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domingo, 2 de febrero de 2025

Leila Guerriero cuenta cómo es sobrevivir a una dictadura en su charla del 'Hay Festival Cartagena'

Leila Guerreiro
Foto de Ale López

Leila Guerriero cuenta cómo es sobrevivir a una dictadura en su charla del 'Hay Festival Cartagena'

La periodista presentó su nuevo libro, que cuenta la vida de una mujer que salió de un centro de torturas.


María Delgado Díaz

1 de febrero de 2025

En el marco del Hay Festival, Leila Guerriero, referente del periodismo narrativo en Argentina y Latinoamérica, presentó su último libro. Aquí, algunas de las frases que compartió durante la charla que tuvo en compañía de Ana Cristina Restrepo, Columnista de El Espectador y panelista de Blu Radio.

El Hay Festival celebra dos décadas en Cartagena con Salman Rushdie, Jorge Ramos y Anne Applebaum



Salman Rushdie
Salman Rushdie en Cartagena de Indias (Colombia), durante el festival Hay Festival, en 2009.DANIEL MORDZINSKI


El Hay Festival celebra dos décadas en Cartagena con Salman Rushdie, Jorge Ramos y Anne Applebaum

Este jueves 30 de enero y hasta el lunes 3 de febrero se abre uno de los eventos culturales más importantes de América Latina que despegó en 2005 con la bendición de Gabriel García Márquez. “El festival no es un circo que viene y se va”, dice una de sus directoras, Cristina Fuentes La Roche



Camila Osorio
CAMILA OSORIO
Bogotá - 29 ENE 2025 - 23:30 COT

La idea inicial de ubicar el Hay Festival en Cartagena, copiando un festival cultural que había nacido en Gales décadas antes, fue del escritor mexicano Carlos Fuentes, aunque la bendición la dio el Nobel colombiano Gabriel García Márquez. Era 2005 y el expresidente Juan Manuel Santos recuerda el momento exacto, cuando desayunaba con ambos escritores y se acercó a ellos una española, Cristina Fuentes La Roche, hoy coordinadora internacional del Hay Festival. “Los dos se miraron y al mismo tiempo le dieron la bendición”, recuerda Santos, cuando ella les hizo la propuesta de crear el Hay Festival en Cartagena, el primero en América Latina. Gabo se comprometió a estar en la primera edición, con lo que el evento ya contaba con la garantía de arrastrar al menos a todos sus admiradores. El Hay Festival Cartagena, que cada año reúne a políticos, escritores, cineastas, comediantes y otros líderes de la cultura de todo el mundo, celebra este año su vigésima edición con un documental sobre su historia, un libro con las fotos de sus célebres invitados y las mismas conversaciones de siempre.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Las intimidades de la película ‘El olvido que seremos’ emocionan en el Hay Festival


Héctor Abad Faciolince y Fernando Trueba, en el Hay Festival.
Héctor Abad Faciolince y Fernando Trueba, en el Hay Festival. 

HAY FESTIVAL CARTAGENA 2020

Las intimidades de la película ‘El olvido que seremos’ emocionan en el Hay Festival

Héctor Abad Faciolince y el director español Fernando Trueba entusiasman con anécdotas de la adaptación al cine de la célebre novela sobre el padre del escritor colombiano
Sergio Torrado
1 de febrero de 2020
Las imágenes en blanco y negro recrean el estudio de la Universidad de Antioquia donde Héctor Abad Gómez grababa su programa de radio. El asesinado profesor y defensor de derechos humanos –encarnado por el actor español Javier Cámara– se lamenta frente al micrófono. “Los conservadores me tachan de marxista, a mí que nunca leí a Marx, y los marxistas me tachan de conservador, a mí que siempre he perseguido la libertad. ¿Y saben lo que soy? Simplemente un médico, y por eso estoy del lado de la vida”.

domingo, 3 de febrero de 2019

Leonardo Padura / “Mi función es escribir, y en Cuba escribo”



El escritor cubano Leonardo Padura, en una edición del Hay Festival de Cartagena.
El escritor cubano Leonardo Padura, en una edición del Hay Festival de Cartagena. DANIEL MORDZINSKI


HAY FESTIVAL CARTAGENA

Leonardo Padura: “Mi función es escribir, y en Cuba escribo”

El maestro cubano de la novela negra, que participa en una charla de EL PAÍS América en el Hay Festival de Cartagena, reflexiona sobre los cambios en la isla y la vejez de Mario Conde, su emblemático personaje


Santiago Torrado
Cartagena de Indias, 1 de febrero de 2019


"Cartagena está más cerca de La Habana que de Bogotá", apunta Leonardo Padura para referirse a las conexiones históricas entre las dos ciudades caribeñas que siente tan próximas. El maestro cubano de la novela negra publicó hace un año La transparencia del tiempo, el libro más reciente de la saga de Mario Conde, su emblemático personaje. El policía retirado que de vez en cuando acepta algún trabajo como investigador privado incluso ha llegado a Netflix, y su creador es uno de los invitados estelares del Hay Festival en la ciudad amurallada de Colombia.

Las intimidades de Padura y Mario Conde entusiasman en el Hay Festival de Cartagena





Leonardo Padura y Javier Moreno, director de EL PAÍS América.
Leonardo Padura y Javier Moreno, director de EL PAÍS América. DANIEL MORDZINSKI

Las intimidades de Padura y Mario Conde entusiasman en el Hay Festival de Cartagena

El escritor cubano deleita con anécdotas y secretos sobre su trabajo narrativo y el personaje que lo hizo famoso. O a la inversa


Jacobo García
Cartagena de Indias, 1 de febrero de 2019

La edad, la religión, el sexo o la frustración revolucionaria. Divertido, fresco y espontáneo, Leonardo Padura (La Habana, 1955) se metió al público del Hay Festival en el bolsillo, que terminó aplaudiendo puestos en pie al escritor cubano, durante una de las presentaciones más esperadas de la cita cultural que se celebra en Cartagena, en el caribe colombiano.

Leonardo Padura / El Escritor y sus tiempos



Leonardo Padura

HAY FESTIVAL 2019

El escritor y sus tiempos

El escritor cubano Leonardo Padura se presentó en el Hay Festival 2019 en conversación con el periodista español Javier Moreno.
Cartagena de Indias
2 de febrero de 2019
"En mis libros se unen la experiencia acumulada y el paso del tiempo. El escritor que empieza hoy una novela, cuando la termina, dentro de 3 ó 4 años, es otra persona”.
En la reedición de su primera novela, Fiebre de caballos, Leonardo Padura reflexiona sobre la marca del paso del tiempo en el autor y su obra. La introducción a esta reedición se presenta como un tipo de digresión sobre el autor, siempre en constante cambio, y su obra, que, aunque no estática, preserva la imagen de ese inicial escritor. Revisitar esa obra se convierte en una indagación sobre una narrativa ya completamente alejada del autor y de los que fueron sus vicios, sus intereses, sus palabras. El texto toma una vida propia. Reencontrarse con él, implica siempre entablar una nueva relación.

Un recorrido por los Hay Festival americanos a través del lente de Mordzinski

Gabriel García Márquez, retratado en la cama de su casa de Cartagena de Indias durante el Hay Festival de 2010. "Cuando escribo sobre Cartagena, es como si escarbara en mi memoria y en mis recuerdos de infancia para ver qué puedo encontrar", dijo el nobel de Literatura colombiano sobre la ciudad donde inició su carrera periodística, escenario de algunas de sus novelas, como 'El amor en los tiempos del cólera' y 'Del amor y otros demonios'.


Un recorrido por los Hay Festival americanos a través del lente de Mordzinski

El fotógrafo argentino cumple cuatro décadas de cubrir festivales literarios
Cartagena de Indias 
Héctor Abad Faciolince monta a caballo durante el Hay Festival de Zacatecas, en 2010. El autor colombiano, reconocido por 'El olvido que seremos', el libro dedicado a su padre asesinado por paramilitares, conversará con Manuel Vilas sobre el papel de la familia en la literatura durante la edición de este año en Cartagena de Indias.

Leonardo Padura, el maestro cubano de la novela negra célebre por el personaje de Mario Conde, nunca rechaza una oportunidad de ir a Cartagena, una ciudad caribeña que se encuentra muy cercana a su natal La Habana. Será uno de los invitados estelares este año. Aquí, el autor de 'El hombre que amaba los perros' en una imagen de la edición de 2013 en la ciudad amurallada de Colombia.

Lydia Cacho, durante el Hay Festival de Cartagena de Indias 2010. La ONU ha reconocido las violaciones a los derechos humanos de la periodista mexicana, que en esta edición regresa a Cartagena, después de que su libro 'Los demonios del edén' reveló en 2005 una red de trata y explotación infantil en el Estado de Quintana Roo.

lunes, 29 de enero de 2018

Hay Festival de Cartagena / Lo que cuentan las escritoras latinoamericanas

Ilustración de Anita Ree


Lo que cuentan las escritoras latinoamericanas

El Hay Festival de Cartagena se convierte en un espacio de reflexión sobre el olvido y la discriminación a los que son sometidas las autoras



ANA MARCOS
Cartagena de Indias 26 ENE 2018 - 18:41 COT

La escritora boliviana Liliana Colanzi en el Hay Festival de Cartagena.



La escritora boliviana Liliana Colanzi en el Hay Festival de Cartagena. DANIEL MORDZINSKI

Hace ya un año que cuando un premio, un congreso o un debate literario solo ha dado voz a autores latinoamericanos, ha aparecido una escritora para recordarles a sus autoridades que ellas también cuentan. Las narradoras Gabriela Wiener en Perú y Gabriela Alemán en Ecuador fueron de las primeras en alzar la voz. Sus colegas colombianas, las últimas en ser obviadas por el Estado cuando se trataba de representar a su país, tampoco se han callado. Ellas y ellos se encuentran ahora en el Hay Festival de Cartagena de Indias para seguir repensando el sistema editorial y literario a través del que se narra un continente.

jueves, 21 de abril de 2016

El librero ambulante que heredó 300 obras de García Márquez

Gabo Carreta literaria
Martín Murillo, con su carreta literaria. / JOAQUÍN SARMIENTO


El librero ambulante que heredó 

300 obras de García Márquez


Con su carreta nómada, Martín Murillo recorre Cartagena de Indias y los pueblos del Caribe promocionando la lectura


En medio de una tarde soporífera, habituales en el Caribe colombiano, uno de los tantos móviles que tiene Martín Murillo repicó varias verse sin éxito. Una amiga de Mercedes Barcha, la viuda de Gabriel García Márquez, lo andaba buscando para darle un recado. Murillo estaba de viaje por uno de los tantos pueblos perdidos del sur de Bolívar. La Gaba, en cambio, se hospedaba en su casa de Cartagena de Indias. Había pasado poco más de un año de la muerte del premio Nobel y quería darle un regalo.
“Esto ocurre cuando se limpian las bibliotecas”, dice Murillo. Pero lo cierto es que ese regalo, que Barcha le entregó hace un mes sin protocolos, es una pequeña gran herencia del escritor colombiano: 316 libros de la biblioteca que tenía en la ciudad amurallada y que cualquier coleccionista atesoraría. Este mulato, que nació hace 47 años en el Pacífico y vive hace más de 10 en el Caribe, sabe que es un privilegiado. Él no era, como podría pensarse, amigo del escritor, aunque sí lo conoció. Las razones de la donación tienen que ver, más bien, con ese personaje que Murillo ha construido en los últimos ochos años y que parece sacado de Macondo.

domingo, 31 de enero de 2016

Cartagena de Indias / El castellano y el portugués se unen en un verso en el Hay Festival


Hay Festival
Cartagena de Indias, 2016
Foto de Daniel Mordzinski

El castellano y el portugués se unen en un verso en el Hay Festival

La primera jornada se cierra con la tradicional gala de poesía que reúne a Alberto Barrera, Piedad Bonnett, Rafael Cadenas y Nuno Júdice, entre otros


ANA MARCOS
Cartagena de Indias 29 ENE 2016 - 05:58 COT

Desde la plaza llega hasta el patio de una imponente casa colonial el ruido de los tambores, las palmas, los golpes en el suelo, la música del Caribe. En el interior, 10 poetas compiten con sus versos en la tradicional gala de poesía que cierra la primera jornada del Hay Festival que se celebra hasta el domingo en Cartagena de Indias. Usan el castellano y sus acentos, también el portugués, para contar Iberoamérica, para, a fin de cuentas, encontrarse durante una hora y recitar la vida.

jueves, 30 de abril de 2015

Oscar Collazos / La popularidad y el poder

Portrait of a Dead Man
Damien Mammoliti

La popularidad y el poder
Por ÓSCAR COLLAZOS |

Óscar Collazos

El exalcalde Terán nadó en la superficie de una popularidad mal entendida, ignoró las profundidades del poder y 
fue presa fácil de sus ambiciones personales.
Cartagena de Indias es algo más que la capital de un departamento; con los años, se ha convertido en la segunda capital social de Colombia. Nada importante de lo que sucede allí es indiferente a los colombianos. Por eso, la muerte de Campo Elías Terán Dix, elegido alcalde para el período 2012-2016 por una mayoría superior a los 160.000 votos, ocupa desde el martes por la noche las primeras páginas de los informativos nacionales.

martes, 28 de abril de 2015

Oscar Collazos / Conversar / Hay Festival



Oscar Collazos

Conversar

El Hay Festival cambió la vieja presentación de los eventos literarios.

El Tiempo, 25 de enero de 2012
    'El Casares', como llamamos al Diccionario Ideológico de la Lengua Española sus antiguos usuarios, define conversar como "hablar una o varias personas con otra u otras". Dice también que conversar es "tener trato y amistad unas personas con otras". Y esto, la más hermosa de las acepciones: "habitar en compañía de otros". Conversar: ¿aceptación del otro?

miércoles, 23 de abril de 2014

García Márquez / ¿Por qué la gente me quiere tanto?

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez


“¿Por qué la gente me quiere tanto?”

García Márquez convirtió Cartagena en su toma de tierra en Colombia, aunque la fama le complicase disfrutar de sus calles

PABLO DE LLANO Cartagena de Indias 22 ABR 2014 - 20:46 CET


Gabriel García Márquez
García Márquez llegó con una idea publicitaria. En medio de un entierro, uno de los asistentes dice que en esos momentos lo que más le gustaría sería beberse una coca-cola. Los responsables de la agencia obviaron de inmediato su ocurrencia. Fue en los sesenta, cuando el colombiano hacía trabajos de publicidad en México, y al parecer era frecuente que sus propuestas fuesen demasiado descabelladas como para concretarse. Eso contaba un amigo suyo en el Distrito Federal el lunes de la semana pasada, cuatro días antes de que el Nobel de literatura falleciese, siete días antes de que en la capital de México le rindiesen un homenaje solmene con música clásica pero sin coca-colas.
En Cartagena de Indias contaban este mismo lunes otra historia de la muerte y de García Márquez. La historia de un sueño que tuvo el escritor en el que se veía rodeado de amigos en un entierro con un clima jovial pero que acababa de una manera deprimente para el protagonista: cuando sus amigos se van del funeral quiere irse con ellos y le dicen que no puede ser porque él es el muerto. “A ti se te acabó la fiesta”, le dijo alguien en sueños a Gabriel García Márquez. El que menciona la historia es Gustavo Tatis, editor de cultura del diario local El Universal, y la menciona al hilo de una vez que lo entrevistó a principios de los años noventa y se le ocurrió preguntarle por la muerte. “Me dijo que no entendía por qué le preguntaba por eso, y que a él no le gustaba hablar de la muerte”, dice Tatis al lado de la linotipia en la que se imprimió en 1948 el primer artículo periodístico de García Márquez en este periódico, titulado Punto y aparte.

jueves, 25 de julio de 2013

Gustavo Tatis / Ahí viene Raúl Gómez Jattin

Raúl Gómez Jattin
en Cartagena de Indias


Ahí viene Raúl Gómez Jattin

Por Gustavo Tatis Guerra
Cartagena de Indias, 9 de junio de 2013

Yo Raúl Gómez Jattin, natural de Cartagena, 
portador de la Cédula de Ciudadanía No. 6.582.5623 de Cereté,
declaro que mi última voluntad es que al morir 
sea incinerado en Cartagena. 

Cartagena, septiembre 9 de 1995

Raúl Gómez Jattin



En Cereté cerraban las puertas y las ventanas cuando veían pasar al poeta Raúl Gómez Jattin. En aquel entonces un ser genial como Raúl, no solo era incomprendido por sus contemporáneos y por la sociedad colombiana, sino por su propia familia. Casi todos, al final, sin saber qué hacer y  cómo sobrellevar su enfermedad mental, decidieron huir  de él. Aquella alarma convertida en susurro en la resolana del verano, fue una señal de lo que vendría: “Ahí viene Raúl”.

Dieciséis años después de su muerte, las puertas y las ventanas de Cereté, se abren al espíritu y la obra poética de Raúl. Es el poeta más famoso de Cereté y de todo su departamento, y uno de los mejores de la historia literaria de Colombia. El que más allá de su muerte trágica, convoca al mundo hasta su aldea. Las peregrinaciones a la tumba de Raúl no cesan y siempre hay alguien que lleva flores y enciende una vela para recordarlo.

Era casi un niño cuando fui a visitarlo por primera vez en su casa de Mozambique que tenía un patio infinito bajo la sombra de unos mangos. El poeta acababa de salir de una clínica mental en una de sus primeras crisis de los años setenta. Y permanecía en un cuarto casi aislado de la casa, durmiendo en una hamaca. Toqué la puerta y me abrió la señora Lola Jattin, su madre, quien me dijo que era imposible ver a su hijo, porque el día anterior había recaído y había salido desnudo por las calles de Cereté. Le dije que solo quería saludarlo. La madre me preguntó mi nombre y fue a darle la razón. El poeta se levantó de la hamaca y le pidió a su madre que me dejara entrar. Aún conservaba en aquel entonces la melena de vikingo en tierra y los dientes intactos con que se reía a carcajadas de este mundo y sus estupideces. Me saludó con un abrazo gigantesco y me llevó a la cocina de su casa. Le dijo a la niña que cocinaba: “Échale dos vasitos de agua a esa sopa que él se quedará a almorzar”. Me puso las quejas de su madre que había quemado según él lo mejor de aquel patio: las hojas amarillas del mango que habían forjado una alfombra sonora al sol. Lo que siempre me impactó de él, además de su memoria de elefante para recordar nombres de poetas y dramaturgos, eran los episodios históricos. Muchos lo recuerdan aún en Cereté como profesor de historia en el Colegio Marceliano Polo. No llevaba apuntes. Dictaba su clase guiado por su memoria. En los días de reclusión en el manicomio, hizo dibujos a mano alzada que aún recuerdo. Trazos de rostros, pájaros y espirales de luz. Detrás del alma sensible y atormentada de Raúl, había un ser exquisito y sublime, con una aristocracia de espíritu y una gran devoción por los seres de su infancia que aún le sobreviven como esa bella y bondadosa mujer que es Sara Ortega de Petro, con su piel de cobre y su alma finísima.  Y la niña Isabel, su vecina de juegos de infancia, que ha visto caer en un invierno aquel mamoncillo cantado en el poema. Toda la locura de un ser maravilloso como Raúl, hoy es una escueta anécdota ante el tamaño infinito de su bella y eterna poesía. Al poco tiempo de trabajar en El Universal publiqué tres páginas del suplemento Dominical con algunos de los versos de aquel primer poemario titulado a secas Poemas, publicado en 1980. Un viernes le dije a  Raúl que me permitiera publicarlos y él aceptó. Los textos iban acompañados de unas fotos singulares de Jorge Carcioffi, en la que aparecía Raúl encaramado en los altos árboles de la orilla del río Sinú.  Los poemas se publicaron el domingo, y ya a primera hora del lunes, fuimos sorprendidos por una inesperada recaída de Raúl en la puerta de El Universal, buscándome para que le pagara treinta mil pesos por la publicación de las tres páginas. No hubo maneras de convencerlo de que él mismo me había autorizado publicar esas tres páginas tres días antes. Tuve a lo largo de quince días la persecución del poeta. Llegar al periódico se me convirtió en una verdadera pesadilla, porque Raúl había intentado agredir al portero y al recepcionista. Todo terminó una noche en que Edgardo Olier y yo salimos hambreados de la redacción a compartir un patacón y un jugo de zapote. Cuando nos sentamos a esperar que hicieran el jugo, sentí al instante unas manos enormes que me agarraron por el cuello. Era el poeta. Solo dijo: “Aquí me pagarás las tres páginas”. Le dijo al señor de los jugos que no hiciera nada para nosotros, y le explicamos con señas la situación. Raúl pidió dos jugos de milo y se comió la tártara de fritos. El señor de los jugos lo entendió cuando me vio el índice sobre la manzana de Adán: “Deje que se coma todo. Usted me cobra después en el periódico”. Era preferible deberle al señor de los jugos, que a Raúl Gómez Jattin.



Raúl Gómez Jattin


EPÍLOGO

Poco antes de morir atropellado por un bus de Zaragocilla el 22 de mayo de 1997, le pregunté a Raúl qué quería hacer con su vida en los diez años venideros. Y me dijo que deseaba comprar un pedazo de tierra en Turbaco para sembrar berenjenas.

Raúl hizo del Sinú su paisaje emocional y a él le consagró sus poemas en las que se mezclaban la naturaleza y sus criaturas y su evocación mítica de los personajes del mundo.

Iba a cumplir en nueve días sus 52 años. Intensa y perdurable es  su voz y su irradiación en la poesía de Colombia para el universo.  Allí están su libros que hipnotizan a sus lectores: “Poemas” (1981),  “Retratos” (1980-1989), “Amanecer en el valle del Sinú” (1983-1989), “Del Amor” (1982-1987), “Hijos del tiempo”(1992), “Esplendor de la mariposa” (1993), “Los poetas, amor mío...” (2000), es un verdadero tesoro.

Los campesinos de Cereté tenían meses esperando la llegada del invierno. El cadáver del poeta fue llevado de Cartagena hasta Cereté. Y sepultado en el cementerio de su pueblo, junto a los restos de sus padres. No había llegado el cadáver de Raúl a la plaza de Cereté, cuando se desgajó del cielo una lluvia incontenible. Los campesinos atribuyeron aquel milagro al corazón generoso e inusitado del poeta.






DE OTROS MUNDOS

domingo, 27 de enero de 2013

Hay Festival / Los escritores difíciles

De izquierda a derecha, los escritores Álvaro Enrigue, Valeria Luiselli y Tryno Maldonado. /DANIEL MORDZINSKI

Los escritores difíciles

Cuatro generaciones de autores latinoamericanos arrojan luz sobre la nueva escena literaria que se aleja cada vez más de España, en el marco del Hay Festival

 Cartagena de Indias 27 ENE 2013 - 18:53 CE

       

Cuando aún retumbaban las palabras de Mario Vargas Llosa en las calles de Cartagena, aterrizaba una camada de cuatro generaciones posteriores de escritores al autor peruano. Frente a unas cervezas y unos cuantos cigarrillos, Valeria Luiselli, Carolina Sanín, Álvaro Enrigue y Tryno Maldonado intentan diferenciar sus palabras escritas del eco del Nobel de Literatura, con el que comparten cartel en el Hay Festival, el encuentro cultural que cerró hoy su octava edición en esta ciudad del Caribe colombiano.
“Los escritores del boom abrimos una puerta a la literatura latinoamericana hace 50 años que no se ha vuelto a cerrar”, afirmaba Vargas Llosa durante la charla que compartió el viernes con el ensayista colombiano Carlos Granés. “Ahora hay una dispersión de voces y temas estilísticamente muy disímiles, más sana e interesante”, toma la palabra Maldonado (Zacatecas, México, 1977), autor de la Temporada de caza para el león negro, finalista del premio Herralde. Sanín (1973, Bogotá) coincide y se aventura a describir la situación opuesta a la que narra Vargas Llosa. La escritora de la compilación de relatos Ponqué y otros cuentos (2010) cree que “el supuesto puente que era España ha dejado de cumplir esa función y son ahora las editoriales pequeñas las que conectan a los escritores latinoamericanos y sus lectores”. El advenimiento y consolidación de una miríada de sellos independientes a lo largo de América Latina genera un nuevo espacio de intercambio que deslocaliza los tradicionales centros de poder editorial –“situados en España, en concreto en Barcelona”, apostilla Luiselli-, en beneficio de la periferia.

Los escritores del 'boom' abrimos una puerta a la literatura latinoamericana hace 50 años que no se ha vuelto a cerrar
Mario Vargas Llosa
Los ejemplos de Sexto Piso y Almadía en México, Eterna Cadencia en Argentina y Estruendo Mudo en Perú configuran una cartografía editorial sustentada en la comunidad, aunque con ciertos dejes del modelo tradicional que adelantó el sello Joaquín Mortiz en España. “Su papel es romper el star system”, asegura Valeria Sanelli (Ciudad de México, 1983), residente en Nueva York con su marido Álvaro Enrigue (Guadalajara, México, 1969) y su hija, donde ambos son profesores y escritores a tiempo completo. “Apelan a un lector distinto”, apostilla Maldonado. Enrigue, seleccionado por la New York Public Library como escritor residente en 2011 y 2012 tras la publicación de Decencia, desconfía de las afirmaciones que dividen la literatura en dicotomías. “El nuevo sistema de mediaciones y la crisis económica han dinamitado lo que quedaba, aunque sigue habiendo autores que quieren ser de Alfaguara o Anagrama”, asegura Enrigue. “Antes, de hecho, el escritor tenía que cumplir las funciones de un prócer, mi generación ya no tiene esa forma de relacionarse, no se busca esa cercanía con el poder”, afirma Maldonado. “La idea del patriarca literario está obsoleta”.
La bibliografía de estos cuatro autores está plagada de géneros e historias que complican arar surcos de tendencias. Luiselli, autora de la novela Los ingrávidos (2011) también huye de las clasificaciones, “poco fructíferas”: “En México, ha habido un boom de la novela del narco y los libros históricos, pero esto te obliga a polarizar sin aportar nada a una determinada circunstancia creativa o editorial”. El caso colombiano, en palabras de Sanín, se estanca en la preeminencia de la escritura que trata la identidad en un afán “épico y convencional” por escribir la gran novela nacional. “Podemos decir enfáticamente que las novelas latinoamericanas se han vuelto más cortas”, plantea Enrigue. “Pero yo no sé si el número de páginas es el tipo de criterio crítico que debemos adoptar para juzgar la producción de una generación, una región o una especie”.

Mi generación ya no busca esa cercanía con el poder
Tryno Maldonado
La preocupación por los argumentos, las historias, que los escritores observan en parte de la literatura que se realiza en América Latina responde a la manera en la que se representan estos pueblos, siempre orientados hacia la gesta. “Esto genera una falta de preocupación por el estilo o el deseo de investigar el lenguaje, las formas y los géneros”, asegura Sanín, que ejerce como profesora de literatura del Siglo de Oro y medieval en la universidad de los Andes en Bogotá. “La generación McCondo escribía para el exterior, enseñaban una Latinoamérica con aptitudes neoliberales, todos éramos más guapos y vivíamos en barrios de moda, libros listos para ser traducidos”, explica Maldonado. “Me da miedo generalizar, pero la literatura de mi generación es más intimista y experimental en la fragmentación de la novela, corre riesgos”, ejemplifica. O lo que terminan por denominar: escritura difícil. “La que no vende”, bromea Luiselli. “Bueno, le decimos difícil para no quedar mal”, responde Enrigue.

Pese al nuevo sistema de mediaciones y la crisis económica, sigue habiendo autores que quieren ser de Alfaguara o Anagrama
Álvaro Enrigue
El Hay Festival se convierte en ejemplo de ese laboratorio en el que se pueda dar “la conversación con los difuntos” –los clásicos a los que recurren estos escritores-, y las mesas con los nóbeles, sin demeritar al hervidero de escritores que como Luigi Amara consiguieron agotar en dos meses la edición de su libro La escuela del aburrimiento, tras su paso por la edición mexicana de Xalapa en octubre. “Emiliano Monge, Julián Herbert, Alejandro Zambra,… ponen en jaque las tradiciones y discuten el lugar del escritor y la posición social de la escritura”, opina Enrigue. “Tengo la sensación de que mi generación ya no tiene como referente a Carlos Fuentes”, plantea Maldonado, en referencia a una antología sobre sus coetáneos que publicó en México y donde se encontró con que los autores más mentados eran Bolaño, Piglia, Rodrigo Rey Rosa, “marginados por el canon latinoamericano”.
La cuarta pata para sostener la literatura latinoamericana que encuentra el quórum entre los autores es la Academia. Sea por deformación profesional o por la libertad lectora que encuentran al preparar sus clases, coinciden en que en “la república de las letras en español se produce una paradoja bastante seductora cuando se tiende a despreciar públicamente a la academia”, dice Enrigue, ejerciendo casi de portavoz.
Sanín, Luiselli, Enrigue y Maldonado están convencidos de que “lo que importa es la conversación con el lector. Todo lo demás –tendencias, referentes, maneras de contar la historia, el léxico- es sucedáneo”.

EL PAÍS