuadros.
  • El político ruso Mijaíl Gorbachov sentado dentro de un automóvil con los restos del Muro de Berlín al fondo.
  •  El cantante Sting, cubierto de barro,  se mimetiza con el paisaje del desierto.
  •  Un primer plano del músico Pete Townshend, quien apoya la cabeza sobre su mano mientras brota sangre desde su palma.
  • La cantante y actriz Miley Cyrus cubre su busto solo con una sábana blanca cuando ella tenía apenas 15 años de edad, perversa e inocente.
  • En un primerísimo plano, Meryl Streep parece sacarse su propio rostro al estirar con la punta de los dedos una mascarilla blanca. Esa mascarilla podría ser otro de los personajes de la famosa actriz.
  • Demi Moore, con un traje de hombre pintado sobre su piel y más bella que nunca, vestida y desnuda al mismo tiempo.




 
 























jueves, 29 de septiembre de 2011

Susan Sontag / La vida secreta

Susan Sontag
Fotografía de Annie Leibovitz
La vida secreta de Susan Sontag

Sacó los colores durante décadas a la sociedad norteamericana, pero protegió férreamente su intimidad y mantuvo casi en secreto su relación con la famosa fotógrafa Annie Leibovitz. Tras su muerte, los detalles empiezan a salir a la luz.

Por Ferran Viladevall
Los Angeles (EEUU)
El Mundo, 2 de Enero de 2005


Susan Sontag, 1988
Fotografía de Annie Leibovitz

Era una mujer pública pero pocos conocían sus intimidades. Hablaba claro y con bravura, pero se mostraba vaga y escurridiza cuando se trataba de descubrir su lado más personal. Días después de los ataques del 11-S, por ejemplo, arremetió contra la ceguera patriótica: «En temas de coraje, se puede decir lo que sea de los culpables de la masacre, pero no que fueran cobardes». Ella planteó la pregunta que ha estado flotando en el ambiente desde la tragedia: «¿Dónde está el reconocimiento de que esto no fue un ataque cobarde a la civilización o a la libertad o a la humanidad o al "mundo libre", sino un ataque al autoproclamado superpoder; ejecutado como consecuencia de las alianzas específicas y acciones de América?»
Pero Sontag ya tenía experiencia en sacar los colores a los que crean conflictos. Cuando la guerra de Vietnam, acusó a la raza blanca de «ser el cáncer de la historia humana». Irónicamente sería otro cáncer -una leucemia-, lo único que ha podido hacerla callar.

Susan Sontag 1993
Fotografía de Annie Leibovitz

 ¿Quién era Susan Sontag? Se sabe que estaba unida a la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, una relación que duró tres lustros. Leibovitz es toda una institución que se hizo un nombre con sólo 31 años al fotografiar a un John Lennon desnudo abrazado a Yoko Ono para la revista Rolling Stone. Una instantánea hecha sólo horas antes de que Lennon fuera asesinado.
           Pero a pesar de ser puntos de referencia de la cultura y las letras, ambas guardaron celosamente los detalles de su relación.Aunque se sabe que vivían en pisos separados en el mismo edificio de Chelsea, en Manhattan.
         
Annie Leibovitz

            Hace tres años cuando Leibovitz dio a luz por cesárea a Julia Margaret Cameron, su primera y única hija, organizaron una fiesta conjunta para celebrar el evento. Sólo acudió la aristocracia intelectual de la gran manzana. Un círculo elitista en el que se incluye el actor Michael Douglas y la editora de la difunta revista Talk, Tina Brown. Si alguien se escandalizó porque Leibovitz hubiera parido a los 52 años, o por la clamorosa ausencia de un padre natural del bebé, nadie dijo nada.
          Su círculo de amistades siempre ha cerrado filas en torno a la pareja, cuya fortuna se estima en 30 millones de dólares. Su silencio ha ayudado a perpetuar el misterio y el secretismo acerca de su relación. Y nadie sabe exactamente a qué se deben tantas precauciones.
          La clave puede estar en sus amistades. Según el profesor Carl Rollyson, que escribió una biografía de Sontag en 2000, la pareja siempre tuvo amigos muy poderosos. Y «la gente está temerosa de hablar».
          Desde The New Yorker, la revista cultural más prestigiosa de Estados Unidos, se duda de la veracidad de las elucubraciones de Rollyson, que aparentemente hace uso de afirmaciones que Sontag hizo a sus más íntimos sin que haya sido confirmada su participación en el libro. La revista critica, además, que Rollyson se basara principalmente en la opinión de la feminista y comentarista social Camille Paglia -a quien el libro califica de lesbiana a pesar de su ambigüedad al respecto-. Paglia, admiradora acérrima de Sontag, vio como la intelectual se volvía contra ella por su obsesiva devoción. Eso explicaría su resentimiento.
          ¿Por qué tanta discreción? Hay rumores. Uno de ellos hace referencia a la inseminación artificial de Leibovitz. Dicen las malas lenguas que la fotógrafa -que cobra unos 100.000 dólares por día de trabajo-, recibió esperma de David Reiff, el único hijo de Susan Sontag.Un rumor alimentado por la excelente relación entre Reiff, que ya ha llegado a la cincuentena, y su madre. Para aclararlo, hizo falta que una de las personas de su círculo rompiera silencio.Fue nada menos que Marilyn, la madre de Leibovitz. «De ninguna manera. Por Dios», zanjó la señora. Según su versión, el esperma venía de un banco. Por ella se sabe también que Sontag estuvo presente en el parto y que Leibovitz -fotógrafa de la revista Vanity Fair-, se llevó su inseparable cámara para inmortalizar a la recién nacida.
          Pero es difícil creer que la inseminación artificial o el parto fueran las causas de su secretismo. Quizás fuera su sexualidad. Leibovitz reconoció la influencia de Sontag en su vida, pero no fue más allá. Por su parte, Sontag declaró que «había amado a hombres y mujeres». Pero su preferencia por las mujeres quedó más clara cuando en 1999 ayudó a Leibovitz a fraguar Women, un libro que retrata la feminidad en el cambio de milenio con fotografías de ella y textos de la escritora.


Susan Sontag
Fotografías de Annie Leibovitz

         Sin embargo, Sontag y Leibovitz no aprovecharon su estatura pública para defender sus causas. Y eso no sentó bien a los activistas homosexuales. Pero hay quien opina que para Sontag -autoproclamada «moralista obsesiva» y «fanática de la seriedad»-, usar el lesbianismo como bandera hubiera sido contraproducente para una mujer «cuya inteligencia era aún mayor que su talento», según el novelista Gore Vidal. De hecho, el silencio sobre sus preferencias sexuales no hizo más que aumentar su poder como voz contemporánea. Ahora que no está, es posible que salgan a la luz más detalles sobre su vida privada. Llegarán, pero no inmediatamente.


ASI ACUSABA

EEUU. «Siento un poco de vergüenza de ser estadounidense. Siempre me ha molestado la vanidad de querer ser los primeros, la cultura popular, las películas de Hollywood... Quizá por eso me gusta tanto sentirme extranjera. Me interesan más los derrotados que los vencedores».

11-S. «La desconexión entre lo que sucedió y cómo podría entenderse y las tonterías farisaicas y abiertos engaños difundidos por todas las figuras públicas estadounidenses y analistas de televisión son asombrosos, deprimentes»

POLITICA. «La política, la política de una democracia -que implica desacuerdo, que promueve la sinceridad-, ha sido sustituida por la psicoterapia».

BUSH. «No hay ninguna razón para centrarse en la simplista retórica de cowboy de Bush que, durante aquellos días inmediatamente postriores al 11-S, pasó de la cretinez más absoluta a la siniestralidad más lúgubre».

«GUERRA SANTA». «EEUU se ha comportado de una manera brutal e imperialista, pero no está involucrado en ninguna operación general contra lo que denominamos mundo islámico».

INTELECTUALES. «Entra de lleno en la gran tradición el anti-intelectualismo norteamericano el recelo hacia el pensamiento, hacia las palabras. Y presta un gran servicio a los fines del actual gobierno. Decir algo podría resultar polémico. Mejor no decir nada».



miércoles, 28 de septiembre de 2011

Esteban Carlos Mejía / Adiós a los próceres


Rabo de paja
Adiós a los próceres y otros vainazos

Por Esteban Carlos Mejía
El Espectador, 24 de septiembre de 2011

Mi amiga Isabel Barragán anda de mal genio. “Es el equinoccio de primavera en el hemisferio sur”, dice, mientras saca libros del baúl de su carro y los empaca en un morral. Estamos en el parqueadero de la universidad donde dicta literatura aplicada o comparada. “Hoy desayuné fricasé de alacrán”. Los ojos le centellean en su cara casi perfecta. “Supe que estuviste en una charla con Pablo Montoya, en el pantanero ese de la feria del libro en el Jardín Botánico”, dice. “Fue la presentación en Medellín de Adiós a los próceres, edición de Grijalbo”. “¿Y qué tal?”. “Pues a mí me encantó”, digo, no sin cautela. “Es una colección de 23 semblanzas. Veintidós héroes y el que los fusiló. Historia patria vuelta ficción, una invención apócrifa, sin respeto por los acontecimientos”.
Me analiza con curiosidad. La miro a los ojos: “A Pablo Montoya, y son sus palabras, le ‘atraen más la incredulidad y la reserva que la ingenuidad y el ditirambo’. Tiene imaginación, memoria, gusto estético y erudición. Escribe con humor, sutileza e inteligencia, y cada texto es un manjar”. Las semblanzas son a lo Voltaire y en homenaje a Marcel Schwob y sus Vidas imaginarias. Le menciono las que más me gustaron. Antonio Nariño, traductor. Jorge Tadeo Lozano, zoólogo. Pedro Fermín de Vargas, farsante. Simón Bolívar, bailarín. Manuel Atanasio Girardot, abanderado. Francisco de Paula Santander, leguleyo. “¿No hay mujeres?”, me interrumpe, despectiva. “Tres, las mejores”, le contesto. “Antonia Santos, guerrillera. Policarpa Salavarrieta, espía. Manuela Sáenz, amante. Al final aparece Pablo Morillo, pacificador, el único que no se torció, cruel y desalmado desde que llegó hasta que se fue”. “Pablo Montoya escribe muy bien”, dice. “Su novela Lejos de Roma, en Alfaguara, 2008, me hizo reír y llorar, soñar y gozar”.
El baúl está lleno de libros, en cajas, en bolsas, sueltos. De repente, cambia de tema, impetuosa. “Me emputa la zalamería”, ruge. “A una matrona de la farándula cultural bogotana le dio por decir que Tomás González es dizque el secreto mejor guardado de la literatura colombiana”. “No está mal”, replico. “Menos cuando se pone a hablar de maticas y flores”, dice. “¿Cómo así?”. “Begonias, zapotes, Philodendrum andreanum, buganvilias, dalias, girasoles, cymbidium, totumos (Cresentia cujete), aguacates, lulos (Solanum quitoence), boñiga”. “¿Qué es eso?”, digo, boquiabierto. “Los caballitos del diablo, de 2003, editada por Norma, la extinta”. “Pero La luz difícil, su más reciente novela, brilla con luz propia”, digo. Se encoge de hombros: “A lo mejor. En todo caso, la literatura colombiana tiene otros secretos mejor guardados”. “¿Ah, sí?”, digo. “Al rompe le soplo seis, mijito. Miguel Torres, cuya novela El crimen del siglo es paradigmática. Roberto Rubiano Vargas, cuentista y novelista de culto. Lucía Estrada, poeta y poeta. Ramón Illán Bacca, carnavalesco. Evelio José Rosero, post-boom. Y Pablo Montoya Campuzano, semblancero mayor. ¿Cómo le quedó el ojo?”. Ay, equinoccio. Ay, primavera.



Amy Winehouse / Back to Black




Amy Winehouse en concierto

BACK TO BLACK
By Amy Winehouse
BIOGRAPHY

He left no time to regret
kept his dick wet
with his same old safe bet
me and my head high
and my tears dry
I get on without my guy
you went back to what you knew
so far removed from all that we went through
and I tread a troubled track
my odds are stacked
I’ll go back to black

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to.....

I go back to us

I love you much
It’s not enough
you love blow and I love puff
and life is like a pipe
and I’m a tiny penny rolling up the walls inside

We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to

Black, black, black, black, black, black, black,
I go back to
I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to black



BACK TO BLACK

El no dejó tiempo para arrepentirse,
mantuvo su pija mojada
con su misma vieja apuesta.
Mi cabeza y yo volábamos
y mis lágrimas se secaban.
Estaba sin mi muchacho.
Tú volviste a lo que ya conocías,
tan alejado de todo aquello que pasamos,
y yo estoy pisando un camino problemático.
Mis probabilidades están atascadas.
Tendré que volver a lo negro.

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Yo vuelvo a nosotros

Te amo mucho
y no es suficiente.
Tú amas soplar y yo amo respirar
y la vida es como un tubo
y yo soy una pequeña moneda que rueda por entre las paredes

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Negro, negro, negro, negro, negro, negro, negro,
vuelvo a…  
vuelvo a…

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....


Amy Winehouse
Back to Black
En vivo
Con subtítulos en español




martes, 27 de septiembre de 2011

Elmer Mendoza / "El Gobierno de Calderón ha llevado México a una pérdida de control y de vidas"



Elmer Mendoza

"El Gobierno de Calderón ha llevado México a una pérdida de control y de vidas"

El escritor, invitado en el Hay Festival, es el creador de un lenguaje propio para describir el horror que asuela su país



Segovia 26 SEP 2011 - 03:49 COT

El escritor mexicano Elmer Mendoza (Culiacán, 1949) es un hombre de fronteras: la que separa México de Estados Unidos y que ha condicionado la historia del país; esa otra, difusa, entre el bien y el mal, y una última y definitiva que le lleva a la creación de un lenguaje nuevo, trasunto de influencias variopintas, corridos, televisión y voces populares. Mendoza es un autor enfrascado en una búsqueda continua de la fortaleza necesaria, la confianza, las justificaciones históricas y las fuentes, literarias o no, para el uso del lenguaje de la calle, de los antros, del día a día más gris, una búsqueda que le lleva hasta Aristófanes o el Borges de Hombre en la esquina rosada, pasando por autores contemporáneos de todo pelaje y origen.
Elmer Mendoza y novela
Considerado por muchos como el rey de la novela de narcos, el creador de la serie del policía Edgar, el Zurdo Mendieta (Balas de plata y La prueba del ácidoambas editadas por Tusquets, estuvo en el Hay Festival de Segovia para conversar sobre todos estos asuntos con Arturo Pérez Reverte. Horas antes, en una mañana soleada de principios de otoño, Mendoza conversó con EL PAÍS sobre la situación de México, los personajes de sus novelas y su verdadera obsesión por la renovación del lenguaje. Con un hablar pausado que no revela nada de lo que ha visto un hombre que ha convivido con la violencia desde niño, Mendoza nos aporta algunas de las claves de su obra y su visión del mundo.

Pregunta. ¿Qué le ha pasado a México?
Respuesta. Tenemos una larga historia condicionada por nuestra relación con EE UU que tiene que ver con el tráfico ilegal. Primero era de alimentos, después, durante la Ley Seca, de tequila, aunque ya entonces había producción de goma de opio. Y ahora, nosotros no producimos coca, pero están las rutas de paso y producimos metaanfetaminas y también cannabis, pues a los gringos les sigue gustando mucho la que producimos nosotros. Y ahora hay también un tráfico que tampoco es nuevo pero que ha crecido mucho y que es el tráfico de personas. Y digamos que esa relación de cercanía ha degenerado en esto.
P. ¿Qué se puede hacer? ¿Hay una alternativa a la guerra directa planteada por el Gobierno de Calderón?
R. El presidente Calderón y su equipo son gente que no conoce el país que gobiernan, o no lo conocían. Él y su equipo son un grupo de buenas personas, de buenas familias, pero México es un país tan grande que las buenas personas de buenas familias se mueven en un territorio bastante limitado, igual las universidades en las que estudian, que no tienen que ver con otras regiones, otros perfiles, otro tipo de personas. Ellos llegan ahí y quieren hacer la del Llanero Solitario y creen que pueden resolver este problema. Lo que hacen es declarar la guerra a la delincuencia organizada pero luego lo único que hicieron fue producir una situación nueva, de pérdida de control, de pérdida de vidas y que los ha llevado en estos cinco años a ningún sitio y que tampoco les llevará a ningún lado en el año que le queda a la administración. Eso es lo que le pasó a México: un país mal dirigido, donde los que gobiernan han descubierto que es muy difícil tener éxito porque tenemos una policía corrupta, un Ejército bajo sospecha.
P. ¿Pero qué esperanza tiene un país donde, como se ve en sus dos últimas novelas, más del 90% de los crímenes no se resuelven, donde los mandos policiales ordenan a sus agentes cerrar en falso un caso en el que está implicado el procurador de turno, o un empresario poderoso?
R. Las élites se han fortalecido porque la corrupción se lo ha permitido. Y tienen influencia en todo, están en todas partes. La forma en la que operan es así. En un Estado que no sea tan corrupto, las relaciones del poder, del Estado con la gente, no son tan corruptas pero en mi país no es así. Y no tengo idea de cómo lo harán. Habría que refundar México. Hemos pedido al Gobierno que llame a los expertos a los que no ha llamado, que reelabore la Constitución, que replantee el sistema de justicia y de educación y la relación del Gobierno con el sistema económico.
P. En su obra El amante de Janis Joplin se ve muy bien cómo el narco es una mancha que se extiende discretamente entre la mayoría de la población mexicana.
R. En México el narco afecta, de alguna u otra manera, digamos, a más o menos un 70% de la población, y eso no excluye estatus: desde los que tienen una economía precaria hasta los consorcios que lavan dinero. Todos, todos, todos están... [se detiene y sonríe antes de seguir] Hay regiones enteras en las que están identificados ciclos que tienen que ver con la siembra de la amapola o cannabis. Hay un momento en el que no hay ventas de coches, por ejemplo, y llega el tiempo de cosecha y venden joyas, mucha cerveza... Y los que tienen sus negocios saben eso. Y vuelve a reactivarse a los tres meses, con la siguiente cosecha. Todos estamos ahí. Lástima que no compren libros, pero no están dentro de sus necesidades primarias.
P. La búsqueda de una estética de la violencia, de un lenguaje propio que hable de esa situación límite ¿tiene peligros? ¿No puede generar cierto lenguaje legitimador? Porque hay acusaciones de este tipo desde distintos estamentos de la política o las artes...
R. La estética de la violencia es una postura artística para que los lectores del mundo experimenten lo que vive la gente de la calle en México. Los que quieren, por ejemplo, que se prohíban los narcocorridos no conocen el país, han vivido de otra manera durante todos estos años. Ahora el acierto es que hemos encontrado un lenguaje, aunque todo lenguaje es limitado en ese terreno a la hora de trabajar los efectos de la violencia, pero también lo vuelve interesante y es algo que podemos compartir con el mundo y la cantidad de artistas de todas las disciplinas que están implicados es lo que le ha dado fuerza.
P. ¿Qué ventajas tiene en este sentido la novela negra?
R. La ventaja de la novela negra es que su territorio es el delito y entonces, al trabajar con este género, cubres el primer estamento, no hay que explicar nada y eso le hace un vehículo muy, muy efectivo. Pero, sobre todo, es que la novela negra es absolutamente social y eso quiere decir que toca todos los aspectos positivos de una sociedad, los negativos, siniestros, las debilidades, la podredumbre, los sueños, los deseos. También, cuando los casos se resuelven con las posibilidades de la aplicación de la ley, aparece la vertiente legal, pero no es el caso de las novelas mexicanas.
P. Háblenos de Edgar Mendieta, ese personaje tan peculiar y atractivo, que sin ser un ejemplo de corrupción, se mueve siempre en aguas procelosas, que recurre a la ayuda de los narcos a los que combate si los necesita.
R. El Zurdo sabe muy bien donde trabaja y cuáles son las fuerzas que pueden estar en contra y a favor. Él simplemente las usa. Un policía que hace su trabajo en una corporación como las mexicanas tiene que usar todo si quiere sobrevivir, si no, no lo consigue. Porque ahora están haciendo purgas de policías corruptos, pero antes ha habido muertes de policías que trabajaban relativamente bien que serían los padres de Mendieta. El Zurdo no quiere enfrentar a los narcos, pero tampoco quiere ser gente de ellos, los usa. Mendieta tiene que estar muy consciente de la realidad en la que le toca operar y entonces ahí a veces tiene que haber un contubernio, una convivencia con los mismos malos que no siempre está muy clara.
P. ¿De dónde sale ese lenguaje tan peculiar, reconocible y único?
R. Parto del lenguaje callejero, del lenguaje que no tiene a veces mayor explicación que la arbitrariedad. Sin embargo, al principio me gustaba mucho desbocarme, ahora creo que me autorregulo lo suficiente. Eso sale de todas partes, pero básicamente de la calle, en los bares aprendo muchísimo, de la tele, de las lecturas.
P. Pero, en cierto modo, esa búsqueda era asomarse al abismo, cruzar otra frontera.
R. El asunto era que yo tomara confianza. Yo me decía: Aristófanes usó expresiones no habituales, que no las utilizaría Sófocles, lenguaje fuerte, popular. Descubrí que Dante, cuando decide escribir La Divina Comedia en italiano decide incluir lenguaje popular y que tardó 12 años en publicarlo porque sus amigos le decían que no lo hiciera, que ese lenguaje no le iba a llevar a ningún lado. Yo tengo dos maestros españoles que no me fallan: Cervantes y Quevedo. Y Shakespeare, que en Hamlet ya usa palabras que puso como le vino en gana y que solo tienen una función poética, y son expresiones callejeras, a veces solo se trata de reproducir sonidos, el significante y no el significado y eso me gusta muchísimo. Esos genios de la literatura me muestran que todo tiene un límite y que el lenguaje es representatividad y que es algo mucho más profundo que simplemente la utilización de una palabra, creo que es la expresión también de un perfil cultural. Esto lo he notado en el momento de ayudar a mis traductores. Cuando explico una expresión no solo tengo que poner el significado probable, sino que tengo que explicar cuál es su origen, dónde se usa, y este proceso me ha dado confianza para usar expresiones con total libertad; son expresiones reales, tienen una explicación que soy capaz de dar.
P. ¿Tiene miedo a perder lectores en esa búsqueda de un lenguaje tan personal? Porque le aseguro que la reproducción literaria del lenguaje de Sinaloa crea problemas al lector.
R. No me preocupa porque mi lector ideal es una persona curiosa, temperamental y también un lector que lee por apasionamiento y si lee por apasionamiento es capaz de superar ciertos obstáculos que son mínimos.
P. ¿Dónde se encuentra el español a principios del siglo XXI?
R. Creo que hay que sentirse orgullosos de la lengua que hablamos. Orgullosos en el sentido de que es una lengua que está viva, y que desde luego siempre está generando expresiones que como son nuevas no conocemos, algunas no sobreviven, otras sí pero creo que es una lengua muy fuerte. A veces me da grima que no sea más importante.
P. ¿Qué le falta a nuestra lengua para tener la consideración que se merece?
R. Menos complejos. Yo descubro que cada vez hay más críticos y escritores que se ocupan de sus lenguas, pero nuestros libros más vendidos siguen siendo traducidos, algo que no ocurre en Reino Unido, EE UU o Alemania. ¿Qué ocurre con nosotros? Tenemos que reforzar la identidad y para ello tenemos que impedir que en países como España, que ha llevado el español por el mundo, se bloqueen las renovaciones. Las únicas limitaciones tienen que ser nuestras propias limitaciones como autores, que a veces ya son demasiadas para tomar otras que tienen que ver con el manejo del público al que llegamos.
P. ¿Cuáles son sus principales influencias en el ámbito de la novela en español contemporánea?
R. Dos novelistas que me han influido. Uno mexicano: Rafael Bernal, autor de una novela genial que es El complot mongol, novela cruda, por el lenguaje, por lo que ocurre, con un detective, García, muy mal hablado; y un escritor brasileño que se llama Rubén Fonseca, que no en toda su obra, pero si en algunas partes, usa el lenguaje de la calle con muchísima propiedad y también el manejo de la ironía, una ironía muy velada, que es donde está su fortaleza y que tiene que ver con el perfil de sus personajes. Me gusta también cómo manejan los colombianos Mario Mendoza, Jorge Franco, Santiago Gamboa ciertas formas del lenguaje de la calle. Siempre te da la sensación de que se puede. Borges y su obra Hombre en la esquina rosada, un cuento de cuchilleros en el que se usa el lenguaje popular con una propiedad, un ritmo un poco antiguo, es una de mis referencias constantes.